Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología en general. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología en general. Mostrar todas las entradas

31 ago. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El Stonehenge español esconde un menhir con un posible mapa milenario del Tajo

31/08/2019. El Español.

«El dolmen de Guadalperal, en Peraleda de la Mata (Cáceres), que ha emergido a la superficie en el embalse de Valdecañas a causa de la sequía y se ha convertido en el Stonehenge español, puede que esconda un secreto de una relevancia histórica incalculable. Si el monumento megalítico, erigido hace unos 4.000-5.000 años por los habitantes locales, ya constituye de por sí un tesoro patrimonial, uno de sus menhires milenarios presenta un grabado alargado y ondulado que se podría corresponder con el dibujo del paso del río Tajo por la zona.

Esa es la hipótesis que defiende Ángel Castaño, presidente de la Asociación Cultural Raíces de Peraleda, después de analizar los datos recopilados por el prehistoriador y sacerdote alemán Hugo Obermaier durante las excavaciones que dirigió en el yacimiento entre 1925 y 1927. Tres décadas después, el dolmen quedó sumergido como resultado del pantano que ordenó construir el…»

-Más información en el enlace: https://www.elespanol.com/cultura/patrimonio/20190824/stonehenge-espanol-esconde-menhir-posible-milenario-tajo/423708597_0.html
Leer más »

9 jun. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La impresionante hacienda romana que ocultaba un pueblo de Cuenca

Castilla-La Mancha abrirá al público la villa de un aristócrata inmensamente rico que incluye el mayor mosaico figurativo del mundo y una colección de 500 piezas de mármol.
09/06/2019. El País.

Érase una vez un hombre inmensamente rico. Más. Más aún. Tan adinerado como para hacerse traer en el siglo IV el vino desde Siria (a 4.921 kilómetros de distancia) porque los caldos de la tierra donde residía no resultaban de su gusto. Un individuo tan poderoso que la villa en la que vivía y hacía negocios (un conjunto de edificaciones) ocupaba 10 hectáreas, según los últimos datos del georradar. Solo el salón de su casa (triclinium) medía 291 metros cuadrados y estaba decorado con mosaicos dignos del palacio de un emperador. “Ese hombre existió”, explica Miguel Ángel Valero, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Castilla-La Mancha. Todavía se desconoce cómo se llamaba aunque los arqueólogos lo han bautizado en broma romanizando el nombre de un archimillonario español. “Pero tarde o temprano lo sabremos”, sostiene Valero, que lleva una década desenterrando sus impresionantes propiedades —ya lo ha hecho en un 5% del total—, en la actual provincia de Cuenca, que en breve serán visitables.

Ahora la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha va a abrir el yacimiento, denominado Villa de Noheda, en la localidad de Villar de Domingo García (218 habitantes), y a hacer públicos los espectaculares resultados de las investigaciones: el mayor conjunto escultórico en mármol de la Hispania romana, con medio millar de grandes fragmentos, y el mayor mosaico figurativo del Imperio. El alcalde de la localidad, Javier Parrilla (PP), quiere que su apertura coincida con la nueva campaña de trabajos arqueológicos del verano, donde está previsto, entre otras actividades, iniciar la excavación de la sala de recepción (salón áulico) de la villa, “normalmente de mayor superficie que el triclinium”, explica Valero. Por supuesto, esta zona también oculta su propio mosaico y cientos de secretos.

Hace algo más de una década, un tractor topó con un terreno muy duro (conocido desde siempre como El Pedregal o Cuesta de los Herreros) en Villar de Domingo García. Esa parte del municipio recibía esos nombres porque los vecinos no cesaban de hallar grandes sillares de piedra y objetos metálicos de los que desconocían su origen.

Cuando el arado abrió la tierra, cientos de pequeñas piedras de vivos colores volvieron a la luz. Eran parte de las teselas que conformaban los mosaicos. Los servicios arqueológicos comenzaron las excavaciones ya que en un mapa de Alonso de la Cruz (1554), que se guarda en el monasterio del Escorial, denomina al lugar Villar de la Vila y en 1897 Francisco de Coello ya describió la “existencia de unas ruinas romanas, con teselas, en la pedanía de Noheda”.

La realidad superó a todo lo imaginable. Noheda es un fiel reflejo de un intento de transmitir un mensaje de alta carga ideológica y propagandística: el poder de un terrateniente (dominus) que garantizaba la estabilidad económica y social a la comunidad. Erigió un gigantesco complejo residencial que conjugaba los conceptos de “ocio y negocio” dentro de una gran extensión de tierras (fundus). De hecho, “a estos conjuntos de explotación agraria se los denomina urbes in rure (ciudades en el campo)”, recuerda el profesor.

El fundus —que ocupaba 80 kilómetros cuadrados— lo componían las tierras de cultivo (ager), los pastos para el ganado (saltus) y un área montañosa (silva) de donde se obtenía madera. La villa se alzaba en un punto estratégico de la hacienda con suficientes recursos hídricos, resguardada de los vientos del norte y cercana a una vía de comunicación. En el caso de Noheda, la hacienda estaba suficientemente alejada de la calzada romana para no ser detectada por visitas indeseadas o asaltada por legiones hambrientas.

Las pinturas que decoran las paredes de las villas romanas, los mosaicos de los suelos, las esculturas y otros elementos que ornamentan estos espacios poseen un sentido. En Noheda significan la posesión de la máxima riqueza. Los especialistas no encuentran una respuesta a cómo fue posible tal acumulación de opulencia: se han detectado más de 30 tipos de mármoles traídos de todo el mundo conocido en la época. La construcción ocupaba 10 hectáreas y solo el triclinium del edificio, 291 metros cuadrados. “Puede ser que el dominus estuviese relacionado con el emperador, en ese momento Teodosio, eso aún no lo sabemos, pero lo que sí está claro es que pertenecía a la alta aristocracia”, explica Valero.

Las dimensiones son tales que el mosaico del triclinium es el más grande de tipo figurativo del imperio conocido hasta ahora. Las medidas de esta sala solo son superadas por el de Cercadilla (Córdoba) si bien este carece de mosaico. Es equiparable —aunque el de Noheda es 20 metros cuadrados mayor— al de la famosa villa siciliana de Casale, en Piazza Armerina (270 metros).

El pavimento lo componían una zona central, dividida en seis paneles con escenas de temática mitológica y alegórica, donde se abigarran enormes figuras, como la de Atenea, que mide 2,18 metros. El número de teselas empleadas es “incontable”. En cada cuadrado de 25 por 25 centímetros se usaron de media de 1.243 de estas pequeñas piezas, algunas de milímetros para conseguir dar movimiento o sombras a las figuras.

Los arqueólogos consideran, en virtud de la diferencia en el número de piezas utilizadas en cada parte de la estancia, que no hubo un “solo pictor imaginarius [diseñador]”, sino varios. También han descubierto que debajo de algunas zonas del gran mosaico se oculta otro con diferentes motivos. “Es como si al dueño de la villa no le gustase un primer resultado y ordenase que se elaborase otro encima diferente. El dinero no iba a resultar un problema”, bromea Miguel Ángel Valero.Y, en el centro de la estancia, una fuente ornamental de la que se conservan sus canalizaciones.

¿Y qué representan las escenas? Los especialistas enumeran el mito de Enómao, Pélope e Hipodamia, dos Pantomimas, el Juicio de Paris y el Rapto de Helena, El cortejo dionisiaco y Thiasos marino.

De toda la superficie construida solo se ha excavado una mínima parte. “En ese espacio, además del increíble mosaico, hemos hallado más de 550 grandes fragmentos de esculturas, todas realizadas en mármol importado de Oriente y de Carrara [Italia]. Es el conjunto escultórico más amplio de toda Hispania, donde se incluyen figuras de Dionisios, Venus o los Dioscuros.

¿Y por qué desapareció y fue olvidado? Con la caída del Imperio romano, toda Hispania sufrió una rápida cristianización. Los nuevos habitantes utilizaron las estancias de la villa como lugar donde habitar. Las esculturas paganas fueron destruidas y lanzadas a un vertedero. Parte de ellas fueron usadas para elaborar polvo de mármol. Pero muchas pervivieron. De hecho, los arqueólogos las están montando como un puzle. Algunas ya han sido recuperadas y se pueden ver en la exposición Noheda la imagen del poder, en la capital de la provincia.

“Ahora falta que podamos mostrar este yacimiento”, dice el alcalde de Villar de Domingo García. “Está todo casi preparado para abrirlo, además de un centro de interpretación que tenemos en el municipio. La idea es que los visitantes puedan disfrutar de esto, mientras ven cómo trabajan los arqueólogos”, añade Javier Parrilla, que no oculta que se está jugando el futuro de su pueblo. "Somos la España vaciada", admite.

De hecho, uno de los objetivos de la apertura es conseguir que los visitantes de la villa romana conozcan también el municipio a la que esta pertenece y no se desplacen a la cercana y siempre atractiva Cuenca. El Ayuntamiento y los especialistas que trabajan en la excavación han impartido cursos y realizado actividades con los vecinos para implicarlos en lo que puede ser su gran atracción turística y cultural. “Nos gustaría contar con ellos para todo, incluso para enseñarlo”, señala Valero, si bien Parrilla admite que su contratación “es muy difícil por problemas administrativos”. “Ya me gustaría a mí”, se lamenta el alcalde, “pero la legislación...”.

Fuentes del Gobierno regional han confirmado a EL PAÍS que la apertura "será cuanto antes". “Es algo único en el mundo. Cuando muestro las imágenes en los congresos internacionales [ha impartido conferencias por todo el mundo], los especialistas de otros países se quedan atónitos. Y eso que lo mejor está por venir, porque solo hemos excavado una mínima parte”, concluye Miguel Ángel Valero mientras se encoge de hombros y sonríe ampliamente.
Leer más »

~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Medio centenar de actividades en las Jornadas Europeas de Arqueología

07/06/2019. La Vanguardia.

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico ha programado medio centenar de actividades con motivo de las Jornadas Europeas de Arqueología (JEA), impulsada por el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (Inrap), dependiente del Ministerio de Cultura de Francia.

Los yacimientos y conjuntos arqueológicos andaluces han diseñado una programación durante los días 14, 15 y 16 de junio dirigida a concienciar y familiarizar al público con la arqueología, a través del acceso a lugares que excepcionalmente se abren a las visitas, charlas con los arqueólogos e investigadores y actividades lúdicas y divulgativas como talleres y demostraciones.

