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La aparición de una tumba tartésica con 2.700 años de antigüedad confirma la relevancia arqueológica del Cabezo Roma de Huelva

28/06/2020. Huelva Buenas Noticias

El hallazgo se ha certificado a través de un desagradable expolio ocurrido en la zona, en la que han quedado al descubierto objetos de una posible necrópolis, que estaría conectada con La Joya, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. Ahora, investigadores y colectivos ciudadanos demandan incluir este espacio dentro de la Zona Arqueológica de Huelva para garantizar su protección y ponerlo en valor junto con todo el sistema de cabezos onubenses. 

Mari Paz Díaz. La aparición hace un mes de una tumba tartésica, fechada entre los siglos VII y VI a. C., en el Cabezo Roma de Huelva a partir de un expolio ha venido a confirmar lo que los investigadores presumían hace tiempo, es decir, que este espacio es una extensión de la conocida necrópolis de La Joya. Así lo ha confirmado a Huelva Buenas Noticias la arqueóloga de la Universidad de Huelva (UHU), Clara Toscano, que asegura que “siempre hemos sospechado que el yacimiento de La Joya continuaba hacia el norte y lo hemos verificado ahora con este expolio. Solo he visto fotografías, porque no he querido involucrarme mucho emocionalmente, pero, a través de estas imágenes, podemos comprobar que se trata de los restos de lo que nos queda de las tumbas de incineración, donde, al ser una cremación, no hay huellas de una gran estructura, como puede ocurrir con una tumba de época romana, sino que la evidencia física es una especie de agujero con objetos cerámicos, algo que puede pasar desaparecido entre la gente normal, pero no para los arqueólogos”.

A falta de un estudio más exhaustivo, podemos afirmar que “se trata de una tumba de incineración de época tartésica que consiste en una fosa, como un agujero en el suelo, donde colocan la urna funeraria con los restos óseos más pequeños, que pudiera ir acompañada de un ajuar”, puntualiza Toscano. Existe, además, la posibilidad de que esta tumba presente a varios individuos, ya que las dimensiones de la misma no permitió al autor del expolio agotar el registro, quedando a la luz material sin excavar con evidentes muestras de más urnas. Del mismo modo, en varios perfiles cercanos aparece más material cerámico en superficie, un material extremadamente frágil.

Unos datos que revelan la importancia de este hallazgo, puesto que la antigüedad de esta tumba de época tartésica rondaría los 2.700 años. Y, efectivamente, las características de los materiales cerámicos recuperados del destrozo parecen corresponder a varias urnas funerarias donde se depositaban los restos incinerados de los difuntos, aunque se evidencian restos óseos en superficie que podrían determinar inhumaciones en el mismo enterramiento con varios individuos en una tumba colectiva. Además, la ubicación del enterramiento, a 100 metros de la necrópolis de La Joya, así como la similitud de los materiales y patrones de enterramiento, hacen probable que correspondan a un mismo contexto funerario, a pesar de estar separados ambos cabezos artificialmente por la actual calle Fray Junípero Serra. Por tanto, este descubrimiento podría ratificar que las dimensiones de La Joya fueran mucho mayores de lo que hasta ahora se conoce, ya que nunca se ha excavado en el Cabezo Roma, también conocido como de Diputación.

Y no es extraño, puesto que, según aclara Toscano, “el Cabezo Roma no sólo es una de nuestras señas de identidad, sino que era lógico que allí continuara la necrópolis o fuera un espacio sagrado de la época tartésica, porque, para esta civilización, eran importantes los lugares altos de la ciudad en los que hubiera un impacto visual”.

Desafortunadamente, como hemos apuntado, este hallazgo se ha producido a raíz de un expolio, tras el que, desde el Ayuntamiento de Huelva, se informaba a través de una nota de prensa que el teniente de alcalde de Urbanismo, Medio Ambiente y Transición Ecológica del Ayuntamiento de Huelva, Manuel Gómez Márquez, explicaba que el Consistorio de la capital tomaría medidas conjuntamente con la Delegación Territorial de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, a la que fue remitida una denuncia alertando de este posible expolio de restos arqueológicos. A partir de aquí, ambas administraciones ponían en marcha el protocolo de actuación necesario para intervenir de urgencia y valorar el hallazgo arqueológico, los posibles daños causados y arbitrar las acciones de protección que procedan.

