7 oct. 2010 ~ ~ Etiquetas: , ,

El peligroso éxito de los centros de interpretación: Una amenaza para la interpretación del patrimonio en España

Santos M. Mateos Rusillo.

Resumen:

El cuento del Centro de Interpretación del Pa amb Tomàquet.

Navidades de 2003. Antes de irse a comer los turrones con su familia, un avispado técnico reúne a los responsables de economía, turismo y cultura del ayuntamiento de un pequeño pueblo catalán y les propone que, aprovechando el tirón turístico que supondrá la celebración en el 2004 del Forum Universal de las Culturas en Barcelona, se ponga en marcha algún tipo de equipamiento capaz de atraer a un buen número de esos turistas hacia su pueblo, creando de esa manera una fuente inestimable de riqueza para sus habitantes. A la vista de la moda que impera en otras ciudades y pueblos cercanos, se decide que ese equipamiento cultural sea un centro de interpretación. Decidido este extremo, es momento de plantearse de que tratará. Teniendo en cuenta que lo que realmente interesa es atraer turistas, y después de barajar algunas posibilidades, se decide unánimemente proponer al alcalde la puesta en marcha para principios del año siguiente del Centro de Interpretación del Pa amb Tomàquet (pan con tomate).

El alcalde, entusiasmado con la propuesta –curiosamente el año 2004 se celebran elecciones municipales– da su visto bueno de forma inmediata. En un tiempo record se construye y equipa el nuevo centro, levantando para ello un edificio de nueva planta que por supuesto no guarda ningún respeto por las características constructivas del lugar y dotándolo de impresionantes recreaciones multimedia de cómo debe elaborarse tan laborioso alimento.

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3 comentarios:

Alberto dijo...

El texto no puede dejarlo más claro.
Aquí todavía no se han enterado de que gastarse una fortuna en hacer un C.I. es abocar al fracaso las viejas esperanzas del pueblo. España está llena de esos engendros audiovisuales cerrados por ser insostenibles para los municipios.
En este pueblo han decidido emplear todos los recursos en hacer esa cutre propaganda política pasada de moda en lugar de mantener, conservar y difundir el verdadero patrimonio: museo, yacimiento, haciendas, templos, paisaje, lo que realmente le interesa al turismo cultural ¡LO AUTÉNTICO!.

Anónimo dijo...

Alberto, "es que no quieres enterarte", pues lo que tú llamas ¡LO AUTENTICO! es hacer las cosas bien, respetando el paisaje, la cultura, la arqueología, la ecología, etc. con rigurosa información científica, y escuchando a todos, escuchando incluso a esas y esos "pesados" de las Mesas Ciudadanas, pues al final puede que terminen dándole la razón y tengan que hacer un original Centro de Interpretación para a ver si se enteran (muchos concejales y alcaldes) de lo que opinan y defienden los de las Asociaciones Ciudadanas del Aljarafe.

Alberto dijo...

Vaya, parece que no me expresé correctamente, redundas en lo mismo que defiendo; que no se entiende como los ayuntamientos de Valencina y Guzmán creen que el Patrimonio es una ubre a la que ordeñar, pero si no se alimenta primero a la vaca no hay leches que valgan.
Se entiende aún menos que se nieguen a escuchar lo que las asociaciones les vienen diciendo sobre construir centros de interpretación y falsos monumentos, esa sordera es muy peligrosa.
Insisto, el mejor centro de interpretación es el propio Patrimonio Cultural, tan abandonado y siempre en peligro de sucumbir bajo la especulación. El mejor centro de interpretación/recepción lo tenemos ya y se llama Museo de la Prehistoria, sí, esa pequeña joya que tenemos apelotonada en una habitación de 30 metros cuadrados en la Casa de la Cultura de Valencina y que merece un edificio adecuado dentro del pueblo.
La Junta de Andalucía ha dado una medalla por su gran trabajo a las Asociaciones Ciudadanas del Aljarafe, mientras son tratadas como enemigos e ignorantes por parte de estos políticos en prácticas.