8 feb. 2010 ~ ~ Etiquetas:

Cortijos, haciendas y lagares con valor arquitectónico


Vista aérea de la finca Isla Mínima, en la localidad de Puebla del Río (Sevilla). | Efe
El estudio lleva analizadas seis provincias, sólo a falta de Huelva y Jaén
Cada ficha analiza su estructura, uso actal y pasado y funciones históricas
Un equipo de arquitectos y geógrafos trabajan en el proyecto de catalogación

El Mundo. 08/02/2010

El proyecto 'Cortijos, haciendas y lagares' ha registrado ya 9.000 edificios agrarios de interés -2.000 de ellos considerados de "singular interés arquitectónico"- en seis provincias andaluzas, a la espera de ser culminado, en 2012, con los que sean seleccionados en las de Huelva y Jaén.

Al estudio, de proporciones enciclopédicas, se acaban de sumar los dos volúmenes de gran tamaño dedicados a la provincia de Sevilla, con un total de casi 1.100 páginas y varios miles de fotografías, la mayor parte de ellas reproducidas en color.

Estos dos nuevos volúmenes se han editado, como los precedentes dedicados a Málaga, Cádiz, Granada, Almería y Córdoba por la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio y en total suman casi cinco mil páginas.

Se trata de una obra sobre "arquitectura de explotaciones agrarias" sin precedentes por su extensión y detalle, ya que, en el epígrafe dedicado a cada cortijo se da cuenta de su uso actual, de los que tuvo en el pasado, se describen sus principales componentes arquitectónicos, que se ilustran hasta con una docena de fotografías, y se ofrecen las referencias bibliográficas de cada construcción.

Panóramica y planta completa

Por ejemplo, de la denominada Hacienda Torrijos, en Valencina de la Concepción (Sevilla), se incluyen diez fotografías, dos de ellas panorámicas aéreas y dos planos y otra de la planta completa de todas las edificaciones que componen la hacienda, junto con una reseña histórica que parte del año 1383.

En el caso de la Hacienda Benazuza, convertida en hotel de lujo desde hace años y lugar en el que el escritor Antonio Gala ambienta una de sus novelas, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), se incluyen hasta 16 fotografías, además de la aérea y una de los años cuarenta, ya que también se muestra la capilla, el antiguo granero convertido en comedor y las estancias del denominado "señorío".

Sólo en los dos tomos dedicados a la provincia de Sevilla, que serán presentados este miércoles en la Casa de la Provincia de la capital sevillana, se han reunido los 351 ejemplos más valiosos de arquitectura agraria existentes en esta provincia, para lo cual se han precisado tres años de trabajo de campo para documentar cada edificación y destacar las más significativas.

En el caso de Sevilla, se ha recabado información sobre 2.092 explotaciones de la provincia y de las 351 seleccionadas 149 son consideradas de gran interés desde el punto de vista arquitectónico.

En esta provincia, además de las haciendas, los grandes cortijos, los caseríos ganaderos y de dehesa y los lagares, figuran varias edificaciones arroceras, con "piezas notables tanto por sus dimensiones como por sus recursos constructivos", según los editores.

Arquitectura funcional

El geógrafo Fernando Olmedo señala en la introducción del libro que la arquitectura agraria andaluza se distingue "por su carácter funcional, por su dedicación prioritaria al servicio de la producción agropecuaria".

Por eso, en estas construcciones destaca su "sentido económico y la sencillez tanto en la composición de las edificaciones como en su concepción constructiva" y "los inmuebles mantienen una estrecha relación con el medio geográfico, los cultivos y sus aprovechamientos."

En Andalucía, se distinguen diversas edificaciones agrarias según los tipos de cultivos que predominan en las explotaciones: "cortijo" para las vinculadas a explotaciones cerealistas y ganaderas, "molino", "casería" y "hacienda" para las del olivar, "lagar", "casa de viña" e incluso "hacienda" para las del viñedo, entre otras designaciones menos habituales.

Específicamente, en la provincia de Sevilla abundan históricamente los latifundios, en muchos casos con caseríos -cortijos y haciendas- que aún conservan vestigios de explotaciones desde el Tercer Milenio antes de Cristo, si bien el origen de este sistema agrícola andaluz se encuentra en la Reconquista cristiana.

La obra se debe a un equipo de arquitectos, fotógrafos, geógrafos, historiadores, entre ellos Fernando Olmedo, Francisco Herrera, Fernando Quiles, Álvaro Recio Mir, Jaime Serveto, Magdalena Torres, Javier Tejido, José Carlos Sánchez Romero y Guillermo Pavón.

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