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El historiador Fernando Olmedo clausura el seminario ‘Itálica en sus Imágenes’ en la Casa de la Provincia

Dirigido por José Manuel Rodríguez Hidalgo, el seminario se ha desarrollado en la Casa de la Provincia de la Diputación durante cuatro sesiones.
13/06/2018. Sevilla Directo.

El historiador Fernando Olmedo, especializado en Cartografía, ha pronunciado la conferencia ‘Itálica en el mapa’, disertación con la que se clausura el seminario ‘Itálica en sus Imágenes’, que, dirigido por José Manuel Rodríguez Hidalgo, se ha venido desarrollando en la Casa de la Provincia de la Diputación durante cuatro sesiones.

La Diputación, a través de la Casa de la Provincia, presta así su apoyo a las actividades del Foro Permanente de Civisur en la segunda fase de su Plan Estratégico con vistas a la candidatura de Itálica a la Declaración de Patrimonia Mundial de Unesco.
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Los ocho áureos de Tomares

Ni hicieron pedagogía con el descubrimiento ni quisieron recompensar a sus descubridores.
13/06/2018. ABC. Felix Machuca.

Los romanos no encontraban muchas diferencias entre un tirano y un recaudador de impuestos. Y les temían tanto o más que a la peste. Un tal Lucinio, procurador de la Galia, añadió dos meses extras al calendario habitual para incrementar en un 16 por ciento su recaudación. Hubiese sido el funcionario ideal de Montoro. O, está por ver, de la ya ministra de Hacienda, la señora Montero, hasta hace unos días responsable de la Sanidad andaluza, donde ha logrado fama con sus tijeras de recortables.

A finales del siglo III, los impuestos en Roma se convierten en una contribución de todos al Estado para sostenerlo y garantizar sus servicios. Ni los propios itálicos, exentos hasta entonces, se libran de la voracidad fiscal del emperador que, con el tiempo, tan necesitado de recursos sólidos las arcas imperiales, obligará a cambiar el oro de los particulares por monedas de bronce con un suspiro de plata. No resulta exagerado colegir que, como me apunta Genaro Chic, catedrático de Historia, el tesoro encontrado en Tomares pudiera ser el producto de uno de estos intercambios obligados. El motivo de que se escondiera bajo un almacén de la época cabría interpretarse por la pertenencia de su propietario a algún bando rival al emperador, al que se habría afiliado por puro hartazgo de una política fiscal tan voraz. El hecho de que permaneciera oculto para ser encontrado casi dos mil años después nos indicaría que su propietario jamás pudo ponerlo en circulación. Bien por accidente, enfermedad inmediata o represión imperial. Como ven, en Roma, tanto las clases medias como las más potentes, tenían suficientes motivos para ver en los recaudadores de impuestos unos enemigos tiránicos.

El TSJA, el tribunal de mayor jerarquía en Andalucía, ha sentenciado el derecho de los tres trabajadores que lo encontraron casualmente (la zona no estaba catalogada como área arqueológica) a ser recompensados con la mitad de su valor. No a quedarse con la mitad del tesoro físico como se ha llegado a interpretar erróneamente. Una vez tasado el valor de esas cincuenta mil monedas de bronce y plata, la mitad le pertenecerían a los trabajadores que, dando ejemplo de servicio a la comunidad, no se quedaron con él, sino que acudieron a las ventanillas convenientes de Cultura para que las autoridades políticas pasaran a gestionar el hallazgo y sus circunstancias. En ese justo momento, la Junta de Andalucía, perdió una de esas ocasiones únicas que la realidad les pone en las manos a los políticos para hacer pedagogía. Para mostrarle a la ciudadanía lo mucho que se puede avanzar en materia de instrucción pública si se tiene más olfato que miedo. Habían aparecido seiscientos kilos de monedas bajo imperiales, el mayor tesoro de este tipo encontrado en España, encerradas en dieciséis ánforas de la época y aquel descubrimiento, más allá de su alcance científico, pedía a gritos una foto de Susana con los operarios. Unos operarios ejemplares que no se habían quedado ni con un bronce desgastado por el tiempo como recuerdo. Era la ocasión ideal para dejar claro que la depredación patrimonial se persigue y su protección se bendice.

