4 dic. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La cabeza de león hallada en Itálica en 2009 es una gárgola


Imagen de la cabeza de león aparecida en la zona del edificio denominado «Traianeum» - ABC.
Se trata de una escultura de gran interés para la que fue utilizado un mármol de grano fino y gran calidad.
03/12/2019. ABC.

La escultura tallada como cabeza de león descubierta en 2009 en el marco de unas excavaciones arqueológicas acometidas en el Traianeum o templo de Trajano del conjunto arqueológico de Itálica habría sido «parte de una gárgola o del surtidor de una fuente» de dicho edificio, según sostiene el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Hispalense Sebastián Vargas en un artículo titulado «La techumbre marmórea del Traianeum de Italica».

En dicho artículo, Sebastián Vargas señala los «significativos avances» cosechados en la investigación de las ruinas de lo que fuera el «majestuoso» edificio de Itálica dedicado al culto al emperador Trajano, -nacido por cierto en dicha ciudad-, del que «los escasos restos estructurales conservados son más que suficientes para comprender su magnificencia y monumentalidad».

A tal efecto, este profesor de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Hispalense expone que «los materiales pertenecientes a la techumbre del Traianeum son escasos pero esclarecedores», destacando entre ellos «un lote de ímbrices de mármol blanco de una calidad excelente» en cuanto a su material y su «ejecución y acabado».

«Se deduce que la pieza podría haber estado instalada lejos del ojo del espectador, quizá en la cima del edificio».
Y aunque «los ímbrices constituyen el volumen de piezas más nutrido de los pertenecientes al techo del conjunto de culto imperial, documentándose algunos ejemplares completos y otros fragmentados», Sebastián Vargas menciona también los casos de «un pequeño fragmento de tégula, otro de una más que probable acrótera y lo que podría ser una gárgola», como «piezas que a priori se podrían relacionar con la techumbre del Traianeum».

A tal efecto, este autor dedica una mención especial a «la pieza excepcional que representa la cabeza de un león», localizada en 2009 en el Traianeum por el arqueólogo Álvaro Jiménez, estrechamente vinculado a la investigación de Itálica. La pieza, según rememora Sebastián Vargas, fue descubierta «en la esquina noreste» de las ruinas del Traianeum, «junto a la escalinata secundaria que da acceso al recinto por ese sector, formando parte de un cúmulo de piezas localizadas completamente fuera de contexto arqueológico».

«Los materiales pertenecientes a la techumbre del Traianeum son escasos pero esclarecedores»
«La pieza, de gran interés, muestra un orificio tallado en la boca (del figurado león) que evidencia un uso concreto como surtidor o como dispositivo para evacuar agua, pudiendo constituir parte de una gárgola o del surtidor de una fuente», razona Sebastián Vargas respecto a esta escultura, agregando que por «la elaboración esquematizada de algunas partes» de la misma, como el «hocico, las orejas y sobre todo los colmillos y dientes, pese a la gran expresividad que manifiesta» la pieza, se deduce que podría haber estado instalada «lejos del ojo del espectador, quizá en la cima del edificio».

En cualquier caso, Sebastián Vargas constata que para tallar esta escultura fue utilizado «un mármol de gran calidad y de grano fino», probablemente «mármol pentélico», si bien para dilucidar plenamente tal extremo a la fecha de la redacción de este trabajo estaba pendiente la realización de una prueba analítica.
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29 nov. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

El ‘Stonehenge’ onubense: hallado en Ayamonte el mayor yacimiento megalítico de la Península Ibérica

Se trata, en tamaño y cantidad de elementos, del mayor hallazgo de estas características de las últimas décadas, y por su antigüedad podría aportar nuevos datos y conclusiones sobre las primeras construcciones de piedra realizadas en Europa.
Millares de menhires y estelas decoradas conformando estructuras alineadas en un mínimo de 600 hectáreas del municipio ayamontino.
Gran cantidad de las piezas han sido movidas sin supervisión o protección alguna y se amontonan como residuos en la finca.
25/11/2019. La Mar de Onuba.

