12 jun. 2018 ~

La Junta estudia recurrir el "premio" económico por el hallazgo del tesoro


Los restos, que aparecieron al abrir una zanja.
El TSJA reconoce que los trabajadores que lo encontraron deben recibir la mitad del valor de tasación.
12/06/2018. Diario de Sevilla.

Los servicios jurídicos de la Consejería de Cultura están estudiando la sentencia del TSJA que ha reconocido el derecho de los cuatro trabajadores que hallaron el tesoro de Olivar del Zaudín, en Tomares (19 ánforas con 600 kilos de monedas romanas), a ser indemnizados en metálico con la mitad del valor en el que sean tasados los restos, a repartir en partes iguales. El fallo puede ser recurrido en casación ante el Tribunal Supremo, aunque las fuentes señalan que la decisión de la Junta, condenada también a pagar las costas del proceso, no está tomada. Inicialmente, la administración sí rechazó, en una orden de febrero de 2017, la reclamación de los trabajadores, que se fueron a los tribunales.

La sentencia recoge que en las leyes de Patrimonio Histórico Español y de Andalucía se prevé este tipo de premios y que los trabajadores actuaron conforme a la ley, poniendo en conocimiento de los poderes públicos el descubrimiento, en las obras de un parque. En ese premio equivalente a la mitad del valor de la tasación, según la ley, también puede participar el propietario del suelo, que es el Ayuntamiento de Tomares. El Pleno ya aprobó, en 2016, un acuerdo para pedir su parte, aunque fuentes municipales no confirmaron ayer si ha presentado reclamación o se hará tras la sentencia.

PESE A ESTAR RECOGIDAS EN LA LEY, ESTAS RECLAMACIONES NO SON HABITUALES EN ANDALUCÍA

Al margen de lo que ocurra, arqueólogos consultados destacan no tener referencias de otros casos en los que la Junta haya tenido que pagar por un hallazgo arqueológico en Sevilla. En este sentido y aunque le ley prevé estas indemnizaciones relacionan la reclamación con lo peculiar de lo que apareció de Tomares. Los "tesoros" no son frecuentes. Como mucho, aparecen unas monedas que, según el espíritu de quien se topa con ellas, terminan en Cultura, en un museo local o en el mercado negro, sin notificarlo. Otras fuentes señalan que si este aspecto fuera más conocido evitaría que muchos hallazgos no se comunicaran. Lo que temen es que la indemnización, que podría ser cuantiosa en caso de que haya que pagarla, termine restando fondos de otras partidas de Cultura.

Los premios que contemplan las leyes española y andaluza son similares a los que se recogen en las leyes de otros países, o en Estados Unidos, aunque ahí las políticas de patrimonio van mucho más enfocadas a ese valor monetario, lo que favorece figuras como las de los cazatesoros. Las fuentes consultadas apuntan a que la política de la Junta es más "pasiva", con "intervenciones preventivas" cuando se hacen obras. A pesar de que pueda parecer complicado ponerle valor monetario a un patrimonio de estas características, la Consejería de Cultura tiene técnicos que hacen esos peritajes, necesarios por ejemplo para contratar seguros.

Entre las razones que adujo la Junta en su momento para rechazar la petición de los trabajadores, está el hecho de que el Ayuntamiento debió incorporar a la licencia del proyecto la obligación de una actividad arqueológica preventiva, algo que no se hizo.

En cualquier caso, el TSJA considera que este aspecto no afecta a la reclamación de los trabajadores, que actuaron conforme a la ley, insiste, y que tienen "el derecho a percibir el premio legal correspondiente al hallazgo de las 19 ánforas y 600 kilogramos de monedas romanas, una vez evaluado el tesoro".

Más de 600 kilos de monedas
Las ánforas, que según señaló en su momento la Consejería de Cultura podrían contener más de 50.000 monedas, aparecieron el 27 de abril de 2016, a apenas un metro de profundidad, cuando los trabajadores de Tragsa -empresa que ejecutaba unas obras financiadas por la CHG- abrieron una zanja. Según apuntó en su día la directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Ana Navarro, su valor monetario sería hoy de muchos millones de euros y su valor histórico, "incalculable". Parte de las mismas ya se expone en el Museo Arqueológico de Sevilla. No obstante, algunas de las ánforas ni siquiera se han vaciado. En 2016, la revista National Gographic catalogó el hallazgo como uno de los diez más importantes de ese año, al ser único en la historia del Bajo Imperio Romano. En las monedas aparecen cuatro emperadores distintos: Diocleciano, Maximiliano y dos sucesores respectivos (siglos III y IV). Una de las hipótesis que se han barajado es que era dinero para pagar a soldados, que se ocultó por motivos desconocidos.

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