En concreto, el hecho fue registrado el pasado 22 de mayo, cuando llegaba a la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía una denuncia particular de este expolio en pleno centro urbano de Huelva. Ese mismo día se comunicaba al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), que se personaba en el Cabezo Roma con técnicos de la Delegación de Cultura, informándose de ello al Ayuntamiento de Huelva. Los técnicos de la administración andaluza retiraron los materiales rotos en superficie como consecuencia del expolio y documentaron la situación.

Un tipo de expolio que suele producirse, según la arqueóloga e investigadora de la Onubense, por una persona portadora de un detector de metales debido a que “se ha dirigido a un punto muy concreto del yacimiento, por lo que pudo coger algún broche u otro elemento puntual, lo que le ha obligado a hacer un agujero. Realmente, si se ha perdido el elemento metálico, ya no es importante, pero el daño provocado con la excavación es horrible, porque no se puede volver a estudiar algo que ya está excavado previamente, al perder su contexto. Aunque esa persona deposite el elemento metálico en el Museo de Huelva, el daño es irreparable“, concreta esta arqueóloga que forma parte del grupo de investigación ‘Vrbanistas: Arquitectura y Patrimonio’ de la UHU, habiéndose doctorado en 2016 y teniendo como principal línea de investigación la necrópolis del yacimiento de La Joya, además de estar elaborando un diagnóstico de los objetos hallados en la zona.

Redescubrir el Cabezo Roma

Este cabezo conocido popularmente como de la Diputación está situado frente al Cabezo de La Joya, detrás del colegio Virgen del Rocío, un área que, según explicaba el arqueólogo Diego Batanero, no está protegida como Zona Arqueológica, sólo por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), lo que supone una protección muy inferior, ya que no es obligatorio intervenir arqueológicamente de forma previa, a pesar de encontrarse tan cerca de La Joya.

La ciudadanía cada vez está más concienciada con la riqueza arqueológica de Huelva. / Imagen del yacimiento del Seminario, donde aparecieron los ídolos que demuestran que Huelva es la ciudad más antigua de Occidente.

Una idea ratificada hace unos días por el concejal de Urbanismo, según la nota de prensa remitida desde el Ayuntamiento de Huelva, donde afirmaba que este promontorio “está fuera de la Zona Arqueológica de Huelva -declarada BIC (Bien de Interés Cultural) por la Junta de Andalucía-, por lo que no está sometida a dicha protección, al encontrarse en las inmediaciones de esta área, nos hemos coordinado con la Delegación para que los técnicos de ambas administraciones verifiquen este posible atentado contra el patrimonio de la ciudad”.

Por su parte, el delegado territorial de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía en Huelva, José Correa, precisaba que su departamento, “al recibir hace unos días la denuncia del posible expolio, dio parte de las misma al Seprona y al Ayuntamiento de Huelva para investigar la importancia que tienen los actos denunciados y averiguar la autoría de una actividad no autorizada y delictiva, una barbarie con la que alguien ha buscado su enriquecimiento personal”. De resultas de dicho traslado, ha dicho, la Administración autonómica y la municipal “estamos en conversaciones con el Consistorio para realizar una intervención arqueológica de urgencia”, al objeto adoptar las medidas necesarias.

En este aspecto, para Clara Toscano, es necesario que “la administración pública incorpore este espacio a la Zona Arqueológica de Huelva para que pueda estar protegido y, por el momento, señalizar la tumba aparecida para salvar lo que ha quedado expuesto”. Una serie de medidas a las que habría que añadir a más largo plazo el “realizar una investigación en profundidad de la zona, donde estuvieran implicados todos los organismos, como la Universidad de Huelva, el Ayuntamiento, la Delegación de Cultura de la Junta, empresas privadas de Arqueología y de difusión, lo que permitiera tomar este expolio como una oportunidad para poner en valor la singularidad de este cabezo, junto con La Joya, como conjunto arqueológico, y de todos los cabezos onubenses, nuestras señas de identidad”.

