21 jun. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas concede una de sus medallas al libro del dolmen de Montelirio

17/06/2018. 20 Minutos.

La Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, con sede en París (Francia), ha acordado en su última reunión anual conceder su medalla a la mejor monografía del año sobre el neolítico al libro 'Montelirio: Un gran monumento megalítico de la Edad del Cobre', que reúne las investigaciones relacionadas con este dolmen descubierto en 1998 en Castilleja de Guzmán (Sevilla). Excavaciones en el dolmen de Montelirio

El dolmen de Montelirio, recordémoslo, está enclavado en la zona del plan parcial número cuatro de Castilleja de Guzmán y está caracterizado por un corredor de aproximadamente 39 metros de longitud, una cámara principal de 4,75 metros de diámetro y otra cámara secundaria de 2,7 metros de diámetro, bajo un túmulo de 2,75 metros de altura.

Se encuadra, por cierto, en las 779 hectáreas de los municipios de Valencina de la Concepción y Castilleja declaradas como Zona Arqueológica, al estar pobladas por múltiples vestigios del antiguo asentamiento humano que habría recalado por este sector de la cornisa del Aljarafe, allá por la Edad del Cobre.

El mencionado libro recoge así los resultados de los estudios e investigaciones científicas realizadas merced a las excavaciones arqueológicas acometidas en el dolmen y su entorno entre 2007 y 2010. En tales estudios, según la información recogida por Europa Press, participaron a lo largo de estos años 45 especialistas de 16 universidades y centros de investigación de cinco países distintos (Alemania, España, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido), con el uso de algunos de los métodos y técnicas de investigación más a la vanguardia de la arqueología moderna.

MILES DE CUENTAS DE COLLAR, FIGURAS Y UTENSILIOS

Y es que las mencionadas excavaciones arqueológicas, recordémoslo, supusieron el rescate de no pocos restos óseos humanos, así como un espectacular ajuar formado por unas 4.000 cuentas de collar y numerosas figuras zoomorfas, otros utensilios y objetos de marfil, sílex o ámbar, dos altares circulares y más de cien puntas de flecha.

El libro 'Montelirio: Un gran monumento megalítico de la Edad del Cobre' incluye así no sólo un análisis del monumento megalítico y los productos artesanales y artísticos de piedra, marfil, oro y ámbar recuperados del mismo, sino además toda una descripción de la forma de vida de las sociedades de la Edad del Cobre, profundizando en su tecnología, artesanía, pautas de contacto e intercambio, y su organización social.

Pues bien, después de que dicho libro viese la luz el pasado mes de marzo de 2017, lo cierto es que en el último congreso anual de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, dicha organización científica ha decidido conceder a esta publicación una de sus medallas. Concretamente, se trata de la medalla a la mejor monografía sobre el neolítico, según un correo electrónico que firma uno de los responsables del comité de dicha entidad, recogido por Europa Press.
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Itálica, paisaje para una poética de las ruinas


Rogelio Reyes Cano, en el centro, junto a Concha Cobreros y Manuel Ángel Vázquez Medel - JUAN JOSÉ ÚBEDA.
Rogelio Reyes clausura el seminario literario impulsado por la candidatura para Patrimonio de la Humanidad.
21/06/2018. ABC.

Templos arrasados por el tiempo, arcos rotos, murallas heridas, yedras y zarzas cubriendo los viejos mármoles. El profesor Rogelio Reyes Cano repasó en una lección magistral la poética de las ruinas centrada en Itálica como símbolo literario de la Antigüedad. Una lección que tuvo mucho de hermosa elegía y por la que pasaron los melancólicos versos de Fernando de Herrera, Rodrigo Caro o Luis Cernuda.

Rogelio Reyes Cano, reciente Premio de Artículos Periodísticos Joaquín Romero Murube de ABC, clausuró así el seminario dedicado a la literatura que ha impulsado el proyecto para la candidatura de Itálica a la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

En su conferencia «Itálica en el contexto del rescate literario de la antigüedad: una poética de la ruina» explicó cómo el humanismo redescubre el valor de las ruinas antiguas frente a lo que habían significado en la literatura medieval. «En la Edad Media carecían del prestigio que más tarde llegarían a adquirir. Representaban la imagen de la civitas hominum frente a la arquetípica civitas Dei de San Agustín».

