24 ene. 2016 ~ ~ Etiquetas:

El Carambolo, una escombrera Bien de Interés Cultural


Zona del cerro donde vacían cubas de obras - J. M. SERRANO.
La Junta de Andalucía da la máxima protección administrativa al yacimiento, pero el cerro donde se adoraba a Astarté es un basurero desde hace décadas.
23/01/2016. ABC.

Escombros, preservativos usados, botellas vacías, fogatas aún humeantes, grafittis... Esto es lo que se encontrará cualquiera que tenga interés en visitar el cerro en el que desde el siglo VII antes de Cristo se adoraba a los dioses Baal y Astarté, cuna de la civilización fenicia de Sevilla y de la leyenda de Tartessos. Donde en 1958 halló Juan de Mata Carriazo el tesoro más boyante que se conserva en todo el mundo de aquella época, supuesto ajuar del rey Argantonio o de los toros que se sacrificaban en honor de sus dioses, ahora sólo hay basura. El yacimiento de El Carambolo está cubierto por una capa de hormigón que lo protege más del vandalismo que de las inclemencias del tiempo. No se puede ver. Si acaso, el visitante puede hacerse una idea de su estructura siguiendo los muretes de contención del cemento bajo el que yace, como un olvido más, el templo de adobe en el que los fenicios hicieron su ostentanción de fe. Poco más. No hay señalización de ningún tipo que indique cómo se llega a ese enclave crucial de nuestra historia. Ni cartel en la puerta de entrada, que tiene la cancela abierta de par en par para que la actividad de degradación de la zona no tenga obstáculos.

La semana pasada, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía culminó el expediente en el que ha declarado este yacimiento Bien de Interés Cultural, una figura jurídica que otorga la máxima protección patrimonial al enclave. Lo había solicitado el Ayuntamiento de Camas, municipio a cuyo término pertenece el famoso cerro. La principal consecuencia de esta medida es que a partir de ahora el Carambolo será intocable para su dueño, el empresario Gabriel Rojas, víctima de las desastrosas decisiones políticas que en las últimas décadas se han tomado en ese monumento. A finales de los noventa, el mismo Ayuntamiento que ahora ha solicitado la protección aprobó una recalificación de esos suelos para otorgarles usos terciarios. En el año 2.000, Rojas compró el terreno por cuatro millones de euros y solicitó los permisos para construir allí un hotel de lujo con 150 habitaciones en el que se incluía la recuperación del yacimiento como espacio visitable. La entonces delegada provincial de Cultura de la Junta, Maribel Montaño, dio las bendiciones al proyecto. Lo primero que hizo la empresa fue pagar a un equipo de arqueólogos para rescatar la zona. Sin embargo, poco después Bernardo Bueno sustituyó a Montaño y mandó paralizar las obras. Entonces se volvió a cubrir todo con hormigón y el proyecto quedó bloqueado.

La Junta cambió su postura alegando que el cerro del Carambolo es un espacio del máximo interés patrimonial, pero no inició los trámites administrativos para declararlo Bien de Interés Cultural, por lo que durante más de una década la sociedad promotora a la que el propio Ayuntamiento vendió el yacimiento ha visto cómo quienes le prohibían construir su hotel apelando a la trascendencia histórica del lugar permitieran al mismo tiempo que aquello se convirtiera en un basurero.

El terreno, que actualmente es propiedad de la empresa Alar, perteneciente a Rojas, lleva 15 años en el limbo, por lo que el promotor decidió el pasado mes de octubre acudir a los tribunales para solicitar una indemnización. El caso está actualmente en el Tribunal Supremo a la espera de pronunciación. Entretanto, la polémica Comisión Provincial de Patrimonio que ha aprobado proyectos como el de Guillermo Vázquez Consuegra en las Atarazanas a pesar de las discrepancias de expertos tan prestigiosos como José García-Tapial, acaba de concluir el proceso que impedirá cualquier actuación en el Carambolo. Tras informar favorablemente la decisión de la Consejería de Cultura esta semana se ha inscrito en el catálogo general de Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC). El área protegida por este expediente tiene 29.450 metros cuadrados y, según el expediente tramitado, el Ayuntamiento ya no podrá emitir licencias de ningún tipo en la zona sin la autorización de la Junta.

«Lugar de culto»
El documento aprobado indica que «las excavaciones e investigaciones realizadas a partir de 1989 y las más recientes de 1997», acreditan la existencia de vestigios de «un importante santuario con las dependencias propias de los enclaves sacros, un lugar de culto erigido por los fenicios hacia mediados del siglo VIII antes de nuestra era, sobre el que se habrían construido edificaciones que perpetuaron el carácter sagrado del lugar durante algo más de doscientos años». Y concluye que «en el momento actual de las investigaciones, se atribuye al yacimiento arqueológico de El Carambolo un significado de centro ceremonial con amplia proyección territorial y un lugar de culto de referencia para la navegación en la rutas que unían el Guadalquivir con el Atlántico y el Mediterráneo, pudiendo tratarse del principal santuario de la comunidad fenicia que ocupaba la antigua ría bética». Sin embargo, sobre ese santuario se permite arrojar escombros y desperdicios, una cruel metáfora que describe el vergonzante trato que las autoridades sevillanas han dado a esta joya arqueológica desde su descubrimiento. Elmítico tesoro está guardado en un banco porque en el museo no se pueden exponer por falta de presupuesto. Y el templo de Astarté está tapado por los desechos que han dejado sobre él la incompetencia y la ignorancia.

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