Según la Consejería de Cultura, Andalucía es la comunidad autónoma española que más actividades aporta a las Jornadas Europeas de Arqueología (JEA), con 49, que se reparten por las ocho provincias con el objetivo de acercar a los participantes el bagaje patrimonial y arqueológico de la comunidad.

Entre los actos en la provincia de Sevilla destacan la actividad "Arqueología en la Isla de la Cartuja" y las visitas al Conjunto Arqueológico de la Necrópolis, en Carmona, y al Conjunto Arqueológico de Itálica, en Santiponce.

Por último, en Villanueva del Río y Minas se podrá ver el Enclave Arqueológico de Mulva, fundada en el siglo IV a.C. en plena Sierra Morena de Sevilla. EFE
Leer más »

19 may. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Córdoba: Un yacimiento megalítico único en la Península y solo comparable a los de Irlanda y Reino Unido


Recreación digital en tres dimensiones del yacimiento tras varios vuelos por la zona..
Un equipo de las universidades de Córdoba, Granada, Huelva y Alcalá de Henares ya ha trabajado en el complejo hallado en Belalcázar, donde se espera ahora un permiso para iniciar el trabajo de campo y llegar a las primeras conclusiones.
18/05/2019. Cordópolis.

Cierren los ojos y piensen en Stonehenge. Este conjunto megalítico, mil veces filmado en películas y reproducido en portadas de discos, cómics y hasta bestsellers, es el mayor ejemplo de una antigua cultura que un día dominó las Islas Británicas. Ahora imaginen algo parecido y único en la Península Ibérica. Y piensen que está en algún lugar del término municipal de Belalcázar, al Norte de la provincia de Córdoba. Y que no hay nada igual al Sur del Cantábrico. Y mucho menos que se conserve en unas condiciones aceptables.

Desde hace varios años, un equipo interdisciplinar de arqueólogos viene trabajando en Belalcázar en un conjunto megalítico que es único en la Península, según ha explicado a este periódico el profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada Rafael Martínez Sánchez, licenciado por la Universidad de Córdoba. “El yacimiento arqueológico representa un monumento a todas luces excepcional, integrando arquitectura megalítica y elementos naturales del entorno modificados como soportes de arte megalítico”, ha señalado.

El hallazgo ya tiene un cierto recorrido de campo gracias a un proyecto de investigación aprobado por la Delegación Provincial de la Junta de Andalucía en el que colaboran las universidades de Córdoba, Granada, Huelva y Alcalá de Henares, así como la Asociación Andolises, también de Belalcázar, y constituida por profesionales del patrimonio histórico. Gracias a ese recorrido ya se sabe la importancia del hallazgo y, sobre todo, las potencialidades que podría tener si a partir de ahora se interviniese en él de una manera correcta.

Este viernes, la asociación Turdulia describía el hallazgo: diez dólmenes, dos chrómlechs, dos túmulos y un menhir. Su antigüedad está aún por catalogar, pero incluso podrían datar del quinto milenio antes de Cristo. El yacimiento tiene gran cantidad de restos de mampostería esparcidos por todo el entorno que, dada su extensión, hacen sospechar de un asentamiento sólido y continuado en el tiempo.

Históricamente, los grandes yacimientos de la provincia de Córdoba se han localizado al Sur, donde ya existe bastante concienciación ciudadana y patrimonial. Al Norte no hay aún grandes yacimientos visitables, aunque sí muchos potenciales, como el caso de Mellaria en Fuente Obejuna y ahora el megalítico de Belalcázar, donde todo el trabajo está por hacer.

“Evidentemente, cualquier estudio concreto que tenga al patrimonio arqueológico como objetivo de investigación se sujeta en nuestra comunidad a una legislación a la que atenerse, pasando por una comisión de especialistas para disponer de una correspondiente evaluación antes de ser autorizado”, señala Rafael Martínez. “Este permiso es necesario tanto para las prospecciones de campo como para los estudios de piezas como el caso de la estela de guerrero recientemente presentada, también de Belacázar, o desde luego, para las intervenciones arqueológicas como las que nuestro equipo está realizando en la zona”, señala. “Evidentemente todas las investigaciones arqueológicas tienen sus tiempos y estos se alargan cuando la inversión material es escasa, o existe resistencia por parte de los propietarios a facilitar los permisos de trabajo en algunas propiedades, lo que hasta el momento ha sido desgraciadamente el caso de este yacimiento arqueológico”, lamenta.

No obstante, el estudio preliminar ya tiene algunos resultados, gracias principalmente a la tecnología digital. “Como ejemplo contamos con una la imagen área recientemente obtenida del yacimiento, gracias a la colaboración de la empresa Arqueocad”, muestra Rafael Martínez. Y los resultados son realmente asombrosos.
Leer más »

18 abr. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Los 'arquitectos' de la megalítica y misteriosa Stonehenge podrían haber sido españoles

El misterio de Stonehenge podría ser cada vez menos confuso. Un estudio comparativo entre el ADN de restos humanos del Neolítico con el de personas vivas en Europa ha podido demostrar que los antecedentes de los constructores del monumento megalítico de Stonehenge (finales del Neolítico, principios de la Edad de Bronce), situado al sur de Inglaterra en el condado de Wiltshire, podrían ser españoles o portugueses. Cuando los expertos analizaron muestras de ADN de los primeros granjeros británicos, hallaron que la mayoría se parecían a la gente del Neolítico procedente de Iberia y que serían responsables de haber introducido la tradición de construir monumentos con grandes piedras -megalitos-, como es el caso de Stonehenge.

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/3617448/0/constructores-stonehenge-espanoles-portugueses/#xtor=AD-15&xts=467263
Leer más »

12 abr. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El enigma del vaso mágico


Representación de ofrenda a los dioses con vaso campaniforme. ARTURO ASENSIO.
Una exposición en Alcalá de Henares arroja luz sobre cómo la cerámica campaniforme se extendió del Volga al estrecho de Gibraltar hace más de 4.000 años.
12/04/2019. El País.

Es pequeño, no levanta más de un palmo, pero representa uno de los grandes enigmas de la arqueología mundial. De él se han escrito miles de artículos, tesis y libros. Se le conoce como vaso campaniforme y se fabricó, con diferentes decoraciones, por toda Europa —desde el Volga a la Península Ibérica incluida— entre los años 2.500 y 2.000 antes de nuestra era. En una época de escasas o pobres comunicaciones en el continente y las islas británicas, el recipiente ocupaba un lugar destacado en todas las culturas. ¿Por qué y quién extendió su uso y fabricación? La exposición en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares (Madrid) ¡Un brindis por el príncipe! muestra los avances que sobre este pequeño objeto se han realizado. Un total de 22 prestatarios entre propietarios y museos europeos han cedido sus piezas para la exposición. Los hay de arcilla y hasta de oro.

Los primeros vasos se hallaron a finales del XIX por toda Europa. El hecho de que todos tuviesen las mismas características hizo pensar a los arqueólogos que se encontraban ante una misma cultura que se había extendido por el continente, aunque a mediados del XX esta concepción cambió: se trataba de un gran comercio interior entre pueblos y estos objetos eran adquiridos por las élites de las diversas culturas como símbolo de prestigio. De hecho, los historiadores del Tercer Reich extendieron la teoría de que su origen estaba en Alemania y que Europa, por tanto, compartía la misma cultura: una especie de pangermanismo incipiente de hace cuatro mil años.

Se ha comprobado que el recipiente —en sus tres versiones conocidas: cazuela, cuenco y propiamente vaso— se usaba en tres contextos: el metalúrgico (se llenaba de cerveza y se ofrecía a los dioses para que el proceso de fabricación de objetos de cobre resultara un éxito), la recogida de la sal y el funerario. Enrique Baquedano, director del museo regional, admite que los expertos no se ponen de acuerdo sobre dónde nació este extraño cuenco. En total se exponen más de 400 elementos procedentes del Museu Nacional de Arqueologia de Portugal, del Arqueológico Nacional y de yacimientos como Humanejos, Ciempozuelos (Madrid), Palmela (Portugal), Carmona (Sevilla), Escocia o la República Checa.

Si bien el vaso siempre era igual, dependiendo del lugar donde fuese fabricado presenta diferentes decoraciones: puntillado, con bandas horizontales, cordado, mixto... Los más antiguos se hallaron en el bajo Tajo. El francés Émile Cartailhac, considerado el “pope de la prehistoria”, en 1883 certificó su existencia en el yacimiento de Palmela. En España, la Real Academia de la Historia, con financiación del marqués de Cerralbo, los desenterró en 1894 en Ciempozuelos (Madrid). Estos objetos, pertenecientes a la Edad del Cobre, están, además, íntimamente relacionados con los enterramientos y suelen hallarse junto con ajuares que incluyen las armas del fallecido y sus pertenencias: espadas, hachas y puñales de cobre y piedra.

Los pueblos del calcolítico o Edad del Cobre eran capaces de fabricar objetos tanto en cobre como en oro. La exposición muestra, además de sus armas y joyas, los elementos que utilizaban para arrancar de las minas los componentes metálicos: espátulas, trituradores, picos y mazas de piedra y astas de ciervo para reventar los bloques. Luego, fundían el material y lo vertían en crisoles con la forma del arma que deseaban crear.

La muestra, que está comisariada por el catedrático de la Universidad de Valladolid Germán Delibes y Elisa Guerra, profesora titular de la misma universidad, pretende arrojar luz "sobre un fenómeno apasionante que recorrió una Europa que despertaba a la edad de los metales y que unió, en una especie de primera manifestación de una cultura europea, a las élites de lugares muy distantes", señala Baquedano.

Para ilustrar este periodo de la historia de la humanidad el museo ha llenado sus paredes de espectaculares ilustraciones de Arturo Asensio, ha recreado un enterramiento calcolítico y ha construido un gran vaso de casi dos metros de altura que sirve como puerta de entrada a la exposición. "Es una manera de que los visitantes vean el interior de uno de los elementos más misteriosos de la arqueología", culmina el director de museo.