En el Renacimiento se sustituye esa visión negativa y se contemplan como imágenes de un gran imperio del pasado que debía ser restaurado. «Petrarca defiende aquella noble edad pasada cuya imitación debía marcar el rumbo del hombre moderno», señaló el catedrático emérito de Literatura.

En España, Nebrija inspirará a los humanistas andaluces del siglo XVI como Juan de Mal Lara, Pedro Mexía, Fernando de Herrera, Francisco de Medina, Francisco Pacheco o Rodrigo Caro y su célebre «Canción a las ruinas de Itálica».

El siglo XVIII destaca por las erudiciones científicas ante las ruinas más que en la visión estética y el Romanticisimo prefirió las ruinas medievales. Así llegó Rogelio Reyes a la modernidad con vanguardias que incluso dan el nombre de «Grecia» a su revista ultraísta. Y Luis Cernuda que escribió en Oxford el poema «Las ruinas» con tono sobrio y meditativo. «Es un hermoso testimonio de hasta qué punto las ruinas de la Antigüedad clásica como gran metáfora de la vida siguen invitando todavía a los hombres de hoy, tal como querían los grandes humanistas del pasado, a reflexionar sobre su propia razón de ser», concluyó.
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El 80% de los árboles reforestados en el Carambolo, arrasados tras el incendio intencionado


Cerro del Carambolo arrasado por el fuego /SA.
19/06/2018. Sevilla Actualidad.

El incendio que este martes asoló gran parte de la ladera del Cerro del Carambolo, ubicado en el municipio de Camas, ha arrasado el 80% de los más de 1.000 nuevos árboles plantados en los últimos años por vecinos y asociaciones vecinales que pretenden reforestar el lugar para convertirlo en un bosque periurbano.

Se trata de árboles de especies autóctonas sembradas recientemente (algarrobos, alcornoques, encinas, acebuches, pinos y quejigos) por el colectivo ‘Sevilla más Verde’, donde años anteriores este colectivo ya había plantado unos primeros 800 árboles, también afectados por los numerosos incendios declarados en la zona en el verano de 2017.

El Cerro del Carambolo fue devastado este martes por las llamas, en lo que parece ser podría ser el primer incendio intencionado de la temporada en la zona, que año tras año queda arrasada por las llamas. Vecinos y Sevilla más Verde, así como otras entidades colaboradoras en la reforestación como sevillasemueve, han pedido a las autoridades “que investiguen el suceso”.

Según contó a esta publicación José Luis Sánchez-Quiñones, portavoz de Sevilla más Verde, el humo alertó a los vecinos a media tarde y ellos mismos tomaron la decisión de ir a sofocar las llamas en la zona recién reforestada con mangueras, ante la proximidad del incendio sobre las casas del barrio de la Extremeña, en el término municipal de Camas.
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15 jun. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El historiador Fernando Olmedo clausura el seminario ‘Itálica en sus Imágenes’ en la Casa de la Provincia

Dirigido por José Manuel Rodríguez Hidalgo, el seminario se ha desarrollado en la Casa de la Provincia de la Diputación durante cuatro sesiones.
13/06/2018. Sevilla Directo.

El historiador Fernando Olmedo, especializado en Cartografía, ha pronunciado la conferencia ‘Itálica en el mapa’, disertación con la que se clausura el seminario ‘Itálica en sus Imágenes’, que, dirigido por José Manuel Rodríguez Hidalgo, se ha venido desarrollando en la Casa de la Provincia de la Diputación durante cuatro sesiones.

La Diputación, a través de la Casa de la Provincia, presta así su apoyo a las actividades del Foro Permanente de Civisur en la segunda fase de su Plan Estratégico con vistas a la candidatura de Itálica a la Declaración de Patrimonia Mundial de Unesco.
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Los ocho áureos de Tomares

Ni hicieron pedagogía con el descubrimiento ni quisieron recompensar a sus descubridores.
13/06/2018. ABC. Felix Machuca.