Unas acciones a las que habría que sumar también la concienciación ciudadana, porque esta arqueóloga tiene claro que “todos somos responsables cuando sucede un expolio de estas características. Por un lado, la administración por no haber hecho nada, aunque este lugar esté fuera de la Zona Arqueológica de Huelva, pero también los propios arqueólogos por no haber sensibilizado lo suficiente a la población sobre este tema. Y, por supuesto, los expoliadores que piensan que aman el patrimonio más que nadie, pero es un amor muy personal, porque sólo pueden observar los elementos obtenidos ellos mismos, sin darse cuenta del tremendo daño que provocan. Es cierto que es un perfil que está desapareciendo, pero, por desgracia, todavía hay personas que se dedican a ello, aunque tengan que esconderse, dado que son prácticas cada vez más perseguidas”.

De hecho, para Clara Toscano, “la sociedad onubense cada vez está más mentalizada con el valor de nuestro patrimonio. Es una labor en la que estamos trabajando también los nuevos investigadores, que tenemos cada vez más claro que la difusión debe ser uno de nuestros fines a la hora de realizar nuestro trabajo, porque la sociedad nos está financiado nuestras investigaciones y, además, porque si la gente está concienciada, al final se acaba sensibilizando cada vez más a las administraciones públicas”.

Valor del patrimonio arqueológico de Huelva

No podemos olvidar que Huelva es una ciudad privilegiada en materia arqueológica. Un verdadero paraíso para los amantes de los restos dejados por las civilizaciones que residieron en este territorio con anterioridad. Vestigios que, por otra parte, demuestran su gran antigüedad. Y es que toda la ciudad forma parte de un único y gran yacimiento, dado que, a diferencia de otros emplazamientos tan conocidos en la provincia como Tejada la Vieja y Tejada la Nueva, que son yacimientos diferentes, el origen de los restos que podemos encontrar en la Plaza de las Monjas, La Palmera o la Plaza de la Soledad  de Huelva pertenecen a una misma unidad, resultado de la evolución o desarrollo de la capital. Un único yacimiento creado de manera natural desde hace 5.500 años hasta hoy.

Es en este rico contexto para la historia y el patrimonio onubense donde cobra sentido recordar la relevancia que tiene el yacimiento de La Joya, correspondiente a una necrópolis de la época tartésica, de ahí que esté considerado como uno de los enclaves arqueológicos más llamativos de la Península Ibérica, un hito arqueológico del llamado periodo orientalizante.

Situado en pleno corazón del centro urbano de Huelva, este conjunto arqueológico abarca una etapa cronológica situada entre finales del siglo VIII y la segunda mitad del siglo VI a. C. Un espacio que, debido a la profusión de elementos hallados, está considerado como uno de los lugares más importantes para el estudio del mundo tartésico, siendo el mejor ejemplo del proceso de mestizaje entre el mundo indígena tartesio y la posterior aportación de los fenicios, que se asentaron desde el siglo IX a. C. en este solar y cuyos restos son testimonio de la temprana presencia de los pueblos mediterráneos en el suroeste peninsular.

En esta necrópolis apareció un conjunto de tumbas, que fueron excavadas a finales de los años sesenta y setenta por Juan Pedro Garrido Roiz. Unos trabajos que dieron como resultado una numerosa colección de objetos rituales de bronce, oro, plata, marfil, alabastro y cerámica, destacando varias ‘tumbas principescas’, en las que se encontraron numerosos elementos, en su mayoría de raigambre oriental, que conviven con materiales de origen indígena, como es el caso de cerámicas a mano.

En total, en su día, en la necrópolis de La Joya fueron excavadas 19 tumbas, entre las que destaca la número 17 por su riqueza. Un conjunto que presenta materiales únicos, evidencia de la próspera economía onubense de la época, basada en las relaciones entre Iberia y el Próximo Oriente mediterráneo, teniendo como focos principales la isla de Chipre y la ciudad de Tiro. En cuanto a las características de las tumbas, predominan las incineraciones sobre las inhumaciones, donde llama la atención, como decimos, la calidad de los ajuares funerarios recuperados.

