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La herencia de Guzmán el Bueno


El Correo de Andalucía. 24/05/2009. Auxiliadora Villar
¿Quién no conoce la historia de Guzmán el Bueno y el cuchillo que arrojó a los musulmanes para que mataran a su hijo antes de entregar la plaza de Tarifa (Cádiz)? Ése mismo hombre, Alonso Pérez de Guzmán, fundó en 1298 el monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce, por la devoción que tenía hacia el santo que estuvo enterrado allí.

El 19 de septiembre se conmemora el 700 aniversario de su muerte, una buena excusa para visitar uno de los monumentos más interesantes de la provincia. Durante todo el año, el monasterio acoge diversos actos con motivo de la efeméride. Comenzaron el pasado día 2 con una exposición que estará abierta al público hasta el 4 de octubre. “Está compuesta por siete reproducciones de cuadros vinculados a la historia de Guzmán el Bueno procedentes del castillo de Tarifa, que actualmente está cerrado al público con labores de restauración y nos los han prestado”, señala Francisco García Aguilar, coordinador del enclave.

En junio tendrá lugar un concierto de música coral y en septiembre hay organizado un ciclo de conferencias, uno de cuyos ponentes será el actual duque de Medina Sidonia, heredero directo del noble y militar, uno de los hombres más influyentes de la España emergente del siglo XIII.

Sin embargo, la efeméride no es más que una excusa para visitar uno de los monumentos más importantes de Sevilla, tanto por su edificio como por las numerosas obras de arte que contiene, la primera de las cuales este año también está de aniversario. El retablo de la capilla y la talla de Guzmán el Bueno orando sobre su tumba –también el de su mujer María Alonso Coronel– son obras del imaginero Juan Martínez Montañés, dos de sus escasos trabajos de escultura civil.

Fue precisamente en 1609, hace 400 años, cuando el maestro jiennense –nacido en Alcalá la Real en 1568– realizó para el monasterio una de las obras cumbres de su trayectoria artística: el retablo, una creación de planta poligonal adaptada a la forma del presbiterio, con tres calles, y en la que resaltan la figura de San Jerónimo penitente, y los relieves de las adoraciones de los Reyes Magos y de los pastores.

Pero no es ésta la única joya que alberga este monasterio al pie de la Autovía de la Plata (A-66)y muy próximo al yacimiento arqueológico de Itálica. Ya antes de entrar, el Patio de los Naranjos recibe a los visitantes. De la época fundacional se conserva un crucificado gótico, el coro de estilo clasicista del segundo cuarto del XVII, el claustro con galerías, pinturas, azulejos y otros elementos. En definitiva, se trata de un patrimonio para muchos desconocido e impactante en la comarca del Aljarafe.

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