25 jul. 2009 ~ ~ Etiquetas:

El Puente Romano de Alcalá recuperará su diseño original

La estructura se peatonalizará y recuperará dos arcos actualmente enterrados. Además se eliminarán elementos disonantes y se recuperarán los estribos del puente. Junto a ello se realizará un completo estudio del estado estructural del mismo. Es una contrucción protegida, de orígenes romanos con reconsctrucción en época de Carlos III. El presupuesto ronda casi el millón de euros.
Sevilla Actualidad. 27/07/2009. Christopher Rivas

El Puente Romano de Alcalá será peatonal. Eso es algo que se conocía desde hace tiempo pero ayer el Consistorio alcalareño aportó más datos sobre la intención del gobierno local (PSOE) de poner en valor un bien patrimonial descatado del municipio, que actualmente no goza de la atención cultural necesaria para un edificio de su tipología.

Y es que el día a día pesa y mucho al Puente Romano de Alcalá. No obstante circulan sobre él miles de vehículos al día y no es moco de pavo, pues es la salida hacia Dos Hermanas y la autovía A-376 hacia Sevilla. Además el puente se encuentra muy desvirtuado con numerosas adaptaciones a la actualidad para permitir el tráfico rodado, lo que ha supuesto la cubrición de la calzada original, la implantación de barandillas y otro tipo de elementos que chocan con la época y la categoría de una estructura de orígenes romanos.

En entorno hasta el momento tampoco es el mejor. Ahora el conocido como 'puente nuevo' construido hace tres décadas a pocos metros del romano, oculta la belleza de éste y dificulta su visión en una de las caras del mismo.

Por todo ello el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra tiene previsto peatonalizarlo y ponerlo en valor, al tiempo que lo estudia detalladamente y reestructura su entorno, algo que se considera vital para realzar el puente y darle la vistosidad que no tiene en la actualidad. Hay que tener en cuenta que tiene dos arcos cegados, tiene cubierta la calzada original por asfalta y acerados, así como voladizos totalmente ajenos a tu estructura original.

Para colmo, ambos estribos del puente, se encuentran enterrados. Todo ello hace que la imagen visual del puente más antiguo en el núcleo urbano de Alcalá, sea totalmente disonante con el valor real de una infraestructura que además de historica, hasta el momento, ha sido vital para la unión de ambos lados del Guadaíra, por las continuas riadas del municipio, que inutilizaban el 'puente nuevo' y dejaban como única vía de paso el Puente Romano por la pendiente de su calzada. De hecho entre los vecinos de Alcalá se dice que los romanos tuvieron 'más vista' en construir que las administraciones modernas.

Pero para todo esto queda un tiempo aún. Actualmente el proyecto está en fase de redacción y tiene un presupuesto estimado de 900.000 euros. Se ha pedido el dinero a cargo del 1% cultural del Ministerio de Fomento. Una vez solventado todos esos trámites, habría que esperar al derribo del puente anexo y a la construcción del nuevo, unos metros más arriba del cauce del Guadaíra, más cercano al molino de la Tapada.

Este nuevo puente deberá integrarse en el entorno a la perfección ya que el actual se derribará por el daño visual que produce en el entorno y por su poca capacidad (con solo un carril por sentido) frente a los dos por sentido que tendrá el nuevo paso sobre el Guadaíra.

El proyecto en detalle

El Consistorio alcalareño quiere restaurar el puente romano para recuperar su valor histórico y realzar su presencia dándole además uso peatonal. Precisamente uno de sus laterales desemboca a las puertas de la nueva biblioteca cuyas obras estan finalizadas y se está procediento a habilitar las instalaciones.

Junto a ello se prevé recuperar los caminos de ribera en ambas márgenes, por lo que la intervención tiene un presupuesto estimado de 900.000 €. Esta cifra podría cambiar toda vez que se complete el estudio que estos días se realiza sobre el Puente Romano y para el que se ha procedido a la limpieza y desbroce de toda la vegetación que recubría los estribos y las pilas del puente, para poder realizar el levantamiento fotogramétrico completo, paso previo para poder proyectar la recuperación de su fisonomía original, y plantear la restauración necesaria estética y estructural si el análisis revela que fuese necesario.