Un brindis por el príncipe. Hasta el 28 de septiembre. Museo Arqueológico Regional. Plaza de las Bernardas s/n. Alcalá de Henares.
Leer más »

14 mar. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La identidad británica comenzó en Stonehenge


Fiesta por el solsticio de verano en una imagen de archivo. En la prehistoria las montaban aún más grandes - Archivo.
Los antiguos británicos recorrían cientos de kilómetros desde todos los rincones de las islas para participar en grandes rituales cerca del famoso monumento megalítico.
14/03/2019. ABC.

Las concentraciones festivas multitudinarias no son un fenómeno moderno en Stonehenge. En el pasado, incluso fueron mucho mayores. En los alrededores del famoso conjunto megalítico británico ya se celebraban fiestas y banquetes prehistóricos multitudinarios, cuyos participantes, según han descubierto arqueólogos de la Universidad de Cardiff, recorrían con sus animales cientos de kilómetros de distancia desde distintos rincones de las islas.

Los investigadores han formulado esta hipótesis después de encontrar los huesos de 131 cerdos, el plato principal de las comilonas, en cuatro monumentos del Neolítico Tardío (2800-2400 a.C.) cercanos a Stonehenge: Durrington Walls, Marden, Mount Pleasant y el gran túmulo de West Kennet. Allí se organizaban esos primeros eventos panbritánicos, fiestas que atraían a personas y animales de toda Gran Bretaña.

Mediante el análisis de isótopos, que identifica las señales químicas de los alimentos y el agua que los animales han consumido, los investigadores pudieron analizar los huesos de cerdo excavados en la zona y determinar las áreas geográficas en las que se criaron los animales. Los resultados, publicados en la revista «Science Advances», muestran que provenían de lugares tan lejanos como Escocia, el noreste de Inglaterra y Gales Occidental, así como otros numerosos puntos de las Islas Británicas. Los investigadores creen que podía haber sido importante que los asistentes contribuyeran con cochinos criados localmente en sus hogares.

«Un esfuerzo monumental»
Hasta ahora, los orígenes de las personas que participaban en los rituales en estos monumentos megalíticos y el alcance de los movimientos de la población han sido un enigma. Pero para Richard Madgwick, de la Escuela de Historia, Arqueología y Religión, «este estudio demuestra una escala de movimiento y nivel de complejidad social que no se apreciaba anteriormente».

«Estas reuniones podrían considerarse como los primeros eventos culturales unidos de nuestra isla, con personas de todos los rincones de Gran Bretaña que descienden a las áreas alrededor de Stonehenge para deleitarse con alimentos que han sido especialmente criados y transportados desde sus hogares», señala el investigador.

Según Madgwick, «podría decirse que el hallazgo más sorprendente es el esfuerzo que los participantes invirtieron en la contribución con cerdos que ellos mismos habían criado. Procurarlos en las cercanías de los lugares de fiesta habría sido relativamente fácil».

Como expone, los cerdos no son tan adecuados para el desplazamiento como el ganado y transportarlos, ya sea sacrificados o vivos, a lo largo de cientos de kilómetros habría requerido «un esfuerzo monumental». Esto sugiere que eran necesarias «contribuciones prescritas y que las reglas dictaban que los cerdos ofrecidos debían ser criados por los participantes del banquete, acompañándolos en su viaje, en lugar de ser adquiridos localmente», concluye.

Estudios anteriores señalan que ser capaz de acoger y atender a toda esa gente que había viajado desde tan lejos, quizás como una especie de peregrinación, podría ser la mayor expresión de poder y de posición de una comunidad. De forma que algunos investigadores creen que la construcción del misterioso Stonehenge era tan importante como la función que iba a desempeñar una vez terminado. El enigma de Stonehenge continúa.
Leer más »

6 mar. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

“El lado femenino de la Historia” por Margarita Sánchez Romero

08/01/2019. Universidad de Granada.

Margarita Sánchez Romero, profesora del departamento de Prehistoria y Arqueología y miembro del Instituto de Estudios de las Mujeres y de Género de la Universidad de Granada (UGR) y presidenta de la Asociación Española de Investigación en Historia de las Mujeres (AEIHM), es la protagonista de un amplio reportaje titulado “El lado femenino de la Historia”, emitido el pasado día 5 de enero en Tesis de Canal Sur. Su investigación se interesa por la Arqueología de las Mujeres y las relaciones de género, centrando su análisis en el estudio de la cotidianidad, las actividades de mantenimiento y el cuerpo, y por la Arqueología de la Infancia, con especial interés en los procesos de aprendizaje y socialización, todo ello en las sociedades de la Prehistoria Reciente del Sur de la Península Ibérica.

Margarita analiza las consecuencias que se derivan de que las mujeres aparezcan en menor medida que los hombres en la investigación científica. Estas omisiones han provocado que la divulgación que se ha hecho de los diversos periodos históricos esté marcada por la ausencia de las mujeres en los libros de texto, en las revistas científicas, en los museos, etc… cuestión que para nada se puede considerar como banal.

Ver reportaje
Leer más »

27 feb. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Lo (poco) que se sabe del íbero


Lámina de plomo escrita en íbero hallada en Tivissa (Tarragona). JAVIER VELAZA.
Una base de datos recién concluida y realizada por cuatro universidades y el Ministerio de Economía permite interpretar más de 3.000 textos íberos, celtíberos y tartésicos.
26/02/2019. El País.

Si Javier Velaza, catedrático de Latín y decano de la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona, se hubiese encaramado en el 219 antes de Cristo a las murallas de Sagunto durante su cerco por parte de los cartagineses, podría haberse dirigido en correctísimo íbero a sus asediados habitantes. Estos —que habrían comprendido sus palabras— podrían haberle respondido lanzándole una flecha o, exaltados por su discurso, convertirlo en el guerrero que les llevase a la victoria. Velaza es uno de los pocos expertos en el mundo que es capaz de pronunciar el íbero (al igual que lo hace con el celtíbero o el tartésico), pero no entiende nada de lo que dice. O casi.

Ahora, una potente base de datos (hesperia.ucm.es) pone a disposición de los interesados todo lo que los lingüistas han desentrañado de los idiomas tartésico, celtíbero, íbero y protovasco (conocidos como lenguas paleohispánicas). Este traductor informático está a punto de ser acabado tras 20 años de trabajo (lo inició el recientemente fallecido Javier de la Hoz), y permitirá acercarse a la interpretación de los más de 3.000 textos existentes. Incluye fotografías de las inscripciones y las coordenadas de su ubicación. También, a finales de febrero, el libro Paleohispania Languages and Epigraphies (Oxford University Press) abrirá estas investigaciones a los anglohablantes. El Ministerio de Economía y los especialistas de cuatro universidades (País Vasco, Complutense de Madrid, Barcelona y Zaragoza) lo han hecho posible.

A esta sorprendente situación se ha llegado —partiendo de los trabajos del historiador Manuel Gómez Moreno o del lingüista Jürgen Untermann— por el descubrimiento en 1992, durante el dragado del puerto de Huelva, de seis pequeños trozos de cerámica escritos en una lengua desconocida, además del hallazgo en Sagunto de una rudimentaria piedra Rosetta. No obstante, a los expertos no les gusta este término porque no saben si las palabras en latín e íbero se corresponden.

De todas formas, lo que resulta seguro es que un elemento unía a los idiomas que se hablaban en la península Ibérica entre los siglos VIII y II antes de Cristo: todos utilizaban sistemas de escritura emparentados aunque entre ellos no se entendiesen. No se trataba propiamente de un alfabeto, sino un sistema que los especialistas denominan de semisilabarios. A grandes rasgos, sería una mezcla de alfabeto (con vocales y consonantes), además de un listado de sílabas oclusivas labiales, dentales y velares. Es decir, un hipotético escolar íbero al intentar memorizarlo —y si tuviese la misma secuencia que el latino, que no lo tenía— tendría que repetir algo así como: a, ba, be, bi, bo, bu, da, de, di, do, du...

La historia de esta escritura arranca en el siglo VIII antes de Cristo en lo que hoy en día es Huelva. Después, la tomaron en préstamo pueblos vecinos, como los que habitaban el Algarve o los tartesios para grabar un centenar de estelas funerarias.

Casi tres siglos después, en la franja litoral que se extiende del Rosellón francés a Almería, se empezó a escribir un idioma completamente distinto: el íbero, pero curiosamente usaba también casi los mismos signos. Estos hechos despistan a los expertos, porque está contrastado que algunas palabras en íbero acababan en d, un sonido que no existe en el signatario (da, de, di, do...). Así que la conclusión es que copiaron el sistema de Huelva y lo adaptaron a sus necesidades: se inventaron la d final, por ejemplo.

Se han hallado unas 2.300 inscripciones, entre ellas en 1923 el llamado Arquitrabe de Sagunto, un bloque paralelepípedo quebrado por su centro e incompleto. Tiene dos líneas, la primera en latín y la inferior en íbero.

En el centro peninsular se hablaba, a su vez, otro idioma: el celtíbero, cuya traducción está más avanzada al ser lengua indoeuropea y fácilmente comparable con otras más conocidas (como el celta, el galés, el germánico…). Se han descubierto más de 800 inscripciones. Este pueblo escribía sobre bronce y el texto más famoso de los que han sobrevivido se incluye en los llamados Bronces de Botorrita. Se trata de cuatro planchas, tres de ellas en celtíbero y una cuarta en latín que están relacionadas con un proceso judicial.

Igualmente, se han detectado otros dos idiomas más con el mismo alfabeto en la Península: la lengua lusitana, —con solo seis inscripciones sobre roca— y el protovasco, al que tal vez corresponden unos pocos textos escritos en una variante del signario ibérico. Casi todo se puede pronunciar, pero poco traducir. Velaza destaca, no obstante, los importantes avances que se han realizado en los últimos diez años. “La informática nos ayudará, aunque no es suficiente. Pero el futuro es apasionante”, concluye. De hecho, el catedrático ya lo pronuncia.
Leer más »

20 feb. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Los secretos ocultos en la cantera de Stonehenge


Atardecer en Stonehenge (iStockphoto).
Las colinas Preseli, en el oeste de Gales, proporcionan nuevas evidencias sobre la extracción de los famosos megalitos hace 5.000 años.
19/02/2019. La Vanguardia.

En el norte de las colinas de Preseli, en País de Gales, se reunieron hace 5.000 años un grupo de trabajadores neolíticos. Su misión era clara. Aprovechar las deslumbrantes piedras azules de esta área para extraer megalitos. Sin ellos hubiera sido muy difícil construir uno de los mayores monumentos de la historia antigua, el círculo de Stonehenge.

