25 feb. 2010 ~ ~ Etiquetas:

Álava: Kripan, Caminos históricos de la Rioja Alavesa


La apiñada estructura de Kripan se recorta contra la sierra de Toloño.
Se ha llegado a decir que los romanos no dejaron ninguna huella en Euskal Herria, que no hubo romanización porque pasaron de largo. Pero no es cierto. Progresivamente se descubren nuevos testmonios de una presencia manifesta e interesada de la cultura romana en nuestro país.
Deia. 23/02/2010. Yaniz Aramendia

Caminos importantes, villas, instalaciones portuarias, minas… Buscaron el metal y el vino, acaso trajeron el aceite y parece que no se entendieron tan mal con los habitantes de las tierras que visitaban, porque son contados los restos de disputas o batallas. Lo romano nos lleva hoy a los pies de la sierra de Toloño para buscar las huellas de un viejo camino que cruzó la sierra y bien pudo ser una vía utilizada en los primeros milenios de nuestra era que coinciden con la presencia de los romanos.

Llegamosen busca de este rastro a la localidad apiñada de Kripan, que dependió de Biasteri (Laguardia) hasta que Carlos II la hizo villa en 1669. El antiguo Kirpan estaba ya entoncesmarcado por el camino creado probablemente por los romanos por sus tierras para llegar desde la Llanada Alavesa hasta las orillas del Ebro. Este camino romano vendría desde Agurain (Salvatierra) para remontar el puerto de Opakua y atravesar el valle de Arana hacia Kanpetzu, cruzando luego la sierra por Bernedo y utilizando el paso deLa Población; descendería a continuación por Kripan y Billar (Elvillar) hasta llegar a los caminos del Ebro junto al conocido puente de Mantible.

Intentamos seguir sus pasos descubriendo los vestigios de su empedrada calzada entre Kripan y Billar. Saldremos de la aldea de Kripan por su lado oeste en dirección a la ermita de San Sebastián, situada de camino a la sierra. En las inmediaciones de la ermita avanzamos sobre una pista agrícola parcelaria con la vista puesta en el horizonte de la sierra de Toloño; caminaremos descendiendo la pendiente hasta alcanzar el río, a menudo seco, y justo en el rellano, donde pista y río se aproximan, encontraremos un puente de sólida sillería que arqueado en medio punto permite vadear el barranco. Siguiendo este camino podremos apreciar muy escondidas entre juncos, arenales y matorrales, las piedras de la calzada romana que se alinean paralelas a la sierra.

Luego, siguiendo la ladera, giran hacia el Sur, después zigzaguean hasta coronar un pequeño cerro. Y allí es donde la calzada es más evidente mirando recta al horizonte de Billar, allí se ha conservado mejor sin dejarse invadir por la maleza. Se aprecian con claridad las dos hileras laterales de gruesas piedras y el relleno más menudo del interior del camino. Al otro lado de la colina el camino empedrado desaparece engullido por una pista que desciende para encontrarse con la carretera que lleva hacia Billar. Si giramos hacia la izquierda podremos alcanzar el dolmen de El Encinal y continuar desde allí por otra parcelaria hasta Billar.

Este dolmen y el de la Chabola de La Hechicera, que puede encontrarse al sur de Billar, componen algunos de los testimonios megalíticos más importantes del Eneolítico en la Rioja Alavesa.

Siguiendo la pista que desde Billar lleva a Lantziego se puede visitar a un par de kilómetros el molino de Recabo o de La Barrera, una singular construcción del final del siglo XIX, ya muy arruinada, con gran valor arqueológico.Aprovechaba las aguas del arroyo de Karralabuena retenidas en una gran balsa con uso común para el riego y el molino; tenía además dos niveles de instalaciones notablemente complejas. En las localidades de Lantziego y Kripan recuerdan todavía cómo se pasaba de boca en boca el aviso de la puesta en marcha del molino: “Se va a soltar la cubada”, anunciando la elevación del nivel en las aguas para riego.

En el pie de monte de la sierra de Toloño los viejos caminos siguen uniendo pueblos entre montañas, mieses y naturaleza.

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