Piezas que se conservan y custodian en el Museo de Huelva, exponiéndose en cuatro vitrinas de la sala permanente del centro museístico onubense, dada su relevancia. Algunas de estas piezas fueron restauradas en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) de Sevilla, dependiente, al igual que el Museo de Huelva, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

De este conjunto de piezas, dos jarros de bronce, datados entre los siglos VIII y VII a. C., fueron expuestos en el Metropolitan de Nueva York. Se trata del jarro zoomorfo de la tumba nº 18 y el jarro con decoración floral de la tumba nº 17.

Sí, ambas piezas permanecieron durante cuatro meses en el Metropolitan de Nueva York en concepto de préstamo temporal con motivo de la exposición ‘De Asiria a Iberia en los albores de la Era Clásica’, una de las más importantes muestras arqueológicas en el mundo, que trataba la evolución de las principales civilizaciones en el I Milenio a. C., en cuyo discurso los dos jarros de Huelva jugaron un papel determinante, junto con otras piezas de los museos andaluces de Cádiz, Granada y Sevilla. El éxito de este evento fue extraordinario, ya que fue visitado por un total de 143.641 personas de todo el mundo, según los datos oficiales facilitados al Museo de Huelva por el museo neoyorkino. La muestra se desarrolló entre el 15 de septiembre de 2014 y el 4 de enero de 2015.

Más recientemente, en la última prospección realizada en La Joya, que tuvo lugar el pasado año 2019, se confirmaba la importancia del yacimiento con el descubrimiento de 14 nuevas tumbas, cuyas conclusiones apuntaban a la necesidad de una campaña completa y exhaustiva del cabezo por las evidencias de una extensión de la necrópolis mayor que la conocida hasta ahora, como ha quedado patente con este expolio. Unos trabajos que estuvieron dirigidos por la arqueóloga Alejandra Echevarría.

Unas excavaciones arqueológicas en el Cabezo de La Joya que concluyeron con su fase de diagnóstico y el informe preliminar, presentado ante la Delegación territorial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En dicha memoria se destacaban los nuevos hallazgos encontrados en los cuatro meses de trabajo de campo y se delimitaba claramente las zonas de interés arqueológico. El informe arqueológico incluía un análisis geofísico y geológico y fue dirigido por la empresa patrimonial Ánfora, bajo la coordinación del arqueólogo Diego González Batanero, contando, además, con el asesoramiento científico de la Universidad de Huelva y la colaboración del prestigioso Instituto Arqueológico Alemán.

De forma más precisa, en la intervención se hallaban y localizaban catorce nuevos enterramientos, así como platos y cuencos de distintas morfologías que acompañaban como ajuares los enterramientos, todos datados, como los descubiertos en campañas anteriores, entre los siglos VIII y VI a. C. Los nuevos restos se encontraban a lo largo de la ladera de orientación norte de la Necrópolis de La Joya.

En definitiva, por todo ello, tanto la profusión de elementos arqueológicos encontrados en este yacimiento como la relevancia de sus restos, hacen de La Joya uno de los enclaves más importantes para el estudio del mundo tartésico y uno de los yacimientos más relevantes de la Península Ibérica. Uno de los yacimientos más espectaculares e importantes de la Protohistoria peninsular. Y está aquí, en Huelva. Relevancia a la que ahora debe sumarse también el Cabezo Roma o de Diputación, por lo que los expertos consideran que puede ser una oportunidad única de poner en valor para la ciudad ambos yacimientos, lo que puede ayudar a la difusión y proyección de la ciudad de Huelva.

De hecho, diversos colectivos onubenses, así como un numeroso grupo de profesores, doctores y catedráticos de varias universidades, solicitaron recientemente a la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico la protección de los cabezos de Huelva como Zona Patrimonial y añadieron como solicitud concreta la inclusión del Cabezo Roma en la Zona Arqueológica de Huelva como la continuación de la Necrópolis de La Joya para conservar un legado milenario. Una solicitud que parece ser que aún no ha sido contestada por la Administración autonómica.

Estos colectivos ciudadanos afirman de forma contundente que “el hecho de que el lugar del expolio sea de titularidad pública del Ayuntamiento de Huelva, pero gestionada por una junta de compensación con un plan urbanístico de edificación que quedó paralizado por la crisis, puede dar luz sobre esta situación. La presión urbanística de los cabezos es hoy por hoy la mayor amenaza al patrimonio arqueológico, y la actual situación del vecino Cabezo de La Joya, con un proyecto de edificación de varios bloques es ilustradora. De hecho, resulta prácticamente un milagro que estos tesoros milenarios se hayan conservado hasta la actualidad en una ciudad donde el ladrillo ha sepultado la mayor parte de nuestros cabezos, desdotándolos de sus valores naturales y culturales”.