Lo que sigue sin estar demasiado claro es por qué estos antiguos habitantes de Gran Bretaña decidieron transportar las grandes rocas hasta ¡240 kilómetros¡ de distancia hasta la llanura de Salisbury. “Stonehenge es el único monumento megalítico construido con piedras que vienen de muy lejos”, asegura a La Vanguardia el profesor Mike Parker Pearson.

De las canteras de las colinas de Preseli hasta Stonehenge hay 240 kilómetros de distancia

Este arqueólogo del University College London ha dirigido el equipo multidisciplinar que ha estado estudiando las canteras de Carn Goedog y de Craig Rhos-y-felin los últimos ocho años. “Comenzamos a investigar Stonehenge excavando allí entre 2004 y 2009, pero nos dimos cuenta de que solo al ver de dónde procedían sus piedras descubriríamos por qué se construyó”, añade.

“Los científicos saben desde hace 100 años que 42 de las piedras más pequeñas (conocidas como “piedras azules”) procedían de Gales, aunque hasta hace poco no sabíamos exactamente de donde”, recuerda. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Antiquity señala las ubicaciones exactas, revela cuándo y cómo se extrajeron las piedras e incluso apunta cómo se transportaron durante tantos kilómetros.

El arqueólogo Mike Parker Pearson, junto a unas columnas de dolerita

El arqueólogo Mike Parker Pearson, junto a unas columnas de dolerita (Antiquity / Adam Stanford)
Parker Pearson señala que los trabajos realizados “han demostrado que estos dos sitios eran canteras neolíticas. Aquí es de donde vienen las piedras azules. Esto apoya una nueva idea de que Stonehenge fue un monumento de unificación que involucró a personas del oeste de Gran Bretaña, así como del sur y el este”.

Los nuevos descubrimientos también ponen en duda la teoría popular de que las rocas de Preseli fueron transportadas por mar. “Algunas personas creen que se llevaron hacia el sur, a Milford Haven, y se colocaron en balsas para luego remar por el Canal de Bristol y el río Avon hacia la llanura de Salisbury”, explica.

Stonehenge habría sido un monumento de unificación que involucró a personas del oeste, sur y este de Gran Bretaña

“Nadie sabe exactamente cómo movieron las piedras. Pero las ubicaciones de las canteras en el lado norte de las colinas hacen más probable que no las llevara a través del mar, sino que se cargaran en trineos de madera y se arrastraran por todo el país. Lo hicieron a mano porque no había caballos y no habían inventado la rueda”, explica el arqueólogo a La Vanguardia.

Los investigadores indican que el resto de monumentos neolíticos de Europa fueron construidos con megalitos procedentes de canteras que no estaban a más de 16 kilómetros. “Por eso estamos buscando descubrir qué era tan especial en las colinas de Preseli hace 5.000 años, y si había algún círculo megalítico importante aquí, construido antes de que las piedras azules se mudaran a Stonehenge“, apunta Mike Parker Pearson.

La cantera de Carn Goedog, en las colinas de Preseli

Carn Goedog, la más grande de las dos canteras halladas en Preseli, fue la fuente de la dolerita manchada de Stonehenge. “Se la llama así porque tiene manchas blancas en la ígnea roca azul. Al menos cinco piedras (de este monumento megalítico) procedían de Carn Goedog”, explica el geólogo Richard Bevins.

Bevins fue, según explicó Parker Pearson a La Vanguardia, quien encontró la “coincidencia geológica entre un afloramiento al norte de las colinas de Preseli y las virutas de Stonehenge”. Así comenzó el viaje hacia la zona de Gales. Poco después, Bevins y su colega Rob Ixer encontraron otra coincidencia en un segundo afloramiento. Craig Rhos-y-felin es la fuente de la riolita.

Carn Goedog es la fuente de la dolerita y Craig Rhos-y-felin, de la riolita

Según el nuevo estudio, estas canteras de piedra azul estaban formadas por pilares verticales naturales. Para extraerlas de la roca bastaba con abrir las juntas entre cada columna. A diferencia del antiguo Egipto, donde los obeliscos fueron tallados en la roca sólida, los sitios de Gales eran más fáciles de explotar.

Los trabajadores neolíticos solo necesitaban insertar cuñas en las juntas y luego bajar cada pilar al pie del afloramiento. Aunque la mayoría de su equipo probablemente consistía en cuerdas perecederas, cuñas de madera, mazos y palancas, dejaron otras herramientas como piedras de martillo y cuñas de piedra.

Según el nuevo estudio, estas canteras de piedra azul estaban formadas por pilares verticales naturales

“Las cuñas de piedra están hechas de lutolita (Mudstone) importada, mucho más suave que las duras columnas de dolerita. Un colega de ingeniería ha sugerido que el martilleo en una cuña dura podría haber creado fracturas por estrés, causando que las delgadas columnas se rompan. Usar una cuña suave significa que, si algo se rompe, sería la cuña y no el pilar”, apunta Parker Pearson.

Las excavaciones a los pies de ambas canteras han sacado a la luz restos de plataformas cuyo borde termina en una caída vertical de aproximadamente un metro. ”Los pilares de piedra azul se podían colocar sobre este espacio, que actuaba como un muelle de carga para bajarlos en trineos de madera antes de arrastrarlos”, indican los investigadores en su trabajo.

Los trabajadores neolíticos solo tenían que insertar cuñas en las juntas y luego bajar el pilar al pie del afloramiento
Leer más »

11 feb. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: , ,

Margarita Sánchez analizará el lado femenino en la prehistoria en Valencina

11/02/2019. El Sol de Antequera.

La Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Valencina, Sevilla, acogerá el lunes 18 de marzo a las 12 horas una conferencia que ofrecerá la antequerana Margarita Sánchez Romero. “Las mujeres en la prehistoria. El lado femenino en la historia”, es el título de la disertación que ofrecerá esta profesora de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada. Sánchez Romero destaca siempre que puede el papel femenino en la historia, especialmente en la prehistoria, su vida, su desarrollo dentro de las comunidades de aquellas épocas.

Leer más »

26 dic. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Los carros de los líderes íberos para viajar al otro mundo


Ruedas halladas en el yacimiento de Montemayor (Córdoba), en una imagen cedida por el equipo de arqueólogos,.
Dos equipos de arqueólogos hallan en Valencia y Córdoba ruedas y partes de vehículos ceremoniales de 2.400 años.
24/12/2018. El País.

Llevaban enterrados 2.400 años y han sido encontrados con unas semanas de diferencia. Desde el verano, dos equipos de arqueólogos han encontrado en La Bastida de Moixent, Valencia, y en Montemayor, Córdoba, yacimientos situados a 450 kilómetros de distancia, cinco ruedas ibéricas y restos de los carros a los que iban conectados. Los hallazgos son doblemente excepcionales porque apenas hay documentadas piezas similares y ninguna se encuentra en tan buen estado de conservación. Los indicios señalan que los vehículos no sirvieron para hacer la guerra ni para transportar mercancías, sino que fueron colocados junto a las tumbas de personajes de alto rango para que viajaran con ellos al más allá. Los íberos daban a los carros ese sentido simbólico y, en ocasiones, los representaban tirados por caballos alados.

Los descubrimientos han abierto investigaciones a las que se dedicarán años. Las hipótesis de trabajo son que las ruedas y el resto de elementos fueron enterrados en tumbas o en depósitos funerarios de líderes íberos, de momento no está claro si hombres o mujeres. La rueda de Moixent, de mediados del siglo V antes de Cristo, es de hierro, mide 90 centímetros de diámetro y ha aparecido apilada en tres segmentos idénticos. Al lado, explica Jaime Vives-Ferrándiz, director del proyecto y conservador del Museo de Prehistoria de Valencia, también han sido hallados, hasta ahora, un bocado de caballo, restos de cerámica y una extraordinaria arracada de oro.

Las cuatro imponentes ruedas de Montemayor, de seis radios, fueron hechas también en hierro. Las dos más grandes de 120 centímetros, por las que casi podría decirse que no ha pasado el tiempo, fueron encontradas en lo que parece un cementerio íbero sobre el que los romanos construyeron siglos más tarde un campamento militar para el asedio de Ulia. Los textos clásicos relatan que la antigua ciudad fue escenario de feroces batallas en la guerra civil que enfrentó a Julio César con Pompeyo y sus hijos.

Conjunto sin parangón
El equipo de Fernando Quesada, de la Universidad Autónoma de Madrid, bajo la dirección de campo de Javier Moralejo, iba tras las huellas de aquel conflicto bélico cuando se toparon con un hallazgo ibérico que no tiene parangón en la península por la complejidad del conjunto y su estado de conservación, aseguran. Todo apunta a que el carro es del siglo IV, aunque todavía debe confirmarse mediante la prueba del carbono 14.

Las ruedas de ambos yacimientos son muy distintas. La encontrada en el antiguo oppidum rodeado de viñas de Valencia, una idílica colina desde la que sus gobernantes controlaban el antiquísimo camino que los romanos llamaron más tarde Vía Augusta, que conectaba el norte de la península con el valle del Guadalquivir, y también el paso de la meseta al Mediterráneo, ha obligado a adelantar unas décadas la cronología del yacimiento de La Bastida de les Alcusses, ubicado en el término de Moixent.

El descubrimiento ha revelado que antes de la edificación del poblado, rodeado de altas murallas, donde vivieron unas 800 personas, hubo una construcción previa que no parece residencial. Quizá fue la tumba de un héroe o un espacio de culto. En todo caso, el lugar en que se depositó rueda fue arrasado para erigir la nueva ciudad. “El proyecto puede contribuir a dar respuestas a los procesos de urbanización en esta zona del Mediterráneo en el primer milenio antes de Cristo”, comenta Vives-Ferrándiz. “Una urbanización que responde a procesos políticos, en los que vemos que las personas instauran las ciudades encima de algo que había previamente. A veces incorporan lo anterior al nuevo lugar, como ancestros, y otras veces esa memoria es destruida con violencia”, añade.