El municipio onubense de Ayamonte alberga uno de los mayores yacimientos arqueológicos de los que se tiene constancia, conformado por miles de menhires, estelas y otras rocas talladas, y cuya antigüedad puede datarse entre el Tercer y el Cuarto Milenio Antes de Cristo, sin descartarse que puedan ser incluso anteriores. Según ha podido confirmar La Mar de Onuba, el descubrimiento tuvo lugar hace un más de un año, durante una prospección arqueológica propia de los estudios previos a recalificaciones de terrenos para uso industrial, agrícola o urbanístico.

El hallazgo, según algunas fuentes consultadas, está situado en la finca La Torre y La Janera, y se extiende además de Ayamonte por una pequeña parte del término municipal de Villablanca, siendo uno de los mayores, en tamaño e importancia, de toda la Península Ibérica (y Europa) en las últimas décadas. Mucho mayor, por ejemplo, que el conocido como tesoro de Guadalperal, cercano a Peralada de la Mata (Cáceres) y que quedó inundado en 1963 por la construcción del embalse de Valdecañas. Las mismas fuentes estiman que se trata de un descubrimiento de mayor valor que el mundialmente famoso monumento megalítico de Stonehenge, ubicado en el condado de Wiltshire (Inglaterra) y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.

A lo largo y ancho de más de 600 hectáreas, el yacimiento ha albergado durante miles años millares de menhires, la forma más sencilla de monumentos megalíticos, consistentes en piedras de forma alargada, en bruto o mínimamente tallada, colocadas de modo vertical y con su parte inferior enterrada en el suelo para evitar que caiga.

También ha sido encontradas gran cantidad de estelas, piedras talladas en forma de lápida o pedestal erigidas sobre el suelo, a las que los historiadores otorgan funciones de carácter conmemorativo, funerario, religioso o de delimitación geográfica de la zona habitada por sus constructores.

Asimismo, las canteras de las que estas fueron extraídas, y hasta espacios que podrían ser «talleres» donde construían los menhires y otras rocas decoradas. En estos han aparecido herramientas utilizadas para tallar y labrar las rocas, y algunas de estas que no habría llegado a terminarse por sus prehistóricos escultores.

Monumento megalítico de Stonehenge (Inglaterra), uno de los más conocidos del mundo, declarado Patrimonio del Humanidad por la Unesco en 1986.
En suma, un hallazgo arqueológico de valor incalculable, esencial para el estudio de nuestra historia, y del que, con bastante probabilidad, solo haya aflorado una pequeña parte. El yacimiento podría extenderse a otras parcelas colindantes a la que alberga las miles de piezas encontradas hasta ahora.

Según fuentes conocedoras del hallazgo y consultadas por esta redacción, cuando fueron detectados, muchos de los menhires y estelas encontrados formaban estructuras alineadas similares a las conocidas como crómlech, monumentos megalíticos que adoptan formas equiparables a un muro o elíptica, cercando un terreno. Los más conocidos en Europa, además del ya citado Stonehenge en Inglaterra, son considerados monumentos de alto interés, y están protegidos como auténticos museos de la prehistoria. En Europa pueden encontrarse, además de en Gran Bretaña, en Dinamarca, Suecia, o la Bretaña francesa (quién no recuerda, aunque se tratara de un anacronismo de cómic, al famoso «constructor de menhires» Obélix, el inseparable compañero del galo Astérix creado por Goscini y Uderzo). También hay varios destacados en la Península Ibérica, donde el de Ayamonte podría ser el mayor y más antiguo encontrado hasta la fecha.

Sin estudio, catalogación ni protección de las autoridades

Muchos de los menhires y otras rocas talladas han sido desplazadas y amontonadas sin protección para facilitar el movimiento de tierras en la finca donde fueron hallados.

Sin embargo, no parece que las administraciones públicas competentes ni la propiedad del terreno, conocedoras del descubrimiento desde hace más de un año, hayan tomado medidas para delimitar y proteger este importante hallazgo, que podría aportar nuevos datos sobre la historia de la provincia de Huelva y de la propia Europa.

Como muestran las imágenes obtenidas por La Mar de Onuba, muchos de los menhires y estelas han sido desplazados de su ubicación original y amontonados en montañas de piedras sin orden, catalogación o protección de algún tipo. Algo que preocupa a algunas de las fuentes consultadas por esta revista, pues la propia ubicación, estructura y alineación de las rocas talladas y decoradas son esenciales para el estudio de este importante hallazgo megalítico, que podría tener su origen incluso antes del periodo Neolítico, fechas en las que los historiadores sitúan las primeras construcciones de este tipo realizadas por el ser humano, de las que se tienen constancia hasta finales de la Edad de Bronce.

