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Así eran las Casas del Turuñuelo de la cultura tartésica

21/06/2021. ABC

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Tres años llevan los arqueólogos del proyecto ' Construyendo Tarteso' sin pisar las Casas del Turuñuelo. Cuando en 2018 finalizaron la campaña de excavaciones no podían imaginarse que un puñado de euros iba a paralizar las investigaciones en el yacimiento más prometedor del país. Más aún cuando sus trabajos acababan de ser distinguidos con el primer Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq.

El equipo del Instituto de Arqueología (CSIC-Junta de Extremadura), que capitanea Sebastián Celestino Pérez, investigador científico del CSIC, no pudo volver a este conjunto arqueológico de origen tartésico en Guareña (Badajoz), aunque no dejó de trabajar. «Ha sido raro, pero hemos aprovechado estos dos años para publicar buena parte del material encontrado, depositarlo en el Museo de Badajoz y estudiar en profundidad piezas concretas», relata la codirectora de la excavación Esther Rodríguez González. En este tiempo y con la implicación de Josep R. Canals, experto en tecnologías 3D, han reconstruido además virtualmente cómo debió de ser esta edificación tartésica y qué aspecto debieron de tener las estancias ya excavadas.

Las imágenes muestran el patio donde se documentó el enorme sacrificio de animales y la entrada sobre la escalera monumental, o la denominada estancia 100, con su altar con forma de piel de toro característico de la cultura tartésica y su bañera-sarcófago. También recorre virtualmente la habitación del banquete, donde se debió de celebrar la última comida de la ceremonia de cierre del edificio.

Todo se ha levantado en el ordenador a partir de las planimetrías y fotogrametrías de los arqueólogos, al milímetro. Tanto las dimensiones, como las texturas e incluso los colores responden a los datos tomados por los investigadores. Si las paredes del patio se han representado en rojo es porque en los muros se encontraron restos de pigmento encarnado. Las esteras de esparto se extienden sobre los suelos donde se han hallado restos y los hogares arden en los lugares donde se documentaron. No ha habido cabida para el azar ni la imaginación en esta reconstrucción. Con unas puertas cerradas se han representado los accesos a otras estancias que se sabe que existen, pero aún no se han investigado.

«Solo la luz hemos tenido que distribuirla sin saber su lugar exacto, porque el programa necesita iluminar los interiores. Para ello se han colocado unas lucernas a partir de cuencos que aparecieron en esas estancias», señala Rodríguez González.

Estas imágenes no solo resultan valiosas para dar a conocer las Casas del Turuñelo. La arqueóloga de 'Construyendo Tarteso' explica que están siendo «muy útiles para entender cómo se estructuraba el edificio» ya que les han ayudado a «calcular y pensar en algunos casos si la solución arquitectónica que creíamos era correcta o no».

«Actualmente hemos terminado la primera fase de la reconstrucción arquitectónica con los datos que tenemos a día de hoy y ya trabajamos en ampliar los detalles», compartió en las redes sociales Josep R. Casals, que desde desde hace unos años se dedica exclusivamente a la reconstrucción de sitios arqueológicos, ciudades antiguas y edificios de todas las épocas, con medios digitales.

«Los arqueólogos tienen una herramienta de divulgación muy potente que les permite llegar al público y al mismo tiempo el hecho de resolver la reconstrucción virtual lleva a plantear hipótesis que permiten proyectar más allá de lo que se ha conservado, lo que permite muchas veces repensar estructuras, espacios y usos», remarca a ABC.

En una siguiente fase, tienen pensado introducir en cada estancia el material concreto que hallaron en las excavaciones, como el caldero de bronce que encontraron en la sala del banquete.

Al tiempo que van reconstruyendo por fases «siempre lo nuevo que aporten las campañas sucesivas de excavación y los datos que vayan arrojando las investigaciones del material que van estudiando», Casals indica que el proyecto le sirve para desarrollar mejores reconstrucciones virtuales usando la última tecnología 3D, en la que está inmerso en este y otros proyectos que desarrolla con un motor de videojuegos (Unreal Engine), «que nos abre muchas perspectivas y tiene una evolución técnica fulgurante».

Con la reciente declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) que otorga la máxima protección a las Casas del Turuñuelo, los arqueólogos esperar retomar sus trabajos en otoño. «Lo primero que haremos será valorar el estado del yacimiento tras dos años cerrado y ver qué deterioro ha sufrido para paliarlo. Estaba tapado, pero es inevitable que haya habido filtraciones», explica Rodríguez. Después llegará el momento de excavar en la estancia norte donde aparecieron restos humanos, así como continuar los trabajos en el patio, donde quedan cinco caballos por levantar y terminar los estudios de uno de los pasillos perimetrales. «En definitiva, rematar aquellas cosas que en 2018 no pudimos terminary dejamos para la siguiente campaña». Han pasado tres años, pero por fin ven luz en el horizonte.


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