La cultura ibérica se desvaneció ante el empuje romano hacia el siglo I después de Cristo, como resultado de la violencia de los invasores y de la asimilación cultural. Los detalles sobre la destrucción de La Bastida de Moixent, que brilló durante un siglo para caer después en un olvido que duró dos milenios, siguen siendo un enigma. “Lo que está claro es que no fueron los romanos. Fue violencia entre vecinos. Si estaban más cerca o más lejos no lo sabemos, y es posible que nunca lo sepamos”, afirma el arqueólogo.
Leer más »

9 dic. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El cadáver de una joven desvela la primera pandemia conocida


Restos mortales de la joven de 20 años en la que se encontró la bacteria de la peste. UNIVERSIDAD DE GOTEMBURGO.
Un estudio encuentra el caso de peste más antiguo y asocia esta enfermedad con el colapso de las primeras ciudades de Europa.
07/12/2018. El País.

Un equipo de genetistas ha encontrado el primer caso conocido de peste en el cadáver de una campesina de unos 20 años que fue enterrada hace unos 5.000 en Suecia. La cepa de la bacteria Yersinia pestis hallada en el ADN extraído de sus dientes presenta las mismas variantes genéticas que en la actualidad hacen mortal la peste pulmonar si no es tratada a tiempo. Otro cadáver de un agricultor veinteañero en la misma tumba de Frälsegården, al sur del país, también tiene rastros del patógeno. Los autores del hallazgo creen que están ante los indicios de la primera gran pandemia de la humanidad.

Hace unos 5.000 años, Europa vivía una etapa oscura de la que se sabe muy poco. Hacía siglos que unos inmigrantes asiáticos habían traído los cultivos y la ganadería al continente. Por aquella época ya habían florecido las primeras ciudades con hasta 20.000 habitantes, donde convivían personas y ganado en un espacio reducido y con poca higiene. Por razones desconocidas, en esa época hubo un brusco descenso de la población de entre un 30% y un 60%, similar al que ocurrió en la Edad Media con la peste negra. Algunas de las ciudades fueron quemadas y abandonadas. Fue el final de la Edad de Piedra.

La cepa de peste que mató a la muchacha sueca apareció hace unos 5.700 años, según su análisis genético, lo que la convierte en la más cercana al ancestro de todas las variantes de peste que han surgido desde entonces. Genetistas de Suecia, Dinamarca y Francia han analizado el genoma de más de mil cadáveres de esta época y la posterior Edad del Bronce. Los resultados muestran que “en un período muy corto de tiempo, 600 años aproximadamente, muchas cepas de peste se expandieron a lo largo de toda Eurasia, desde el sureste de la estepa rusa hasta Suecia”, explica Nicolás Rascován, biólogo de la Universidad de Aix-Marsella y primer autor de un estudio publicado hoy en Cell sobre estos hallazgos. “También mostramos que no existieron grandes migraciones humanas que puedan explicar esta dispersión, dado que no vemos mestizaje entre las diferentes poblaciones infectadas. Justo en la época en la que vemos expandirse la peste surgieron grandes innovaciones tecnológicas como el transporte rodado y la tracción animal, los medios ideales para esparcir el patógeno a grandes distancias. Es la primera vez en la historia de la humanidad que se dieron simultáneamente las condiciones adecuadas para la emergencia de enfermedades y a la vez su esparcimiento a grandes distancias y por eso pensamos que probablemente esta fue la primera gran pandemia”, explica este investigador argentino.

El estudio señala que el ancestro común de todas las Y. pestis modernas debió aparecer en algún lugar en Europa del este. El equipo propone como hipótesis que su origen pudo estar en en seno de la enigmática cultura de Cucuteni, que floreció en las actuales Moldavia, Rumanía y Ucrania hace unos 5.700 años y cuyos grandes asentamientos fueron pasto del fuego intencionado. El objetivo del equipo es intentar encontrar ADN en uno de estos yacimientos arrasados para confirmar su idea.

Después de la crisis del Neolítico, hace unos 4.700 años, llegó una nueva oleada de inmigrantes: los yamnaya, una estirpe de pastores nómadas de las estepas de Eurasia a los que algunos expertos culpan de invadir Europa a sangre y fuego y reemplazar casi por completo a los varones locales. Se ha considerado la posibilidad de que los yamnaya, que también introdujeron las lenguas indoeuropeas, trajesen consigo la peste. Pero el nuevo trabajo muestra que la enfermedad llevaba en Europa cientos de años. “Creemos que lo que estas gentes se encontraron fue una Europa con ciudades fantasmas y una población diezmada por la peste y otras causas”, explica Simon Rasmussen, genetista de la Universidad de Copenhague y coautor del estudio. “Los yamnaya tenían un estilo de vida completamente diferente, no construyeron grandes asentamientos, con lo que posiblemente fueron menos vulnerables a la enfermedad de los campesinos”, resalta el investigador.

Carles Lalueza-Fox, genetista del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, estudia la marca genética de los yamnaya y de la peste en poblaciones de la península Ibérica. “Era una época de crisis, violencia y asentamientos abandonados que hasta ahora se habían achacado a otras causas, como la aridificación de los cultivos, pero esta nueva explicación parece más plausible”, opina. El experto destaca que gracias al análisis de ADN antiguo hallado en las tumbas que había sido descartado pero estaba accesible en bases de datos públicas, los autores de este estudio han conseguido destapar una “pandemia de la que hasta ahora no había ningún registro histórico”.

La bacteria de la peste comenzó siendo un microbio inofensivo, destacan los autores del estudio. Las pestes del Neolítico y la Edad del Bronce eran probablemente menos virulentas que las que produjeron las peores pandemias, como la de Justiniano en en siglo VI —40 millones de muertos— o la peste negra medieval que aniquiló a la mitad de los habitantes de las grandes ciudades europeas, pues no tenían el gen que le permite transmitirse por pulgas —que a su vez cabalgan en ratas— y otras mutaciones que incrementaron mucho su agresividad. Es lo mismo que después sucedería con la viruela, la malaria, el ébola y el zika, y lo que podría pasar con la próxima gran pandemia de este siglo.
Leer más »

9 oct. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Respuesta de 91 arqueólogos a El País y otros medios sobre la inconsistencia de la noticia “Una invasión borró del mapa a los hombres de la península Ibérica hace 4.500 años”

91 arqueólogas y arqueólogos portugueses y españoles, han enviado a El País y a otros medios, el siguiente escrito para llamar la atención sobre la inconsistencia y carácter manipulador y manipulable de una noticia que de forma poco rigurosa, se publicó esta semana. Agradecen a António Carlos de Valera haber tomado esta importante iniciativa para resituar la arqueología en la posición correcta frente a los debates políticos e ideológicos del presente.
06/10/2018. Tercera Información.

“Una invasión borró del mapa a los hombres de la península Ibérica hace 4.500 años”
Manuel Ansede, El País, 2 Oct 2018 - 21:25

“Los yamnayas conquistaron el territorio y tuvieron "un acceso preferente a las mujeres locales, una y otra vez", según una investigación dirigida por la Universidad de Harvard”.

“Hace 4.500 años los descendientes de estos habitantes de las estepas llegaron a la península Ibérica y borraron del mapa a los varones locales”.


Estos son algunos extractos de la noticia publicada por Manuel Ansede en El País el día 2 de octubre de 2018, en las que se comentan las supuestas conclusiones de un estudio genético presentado en el evento New Scientist, celebrado en Londres el 22 de septiembre pasado, pero todavía inédito.

Sin detrimento de lo que puedan establecer los resultados de la investigación mencionada, todavía en proceso de evaluación para su publicación en una revista científica, el grupo de firmantes de este escrito, todos/as profesores/as y especialistas en la arqueología prehistórica de la península ibérica, la mayoría especializados/as en el estudio de las sociedades de la Edad del Cobre ibéricas, y algunos/as incluso co-autores/as del estudio al que se refiere la noticia, queremos mostrar nuestra perplejidad, consternación y preocupación por el tono y el lenguaje de la noticia, así como nuestra protesta por su falta de rigor científico y periodístico.

La utilización de términos como “invasión”, “conquista” o “borrar del mapa” no solo está completamente fuera de contexto en el conocimiento que actualmente se tiene de este periodo prehistórico, sino que es injustificada a la luz de las evidencias empíricas existentes. Aunque el desarrollo de la Arqueogenética es una de las novedades más potentes y de más profundo efecto de la llamada Tercera Revolución Científica en Arqueología, siendo actualmente una importante aproximación al estudio del Pasado de la Humanidad, la validez de sus resultados dependerá siempre del conocimiento proporcionado por la Arqueología, en su concepción de ciencia social y humanística centrada en el estudio de la dimensión material de la conducta humana con una fuerte base de las ciencias naturales y biológicas. Es la Arqueología la que proporciona los datos y las garantías de calidad contextual para que, mediante la interdisciplinariedad, los datos arqueogenéticos resulten significativos y relevantes, y es mediante su integración con los datos arqueológicos como los datos arqueogenéticos adquieren una relevancia que por sí solos no tienen. Es sobre esta base que varios de los abajo firmantes, profesores/as y expertos/as en Arqueología, colaboran en el estudio genético de las poblaciones antiguas ibéricas del que se informa en la noticia.

El tema de la movilidad humana está otra vez en la vanguardia de la investigación científica. Los desarrollos tecnológicos que permiten estudiar esta cuestión sobre nuevos parámetros (no solo la genética, sino también por ejemplo los estudios de isótopos estables de huesos de animales y seres humanos, o la caracterización geo-química de los artefactos) han incentivado la aparición de numerosos proyectos de investigación centrados en esta temática, tanto en España como en Portugal, muchos de los cuales se han centrado precisamente en el III milenio Antes de Nuestra Era, que es cuando, como sabemos ahora, la movilidad y la interacción a diferentes escalas se intensificaron notablemente, con importantes repercusiones sociales y culturales.