Según ha podido saber esta redacción, la propiedad del terreno pretende adaptarlo para convertirlo en tierra de regadío, y, por lo que puede observarse en las imágenes, ya han comenzado los movimientos de tierras para ese objetivo. Como resultado, piezas de importante valor se amontonan y deterioran.
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20 nov. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

El hacha prehistórica que viajó desde los Alpes a Valencina

Un estudio de investigadores de la Universidad de Sevilla data la procedencia de una pieza del Museo de Valencina en la cordillera de los Alpes.
20/11/2019. Andalucía Información.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Hispalense, del Museo de Valencina de la Concepción (Sevilla) y del Instituto de Ciencias de Materiales fija en la cordillera de los Alpes, en la Europa Central, la procedencia de una "excepcional" hacha prehistórica de piedra verde pulimentada donada en 2010 al mencionado centro museístico, tras su localización probablemente en el entorno natural de Sierra Morena.

Este trabajo de investigación se titula "El hacha pulimentada de jade de la colección Tubino" y, en concreto, está firmado por los miembros del departamento de Prehistoria de la Universidad Hispalense Leonardo García Sanjuán y Carlos P. Odriozola; el arqueólogo municipal de Valencina de la Concepción y responsable del museo local, Juan Manuel Vargas; y el especialista del Instituto de Ciencias de Materiales José María Martínez-Blanes.

El estudio, recogido por Europa Press, gira en torno a un "hacha de piedra verde pulimentada" donada en 2010 al Museo de Valencina por los herederos del "pionero de la arqueología española" Francisco María Tubino y Oliva (1833-1888).

En ese sentido, si bien los términos municipales de Valencina y Castilleja de Guzmán albergan vestigios de un asentamiento humano que durante la Edad del Cobre habría abarcado una extensión de unas 450 hectáreas, estos investigadores advierten de que no hay "certeza documental" de la procedencia concreta de este "hacha de piedra verde pulimentada", dado que Tubino y Oliva no la menciona entre los materiales que recogió o inventarió del dolmen de La Pastora, uno de los principales monumentos megalíticos del extenso yacimiento prehistórico de Valencina y Castilleja de Guzmán.

No obstante, los autores del estudio exponen que las "referencias" escritas del mencionado arqueólogo del siglo XIX reflejan que el mismo habría "recogido varias hachas procedentes de Sierra Morena y Jerez" de la Frontera (Cádiz), entregando las piezas al Museo Nacional de Arqueología salvo en el caso de un "hacha de jade" o piedra verde pulimentada que habría conservado para sí.

POSIBLE LOCALIZACIÓN EN EL PEDROSO

Y dado que entre las piezas entregadas por Tubino al Museo Nacional de Arqueología figuraría "un fragmento de hacha de jade recogido en las inmediaciones de El Pedroso", en la comarca de la Sierra Morena sevillana, estos investigadores señalan que aunque "no existe constancia documental de la procedencia de esta excepcional pieza", --en alusión a la donación de 2010--, "los indicios del relato de Tubino apuntan a la posibilidad de que sea pareja del fragmento de hacha de El Pedroso y por tanto proceda de algún yacimiento arqueológico de esa zona".

A tal efecto, García Sanjuán, Odriozola, Juan Manuel Vargas y Martínez-Blanes argumentan que tal extremo "abre la posibilidad" de que el hacha de piedra verde entregada en 2010 en el Museo de Valencina sea la pieza que Tubino "decidió no donar" al Museo Nacional.

En paralelo, los autores de esta investigación recuerdan "los hallazgos de grandes hachas de piedra verde en los megalitos" de la Bretaña francesa, así como la idea de que "desde la última década del siglo XIX y la primera del XX quedó establecido el origen alpino de las hachas prehistóricas pulimentadas de jade halladas en Europa Occidental".

