3 nov. 2018 ~ ~ Etiquetas:

El Tesoro del Carambolo cumple 60 años de su hallazgo aún oculto en una cámara acorazada


El tesoro del Carambolo durante la exposición temporal de 2012. Crédito: Fernando Barroso.
El famoso Tesoro del Carambolo fue expuesto por última vez al público en 2012 y su retorno a la vitrina depende de la demorada reforma del Museo Arqueológico de Sevilla.
29/10/2018. Red Historia. Fernando Barroso.

Los aniversarios, cambios de año, bodas de plata, etcétera, pueden suponer mucho más que pretextos para conmemoraciones a veces más instadas por el calendario que por los ánimos. Mejor que meras celebraciones, las efemérides bien pueden ser entendidas como obligados altos en el camino, para reflexionar sobre el pasado, el presente y los retos del futuro.

Quizá por eso, por el temor a reflejar el presente y la incertidumbre del futuro, las autoridades de la tierra donde fue descubierto el célebre Tesoro del Carambolo han optado por dejar pasar el 60 aniversario de su hallazgo.

Hipótesis de Carriazo sobre el uso del tesoro.
En concreto, el Tesoro del Carambolo fue descubierto por mera casualidad el 30 de septiembre de 1958 en un cerro de la localidad sevillana de Camas del que toma su nombre, en el marco de las obras de ampliación de las instalaciones con las que allí contaba la Real Sociedad de Tiro de Pichón.

El hallazgo del fastuoso ajuar, compuesto por 21 piezas de oro de 24 quilates minuciosamente labradas entre los siglos VIII y VII antes de Cristo, acaparó inmediatamente la expectación del mundo de la arqueología de aquel momento y de la sociedad en su conjunto.

Y es que como explican los arqueólogos José Luis Escacena y Fernando Amores en su estudio ‘Revestidos como Dios manda. El tesoro del Carambolo como ajuar de consagración’, aquel descubrimiento supuso “un verdadero cambio de era en la historiografía protohistórica del sur de la Península Ibérica”, sobre todo porque “ese día Tartessos comenzó a pasar del mito a la Historia”.

Porque tras la localización fortuita de este espectacular tesoro, el cerro del Carambolo fue objeto de una campaña de excavaciones arqueológicas dirigidas por Juan de Mata Carriazo y Juan Maluquer, quienes dieron con un fascinante yacimiento cuya cronología arranca en la Edad del Cobre y abarca el periodo tardío de la Edad del Bronce y la Protohistoria.

En dicho yacimiento destacan especialmente los vestigios arquitectónicos de construcciones superpuestas y sucesivas promovidas aproximadamente entre los siglos IX y VI antes de Cristo y atribuidas a un antiguo santuario tartesio u “orientalizante”. Los expertos, más al detalle, distinguen hasta “cinco episodios constructivos” en este enclave actualmente interpretado como un centro ceremonial fenicio.

Todo un “hito” para la arqueología
Precisamente por eso, el decreto que declara como bien de interés cultural con la categoría de zona arqueológica la cima del cerro del Carambolo, con el famoso tesoro vinculado a dicha figura de protección, determina que el yacimiento, junto con el ajuar áureo y otros exvotos y vestigios también descubiertos allí, constituyen “un hito y una referencia en el conocimiento de los períodos históricos del Bronce Final y de la Edad del Hierro en el suroeste de la Península Ibérica”.

Los arqueólogos Álvaro Fernández y Araceli Rodríguez, quienes dirigieron la amplia campaña de excavaciones acometida entre 2002 y 2004 en el Carambolo, exponían de hecho en su informe final que este enclave histórico es “uno de los más emblemáticos Andalucía” y uno de los emplazamientos tartesios “sobre los que más se ha escrito”, tanto por el descubrimiento del “conocido tesoro” como por el yacimiento en sí.

Porque pese al paso del tiempo, el Tesoro del Carambolo no deja de suscitar el interés de los científicos y aficionados a la arqueología, como se refleja en las múltiples investigaciones promovidas sobre el fabuloso ajuar en los últimos tiempos.

Hablamos, por ejemplo, del trabajo publicado en 2010 por María Luisa de la Bandera y Eduardo Ferrer con el título ‘El Carambolo. 50 años de un tesoro’, el ya mencionado estudio de 2012 de José Luis Escacena y Fernando Amores, una investigación más finalizada en 2016 por el Centro Nacional de Aceleradores sobre las técnicas de orfebrería usadas para labrar las piezas de oro, o un reciente estudio sobre el origen del tesoro acometido por las universidades de Huelva y el País Vasco, con la colaboración del Museo Arqueológico de Sevilla.

Empero, este icónico ajuar áureo no está a la vista del gran público, sino celosamente guardado en una cámara acorazada mientras el Museo de Arqueología de Sevilla y el Ayuntamiento de la capital andaluza exhiben solo las réplicas del tesoro labradas en su día por el prestigioso orfebre Fernando Marmolejo.

La situación del Museo Arqueológico de Sevilla
Y es que, aunque el Tesoro del Carambolo está adscrito a la colección del Museo Arqueológico de Sevilla, de titularidad estatal pero gestionado por la Junta de Andalucía, tal edificio no reúne suficientes garantías de seguridad para exponer un conjunto de piezas de oro como el que nos ocupa.

Es necesario remontarse a 2012, de hecho, para rememorar la última ocasión en la que el tesoro original fue expuesto al completo al público, toda vez que entonces se anunciaba que el Carambolo permanecería permanentemente a la vista de los visitantes del Museo Arqueológico, pero a lo pocos meses fue sustituido por una de las réplicas.

Para poder exhibir definitivamente su pieza estrella, el Museo de Arqueología de Sevilla espera desde hace años y años un proyecto integral de reforma y modernización con el que todos los gobernantes se han comprometido, sin que hasta el momento se haya hecho realidad.

Y aunque los últimos presupuestos generales del Estado (PGE) incluían al fin una partida económica para dicho proyecto, se trataba sólo de 130.000 euros para la actualización del diseño redactado en su día por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra para remozar el museo, que continúa esperando su muy necesaria rehabilitación.

Así pues, en esta recta final de 2018, el 60º aniversario del descubrimiento del tesoro del Carambolo ha pasado sin gesto alguno por parte de las autoridades culturales, quizá porque en torno al Carambolo no hay demasiado que celebrar, vista la situación que padecen tanto el fabuloso ajuar como el yacimiento arqueológico.

Pero el devenir del enclave del Carambolo es otra historia, que merece su propio capítulo.

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