2 oct. 2009 ~ ~ Etiquetas:

El Arqueológico recibe el Carambolo sin garantías de acogerlo para siempre

Se expone por quinta vez en 30 años el original del más famoso de los tesoros tartésicos junto a un centenar de piezas l El Carambolo. 50 años de un tesoro. Del 3 de octubre al 10 de enero. Museo Arqueológico. Plaza de América s/n. Entrada gratuita. De martes a sábado de 9:00 a 20:30. Domingos de 9:00 a 14.30. Cerrado lunes y algunos festivos.
Diario de Sevilla. 02/10/2009. Patricia Godino.

Tras nueve años bajo llave, el Tesoro del Carambolo vuelve a mostrarse hoy en la exposición que celebra el medio siglo de su fortuito hallazgo, por parte de unos obreros que trabajaban en la construcción de la nueva sede de la Real Sociedad Tiro de Pichón de Sevilla, en unos cerros a las afueras de Camas. Con un año de retraso respecto a la efeméride, las salas temporales del Arqueológico, recientemente reformadas, acogerán el más famoso de los símbolos de la protohistoria sevillana así como un centenar de piezas del Arqueológico de Sevilla y de otros museos españoles -el caso de la valiosísima Dama de Galera, que representa a la diosa Astarté y está custodiada en el Arqueológico Nacional- y colecciones extranjeras.

Con la exposición El Carambolo. 50 años de un tesoro -comisariada por los profesores de la Hispalense Fernando Amores y José Luis Escacena bajo el patrocinio de la Consejería de Cultura, la Universidad de Sevilla, el Instituto de las Artes y la Cultura de Sevilla y la Fundación Cajasol- se recorrerá el mito de este pueblo en torno al tesoro y al yacimiento en que apareció, así como la evolución de las interpretaciones que se han ido sucediendo desde los años 50, con el profesor Juan de Mata Carriazo como principal investigador, hasta hoy.

Pero paradójicamente, este tesoro que supone la primera evidencia material de la presencia de los tartessos en Sevilla -y por tanto un atractivo cultural y turístico de primer orden- permanece hoy privado de exhibición pública permanente. Lo que hasta ahora ocupa las vitrinas del museo -el segundo más importante en España en su categoría- es una réplica (hay otras repartidas en distintas colecciones arqueológicas) mientras el original -compuesto por 21 piezas de 24 quilates de 2,95 kilos de peso- lleva más de 30 años en la cámara de seguridad de un banco y sólo se ha visto en contadas ocasiones.

La cita, que será inaugurada hoy oficialmente por representantes del Gobierno local y autonómico así como por la principal caja andaluza, pone sobre la mesa un debate que viene de antiguo: ¿cuál es el futuro del tesoro?, ¿qué sentido tiene exhibir una réplica?, ¿cuál debe ser la prioridad en la reforma del Museo Arqueológico?

Una vez que finalice la exposición (el próximo 10 de enero) para la que, según fuentes de la logística de la muestra, "se han tomado todas las medidas de seguridad necesarias" para albergar estas piezas, todo apunta a que esta colección única volverá a la caja de seguridad donde lleva guardada desde el año 78, a no ser que se produzca un anuncio inesperado que diga lo contrario. "Sin autenticidad no hay patrimonio y sin patrimonio no hay reclamo", "el original desprende un halo de siglos de historia, no es comparable" o "el Carambolo tiene una importancia que no se aprovecha ni dimensiona" son las afirmaciones de algunos especialistas en la materia. Sin embargo, el miedo a un posible robo ha mantenido bajo llave esta huella de la cultura mediterránea primitiva.

De hecho, hace ahora un año que el Ayuntamiento de Sevilla solicitó a la Universidad Hispalense "un exhaustivo informe", aún inédito, según anunció en una nota, sobre las condiciones de seguridad y de conservación del Tesoro del Carambolo para "contrastar con las razones que años atrás recomendaron exponer una réplica y preservar el original". En el comunicado que difundió el Consistorio se consideraba "idónea la valoración de la Hispalense por su notable vinculación con el tesoro".