De hecho, estos representantes ciudadanos recuerdan que “con motivo de la edificación del Centro de Salud Adoratrices en 1999 se llevó a cabo una excavación de urgencia por la aparición de tumbas similares a la del actual expolio. Durante aquella intervención se sucedieron sendos expolios en los tres días siguientes al hallazgo, lo que produjo la pérdida de los materiales robados, el deterioro de parte del ajuar funerario, la consiguiente retirada apresurada de los materiales para protegerlos en el Museo de Huelva, además de la eliminación de parte del registro arqueológico con información de gran valor para la investigación”. Y, después, como hemos apuntado, en la intervención del pasado año 2019, “campaña propiciada por la construcción de diversos bloques de viviendas en el Cabezo de La Joya, y no por un proyecto de investigación, como requeriría la importancia del yacimiento, se descubrieron 14 tumbas más, a añadir a las 19 conocidas, 14 tumbas que también sufrieron un expolio”.

Ante esta situación, estos mismos colectivos quieren dejar claro que “la sociedad onubense ha actuado por medio de personas anónimas del mundo de la cultura que se han organizado y están haciendo rondas para vigilar el espacio expoliado en el Cabezo Roma y tratar de ahuyentar a los indeseables que han perpetrado este atentado contra el patrimonio. Incluso se está contando con la colaboración desinteresada de las fuerzas de seguridad que, a pesar de no haber recibido orden alguna de vigilancia, patrullan el yacimiento, ayudando a esta iniciativa ciudadana”.

Sea como sea, lo que queda claro es que la riqueza arqueológica del subsuelo onubense no deja de sorprendernos. Su relevancia sitúa a este punto de la Península Ibérica en uno de los lugares de mayor interés cuando se habla de historia y arqueología.
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27 jun. 2020 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

José María Pérez Orozco: Un Séneca en Valencina

Fue amigo del botellín, de las tabernas y de las ricas hierbas y vestía como si acabara de pasear por el campo con sus perros. 
27/06/2020. Diario de Sevilla

Guardaba su cabeza con una gorrilla campera que le dio sombra a su nombre para que brillara como apodo. José María Pérez Orozco «El Gorrilla» fue catedrático de Lengua y Literatura, conductor televisivo y un defensor valiente y arrojado del habla andaluza. Tenía tan malos dientes como buena cabeza. Y ni la prisa, el agobio, la urgencia y el estrés doblaron jamás el pulso de su serena visión de la vida. Era feliz en un velador rodeado de amigos dándole jarilla a un buen tema de conversación. La televisión, con programas hechos con su hermano Alfonso Eduardo y Alfonso Arteseros, lo sacaron de sus tertulias y de Valencina de la Concepción. Para llevarlo en Nueva York hasta la casa de...
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26 jun. 2020 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La Comisión de Patrimonio aprueba la nueva biblioteca de Valencina tras el hallazgo de restos prehistóricos

26/06/2020. 20 Minutos

La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Sevilla, adscrita a la Consejería de Cultura, ha informado favorablemente sobre la reforma del proyecto inicial diseñado para la construcción de la nueva biblioteca de Valencina de la Concepción en el recinto del antiguo instituto Las Encinas, un enclave donde fueron descubiertos vestigios arquitectónicos de una "gran obra civil" asociada al asentamiento humano que poblaba esta zona del Aljarafe durante la Edad del Cobre.

Según el acta de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, recogida por Europa Press, los miembros de dicho organismo han informado "por unanimidad" a favor del mencionado proyecto básico reformado destinado a la ampliación del instituto Las Encinas para que acoja la nueva biblioteca municipal, toda vez que dicho documento contempla la "integración" de dos de los "conjuntos estructurales" descubiertos para su "recuperación y contemplación directa en el uso convencional del edificio", mientras las restantes estructuras serán soterradas.