Pero la Junta no la olió. Y en cambio sí husmeó el adobo de un tesoro encontrado casualmente y que podría tener réditos económicos para los que lo descubrieron. Tres trabajadores con angustias a final de mes. Moviéndose entre sol y sombras, sin la claridad necesaria pero tampoco bajo la más absoluta oscuridad, fue dejando pasar el tiempo hasta que llegó el TSJA sentenciando lo que ya ustedes saben. La mitad del valor de esos seiscientos kilos de moneda pertenece a sus descubridores. Cuentan que cuando Marco Aurelio regresó a Roma tras una de sus duras campañas contra los marcomanos, allá en la frontera germana del norte, el pueblo de Roma gritaba ocho, ocho, ocho. Los ochos áureos que, por generosidad imperial, les concedía a los ciudadanos. En Tomares se perdió la ocasión para formar la conciencia de los ciudadanos con su patrimonio, tan abrasado por los piteros y los cazatesoros. Por mucho menos de lo que se gastó en decorar San Telmo como un palacio imperial persa, habría sobrado para recompensar la honestidad y conciencia patrimonial de estos tres trabajadores. Y no tenerlos en los tribunales peleando los ocho áureos que les corresponden por ley y le regatean sus jefes socialistas…
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Noche del Fuego 2018


Apreciados amigos y amigas:

La Asociación de Amigos del Patrimonio Arqueológico del Aljarafe Norte "Los Dólmenes" presenta la

 NOCHE DEL FUEGO 2018
XIV CANDELÁ DEL SOLSTICIO DE VERANO

  El viernes, 22 de junio a la caída de la tarde
en el Parque Almanzor, de Castilleja de Guzmán (junto al Jardín de Forestier).


Ofrecemos música, interpretación del firmamento y una queimada en torno al fuego ritual para celebrar el solsticio de verano. Cada uno traeremos comida y bebida para pasar un rato de convivencia.

¡Os esperamos!
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12 jun. 2018 ~ 0 comentarios

La Junta estudia recurrir el "premio" económico por el hallazgo del tesoro


Los restos, que aparecieron al abrir una zanja.
El TSJA reconoce que los trabajadores que lo encontraron deben recibir la mitad del valor de tasación.
12/06/2018. Diario de Sevilla.

Los servicios jurídicos de la Consejería de Cultura están estudiando la sentencia del TSJA que ha reconocido el derecho de los cuatro trabajadores que hallaron el tesoro de Olivar del Zaudín, en Tomares (19 ánforas con 600 kilos de monedas romanas), a ser indemnizados en metálico con la mitad del valor en el que sean tasados los restos, a repartir en partes iguales. El fallo puede ser recurrido en casación ante el Tribunal Supremo, aunque las fuentes señalan que la decisión de la Junta, condenada también a pagar las costas del proceso, no está tomada. Inicialmente, la administración sí rechazó, en una orden de febrero de 2017, la reclamación de los trabajadores, que se fueron a los tribunales.

La sentencia recoge que en las leyes de Patrimonio Histórico Español y de Andalucía se prevé este tipo de premios y que los trabajadores actuaron conforme a la ley, poniendo en conocimiento de los poderes públicos el descubrimiento, en las obras de un parque. En ese premio equivalente a la mitad del valor de la tasación, según la ley, también puede participar el propietario del suelo, que es el Ayuntamiento de Tomares. El Pleno ya aprobó, en 2016, un acuerdo para pedir su parte, aunque fuentes municipales no confirmaron ayer si ha presentado reclamación o se hará tras la sentencia.

PESE A ESTAR RECOGIDAS EN LA LEY, ESTAS RECLAMACIONES NO SON HABITUALES EN ANDALUCÍA

Al margen de lo que ocurra, arqueólogos consultados destacan no tener referencias de otros casos en los que la Junta haya tenido que pagar por un hallazgo arqueológico en Sevilla. En este sentido y aunque le ley prevé estas indemnizaciones relacionan la reclamación con lo peculiar de lo que apareció de Tomares. Los "tesoros" no son frecuentes. Como mucho, aparecen unas monedas que, según el espíritu de quien se topa con ellas, terminan en Cultura, en un museo local o en el mercado negro, sin notificarlo. Otras fuentes señalan que si este aspecto fuera más conocido evitaría que muchos hallazgos no se comunicaran. Lo que temen es que la indemnización, que podría ser cuantiosa en caso de que haya que pagarla, termine restando fondos de otras partidas de Cultura.

Los premios que contemplan las leyes española y andaluza son similares a los que se recogen en las leyes de otros países, o en Estados Unidos, aunque ahí las políticas de patrimonio van mucho más enfocadas a ese valor monetario, lo que favorece figuras como las de los cazatesoros. Las fuentes consultadas apuntan a que la política de la Junta es más "pasiva", con "intervenciones preventivas" cuando se hacen obras. A pesar de que pueda parecer complicado ponerle valor monetario a un patrimonio de estas características, la Consejería de Cultura tiene técnicos que hacen esos peritajes, necesarios por ejemplo para contratar seguros.

Entre las razones que adujo la Junta en su momento para rechazar la petición de los trabajadores, está el hecho de que el Ayuntamiento debió incorporar a la licencia del proyecto la obligación de una actividad arqueológica preventiva, algo que no se hizo.