A los más de veinte siglos de historia del tesoro -el profesor Juan de Mata Carriazo fechó las piezas entre el VIII a.C. y el III a.C. aunque los últimos estudios lo sitúan desde el siglo IX a.C. al VI a.C.- se suma una agitada trayectoria de manos, museos y bancos. Según la Ley vigente en el momento del hallazgo, septiembre de 1958, el Estado era el titular de todas las piezas arqueológicas de interés que se encontrasen en territorio nacional, aunque debía indemnizar tanto al descubridor como al propietario de los terrenos donde se realizaba el hallazgo. Sin embargo, el Ayuntamiento de Sevilla (consciente de que entonces todas las piezas de valor eran trasladadas al Museo Arqueológico Nacional, en Madrid) pidió al Estado la titularidad del Tesoro del Carambolo. En un contrato un tanto extraño para la época, el Gobierno de Madrid accedió a las pretensiones de Sevilla con dos condiciones: el Consistorio hispalense debía pagar la indemnización antes mencionada (un millón de pesetas de la época) y se comprometía a su exhibición en el Museo Arqueológico de la ciudad, a no ser que entre las dos partes se decidiese lo contrario.

Aunque desde 1967 el tesoro se expuso en la sala IX de este edificio, en 1978, después del famoso robo en la Cámara Santa de Oviedo (el 10 de agosto de 1977, en el que se sustrajeron la Cruz de la Victoria, la Cruz de los Ángeles y la Caja de las Ágatas, robadas por un joven de 19 años y recuperadas días después), se decidió el traslado de las piezas a la caja de seguridad de una conocida entidad bancaria en el centro de la ciudad. Desde entonces, el Tesoro del Carambolo, la principal joya arqueológica de la provincia de Sevilla, no se ha vuelto a exponer permanentemente y sólo se ha podido ver en cuatro muestras temporales en 1990, 1992, 1997 y 2000: Andalucía y el Mediterráneo; Tartessos y el Carambolo; Tesoros tartésicos bajo el Guadalquivir y, por último, Argantonio, rey de los Tartessos.

¿Y AHORA QUÉ?

Nueve años después de la última presentación pública del tesoro, la de hoy es una cita que aunque histórica -por ver de nuevo el original- coincide con un panorama donde todavía quedan muchos flecos por resolver. Los escollos que debe salvar el Tesoro del Carambolo para su exhibición pública y continuada en el Arqueológico de Sevilla se resumen en dos: la seguridad (haría falta una cámara acorazada que el ex director del museo, Fernando Fernández, cifró en el 2000 en 300.500 euros, aparte de su mantenimiento); y el precario estado en que se encuentra el edificio, una joya de la arquitectura española diseñada en 1929 por Aníbal González.

Pese a ser el segundo espacio en su categoría en España, por la calidad y variedad de sus fondos, el Arqueológico necesita una reforma integral que pasa por un compromiso en firme por parte del Ministerio de Cultura, titular del inmueble mientras la Junta de Andalucía gestiona su uso. Con las cifras del proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo ejercicio, el Arqueológico recibiría 1,21 millones de euros, la partida más alta de cuantas se destinan a las reformas de los museos de titularidad estatal en Sevilla (el Bellas Artes tiene previstos 698.000 euros). Sin embargo, esta cantidad resulta a todas luces insuficiente para la reforma integral que necesita el inmueble. El proyecto está presupuestado en casi 20 millones de euros (19.356,81 millones para ser exactos). Lo que el Ministerio de Cultura ha otorgado para el Arqueológico de la capital andaluza para 2010 da, en el mejor de los casos, para adaptar la sala y adquirir la cámara acorazada que custodiaría el Tesoro del Carambolo en medio de un museo que hace años que perdió su esplendor.

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