Este último extremo queda de relieve en una respuesta de la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, a una pregunta de la diputada autonómica de Adelante Ana María Naranjo respecto a las "estructuras" arqueológicas descubiertas durante las excavaciones de carácter preventivo acometidas en el antiguo instituto Las Encinas, enclavado entre las calles Trabajadores y Alegría, con motivo del proyecto promovido por el Ayuntamiento de Valencina para ampliar el recinto educativo e instalar en el mismo la nueva biblioteca municipal.

En el marco de tales excavaciones arqueológicas de carácter preventivo, pues 779 hectáreas de Valencina y Castilleja de Guzmán están declaradas como zona arqueológica al albergar múltiples vestigios del gran asentamiento humano que, durante la Edad del Cobre, habría poblado con mayor o menor frecuencia este entorno de la cornisa aljarafeña; el arqueólogo municipal de Valencina, Juan Manuel Vargas, informaba a Europa Press del hallazgo de un gran foso de unos cinco metros de profundidad y "sección en uve", flanqueado en su lado norte por "estructuras de piedra" interpretadas como los cimientos de un "gran muro" y en su lado sur por otra estructura pétrea "de tipo poligonal compacta", que quizá hubiese funcionado como un "bastión".

"OBRA DE GRAN CONTUNDENCIA"

Para reflejar la envergadura de esta "obra de gran contundencia", Juan Manuel Vargas precisaba que el mencionado foso tenía "más de seis metros de ancho y una profundidad superior a los cinco metros", toda vez que habrían sido localizadas "evidencias" de que debió contar con una "pasarela de madera" para cruzar de un lado a otro.

En cuanto a las construcciones de piedra, detallaba que los cimientos de muro hallados inducen a pensar en una estructura de casi 7,3 metros de longitud por dos metros de ancho, mientras la estructura poligonal tendría un "contundente tamaño" de 3,63 por 2,34 metros.

Se trata, en cualquier caso, de los vestigios de "una gran obra civil" inicialmente interpretada con funciones "defensivas", de "acceso notable" a un recinto o con ambas finalidades. Además, Juan Manuel Vargas destacaba que estas construcciones constituyen las "primeras grandes estructuras de piedra" con funciones no funerarias descubiertas en el asentamiento calcolítico de Valencina y Castilleja de Guzmán, marcado por los dólmenes de La Pastora, Matarrubilla y de Montelirio y por múltiples tumbas también de cronología calcolítica.

"ADAPTAR EL DISEÑO FINAL"

En ese sentido, en su respuesta a la parlamentaria de Adelante Ana María Naranjo, recogida por Europa Press, la consejera de Cultura detallaba que la memoria preliminar de la mencionada intervención arqueológica preventiva proponía la "adaptación del diseño final del edificio, de los conjuntos estructurales 72-75-82 y 90-58, para los que se establece su integración, definida como el mantenimiento y consolidación en el lugar de descubrimiento, con la adecuación del espacio de su entorno inmediato para su observación, contextualización y comprensión", mientras "respecto a las estructuras número 23-161 y 187 se establece el soterramiento, debidamente protegidas en el lugar de su descubrimiento, bajo las construcciones proyectadas".

Merced a la memoria preliminar, según la consejera, el "documento de adecuación del proyecto básico a las medidas de conservación" propuestas incluye la "integración de las estructuras arqueológicas" numeradas como 72-75-82 y 90-58, "incorporándose al diseño del proyecto para permitir su recuperación y contemplación directa en el uso convencional del edificio".

Tras informar favorablemente la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico respecto a dicho documento inicial de "adecuación", según Patricia del Pozo, correspondía entonces al Ayuntamiento de Valencina "la presentación de una nueva propuesta arquitectónica, adaptando la presentada en su día como proyecto básico a las nuevas circunstancias arqueológicas sobrevenidas".
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22 jun. 2020 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Hallado un “asombroso” anillo externo cerca de Stonehenge

Los restos encontrados por un equipo de varias universidades británicas abren nuevas vías de investigación y muestran "una sociedad mucho más compleja de los que hubiéramos imaginado". 
22/06/2020. El País

Símbolo artúrico, templo de reunión de los druidas, misterio arqueológico, Patrimonio de la Humanidad y lugar de peregrinación de miles de personas que cada año acuden a ver el espectacular amanecer en el solsticio de verano, el complejo funerario de Stonehenge sigue siendo un misterio que cada vez se revela más complejo.