Al respecto, en el marco de este trabajo, el hacha de piedra verde o de jade depositada en 2010 en el Museo de Valencina fue sometida a una difracción de rayos X y a una espectometría de dispersión Raman, para determinar el origen de tal pieza. La aplicación de tales técnicas científicas, según los investigadores, arroja un resultado según el cual el hacha de piedra verde de la colección Tubino "ha sido definida mineralógicamente como jade-jadeita", con lo que "es posible afirmar que la pieza debe proceder de los Alpes, dado que las únicas fuentes de esta roca se encuentran en esta región" de la Europa Central.

LA "CIRCULACIÓN" DE LAS HACHAS ALPINAS

Y bajo la premisa de que por su "tipo y color" el hacha de la colección Tubino correspondería cronológicamente a mediados o finales del quinto milenio antes de la era actual, los investigadores recuerdan que desde finales del cuarto milenio hasta comienzos del tercero de tal periodo, "los Alpes proporcionaron la materia prima de la mayoría de las hachas pulimentadas realizadas en jadeíta del norte de Europa", unas piezas que "circularon a grandes distancias, desde los Alpes" a los territorios actualmente abarcados por Francia, Alemania, Holanda, Gran Bretaña, Irlanda, la República Checa, Eslovaquia, Austria, Croacia, el sur de Italia, España y Bulgaria, llegando a recorrer hasta 1.700 kilómetros desde la fuente de aprovisionamiento".

Finalmente, estos investigadores explican que mientras en España "el registro de hachas alpinas documentado hasta la fecha es extremadamente bajo", lo cierto es que este "excepcional" hacha de piedra verde pulimentada sería "la más meridional de ellas con mucha diferencia, además de una de las más alejadas de las fuentes alpinas a escala europea", en concreto unos "1.900 kilómetros".
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19 nov. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

¿Dónde estaba Tartessos?

En el presente artículo vamos a adentrarnos en una legendaria ciudad sin ubicación determinada pero que muchos sitúan en el litoral gaditano-onubense, nos estamos refiriendo a la mítica ciudad de Tartessos.
17/11/2019. El Correo.

¿Cuántas historias hemos oído contar sobre los mitos de ciudades y continentes perdidos de gran esplendor e importancia cultural sin parangón? ¿Cuántas veces hemos soñado con el descubrimiento de la legendaria Atlántida como fue descubierta la otra "legendaria" ciudad de Troya? Pero, ¿existieron de verdad tales ciudades y continentes? Contestar a esta pregunta con total rotundidad es poco menos que imposible, pero si se puede arrojar daros para que una nueva luz brille sobre nuestros conocimientos sobre las mismas. En el presente artículo vamos a adentrarnos en una legendaria ciudad sin ubicación determinada pero que muchos sitúan en el litoral gaditano-onubense, nos estamos refiriendo a la mítica ciudad de Tartessos.

Introducción al “mito”

Conocemos por Tartessos a un antiguo reino cuya situación la ubican en la Vega Baja del Guadalquivir. Se dice que era la ciudad principal de Tarsis (o Tharsis) y en la que floreció una importante cultura urbana. De próspera economía basada en la agricultura y la ganadería así como en su actividad más destacada que eran las explotaciones mineras y sobre todo en el comercio del estaño. Cuando los fenicios fundaron la ciudad de Gadir (Cádiz) hacia el 1100 a.C., los tartesios tenían una agricultura evolucionada, eran muy buenos navegantes y pescadores, tenían su propio alfabeto y trabajaban extraordinariamente los metales que obtenían de sus ricas minas de oro, plata, cobre y estaño. Minas consideradas como las más ricas del territorio...Tradicionalmente Tartessos o Tartesos era considerado como "El Dorado" de las antiguas culturas de gran progreso económico y sociocultural pero de ella aún se desconoce su real emplazamiento o ubicación. Son muchas las especulaciones y muy pocas las aportaciones sobre su localización exacta. Para los fenicios el emplazamiento de la mítica ciudad era un secreto que condenaba a quién lo divulgara, sobre todo si tenemos en cuenta que se trataba de mantener el control sobre el comercio del estaño, metal tan apreciado en aquella época.

Referencias históricas y bibliográficas

Hay numerosas referencias y escritos que hacen mención destacada de la antigua Tarsis (así las podremos encontrar en escritos semíticos, griegos, en la estela Nora (Cerdeña) e incluso en la Biblia) e incluso en la inscripción del emperador asirio Asharadón y que refuerzan la idea que la ciudad de Tartessos era mediterránea.

