16 feb. 2015 ~ ~ Etiquetas:

Los Alcores, una joya arqueológica que sigue enterrada en el limbo


Un dolmen en Alcalá de Guadaíra, en la zona de Los Alcores afectada por el concurso minero. ESTHER LOBATO.
El concurso minero de la Junta aviva la movilización para que la zona sea Parque Cultural. Alwadi-Ira/Ecologistas en Acción recurre el proceso para abrir más canteras de albero. La zona del concurso minero se solapa con el Bien de Interés Cultural aún sin delimitar. Esta cornisa es uno de los territorios de España con más densidad de yacimientos.
15/02/2015. El Mundo.

El viajero que entre o salga de Sevilla por la autovía A-92, a la altura de Alcalá de Guadaíra, o por la A-4, en Carmona, se habrá fijado por su sencilla belleza en esta cornisa que sobresale como un largo espolón mirando al sol naciente y la vasta llanura de la campiña andaluza que se extiende a sus pies. Se llama Los Alcores (del árabe alqull y el latín collis, colina) y da nombre a los dos pueblos intermedios de esta falla geológica, Mairena del Alcor y El Viso del Alcor. El agua que rebosaba por las fuentes de su acuífero (hoy sobreexplotado) y la posición de dominio sobre el territorio circundante del Bajo Guadalquivir han atraído a pobladores humanos desde tiempos remotos, convirtiendo a Los Alcores en uno de los territorios de la provincia de Sevilla, y también de Andalucía y España, con más densidad de yacimientos arqueológicos, y de mayor antigüedad.

Contemplar el dolmen de Los Vaqueros, cerca de la población abandonada de Gandul, en Alcalá, despierta la admiración por aquellos antepasados del 2.500 antes de Cristo que eligieron tan buen sitio para vivir y morir mirando hacia el oriente. Y despierta también -observando alrededor el área militar de Las Canteras, el edificio a lo lejos de la cárcel de mujeres y los cultivos agrícolas vallados, y recordando la falta de señales para llegar hasta aquí- la reflexión sobre el precario estado de conservación, protección y accesibilidad de este territorio, 4.500 años después de que enterraran a sus primeros vecinos en éste y otros dólmenes de la zona descubiertos y por descubrir.

Cruce de caminos prehistórico

«Los Alcores es una auténtica joya arqueológica, un cruce de caminos prehistórico. Tenía una densidad de población como en Italia, por la cantidad de villas romanas. Se ha organizado como una unidad política homogénea desde la época de los dólmenes a los romanos, desde Carmona a Alcalá. Se calcula que sólo se conoce una tercera parte y que las otras dos están por descubrir. Vasijas, marfiles y piezas de oro que excavó George Bonsor y vendió a Huntington están en la Hispanic Society de Nueva York». Lo cuenta Antonio García Mora, el presidente de la Asociación de Historiadores Padre Flores de Alcalá de Guadaíra, empeñada en que se aprecie el valor cultural, paisajístico y geológico de esta comarca.

«Es una joya», insiste. Pero «está en un limbo administrativo que permite barbaridades». Como que, según dice, la Junta de Andalucía haya abierto la puerta a que haya explotaciones mineras aquí mismo, dentro del área que llevan más de una década reclamando que se proteja definitivamente declarándola Zona Patrimonial -como prevé la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía-, que se gestionaría con un órgano rector participativo denominado Parque Cultural. Parte de Los Alcores y sus vestigios conocidos, como los dólmenes, quedaron protegidos al declararlos la Junta Bien de Interés Cultural (BIC); el problema, como señala García al hablar de «limbo», es que el expediente para delimitar la extensión del BIC sigue sin cerrarse más de veinte años después.

Esa indefinición ha permitido que la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo haya sacado el pasado 2 de diciembre a concurso el derecho minero de investigación para la zona PI 7764-0 La Lapa, entre Alcalá y Mairena, que entra justo dentro del área que la Plataforma en Defensa de Los Alcores (donde se integran, entre otros, la asociación de historiadores y Alwadi-Ira/Ecologistas en Acción) reclama desde hace años que se blinde. El derecho de investigación es el paso previo para la explotación minera, que en este caso sería para abrir canteras de albero como las que ha habido en Alcalá desde hace miles de años. Han salido a concurso 367 derechos mineros en Andalucía sobre 250.000 hectáreas, de los que 61 derechos y 42.000 hectáreas son de la provincia de Sevilla.

¿Es posible compaginar la protección y el aprovechamiento de Los Alcores para el turismo cultural con la explotación de nuevas canteras de albero? García dice que no, al menos aquí, y señala que el impacto de la extracción industrial de hoy no se puede comparar con las pequeñas explotaciones de la antigüedad. «Frente a otra joya, el castillo de Marchenilla, pidieron permiso para otra cantera que se llevó por delante yacimientos púnicos sin estudiar, y eso es lo que no queremos que vuelva a ocurrir».

Rechazo municipal unánime

El concurso minero de la Junta, con el que quiere fomentar la economía y el empleo al tiempo que ingresa millones de euros, ha reavivado la antigua movilización ciudadana de la plataforma, que aprovecha su oposición a un proyecto «insostenible» y «contrario al interés general» para colocar de nuevo en la agenda política el prometido Parque Cultural de Los Alcores.

Los plenos de los ayuntamientos de Alcalá y de El Viso ya han aprobado mociones por unanimidad para exigir a la Junta que anule el concurso y proteja Los Alcores. Alwadi-Ira/Ecologistas en Acción ha presentado un recurso de alzada al consejero de Economía en el que alega que el proyecto minero en Alcalá (Ecologistas en Acción ha presentado otro recurso contra la totalidad del concurso en Andalucía) es ilegal por superponerse sobre zonas ya protegidas, no sólo por el área BIC aún por delimitar, sino por figuras de protección vigentes como los planes urbanísticos (PGOU) de Mairena y Alcalá o la zona Paisaje Sobresaliente recogida en el plan metropolitano de Sevilla (Potaus).

Alwadi-Ira recuerda que la propia legislación minera excluye la explotación en zonas patrimoniales, por lo que la Junta podría a su juicio estar «engañando» a las empresas a las que ofrece los derechos de investigación y explotación. Si la Junta no atiende su recurso en tres meses, presentarán un pleito contencioso-administrativo en el TSJA.

Sostienen que aprovechar este entorno para el turismo generaría más empleo y riquezan que las canteras, y de forma sostenible. Entienden los ecologistas que la Junta no delimita el BIC de Los Alcores por presiones empresariales del sector del albero y, años atrás, de los intereses inmobiliarios del boom. Para el historiador y sus compañeros, esos intereses son pasado y toca ahora mimar Los Alcores. «Es una joya que no debemos perder».

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