Arqueólogos británicos han descubierto una alineación de pozos prehistóricos, en forma de inmenso anillo externo, construida hace aproximadamente 4.500 años, cerca del monumento megalítico ubicado en el sur de Inglaterra, uno de los lugares más visitados por los turistas. El hallazgo abre nuevas vías de investigación sobre un conjunto arquitectónico que mantienen multitud de incógnitas. “El tamaño de los pozos y el circuito que forman rodeando el Muro de Durrington no tiene precedentes en Reino Unido”, señalan los investigadores. El muro no es tan conocido como el crómlech (el círculo de menhires clavados a la tierra). Apenas unos surcos indican la existencia de uno de los mayores asentamientos en Europa, hace casi 5.000 años.

Unos trabajos de campo realizados por científicos de distintas universidades han permitido hallar un círculo de unos dos kilómetros con varios pozos de más de 10 metros de diámetro y cinco de profundidad a unos tres kilómetros de Stonehenge. En este proyecto han trabajado expertos de las universidades británicas de St Andrews, Birmingham, Warwick, Glasgow y Trinity Saint David de Gales. Las pruebas realizadas sobre el terreno sugieren que el anillo es neolítico y se estima que los 20 pozos que tiene pudieron servir como perímetro a una zona sagrada, según los arqueólogos. La mayoría de ellos habían permanecido ocultos, o simplemente se creyó que eran construcciones para labores de pastoreo. “Restos de sílex tallado y de huesos fueron recuperados en los sedimentos primarios y las pruebas de carbono 14 han mostrado rastros de origen neolítico en el limo más profundo de uno de los pozos”, han explicado los responsables del hallazgo en la página web Internet Archaeology, donde se ha dado a conocer la noticia.

Los investigadores han resaltado el grado de exactitud con que los responsables de la construcción midieron la distancia desde la construcción de piedra central a los pozos, que trazan un círculo que indica ciertos conocimientos matemáticos y una intención de otorgar sacralidad al lugar.


Los dólmenes de Stonehenge libran su batalla contra el tráfico
Para Nick Snashall, arqueóloga del National Trust (un organismo que preserva lugares históricos), el “asombroso descubrimiento” permite conocer más sobre la vida y las creencias de los antepasados neolíticos, según ha explicado a Reuters. “Los sensores remotos y un muestreo cuidadoso nos da una idea del pasado y muestra a una sociedad mucho más compleja de lo que nos hubiéramos imaginado”, señaló Richard Bates, de la Escuela de la Tierra y el Medioambiente de St. Andrews. ”Unas prácticas claramente sofisticadas demuestran que la gente estaba en consonancia con la naturaleza hasta un punto que apenas puede ser concebido en el mundo moderno”, añadió.

Los arqueólogos han resaltado también que este hallazgo permite conocer un poco más sobre el paisaje que dominaba Stonehenge hace miles de años. Los expertos utilizaron una mezcla de trabajo arqueológico y labores detectivescas en un proceso que no necesitó excavaciones para llegar a este “extraordinario descubrimiento” y redactar “un nuevo capítulo en la historia del paisaje de Stonehenge”, añadió Snashall.

Stonehenge es un monumento megalítico construido entre el final del Neolítico y principios de la Edad de Bronce cerca de la localidad de Amesbury, en el condado de Wiltshire, y se estima que era utilizado como templo o centro de reunión. No es la primera vez que hay un hallazgo de grandes magnitudes en una zona continuamente inspeccionada. En 2014 se descubrió, a apenas tres kilómetros de Stonehenge y enterrado a un metro de profundidad, los restos de un inmenso monumento megalítico formado por 90 rocas de hasta 4,5 metros de altura, originalmente dispuestas en un semicírculo de un kilómetro y medio de circunferencia. El hallazgo, anunciado en el Festival Científico de Bradford, constituía en aquel momento “el mayor monumento de piedra jamás descubierto en Reino Unido y posiblemente en Europa”, según el arqueólogo Vince Gaffney, al frente de la investigación.
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21 jun. 2020 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Una investigación revela que el 'tholos' de La Pastora fue "alterado" en el siglo XX para "cristianizarlo"

21/06/2020. La Vanguardia

Una investigación científica promovida en torno al 'tholos' de La Pastora, enclavado en Valencina de la Concepción (Sevilla) y legado del gran asentamiento humano que acogió su entorno allá durante la Edad del Cobre, concluye que la hornacina de la cámara circular de dicha construcción prehistórica constituye una "alteración" acometida en la misma posteriormente al año 1919, para "colocar alguna imagen que cristianizara el lugar".

