7 jul. 2010 ~ ~ Etiquetas: ,

Manifiesto contra la paralización del Proyecto de Recuperación Ambiental del Riopudio

  • Una de las pocas obras que en la comarca se orientan hacia la sostenibilidad ambiental, en incomprensible estado de abandono.
  • Diversas entidades ciudadanas del aljarafe y sevilla nos resistimos a perder las esperanzas generadas hace un par de años por la puesta en ejecución del proyecto.

  • [Dossier Riopudio] (zip - 66,8mb)


    El proyecto paralizado

    Le ejecución del proyecto de recuperación ambiental del arroyo Riopudio, en el Aljarafe, fue iniciada por el Ministerio de Medio Ambiente a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a mediados de 2008, siendo trasferida en enero de 2009 a la Junta de Andalucía a través de la Agencia Andaluza del Agua (Consejería de Medio Ambiente). En la actualidad las obras están prácticamente paralizadas.

    El que fuera proyecto de sostenibilidad ambiental estrella en el Aljarafe, presentado en 2006 a bombo y platillo por el Ministerio de Medio Ambiente y la entonces Consejera de Medio Ambiente Fuensanta Coves como ejemplo de participación ciudadana, de colaboración entre administraciones y piloto de las nuevas políticas de recuperación de nuestros ríos, está siendo llevado hacia el olvido por parte de los responsables políticos ante la indiferencia de la Gerencia Provincial de la Agencia Andaluza del Agua que parece dispuesta a liquidar el proyecto, sin que haya mediado la más mínima explicación pública.

    Durante un año y hasta la reciente toma de posesión del nuevo Delegado Provincial de Medio Ambiente no ha habido respuesta a las numerosas consultas hechas por ADTA y otras asociaciones ciudadana defensoras del proyecto, agrupadas en el "Pacto por el rio Pudio" haciendo caso omiso de las recomendaciones que les efectuamos.

    La Subdirectora General de Infraestructuras de la Agencia Andaluza del Agua y el nuevo Delegado Provincial de la Consejería de Medio Ambiente han recibido recientemente a estas organizaciones ciudadanas, merced a lo cual hemos podido tener alguna información sobre los motivos de la práctica paralización del proyecto y hemos podido exponer nuestras peticiones.


    Las razones (ó excusas)

    Los motivos esgrimidos son sólo apuntes inconcretos y poco fundamentados.

    Supuesta “dureza” ambiental del proyecto: Dicen que es poco ecológico y debería modificarse el proyecto, pero sin concretar la naturaleza y alcance de estas modificaciones. Este argumento resulta sorprendente por el hecho de que no se está realizando una de las medidas ambientalmente determinantes, que debería haberse iniciado desde mediados de 2009: Revegetación de las zonas donde las actuaciones han dejado las márgenes con el suelo al descubierto, lo que implica a la mitad de lo contemplado en el proyecto, desde Coria a Bormujos, dejando expuestas estas márgenes a una mayor erosión.

    Han dejado sin vigilancia la zona (comienzan a aparecer nuevos vertidos de escombros) y no han vallado los suelos expropiados (hay ganado comiéndose la vegetación espontánea de la zona y los agricultores comienzan a ocupar la tierra que les fue expropiada). Usando un símil médico, han dejado al enfermo en la sala de operaciones con las heridas abiertas y se han ido a operar a otra sala.

    Magnifican la erosión producida por las lluvias de este año. Un simple paseo por el arroyo desmiente tales exageraciones. El río, a pesar de todo, ha resistido en general bien, y la erosión que ha sufrido entra dentro de su comportamiento natural dadas las excepcionales lluvias. Es más, el comportamiento hidráulico del arroyo ha sido mejor que otros años, puesto que al haberse tendido los taludes y haberse devuelto espacio al arroyo (principal contenido de la intervención sobre el cauce que, en términos generales, no consiste en un “encauzamiento” duro convencional), las aguas han discurrido con menores impactos sobre cultivos y otros usos del suelo, compatibles con el proceso de mejora ambiental que se pretende. La espontánea revegetación de la zona y la vuelta de la fauna donde antes no existía, es un hecho constatable sin más que darse una vuelta por la zona. Una vez más la Naturaleza nos está mostrando su “generosa” capacidad de recuperación, desde el momento en que se reducen las negativas presiones humanas.