En vista de las actuales circunstancias históricas relativas a los fenómenos migratorios, incluyendo las convulsiones políticas y sociales relacionadas, este campo de investigación del Pasado no podría ser más oportuno, demostrando la relevancia social de las ciencias históricas en general, y de la arqueología en particular, para contribuir efectivamente a la comprensión y resolución de los problemas presentes. Pero precisamente por ello, porque no se trata de contar “historias”, la responsabilidad es muy grande, y desde luego incompatible con la ligereza que se presta a una manipulación fácil e impúdica. La actual sensibilidad social y política con respecto a los procesos migratorios, o simplemente con respecto al “extranjero”, exigen responsabilidad, rigor y compromiso ético-profesional tanto de parte de quienes investigan sobre estas temáticas como de quienes informan de ello al gran público. Si en una sociedad del conocimiento, nunca tan mediática como lo es hoy, la mercadotecnia científica puede ser justificable (pues se hace necesaria en el contexto fuertemente competitivo en que se desarrolla la ciencia actual), la forma que ha asumido en este caso en la noticia en cuestión es preocupante por la falta de rigor, por la simplificación, por la superficialidad, por la sumisión a la búsqueda de la espectacularidad y, en definitiva, por la irresponsabilidad. Ninguna evidencia en los datos científicos conocidos permite en ningún caso hablar de “exterminios”, “invasiones” o sociedades “borradas del mapa”, simplemente porque ello está totalmente fuera de contexto entre las sociedades del III milenio, por su tecnología, por su organización y por su forma de vida.

Somos conscientes de la prudencia y rigor con que los responsables de este estudio (recordemos, aún no publicado) tratan sus investigaciones. Y por ello nos sorprendería mucho que la manera y el lenguaje con que las mismas han sido presentadas en El País contasen con su aval. La noticia que se ha transmitido no se basa en una posición final reconocida por un equipo o grupo científico (o por el conjunto de la comunidad científica), sino en una composición de declaraciones descontextualizadas y luego re-armadas en forma de una noticia exagerada, infundada y carente de rigor. Solicitamos, por tanto, que El País publique nuestra declaración y rectifique respecto a la noticia dada, que es esencialmente incorrecta desde un punto de vista científico estricto y que confunde gravemente al público sobre la realidad científica de nuestra Prehistoria.

Firmantes:

• António Carlos Valera (Coordinador del Núcleo de Investigação Arqueológica de Era Arqueologia / Coordinador del Grupo de Investigación en Sociedades Complejas del ICArEHB-Universidad del Algarve)
• Felipe Criado Boado (CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio, Incipit), Presidente de la Asociación Europea de Arqueólogos
• Leonardo García Sanjuán, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Sevilla
• Susana Lopes, Catedrática de Prehistoria, Universidad de Oporto Susana Lopes
• Victor dos Santos Gonçalves, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Lisboa
• João Luís Cardoso, Catedrático de Prehistoria, Universidad del Algarve
• Germán Delibes de Castro, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Valladolid
• Manuel Rojo Guerra, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Valladolid
• Primitiva Bueno Ramírez, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Alcalá de Henares
• Ramón Fábregas Valcarce, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Santiago de
• José María Fullola Pericot, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Barcelona
• José Clemente Martín de la Cruz, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Córdoba
• Carlos González Wagner, Catedrático de Historia Antigua, Universidad Complutense de Madrid
• Francisco Contreras Cortés, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Granada
• Martin Bartelheim, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Tübingen (Alemania)
• Joaquin Barrio Martin, Catedrático de Arqueología, Universidad Autónoma de Madrid
• Ángel Esparza Arroyo, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Salamanca
• Joaquín Rodríguez Vidal, Catedrático de Geología, Universidad de Huelva
• José Luis Ubera Jiménez, Catedrático de Botánica, Universidad de Córdoba
• Joan Bernabéu, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Valencia
• Concha Blasco Bosqued, Catedrática de Prehistoria, Universidad Autónoma de Madrid
• Pedro Díaz del Río, Científico Titular, CSIC, Madrid
• Juan Vicent García, Científico Titular, CSIC, Madrid
• María Isabel Martínez Navarrete, Científica Titular, CSIC, Madrid
• Cesar Parcero Oubiña, Científico Titular, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
• Alfredo González-Ruibal, Científico Titular, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
• Corina Liesa Von Lettow Vorbeck, Profesora Titular de Prehistoria, Universidad Autónoma de Madrid
• João Carlos Senna-Martinez , Profesor Titular, Universidad de Lisboa
• Ignasi Grau Mira, Profesor Titular, Universidad de Alicante
• Joaquín Lomba Maurandi, Profesor Titular, Universidad de Murcia
• Joan B. López Melcio, Profesor Titular, Universidad de Lleida
• Fernando Carrera Ramírez, Profesor Titular, Universidad de Vigo
• Álvaro Arizaga Castro , Escola Superior de Conservación e Restauración de Bens Culturais de Galicia
• Rafael Micó Pérez, Profesor Titular, Universidad Autónoma de Barcelona
• Teresa Orozco Köhler , Profesora Titular, Universitat de València
• Consuelo Mata Parreño, Profesora Titular, Universitat de València
• Juan Antonio Barceló Álvarez, Profesor Titular, Universidad de Autónoma de Barcelona
• Roberto Risch, Profesor Titular, Universidad de Autónoma de Barcelona
• Cristina Rihuete Herrada, Profesora Titular, Universidad de Autónoma de Barcelona
• Ana Delgado Hervás, Profesora Titular, Universidad Pompeu Fabra
• Rosa Barroso Bermejo, Profesora Titular, Universidad de Alcalá de Henares
• Juan Antonio Cámara Serrano, Profesor Titular, Universidad de Granada
• Francisco Carrion Méndez, Profesor Titular, Universidad de Granada
• Gonzalo Aranda Jimenez , Profesor Titular, Universidad de Granada
• José Enrique Márquez Romero, Profesor Titular, Universidad de Málaga
• Almudena Hernando Gonzalo, Profesora Titular, Universidad Complutense de Madrid,
• Jesús Álvarez Sanchís, Profesor Titular, Universidad Complutense de Madrid
• Juan Aurelio Pérez Macías, Profesor Titular, Universidad de Huelva
• Ana Maria Silva, Profesora Auxiliar, Universidad de Coimbra
• Antonio Faustino Carvalho, Profesor Auxiliar, Universidad del Algarve
• Sérgio Monteiro Rodrigues, Profesor Auxiliar, Universidad de Oporto
• Rafael Garrido Pena, Profesor Contratado Doctor, Universidad Autónoma de Madrid
• José Antonio Ruiz Gil, Profesor Contratado Doctor, Universidad de Cádiz
• Bea Comenda, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Vigo
• Patricia Ríos Mendoza, Profesora Contratada Doctora, Universidad Autónoma de Madrid
• Xosé-Lois Armada Pita, investigador posdoctoral Ramón y Cajal, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
• Cristina Tejedor, investigadora posdoctoral Juan de la Cierva, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
• David González Álvarez, investigador posdoctoral Juan de la Cierva, Instituto de Ciencias del Patrimonio, Incipit-CSIC
• Raquel Vilaça, Catedrática de Arqueología, Universidad de Coimbra
• Ana Catarina Sousa, Profesora Auxiliar, Universidad de Lisboa
• Mariana Diniz, Profesora Auxiliar, Universidad de Lisboa
• Antonio Blanco González, Profesor Asociado, Universidad de Salamanca
• Joaquina Soares, Directora del Museo de Arqueologia e Etnografia del Distrito de Setúbal; UNIARQ-Universidade de Lisboa
• Carlos Tavares da Silva , Museo de Arqueologia y Etnografia del Distrito de Setúbal, UNIARQ-Universidade de Lisboa
• Rui Mataloto, Arqueólogo Municipal do Redondo (Portugal)
• Lucy Shaw Evangelista, Era Arqueologia, ICArEHB-Universidade do Algarve
• Francisco Almeida, Cultural Heritage Programs Manager Taungurung Clans Aboriginal Corporation
• Juan Antonio Martín Ruiz, Academia Andaluza de la Historia
• Catarina Costeira, Arqueóloga Profesional
• Filipa Rodrigues, Arqueóloga Profesional
• João Muralha, CEAACP - Centro de Estudos de Arqueologia, Artes e Ciências do Património Department, Post-Doc
• Miguel Serra (Arqueólogo da Câmara Municipal de Serpa)
• Ricardo Miguel Godinho (Bolseiro FCT)
• Miguel Lago (Administrador da Era Arqueologia S.A.)
• Nelson Cabaço (Arqueólogo, Era Arqueologia)
• André Donnas-Botto (Investigador Independente)
• J. Francisco Fabián García, Arqueólogo Territorial de Ávila
• J. A. Gonçalves Guimarães (Gabinete de História, Arqueologia e Património, ASCR - Confraria Queirosiana).
• José Suárez Otero (Universidad de Santiago de Compostela)
• Patrícia Jordão (FCUL/IDL-Bolseira FCT).
• Vitor Filipe (Bolseiro FCT)
• Rodrigo Villalobos García, Investigador Postdoctoral, Universidad de Valladolid
• Jorge Feio (Investigador del Instituto de História da Arte de la Universidade Nova de Lisboa.)
• Rui Oliveira (Investigador de História Local, professor aposentado).
• Gonçalo Pereira Rosa (Director de la Revista National Geographic Portugal; investigador del CECC/UCP).
• Ana Pajuelo Pando (Arqueóloga)
• José Suárez Padilla (Arqueóloga)
• Angelina Pereira (Arqueóloga na Câmara Municial de São Brás de Alportel)
• Artur Ribeiro (Universidad de Kiel)
• Ana Cristina Araújo (Laboratório de Arqueociências
• Sérgio Gomes (CEAACP/UC)
Leer más »

3 oct. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Una invasión borró del mapa a los hombres de la península Ibérica hace 4.500 años


Enterramiento humano en el yacimiento de La Bastida, en Totana (Murcia). ASME/UAB.
Los yamnayas conquistaron el territorio y tuvieron "un acceso preferente a las mujeres locales, una y otra vez", según una investigación dirigida por la Universidad de Harvard.
02/10/2018. El País.

Hace más de 5.000 años, grupos de pastores a lomos de caballos se lanzaron desde las estepas del este de Europa a la conquista del resto del continente. Los jinetes, conocidos hoy como yamnayas, llevaban consigo una innovación tecnológica: carretas con ruedas que facilitaban la rápida ocupación de nuevas tierras. Hace 4.500 años los descendientes de estos habitantes de las estepas llegaron a la península Ibérica y borraron del mapa a los varones locales, según una nueva investigación de un equipo internacional de científicos. “La colisión de estas dos poblaciones no fue amistosa, sino que los hombres llegados del exterior desplazaron a los hombres locales casi por completo”, según el genetista estadounidense David Reich, que adelantó sus resultados el 22 de septiembre en un evento organizado por la revista New Scientist.