Hecateo de Mileto (s. VI a.C.) escribía sobre Tartessos como de un territorio en el que existían varias ciudades. Heródoto la enmarca dentro de la colonización y de la importancia fenicia y de sus relaciones comerciales con estos. Por todos es conocido que los tartésicos comerciaron y negociaron con los fenicios y que en el siglo VII a.C.

La cultura Tartésica fue descubierta por los griegos con lo que se intensificaron las relaciones marítimas y comerciales con el Mediterráneo Oriental. Estrabón recoge para Roma, en su obra "Geografía", descripciones del desaparecido reino tartésico (ya que nos encontramos en época del Imperio Romano cuando Iberia pasó a ser Hispania "el granero de Roma") a nivel etnológico y en los dos siglos anteriores a Cristo. Justino, historiador galo contemporáneo de Augusto, comunica interesantes informaciones sobre una mítica civilización en el saltus Tartessiorum, pero entra en el terreno de la más pura mitología clásica por lo que no se considera como una referencia directa a Tartessos.

La Arqueología y Tartessos

Pero centrándonos en lo puramente científico y constatable debemos de ir a las pruebas innegables que nos aporta la Arqueología.

Las pruebas arqueológicas apuntan a que Tartessos era y estaba localizada en una zona geográfica en el bajo Guadalquivir y Huelva en la Edad de Bronce e inicios del Hierro. Era un pueblo culturalmente muy evolucionado y recibía las influencias directas de los pueblos colonizadores mediterráneos.

Pese a la "fragilidad" cronológica se dice que entre el s.IX y mediados s.VIII a.C. florece un importante enclave metalúrgico en Huelva (extracciones de oro, plata y cobre) que posteriormente se orienta hacia el comercio con los fenicios en lo que se constituiría como un importante foco de intercambio de metales por telas, productos de ganadería, agricultura, etc. En este periodo de tiempo se cree que es que más influencia cultural tuvo sobre la cultura tartésica y de ahí sus influencias orientalizantes. Con el Estrecho de Gibraltar (o las Columnas de Hércules) controlado por los fenicios (potencia naval a partir del 970-936 a.C.) tras el reinado de Hiram I y Tiro con papel de gran relevancia) y sus influencias quedó cerrado a los griegos, así los tartésicos tenían dos principales vías de distribución: la primera era a través de Huelva-Riotinto (Onuba) y la segunda a través de Cádiz (Gadir) .Se constituyó así un intercambio entre los tartésicos y los fenicios con los pueblos de oriente, se llevaban metales de Iberia a través de Kytión (Chipre) por rutas de Tiro a Gadir vía Cerdeña e Iberia y de vuelta por estas mismas o por Cartago y Utica.

También a nivel arqueológico se han encontrado importantes muestras de la cerámica de la época en la zona onubense-gaditana, aunque sería aventurado atribuirlo a la industria de la cerámica tartésica. Entre esas piezas destacan las de origen griego, fenicio y de afinidad tartésica.

Sin duda alguna, los restos arqueológicos de mayor importancia hallados y de clara vinculación del pueblo tartésico al sur de nuestra península lo encontramos en el hallazgo del denominado "Tesoro del Carambolo" hallado en Sevilla y formado por innumerables piezas de cerámica y una importantísima colección de piezas de joyería en oro de clara tendencia oriental (con influencia fenicia) y sin ningún género de dudas pertenecientes a la cultura de Tartessos. Hoy podemos encontrar numerosas piezas de este tesoro en la ciudad de Sevilla y en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, entre las que podremos admirar entre otras una magnífica placa pectoral en forma de piel de toro en oro de 24 kilates y de una cuidada elaboración, collares de tendencia orientalizante, un brazalete en oro con placas soldadas (de un gran nivel técnico) o unos maravillosos candelabros de facturación exquisita.

Tal actividad tanto en la metalúrgica como en la cerámica ha llevado a concluir que estas dos eran las principales fuentes de comercio de los tartésicos con otros pueblos navegantes-comerciantes.