Los romanos no encontraban muchas diferencias entre un tirano y un recaudador de impuestos. Y les temían tanto o más que a la peste. Un tal Lucinio, procurador de la Galia, añadió dos meses extras al calendario habitual para incrementar en un 16 por ciento su recaudación. Hubiese sido el funcionario ideal de Montoro. O, está por ver, de la ya ministra de Hacienda, la señora Montero, hasta hace unos días responsable de la Sanidad andaluza, donde ha logrado fama con sus tijeras de recortables.

A finales del siglo III, los impuestos en Roma se convierten en una contribución de todos al Estado para sostenerlo y garantizar sus servicios. Ni los propios itálicos, exentos hasta entonces, se libran de la voracidad fiscal del emperador que, con el tiempo, tan necesitado de recursos sólidos las arcas imperiales, obligará a cambiar el oro de los particulares por monedas de bronce con un suspiro de plata. No resulta exagerado colegir que, como me apunta Genaro Chic, catedrático de Historia, el tesoro encontrado en Tomares pudiera ser el producto de uno de estos intercambios obligados. El motivo de que se escondiera bajo un almacén de la época cabría interpretarse por la pertenencia de su propietario a algún bando rival al emperador, al que se habría afiliado por puro hartazgo de una política fiscal tan voraz. El hecho de que permaneciera oculto para ser encontrado casi dos mil años después nos indicaría que su propietario jamás pudo ponerlo en circulación. Bien por accidente, enfermedad inmediata o represión imperial. Como ven, en Roma, tanto las clases medias como las más potentes, tenían suficientes motivos para ver en los recaudadores de impuestos unos enemigos tiránicos.

El TSJA, el tribunal de mayor jerarquía en Andalucía, ha sentenciado el derecho de los tres trabajadores que lo encontraron casualmente (la zona no estaba catalogada como área arqueológica) a ser recompensados con la mitad de su valor. No a quedarse con la mitad del tesoro físico como se ha llegado a interpretar erróneamente. Una vez tasado el valor de esas cincuenta mil monedas de bronce y plata, la mitad le pertenecerían a los trabajadores que, dando ejemplo de servicio a la comunidad, no se quedaron con él, sino que acudieron a las ventanillas convenientes de Cultura para que las autoridades políticas pasaran a gestionar el hallazgo y sus circunstancias. En ese justo momento, la Junta de Andalucía, perdió una de esas ocasiones únicas que la realidad les pone en las manos a los políticos para hacer pedagogía. Para mostrarle a la ciudadanía lo mucho que se puede avanzar en materia de instrucción pública si se tiene más olfato que miedo. Habían aparecido seiscientos kilos de monedas bajo imperiales, el mayor tesoro de este tipo encontrado en España, encerradas en dieciséis ánforas de la época y aquel descubrimiento, más allá de su alcance científico, pedía a gritos una foto de Susana con los operarios. Unos operarios ejemplares que no se habían quedado ni con un bronce desgastado por el tiempo como recuerdo. Era la ocasión ideal para dejar claro que la depredación patrimonial se persigue y su protección se bendice.

Pero la Junta no la olió. Y en cambio sí husmeó el adobo de un tesoro encontrado casualmente y que podría tener réditos económicos para los que lo descubrieron. Tres trabajadores con angustias a final de mes. Moviéndose entre sol y sombras, sin la claridad necesaria pero tampoco bajo la más absoluta oscuridad, fue dejando pasar el tiempo hasta que llegó el TSJA sentenciando lo que ya ustedes saben. La mitad del valor de esos seiscientos kilos de moneda pertenece a sus descubridores. Cuentan que cuando Marco Aurelio regresó a Roma tras una de sus duras campañas contra los marcomanos, allá en la frontera germana del norte, el pueblo de Roma gritaba ocho, ocho, ocho. Los ochos áureos que, por generosidad imperial, les concedía a los ciudadanos. En Tomares se perdió la ocasión para formar la conciencia de los ciudadanos con su patrimonio, tan abrasado por los piteros y los cazatesoros. Por mucho menos de lo que se gastó en decorar San Telmo como un palacio imperial persa, habría sobrado para recompensar la honestidad y conciencia patrimonial de estos tres trabajadores. Y no tenerlos en los tribunales peleando los ocho áureos que les corresponden por ley y le regatean sus jefes socialistas…
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