    Dicen que es muy "ingenieril", cosa con la que, al margen de lo dicho anteriormente, estamos en parte de acuerdo y así lo hicimos saber en su día: fuimos los únicos que presentamos alegaciones al proyecto (objeciones al uso parcial de escollera, a los diques o azudas para mantener lámina de agua, al diseño de senderos y a la ausencia de plan de seguimiento y mantenimiento) y no tenemos noticias de que aquellos que ahora valoran negativamente el proyecto lo hicieran entonces. Pero ello no puede ser el argumento para abandonar el proyecto a la mitad y en este estado. Además, parecen ignorar, la situación previa del arroyo, convertido en una cloaca (lo menos parecido a un rio), con paredes verticales, constituidas en muchos tramos por escombreras, algún desguace de automóviles, varias chatarrerías y todo tipo de vertidos sólidos y líquidos, con la caña como casi única vegetación. Una ribera muy alejada de su potencial natural de biodiversidad, que debería tenderse a recuperar.

    Dicen que las expropiaciones son mucho más caras que lo que se presupuestó en el proyecto, pero los valores de las fincas rústicas no han variado sustancialmente desde que se hizo el proyecto. Y parecen ignorar el destino de Parque Metropolitano que tienen dichos suelos.

    Dicen que falta dinero, pero el 75% del presupuesto de 10 millones de euros se paga con fondos europeos.

    La inquietante situación en que se encuentran las obras de recuperación ambiental del arroyo Riopudio contrasta con el reciente anuncio del Ministerio de Medio Ambiente de invertir 24 millones de euros en el Parque del Guadaira, en Sevilla, y las cuantiosas inversiones en el Guadalquivir en Sevilla (muelle de Nueva York, San Jerónimo, etc.).


    Las peticiones

    Los responsables del proyecto, ignoran el carácter de eje territorial central de la comarca y Parque Metropolitano, al conjunto constituído por la Cañada Real de las Islas y el arroyo Riopudio, que discurren paralelos. Un parque que servirá a toda la población del Aljarafe, una de las escasas compensaciones por los intensos, desordenados e infradotados crecimientos urbanísticos. Esa fue y debería ser la auténtica razón de ser del proyecto, más que suficiente, para no privar a 350.000 habitantes del proyecto..

    Por todo ello, los colectivos ciudadanos firmantes pedimos al Consejero de Medio Ambiente que intervenga con decisión en siete sentidos complementarios:

    1º) Clarificar cuanto antes la situación del proyecto, en sus dimensiones presupuestaria, administrativa y técnica. Informando públicamente al respecto.

    2º) No parar ni reducir el ámbito, el alcance y las perspectivas del proyecto.

    3º) Sin merma de las peticiones anteriores, mejorar el enfoque ecológico de la intervención sobre el sistema fluvial que constituye el núcleo del proyecto.

    4º) Renovar el impulso gubernamental y político protagonizado en su momento por el Ministerio de Medio Ambiente y la Consejería homónima.

    5º) Establecer una vía operativa de comunicación con la ciudadanía y de acceso público a la información sobre el desarrollo del proyecto.

    6º) Que se pongan en marcha iniciativas orientadas a facilitar la participación ciudadana y de los agentes sociales, políticos y económicos de la comarca tanto en la toma de decisiones como en la organización de la gestión ulterior del Parque Metropolitano Riopudio.

    7º) Que apoye y facilite iniciativas ciudadanas orientadas a generar información, conocimiento, implicación, uso y disfrute.


    Los firmantes

    Aljarafe Habitable
    Asociación en Defensa del Territorio del Aljarafe (ADTA)
    Asociación Los Dólmenes
    Ecologistas en Acción
    Plataforma Ciudadana Forestier de Castilleja de Guzmán
    Universidad y Compromiso Social
    Valencina Habitable