Su estructura social

La sociedad tartésica estaba dividida por castas y de su monarquía destaca sobre cualquier otra figura las dos dinastías legendarias: la de Gerión y la de Gárgoris y su hijo Habis (que muchos historiadores han querido ver en ella como una monarquía hereditaria). De entre sus reyes más notables destaca Argantonio, el cual, según Heródoto, reinó ochenta años - del 630 al 550 a.C.-.

El periodo comprendido en lo que se denomina como BRONCE FINAL del Suroeste sólo admite hablar de sociedades muy jerarquizadas, sin ir más allá de la estructura de grupos familiares gentilicios con jefes de carácter guerrero. Así y bajo esta premisa podemos afirmar que la Tartessos que floreció y creció a lo largo del litoral gaditano-onubense no se trataba de un gran reino y si más bien de una confederación de pequeños estados unificados bajo un líder, en este caso Argantonio. Esta confederación de pequeños estado creció en nuestra geografía y se extendió hacia zonas como Córdoba, Extremadura o Sevilla (Los Alcores (Carmona) u Osuna ).También se extendieron a otras zonas como Malaka, Abdera-Adra (Almería), Guadalhorce (s.VII a.C.),la necrópolis de Trayamar (Málaga) o el Castillo de Doña Blanca en Cádiz (s.VIII).

Su decadencia final

Por qué nada dura eternamente... Con la creación de Massalia en el Ródano se establece una evidente competencia comercial con la ciudad de Tartessos: los fenicios establecen relaciones comerciales con los massalos y comienza así el declive de la cultura tartésica. Los cartagineses trataron de reorientar el comercio de metales hacia el Mediterráneo, establecen un periodo de prosperidad a la zona de Gadir que era abastecida por Tartessos y Cartago sustituye a "Fenicia" en el control comercial de la zona. A partir del siglo VI a.C. se produce un declive en la demanda de plata de los asirios provocada por la caída del imperio asirio en manos de los babilonios y Tiro en poder de Nabucodonosor: entre tanta lucha por el control comercial y de los metales en esta zona del Mediterráneo-Atlántico se va solapando la Edad del Bronce con la del Hierro, en la cual queda relegada la zona de Tarsis a un segundo panorama víctima de las regiones productoras de Hierro. Se cree que tras el "reinado" de Argantonio, Tartessos, hacia el año 540 a.C., se alió con los griegos de Italia frente a los etruscos y cartagineses, disputándoles el control del Mediterráneo. Derrotados en Alalia hacia esa fecha, los tartésicos fueron sometidos por Cartago hacia el 500 a.C. El final de tartessos la marco su posible destrucción a manos de los cartagineses pasando Gadir (que posteriormente y tras la ocupación romana se llamaría Gades) a ostentar el control y capitalidad de la región. Hoy se puede decir que Tartessos fue junto a Lixus y Utica uno de los focos de civilización más notable y enigmático de la antigua civilización del Bronce en nuestra península.

La mitología y leyenda de Tartessos

Muchos han querido ver en la mítica ciudad de Tartessos el reflejo de la legendaria Atlántida relatada por Platón en sus diálogos Timeo y Critias, más allá de las Columnas de Hércules se alzaba una importante y desarrollada civilización cuyo poder sobre los elementos y desarrollo tecnológico no tenía igual en su época. El pensador griego Platón describe a la singular civilización en el Timeo y por primera escuchamos su nombre: Atlántida.

Las únicas obras en las que oímos éste nombre y su mito se encuentran en los Diálogos del escritor griego Platón y que al parecer vienen de una descripción detallada que hace Critias (fallecido en el año 403 a.C.) de ella y que es una reproducción de lo que su abuelo, Critias “El Viejo” le narró, como fuente original de toda ésta historia tenemos al gran legislador Solón (640-558 a.C.),el más sabio de los Siete Sabios de la antigua Grecia y cuyo relato le confiaron los sacerdotes de la ciudad egipcia de Sais.