En cualquier caso, el TSJA considera que este aspecto no afecta a la reclamación de los trabajadores, que actuaron conforme a la ley, insiste, y que tienen "el derecho a percibir el premio legal correspondiente al hallazgo de las 19 ánforas y 600 kilogramos de monedas romanas, una vez evaluado el tesoro".

Más de 600 kilos de monedas
Las ánforas, que según señaló en su momento la Consejería de Cultura podrían contener más de 50.000 monedas, aparecieron el 27 de abril de 2016, a apenas un metro de profundidad, cuando los trabajadores de Tragsa -empresa que ejecutaba unas obras financiadas por la CHG- abrieron una zanja. Según apuntó en su día la directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Ana Navarro, su valor monetario sería hoy de muchos millones de euros y su valor histórico, "incalculable". Parte de las mismas ya se expone en el Museo Arqueológico de Sevilla. No obstante, algunas de las ánforas ni siquiera se han vaciado. En 2016, la revista National Gographic catalogó el hallazgo como uno de los diez más importantes de ese año, al ser único en la historia del Bajo Imperio Romano. En las monedas aparecen cuatro emperadores distintos: Diocleciano, Maximiliano y dos sucesores respectivos (siglos III y IV). Una de las hipótesis que se han barajado es que era dinero para pagar a soldados, que se ocultó por motivos desconocidos.
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11 jun. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

La tecnología de la física nuclear bucea en dos de los tesoros más enigmáticos


Las misteriosas monedas enterradas.
Las técnicas más avanzadas desvelan secretos de la creación del ajuar litúrgico del templo de la diosa fenicia Astarté y las 50.000 monedas romanas halladas en Sevilla
08/06/2018. El País.

El mejor aliado de la arqueología es la tecnología científica. El uso de técnicas de la física nuclear ha permitido bucear en dos de los tesoros más enigmáticos de España: el ajuar fenicio del Carambolo (Camas-Sevilla) y las 50.000 monedas romanas halladas enterradas en un parque de Tomares, también en Sevilla. Del primero se ha averiguado la posible procedencia de los joyeros que crearon el más extraordinario emblema del templo de la diosa Astarté, el origen del oro con el que está hecho, la existencia de secretos ocultos y la metodología empleada para fundir el metal. Del segundo, se ha detallado su composición y se ha detectado que solo contiene una mínima capa de plata, aunque aún no se sabe si con la intención de falsear su valor. Los hallazgos, realizados por el Museo Arqueológico en colaboración con las universidades de Huelva y Sevilla, han abierto las puertas a seguir investigando los misterios de estas huellas del pasado.

Entre los años 700 y 500 antes de Cristo, la zona cercana a la actual capital andaluza era un enclave de extraordinaria importancia estratégica y económica. El mar llegaba hasta las puertas de la ciudad, cercana a minas de metales preciosos, y el río permitía extender su influencia hacia el interior. En 1958 se hallaron las 21 piezas (16 placas rectangulares, dos pectorales o colgantes, dos brazaletes y un collar) del Tesoro del Carambolo, considerado el más emblemático del periodo fenicio en el valle del Guadalquivir. Es una prueba no solo del poder del enclave , sino también de la cultura tartesia y de sus relaciones con el Mediterráneo.

Escultura de la diosa Astarté.
Inicialmente se creyó que el tesoro, un ajuar litúrgico del templo de Astarté, la diosa con la que los fenicios rendían culto a la tierra, el amor y la fertilidad, fue creado por un solo joyero en un único taller. Sin embargo, los análisis con las tecnologías actuales han venido a respaldar la hipótesis de que brazaletes, pectorales y placas se corresponden con técnicas combinadas de los fenicios del Mediterráneo oriental y la población asentada en la costa atlántica española. El collar, por el contrario, por su diseño y la simbología de sus formas responde solo a criterios orientales. Además, está creado con diferentes aleaciones de las usadas en el primer grupo de joyas. La hipótesis es que tiene un origen distinto al del resto del tesoro y fue creado en el enclave cercano a la actual Sevilla por joyeros procedentes de la zona oriental del Mediterráneo, conocedores de sus técnicas, su cultura y del valor de los símbolos utilizados. Se cree que los orfebres podrían haberse trasladado a El Carambolo, donde habrían empleado años en culminar el trabajo.

Para llegar a estas hipótesis ha sido necesario el uso de tecnología no destructiva de la física nuclear por parte del equipo de Miguel Ángel Respaldiza, profesor del Centro Nacional de Aceleradores (CNA) de la Universidad de Sevilla. El investigador ha utilizado un equipo portátil de microfluorescencia de rayos X especialmente diseñado por el CNA con baja potencia (30 vatios), refrigerado por aire y con tubo de rayos X microfocalizado acoplado a una lente policapilar. El espectro obtenido tras la excitación del material fue analizado con el programa informático WinQxas. A este sistema se unieron análisis con técnicas PIXE (Particle Induced X-ray Emission), PIGE (Particle Induced Gamma-ray Emission) y de microscopio electrónico.