Según ha explicado el delegado de Servicios Territoriales, Rafael Chacón, “se trata de una infraestructura catalogada por el PGOU con un nivel de protección integral (sólo se admiten obras de restauración, conservación y consolidación), en el que ahora, con los nuevos puentes sobre el Guadaíra, el del Dragón y los otros dos proyectados, puede eliminarse el tráfico y recuperarlo para los ciudadanos”.

Ya se encuentra en redacción el proyecto de ejecución, y se ha solicitado al Ministerio de Fomento una subvención con cargo al 1% de Protección del Patrimonio Histórico y Cultural, que está en una fase avanzada de tramitación. Asimismo, la Comisión Provincial de Patrimonio ha informado favorablemente la actuación.

La intervención de restauración contará con la prospección arqueológica, el levantamiento de detalle de la estructura, la inspección del estado de la obra, o el informe de cimentación. Igualmente, se procederá a la limpieza de la obra de fábrica y la reparación de los elementos estructurales defectuosos, por ejemplo, los sillares que se encuentren muy dañados por la erosión del tráfico o del río, manteniéndose en los casos en los que sea posible y, cuando no sea así, sustituidos por piezas del material original. No se pasará por alto una revisión de la cimentación con prospecciones geotécnicas y ensayos, además de la reparación de elementos defectuosos.

Para realzar el valor histórico, se incluye la eliminación de todos aquellos elementos que hayan sido añadidos en los últimos años y que no pertenezcan a la estructura original, como barandillas o voladizos. Tras esto se realizará una reconstrucción de la calzada y de los pretiles; se abrirán los ojos del puente que actualmente están tapados, los últimos de cada lado (dos de siete); y se realizará la recuperación del cauce histórico del río, eliminando desagües actuales y reconstruyendo los caminos de ribera.

Por último, se procederá a la adecuación e integración urbana de los estribos del puente, esto es, se realizarán obras de consolidación de los estribos, retirando los rellenos realizados en los últimos siglos y mejorando la integración con el puente del ferrocarril emplazado en la margen derecha del río.

Un puente con historia

El puente Carlos III es una estructura de piedra, con siete ojos de medio punto de diverso tamaño. En los pilares cimentados sobre mismo curso fluvial se ubican tajamares (construcción de piedra que ayudan a soportar la fuerza de la corriente) de sección triangular en el frente oriental(enfrentado la corriente) y sección circular/cuadrangular en el frente occidental (aguas abajo).

El despiece de la estructura se realiza con sillería alcoriza, aunque en diversos puntos se aprecian reparcheos con mampostería de diverso tamaño. El área transitable se halla asfaltada, con barandillas laterales de protección sobre un firme sustentado al exterior en ambos frentes con modillones lobulares, aunque hasta comienzos del siglo XX presentaba un peto de piedra, es decir, un camino de piedra sobre la propia estructura.

Todo parece apuntar a que la mayor parte de la edificación actualmente visible responde a la reconstrucción dieciochesca, que actuaría sobre una estructura primitiva fuertemente erosionada por la corriente del Guadaíra. No obstante, parece que en 1780 experimenta una reconstrucción general se su fábrica, tal y como recoge en la lápida originalmente ubicada en la cercana Huerta de La Tapada, que actualmente se ubica en la estructura del ferrocarril sobre el propio puente.

En la actualidad, los arcos laterales aparecen parcial o totalmente obturados por diversas acumulaciones de material de aluvión y procedente de las adecuaciones topográficas realizadas en ambas márgenes fluviales, especialmente las obras de levantamiento del firme de la carretera de Dos Hermanas. Ello enmascara sensiblemente su envergadura, y dificulta el diagnóstico integral de la edificación histórica conservada.

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