Se da la circunstancia de que no son pocos aquellos que piensan que la Atlántida realmente se trataba de la misteriosamente desaparecida ciudad de Tartessos (que figura en la Biblia como Tarsis y, que según los investigadores e historiadores, se hallaba ubicada aproximadamente en los entornos de Cádiz o Huelva).Uno de estos investigadores que piensan que el asentamiento tartésico estaba directamente relacionado con la Atlántida era el historiador y arqueólogo germano Adolf Schulten. La única “prueba” que consiguió fue un misterioso anillo con caracteres desconocidos en la desembocadura del rio Guadalquivir hacia el año 1923.Esté relacionado o no el mito de la Atlántida con la desaparecida Tartessos, es innegable la real existencia de ésta ciudad, existiendo numerosas referencias históricas y literarias hacia ella. Otros investigadores, como el geógrafo Richard Hanning, creen que el mito de la Atlántida se apoya en los relatos de la civilización perdida de Tartessos, cerca de Gades (la actual Cádiz), y la Esqueria de Homero.

Otros identifican el mito de Tartessos con la legendaria ciudad de Ofir, aquella de la que los antiguos faraones egipcios obtenían las más impresionantes piedras preciosas y cargamentos de nobles metales que serían la fascinación de sus descubridores a épocas cercanas. Sin embargo la mítica ciudad de Ofir parece estar ubicada en el continente africano al sur de Egipto y no en este bello marco geográfico de nuestra geografía hispana.

Otros se empeñan en negar la existencia de Tartessos en el Sur de España y trasladar a la importante cultura más al norte, ubicándola en las proximidades del País Vasco. Para ello argumentan que en el sur no existen el nombre de Tarsis ni nada que haga referencia a ello. Demuestran con estas necias afirmaciones su nula investigación, desconocimiento extremo de nuestra zona geográfica y su incapacidad para la investigación sobre el terreno. A estos permítanme invitarlos a esta mi zona de investigación y enseñarles personalmente los lugares relacionados e incluso la zona de Tharsis...

Actualmente se sigue trabajando en todo lo relacionado a Tartessos y son varias las piezas arqueológicas extraídas de la zona y atribuidas a la cultura protagonista de este estudio. En cuestión se han obtenido varios bocados de caballo en hierro de baja calidad hallados en las rías de Huelva y que se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Hasta aquí esta breve aproximación a la legendaria y mítica ciudad de Tartessos, uno de esos misterios que asolan nuestra geografía y para el cual aún no se han encontrado las respuestas con lo desvelen abogando así a navegar por las brumas de los Enigmas y misterios que a tantas personas a hechizado con la fascinación sobre sus relatos.
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2 nov. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Una «excepcional» hacha prehistórica de jade conecta Sevilla y Los Alpes


Hacha jade Museo Valencina. Crédito: Juan Manuel Vargas.
La pieza habría sido localizada en un yacimiento de Sierra Morena y es “una de las más alejadas” de su fuente alpina a unos 1.900 kilómetros de distancia.
01/11/2019. Redhistoria. Fernando Barroso Vargas.

La Prehistoria es un periodo del ser humano que no deja de despertar interés y fascinación, al mismo ritmo que las investigaciones científicas siguen profundizando en los hábitos, relaciones y modos de vida de aquellas sociedades, rebatiendo determinados prejuicios sobre las dinámicas de las mismas.

En ese sentido, no es difícil encontrar estudios y trabajos de investigación que demuestran cómo aquellas culturas contaban con un grado de complejidad y desarrollo probablemente superior a lo que el imaginario del ciudadano de a pie asocia a la Prehistoria.

Así sucede con un trabajo titulado “El hacha pulimentada de jade de la colección Tubino”, en el que los miembros del departamento de Prehistoria de la Universidad Hispalense Carlos P. Odriozola y Leonardo García Sanjuán, Juan Manuel Vargas por parte del Museo Municipal de Valencina de la Concepción (Sevilla) y el miembro del Instituto de Ciencias de Materiales José María Martínez-Blanes analizan una pieza del mencionado centro museístico.

Aunque los contenidos de dicho espacio cultural versan sobre el notable asentamiento humano que allá por la Edad del Cobre habría acogido el territorio actualmente abarcado por Valencina y su localidad vecina de Castilleja de Guzmán, los autores de este estudio precisan que no hay “certeza documental” sobre la procedencia de este “hacha de piedra verde pulimentada”.

Según exponen, la pieza fue donada en 2010 al Museo de Valencina por los herederos del “pionero de la arqueología española” Francisco María Tubino y Oliva (1833-1888), quien no cita este hacha entre los materiales que recogió o inventarió del dolmen de La Pastora, uno de los principales monumentos megalíticos del extenso yacimiento prehistórico que descansa entre Valencina y Castilleja de Guzmán.