Tres soldaduras hechas con cañas

Los estudios han permitido identificar tres tipos diferentes de soldadura y variaciones de concentraciones de oro, plata y cobre. La técnica utilizada hace 2.500 años era la de soplar mediante una caña sobre un punto de calor para dirigir la temperatura hacia la pieza, lo que demuestra una extraordinaria destreza de los joyeros por la dificultad de aplicar el calor necesario para la soldadura. “Se guiaban por el color que adquiría la aleación a diferentes temperaturas”, explica Respaldiza. Además, utilizaban diferentes compuestos para que, al tener diferente punto de fusión, el calor aplicado para ensamblar piezas secundarias no afectara a las ya engarzadas.

El collar, por presentar un estilo diferente del resto del Tesoro, se cree que pudo ser realizado por varios joyeros y talleres que copiaron un prototipo poco común en las colonias fenicias del mediterráneo occidental. Por el contrario, las diferentes aleaciones en las otras piezas, parecidas a las utilizadas en la orfebrería de asentamientos de Cádiz, y la falta de restos de sal de cobre hacen pensar que estas tienen un origen local.

Por su parte, los investigadores de la Universidad de Huelva y del Museo Arqueológico de Sevilla han situado el origen del oro empleado en un yacimiento situado a tan solo dos kilómetros del enclave arqueológico, según los análisis isotópicos de plomo realizados por el Servicio de Geocronología y Geoquímica Isotópica de la Universidad del País Vasco (UPV). No se sabe si los fenicios de la época extrajeron el metal o reutilizaron joyas elaboradas con el oro de esa mina.

El sistema utilizado consiste una minúscula ablación láser de 100 micras (0,1 milímetro) y un estudio de la espectrometría de masas con fuente de plasma, que permite tanto el análisis de isotopos como el elemental de la muestra sólida. Con esta tecnología se puede comparar el objeto de análisis con los minerales procedentes de distintas extracciones. “Los materiales nunca son puros, sino que tienen una serie de trazas y ultratrazas que permiten luego establecer relaciones entre los materiales arqueológicos y los materiales geológicos”, afirma la investigadora Sonia García de Madinabeitia en una comunicación de la UPV.

“Se hizo para que fuera único, singular e irrepetible. No hay otra joya igual”, afirma Ana Navarro, directora del Museo Arqueológico de Sevilla y artífice de haber convertido el complejo en un centro de investigación por el que pasan más de 700 científicos al año. Navarro destaca entre otras singularidades la presencia de piezas casi imperceptibles que fueron engarzadas a golpe de vista, el diseño del collar en forma de flor, una de las representaciones de Astarté, y las bolitas ocultas para que sonaran y que fueron detectadas por un TAC médico.

Las misteriosas monedas enterradas

La directora del museo considera crucial la colaboración de su institución, que dejará temporalmente a partir de este verano, con instituciones como el Centro Nacional de Aceleradores para avanzar en las investigaciones. Lo ha sido y lo va a seguir siendo en los análisis de otro de los enigmáticos tesoros de Sevilla, las 50.000 monedas romanas ocultas en 19 ánforas enterradas en lo que hoy es un parque de la periferia de la capital. Unos trabajadores las hallaron el 27 de abril de 2016 cuando realizaban labores de mantenimiento en el Olivar del Zaudín de Tomares.

Los investigadores del museo han datado las monedas analizadas hasta ahora entre los años 294 y 313 después de Cristo. Además, una de las vasijas aún no microexcavadas, pesa nueve kilos más que el resto, pero aún se desconoce la razón. Los estudios también están realizando comparaciones con monedas de la época de otros enclaves para hacer un análisis comparativo. Los trabajos del CNA han detectado la presencia de cobre, estaño, plomo y plata. Pero esta última, presenta en algunas monedas una ínfima capa superficial claramente enriquecida respecto de la composición en volumen, por lo que intentan determinar si era la norma de acuñación de entonces o si se hizo para falsear su valor.

Su enterramiento también es un misterio. Podría ser que se ocultara ante una situación convulsa y sus dueños no sobrevivieran o huyeran. También podría ser fruto de una recaudación, el pago previsto para soldados o servicios públicos o el ahorro de un vecino de la zona que lo resguardó para evitar robos. Se calcula que el valor de lo hallado podría equivaler al coste de una pequeña propiedad agrícola. La investigación continúa con la tecnología más avanzada, minuciosa, rigurosa y científica.
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