La llegada de los invasores a lo que hoy es España y Portugal tuvo “un rápido y generalizado impacto genético”, según afirmó el genetista español Íñigo Olalde hace dos semanas en un congreso científico en Jena (Alemania). Las posteriores poblaciones de la Edad del Bronce presentaban "un 40% de la información genética y el 100% de sus cromosomas Y procedentes de estos migrantes”, según la charla de Olalde. Dado que el cromosoma Y se hereda de los padres, “esto significa que los hombres que llegaron tenían un acceso preferente a las mujeres locales, una y otra vez”, describió Reich en el acto de New Scientist.

El nuevo estudio, que analiza el ADN de los restos de 153 individuos desenterrados en la península Ibérica, está pendiente de publicación en una de las revistas científicas más importantes del mundo. Ni Reich ni Olalde, ambos de la Universidad de Harvard (EE UU), quieren ofrecer más detalles por el momento. En el trabajo también ha participado el genetista Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.

Hace tres años, otra investigación del equipo de Reich sugirió que las lenguas indoeuropeas —la familia lingüística a la que pertenece la mayoría de los idiomas de Europa— se propagaron sobre las ruedas de los yamnayas y sus descendientes. El prehistoriador Roberto Risch, de la Universidad Autónoma de Barcelona, explicó entonces a este diario que la excavación en el yacimiento murciano de La Bastida sacó a la luz una “inmensa sorpresa”. “Nos hemos dado cuenta de que la península Ibérica no solo fue colonizada por la primera migración neolítica de hace 8.000 o 9.000 años, sino también por otra muy posterior, de hace 4.500 años, y portadora de una cultura muy diferente”, apuntó Risch. En las capas de tierra de hace 4.500 años aparecen hachas de guerra y carros de cuatro ruedas. “Las tumbas de los hombres acaparan desde entonces casi todo el armamento, los adornos y las muestras de riqueza, y la arqueología revela marcados signos de una sociedad jerárquica que rompió con el antiguo igualitarismo del Neolítico temprano”, describió Risch.

Los nuevos resultados del grupo de David Reich también concuerdan con otro estudio previo. El año pasado, el equipo de los genetistas Dan Bradley, del Trinity College de Dublín, y Rui Martiniano, de la Universidad de Cambridge, anunció “una discontinuidad” del cromosoma Y durante la Edad del Bronce en la península Ibérica, tras analizar el ADN de los restos de 14 personas hallados en yacimientos de Portugal. “En cuanto a por qué sucedió este reemplazo del cromosoma Y, se podría especular que estas poblaciones de las estepas tenían una tecnología superior, con mejores armas y también caballos domesticados, lo que pudo haberles aportado alguna ventaja en la guerra”, hipotetiza ahora Martiniano.
Leer más »

29 sept. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Masacre en Iberia: todos los españoles fueron exterminados hace 4.500 años


Restos humanos del Mesolítico hallados en Braña-Arintero, en la cuenca del Duero.
Las investigaciones genéticas recién presentadas muestran como la totalidad de los pobladores varones de la Península Ibérica fueron aniquilados muy rápidamente.
30/09/2018. El Confidencial.

Ocurrió de la noche a la mañana. Todos los pobladores varones de la Península Ibérica fueron exterminados abruptamente hace 4.500 años en una gigantesca masacre colectiva. Las investigaciones genéticas que acaba de presentar un estudio del profesor David Reich de la Universidad de Harvard publicado en New Scientist demuestran el reemplazo completo del genoma masculino 'Y' que hasta entonces había sido habitual en lo que se conoce como España y Portugal debido a una serie de acontecimientos presumiblemente causados por una "conquista violenta". No hay datos acerca de la mujeres pero, según los autores del estudio, no debieron correr mejor suerte.

¿Quiénes fueron los ejecutores de aquella matanza? Según los investigadores, se trataría de pueblos del Caúcaso conocidos genéricamente como yamna (yamnaya) que habrían irrumpido en sucesivas oleadas en Europa hace alrededor de 5.000 años y sustituido en apenas unos centenares de años las culturas de los diferentes habitantes nativos del continente. "Aquellos invasores se expandieron por un vasto territorio desde Mongolia a Hungría y Europa, y son los principales contribuyentes primarios más importantes a los europeos de hoy", explica Reich en New Scientist.

Un empuje irresistible
Las ventajas 'competitivas' de aquellos invasores habrían consistido en la introducción de dos clases de innovaciones bélicas determinantes: la domesticación del caballo y la rueda. De esta forma, aquellos pueblos de pastores de las estepas contaron con una superioridad abrumadora que los habría dotado de un empuje irresistible. Lo característico del paisaje ibérico fue que, a diferencia de otras regiones continentales donde tuvo lugar una mezcla genética, aquí los genes de los invasores sustituyeron por completo a los nativos. ¿Por qué? ¿Ofrecieron los íberos una mayor resistencia a los invasores que les hizo optar finalmente por la aniquilación total?

Reich, que junto a sus colegas lleva varios años investigando el acervo genético de todos los europeos, asegura que "la colisión de estas dos poblaciones no fue amistosa, ni siquiera igual, sino que los varones de fuera desplazaron a los locales y lo hicieron casi por completo", mientras que las mujeres habrían sido esclavizadas por los conquistadores.

Estudios históricos y genéticos previos ya descubrieron que los llamados yamna habrían sido probablemente los principales responsables de la difusión del indoeuropeo en Europa occidental, lo que explica por qué estas lenguas se hablan tan lejos de su origen asiático. Sabíamos también que muchas de sus prácticas arraigaron y pasaron a formar parte de la cultura europea. La novedad de estas últimas investigaciones ahora conocidas es el tamaño, la velocidad y la virulencia de aquellas transformaciones que, para la antigua población masculina de la Península Ibérica, supusieron la desaparición más radical.
Leer más »

26 may. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Una nueva teoría revela cómo se movieron las piedras de Stonehenge


Stonehenge - efe.
Bian John, un científico galés, afirma haber resuelto el misterio de cómo llegaron los pesados monolitos a la llanura de Salisbury.
25/05/2018. ABC.

Stonehenge es un monumento megalítico tan antiguo (siglo XX a.C.) como atractivo. Siempre ha suscitado preguntas entre los investigadores. Una de ellas, quizá la más evidente, es cómo llegaron aquellos bloques de piedra al lugar.

Bian John, un científico galés, afirma ahora haber resuelto el misterio de cómo se movieron las famosas piedras. Según él, llegaron a la zona hace 500.000 años gracias a un glaciar que «las llevó» desde una cantera de Gales hasta la llanura de Salisbury.

Hasta ahora se pensaba que habían llegado al lugar hace «tan solo» 5.000 años, aunque no se sabía cómo aquellos individuos de la edad de piedra pudieron lograr tal hazaña.

La teoría de John, además de explicar el movimiento de las piedras, echa por tierra parte del «significado espiritual» de las rocas, que había alimentado el esfuerzo de los constructores para moverlas hasta allí. Según el autor, estos monolitos no tenían ningún significado especial.

Simplemente, según insiste el investigador, cuando las sociedades agrícolas neolíticas decidieron construir enormes relojes de sol para marcar el paso del año, y señalar las diferentes etapas de labrar el suelo, todo lo que hicieron era usar el material que estaba a su alcance.
Leer más »

12 abr. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

De las pirámides a Stonehenge: ¿eran astrónomos los pueblos de la prehistoria?


La.
Una disciplina científica denominada “arqueoastronomía” o “astronomía cultural” empieza a aportar ideas.
08/04/2018. El País.

Desde que los humanos pudimos mirar al cielo, nos asombramos de su belleza y sus incontables misterios. Naturalmente, a menudo se describe la astronomía como la más antigua de las ciencias, una inspiración para los humanos desde hace miles de años. Las pinturas rupestres prehistóricas reflejan fenómenos celestes. Y monumentos como las grandes pirámides de Guiza y Stonehenge parecen alinearse con precisión con los puntos cardinales o con los puntos del horizonte por los que salen o se ponen la luna, el sol o las estrellas.

Hoy en día parece que tenemos dificultades para imaginar cómo pudieron los antiguos construir y orientar dichas estructuras. Esto ha hecho que surgiesen muchas suposiciones. Algunos insinúan que los pueblos prehistóricos debían de tener conocimientos matemáticos y científicos para hacerlo, mientras que otros llegan incluso a conjeturar que a lo mejor unos visitantes alienígenas les enseñaron a hacerlo.

¿Pero qué sabemos en realidad acerca de cómo entendían los humanos del pasado el cielo y cómo desarrollaron una cosmología? Una disciplina científica denominada “arqueoastronomía” o “astronomía cultural”, nacida en la década de 1970, empieza a aportar ideas. Esta materia combina diversas áreas especializadas, como la astronomía, la arqueología, la antropología y la etnoastronomía.

Métodos simplistas
Las pirámides de Egipto se encuentran entre los monumentos antiguos más impresionantes, y varias de ellas están orientadas con gran precisión. El egiptólogo Flinders Petrie efectuó la primera investigación de alta precisión de las pirámides de Guiza en el siglo XIX. Descubrió que cada uno de los cuatro bordes de la base de las pirámides apunta hacia un punto cardinal con un margen de un cuarto de grado.

¿Pero cómo sabían eso los egipcios? No hace mucho, Glen Dash, un ingeniero que estudia estas pirámides, planteaba una teoría. Se basa en el antiguo método del “círculo indio”, que solo necesita una vara que proyecte una sombra y una cuerda para establecer una dirección este-oeste. Subraya que, basándose simplemente en su simplicidad, este es un método que pudo haber sido utilizado para las pirámides.

Tenemos que entender que nunca habrá una única explicación o respuesta a cómo pudo alinearse o utilizarse un monumentoThe Conversation

¿Podría ser? No es imposible, pero en este punto corremos el peligro de caer en la popular trampa de proyectar en el pasado nuestros métodos, visiones del mundo e ideas actuales. Es probable que el estudio de la mitología y de los métodos pertinentes conocidos y empleados en aquel entonces proporcionen una respuesta más fiable.

No es la primera vez que los científicos lanzan conclusiones acerca del método científico aplicado en el pasado. Algo similar ocurrió con Stonehenge. En 1964, el astrónomo Gerald Hawkins desarrolló un intrincado método de utilizar hoyos y marcadores para predecir eclipses en el misterioso monumento. Sin embargo, esto no significa que ese fuera el uso que se daba a Stonehenge.