A colación, estos investigadores dan cuenta de que entre las “referencias” plasmadas por escrito por Tubino figura el hecho de que durante sus “exploraciones había recogido varias hachas procedentes de Sierra Morena y Jerez de la Frontera” (Cádiz), entregando las mismas al Museo Nacional de Arqueología salvo en el caso de un “hacha de jade”.

El «fragmento de hacha de jade» de El Pedroso

Es en este punto en el que los autores de este trabajo señalan que entre los materiales entregados por Tubino al Museo Nacional de Arqueología figuraba “un fragmento de hacha de jade recogido en las inmediaciones de El Pedroso (Sevilla)”, lo que “abre la posibilidad” de que el hacha de piedra verde depositada en 2010 por la familia del arqueólogo en el Museo de Valencina sea la pieza que éste “decidió no donar” al Museo Nacional.

“A pesar de que no existe constancia documental de la procedencia de esta excepcional pieza, los indicios del relato de Tubino apuntan a la posibilidad de que sea pareja del fragmento de hacha de El Pedroso y por tanto proceda de algún yacimiento arqueológico de esa zona”, apuntan Odriozola, García Sanjuán, Juan Manuel Vargas y Martínez-Blanes.

A partir de ahí, estos investigadores recuerdan “los hallazgos de grandes hachas de piedra verde en los megalitos” de la Bretaña francesa, así como el hecho de que “desde la última década del siglo XIX y la primera del XX quedó establecido el origen alpino de las hachas prehistóricas pulimentadas de jade halladas en Europa Occidental”.

En ese contexto, y mientras en el campo arqueológico el término jade define genéricamente las “rocas de color verde con las que se realizan útiles pulimentados” y en geología implica “una especie mineral” del grupo de los clinopiroxenos, esta investigación somete el mencionado hacha de piedra verde de Tubino a una difracción de rayos X y una espectometría dispersivo μ-raman confocal, a la búsqueda del origen de esta “excepcional” pieza.

Fruto de la aplicación de las citadas técnicas científicas, los autores de este trabajo exponen que el hacha de piedra verde de la colección Tubino “ha sido definida mineralógicamente como jade-jadeita”, toda vez que “es posible afirmar que la pieza debe proceder de los Alpes, dado que las únicas fuentes de esta roca se encuentran en esta región”.

Los alpes como fuente de «materia prima»

Considerando además que por su “color y tipo” el hacha de Tubino correspondería cronológicamente a mediados o finales del quinto milenio antes de la era actual, estos investigadores ponen a continuación de manifiesto que desde finales del cuarto milenio hasta comienzos del tercero, “los Alpes proporcionaron la materia prima de la mayoría de las hachas pulimentadas realizadas en jadeíta del norte de Europa”.

“Estas hachas circularon a grandes distancias (…), viajando de los Alpes a Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Gran Bretaña e Irlanda y ocasionalmente a Escandinavia, República Checa, Eslovaquia, Austria, Croacia, el sur de Italia, España, Dinamarca y Bulgaria para cronologías que van desde el Neolítico a la Edad del Cobre, llegando a recorrer hasta 1.700 kilómetros desde la fuente de aprovisionamiento”, se indica en este trabajo con relación a investigaciones previas.

En cualquier caso, Odriozola, García Sanjuán, Juan Manuel Vargas y Martínez-Blanes advierten de que en España “el registro de hachas alpinas documentado hasta la fecha es extremadamente bajo”, detallando que la pieza de la colección Tubino sería “la cuarta entrada del exiguo catálogo de hachas de jade-jadeíta publicadas en la Península Ibérica”, así como “la más meridional de ellas con mucha diferencia, además de una de las más alejadas de las fuentes alpinas a escala europea”, en concreto unos 1.900 kilómetros.

“La presencia de esta pieza en el extremo meridional ibérico debe ser vista en el marco de circuitos supra regionales de intercambios de materias primas desde al menos los milenios quinto y cuarto antes de nuestra era”, concluyen estos autores, insistiendo en el “significado” de este hacha “en términos de contactos a larga distancia en la Prehistoria reciente”.
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