Este trabajo, titulado 'El tholos de La Pastora. Una nueva perspectiva a partir del análisis arqueológico de su construcción' y recogido por Europa Press, está firmado por el arqueólogo del Ayuntamiento de Valencina, Juan Manuel Vargas; el miembro del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Huelva Luis Miguel Cáceres y el miembro del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Carlos P. Odriozola.

Groso modo, estos investigadores profundizan en los aspectos constructivos del 'tholos' de La Pastora, descubierto en 1860 y caracterizado por su corredor de 44,36 metros de longitud, bajo la premisa de que este recinto prehistórico fue edificado "de manera uniforme, sin faseado ni distinciones formales reconocibles".

No obstante, Vargas, Cáceres y Odriozola detectan algunas "interfaces de época reciente", señalando las "alteraciones" acometidas en el 'tholos' en fechas asociadas a su descubrimiento en 1860, como por ejemplo en "la zona del corredor por donde se accedió inicialmente" al interior de esta construcción funeraria para explorarla.

Especialmente, los autores de este trabajo dedican varios párrafos a una alteración apreciada en la cámara circular del 'tholos', dada la "omisión" de menciones a la hornacina que adorna dicho recinto en los textos relativos a las primeras investigaciones de este enclave. TEXTOS HISTÓRICOS

Y es que según advierten, "nada se dice sobre" la citada hornacina en los escritos históricos de los primeros investigadores de esta construcción calcolítica, en referencia a las publicaciones de Francisco María Tubino y Oliva en 1868, Carlos Cañal y Migolla en 1894 y Hugo Obermaier en 1919.

Ante esta "omisión" de la hornacina de la cámara en tales escritos, estos investigadores dudan de que a Tubino y Cañal les pasase "desapercibido" un elemento así del 'tholos' cuando estudiaron el mismo allá por el siglo XIX.

Al respecto, Vargas, Cáceres y Odriozola precisan que cuando Francisco María Tubino elaboró su artículo de 1868 sobre este 'tholos', describió "detalles tan particulares como la presencia de pequeñas conchas marinas en el suelo o entre los bloques superiores de la propia cámara", razonando que no concuerda que no incluyese "nada" sobre la hornacina en sus escritos.

En otro plano, estos investigadores exponen en su estudio que el análisis estratigráfico del sector de la cámara correspondiente a la hornacina refleja "elementos que difieren claramente de la uniformidad estructural del resto" del recinto prehistórico. EL "HUECO DE LA HORNACINA"

"Para formar el hueco de la hornacina fue necesario girar el bloque del fondo, ocultando la zona de tono rojizo que en el resto aparece como cara vista, dejando descalzado en uno de sus lados el bloque superior y con una visible línea de separación entre el tono rojizo de la zona dispuesta para verse y aquella parte que originalmente estuvo oculta", explican sobre el "lugar que debió ocupar el bloque extraído" para dar lugar a la hornacina.

El análisis estratigráfico muestra también, siempre según este trabajo de investigación, que los laterales y la base del hueco de la hornacina presentan "un aparejo diferente" al del resto del recinto, pues sus recortes de lajas y mampuestos en vertical constituyen "una disposición que únicamente se constata" en dicho hueco.

Finalmente, estos investigadores esgrimen que el "material aglutinante" usado en la hornacina es "un mortero muy compacto de tono gris oscuro, en todo diferente de las arcillas depuradas marronáceas" identificadas en los mampuestos de la fábrica original del 'tholos'.

Dado el caso, Vargas, Cáceres y Odriozola tienen "claro" que "con posterioridad a 1919", año en el que Hugo Obermaier publicó los resultados de sus trabajos de investigación en Valencina sin hacer mención a ninguna hornacina, "se produjo esta intervención probablemente con la intención de colocar alguna imagen que cristianizara el lugar".
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