Modo de avanzar
Para empezar a entender el pasado necesitamos incluir diferentes métodos de otras disciplinas para apoyar una idea. También tenemos que entender que nunca habrá una única explicación o respuesta a cómo pudo alinearse o utilizarse un monumento.

¿Cómo puede entonces la astronomía cultural explicar el alineamiento de las pirámides? Un estudio realizado en 2001 proponía que dos estrellas, Megrez y Phad, pertenecientes a la constelación conocida como Osa Mayor, quizá escondan la clave. Estas estrellas son visibles durante toda la noche. Su posición más baja en el cielo durante la noche puede marcar el norte usando el merjet, un antiguo medidor del tiempo, compuesto por una plomada con un mango de madera, que sigue el alineamiento de las estrellas.

La ventaja de esta interpretación es que se relaciona con la mitología estelar obtenida de las inscripciones del templo de Horus en Edfu. Estas inscripciones hablan del uso del merjet como herramienta de agrimensura, una técnica que tal vez explique también la orientación de otros monumentos egipcios. La inscripción incluye el jeroglífico denominado “la Pata Delantera del Toro” que representa la constelación del Carro y su posible posición en el firmamento.

Hatshepsut y Seshat tensando la cuerda en Karnak, e imagen de la diosa con su signo jeroglífico sobre la cabeza.
Hatshepsut y Seshat tensando la cuerda en Karnak, e imagen de la diosa con su signo jeroglífico sobre la cabeza. JUAN ANTONIO BELMONTE
De igual modo, se han ofrecido mejores ideas para Stonehenge. Un estudio de 2001 halló extraños círculos de madera cerca del monumento, y planteó que tal vez representasen a los vivos mientras que las rocas representarían a los muertos. Prácticas similares se observan en monumentos hallados en Madagascar, lo que da a entender que quizá fuese una manera corriente entre los prehistóricos de pensar en los vivos y en los muertos. También ofrece una forma interesante y nueva de observar Stonehenge en medio del paisaje circundante. Otros han interpretado que este monumento, en especial su avenida, marca el tránsito ritual por el inframundo con vistas de la luna en el horizonte.

La astronomía cultural también ha contribuido a arrojar luz sobre las tumbas de corredor –un tipo de tumba compuesta por una cámara de piedras conectadas y una entrada larga y estrecha– de 6.000 años de antigüedad estudiadas en Portugal. El arqueólogo Fabio Silva ha demostrado que la vista desde el interior de las tumbas enmarca el punto del horizonte en el que Aldebarán se eleva sobre una cadena montañosa. Esto podría significar que fueron construidas para permitir ver la estrella desde el interior, ya fuese a muertos o a vivos, posiblemente como ritual de iniciación.

Pero Silva también recopiló pruebas más amplias. La cadena montañosa enmarcada era el lugar al que los constructores de las tumbas debían de emigrar con su ganado en el verano. La estrella Aldebarán se eleva aquí en el horizonte por primera vez en el año —el conocido como orto heliaco— al comienzo de esta migración. Es interesante que el folclore antiguo hable también de un pastor de esta zona que divisó una estrella tan brillante que iluminaba las montañas. Al llegar allí, decidió darles a las montañas y a su perro el nombre de la estrella; ambos nombres siguen existiendo en la actualidad.

El trabajo que yo he realizado en colaboración con Silva ha demostrado también que la visión desde dentro de los corredores largos y estrechos de las tumbas podía ampliar la visibilidad de la estrella, al restringir la visión a través de una apertura.

Pero aunque es fácil asumir que los prehistóricos eran astrónomos analíticos con grandes conocimientos científicos, es importante recordar que esto solo refleja nuestra visión moderna de la astronomía. Los hallazgos de la astronomía cultural demuestran que las personas del pasado observaban de hecho el cielo e incorporaban lo que veían a muchos aspectos de su vida. Aunque sigue habiendo muchos misterios que rodean el significado y los orígenes de las estructuras antiguas, un enfoque basado en el estudio de tantos campos como sea posible, incluso experiencias, y con un significado atractivo probablemente sea nuestra mejor apuesta para descubrir para qué se utilizaron en tiempos pasados.
Leer más »

12 mar. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Stonehenge, los restos de la gran fiesta prehistórica


Vista aérea de Stonehenge.
El hallazgo de un enclave de festines rituales cercano al monumento megalítico hace que cobre fuerza la teoría de que su construcción fue tan importante como su función una vez terminado.
09/03/2018. ABC.

Se piensa que en el poblado de Durrington Walls, situado a tres kilómetros de Stonehenge, residían los constructores del monumento megalítico, así como a sus primeros visitantes. Muy cerca, se ha descubierto un enclave donde se celebraban banquetes ceremoniales durante el Neolítico.

Los científicos han analizado parte de los 38.000 huesos de cerdos y ganado vacuno que se han encontrado allí y han concluido que los animales eran trasladados hasta este lugar desde el noroeste de Escocia, a kilómetros de distancia.

De acuerdo con los especialistas, este hecho indica que en el 2500 a.C. Stonehenge era conocido en toda Bretaña como lugar de peregrinaje y celebración.

«Atraer a un gran número de personas de diferentes procedencias para que participaran en la construcción del monumento era una herramienta muy poderosa para demostrar la fuerza de la comunidad a los foráneos», explica Susan Greaney, historiadora de English Heritage (organismo público del Reino Unido que protege y promueve su patrimonio histórico).

«Ser capaz de acoger y atender a toda esa gente que había viajado desde tan lejos, quizás como una especie de peregrinación, con banquetes ceremoniales, podría ser la mayor expresión de poder y de posición de la comunidad», continúa esta especialista.

Todo ello les ha llevado a elaborar una nueva teoría en la que la construcción de Stonehenge era tan importante como «la función que iba a desempeñar una vez terminado», de acuerdo con Greaney.

Esta teoría ha cobrado fuerza gracias a una fotografía que retrata un rito de acarreo de piedras en la isla indonesia de Nias, en 1915. La instantánea muestra a personas vestidas ceremoniosamente cargando enormes monolitos. Una ardua tarea que después era festejada con deleite con banquetes y bailes asociados.

«En cuanto abandonas las preconcepciones modernas que dan por hecho que las personas del Neolítico habrían buscado la forma más eficiente de construir Stonehenge -como porqué las piedras procedían de tan lejos-, dejan de tener tanta importancia», explica Greaney.

Para comprobar su teoría, English Heritage va a llevar a cabo una «experiencia arqueológica», en la que varios voluntarios van a mover y construir un círculo de piedras similar en tamaño y forma al monumento megalítico.
Leer más »

22 feb. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Los ibéricos de la Edad del Cobre 'exportaron' su cultura a toda Europa, pero no sus genes


Conjunto de cerámica campaniforme. / PERIODICO.
Un estudio genético concluye que la cerámica campaniforme se extendió hace entre 4.700 y 4.400 años como signo de prestigio social.
21/02/2018. El Periódico.

La llamada cultura del vaso campaniforme, una manera de crear cerámica que supuso un revolución artística y también social en la Europa del tercer milenio antes de Cristo, en la Edad del Cobre, se extendió con rapidez desde sus orígenes en la península Ibérica en un proceso totalmente cultural, sin necesidad de que hubiera grandes migraciones que exportaran el nuevo conocimiento, según ha demostrado un estudio internacional con destacada participación española que ha analizado 400 cadáveres prehistóricos de todo el continente. Es decir, la cultura de vaso campaniforme llegó a Gran Bretaña, Sicilia, Polonia y en general al centro de Europa, pero sus creadores no exportaron sus genes.

"El ADN de los esqueletos de las tumbas campaniformes ibéricas no tenía una relación de proximidad con los del centro del continente", insiste el primer firmante del trabajo, el español Íñigo Olalde, genetista de la Harvard Medical School de EEUU. Los detalles del trabajo se han publicado en la revista Nature.

"La difusión de la cultura campaniforme desde Iberia sería el primer ejemplo de cultura que se transmite como idea, básicamente por una cuestión de prestigio social (esta cultura estaba asociada a virtudes viriles y guerreras) y que por ello es adoptada por otras poblaciones”, explica el coautor Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Pompeu Fabra (UPF). En el mismo sentido se pronuncia el también coautor Roberto Risch, profesor del Departamento de Prehistoria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB): "La rápida adopción de esta cerámica, que debía de estar unida a unas prácticas de consumo muy específicas, más bien expresa el desarrollo de unas nuevas formas de comunicación".

Migración a escala social
Hace entre 4.700 y 4.400 años, el nuevo tipo de alfarería se extendió a lo largo de Europa occidental y central. Durante más de un siglo, los arqueólogos han intentado determinar si la difusión de la cerámica campaniforme -y la cultura asociada a ella- representó una migración a gran escala o se debió sencillamente al intercambio de nuevas ideas.

Ahora, este nuevo estudio, que incluye datos del ADN de 400 esqueletos recogidos de yacimientos de toda Europa, arroja luz sobre este debate sobre si la difusión se debió a las migraciones o a las ideas, y muestra que ambas razones son correctas. El estudio muestra que la cultura que produjo los vasos campaniformes se extendió entre Iberia y Europa central sin un movimiento significativo de poblaciones, pero más tarde la cultura campaniforme se extendió a otros lugares a través de migraciones. Concretamente, una vez que la cultura campaniforme llega al centro de Europa, se expande como un reflujo a otras zonas, especialmente a las islas Británicas.

Pero en este caso sí representa una migración, y reemplaza a cerca del 90% de la población. “Es decir, que los neolíticos que construyeron Stonehenge (que tenían mayor afinidad genética con los neolíticos íberos que con los de Centroeuropa) casi desaparecen y son reemplazados por las poblaciones de la cultura campaniforme de Países Bajos y Alemania. Este reemplazo es casi absoluto a nivel del cromosoma Y (que se transmite por línea paterna), lo cual indica un sesgo reproductivo extremo (y por tanto una dominancia social desconocida antes).

El reflujo también acaba llegando a otros sitios como Italia (al menos en el norte) e Iberia. "Creo factible que esté asociada a la expansión de las lenguas celticas o protocélticas”, indica Lalueza-Fox.
Leer más »