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18 may 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Prospecciones arqueológicas y geomagnéticas en los Cerros de la Cabeza y del Mármol. Campaña 2014

Prospecciones arqueológicas y geomagnéticas en los Cerros de la Cabeza y del Mármol, Sector Norte del poblado calcolítico de Valencina. Campaña de 2014

March 2016 SPAL Revista de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla 25(25)

DOI:10.12795/spal.2016i25.01

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Authors:

Alfredo Mederos Martin

Juan MANUEL Vargas

Thomas Schuhmacher

Frank Falkenstein

Thomas Link


Abstract and Figures

En el presente artículo presentamos los resultados de una primera campaña de prospección en el supuesto área poblacional del yacimiento de Valencina de la Concepción, que se encuentra 6 km al Oeste de la actual ciudad de Sevilla. En concreto efectuamos una prospección geo-magnética, una recogida de material en superficie y perforaciones manuales de las anomalías registradas en dos parcelas vecinas, situadas en la parte septentrional de Valencina. En resumen, en la campaña de prospección en la “Parcela Municipal del Cerro de la Cabeza” y la parte meridional de la parcela del “Cerro Mármol” se ha detectado una multitud de anomalías circulares y elipsoidales, que supuestamente definen fosas, silos y “fondos de cabaña”. Por otro lado se han documentado una gran cantidad de anomalías lineales. Las perforaciones manuales realizadas nos permiten reconocer la mayoría de estas anomalías como fosos. De esta manera nos ha sido posible reconocer diversos fosos, quizás asociables a tres recintos, que han sido utilizados en distintos momentos y están situados en la parte septentrional de Valencina. La cerámica recogida durante la prospección de superficie nos permite datar la mayoría de los hechos documentados en el Calcolítico.

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Excavación arqueológica y prospección geomagnética en el sector norte del Yacimiento de Valencina de la Concepción. Campaña 2017

EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA Y PROSPECCIÓN GEOMAGNÉTICA EN EL SECTOR NORTE DEL YACIMIENTO DE LA EDAD DEL COBRE DE VALENCINA DE LA CONCEPCIÓN (SEVILLA). CAMPAÑA DE 2017

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Autores/as:

Alfredo Mederos Martin Universidad Autónoma de Madrid

Thomas X. Schuhmacher Instituto Arqueológico Alemán, c/ Serrano 159, E-28002 Madrid

Frank Falkenstein

Nils Ostermeier

Juan Manuel Vargas


Vol. 30 (2020), El Documento Arqueológico, Páginas 307-350

DOI: https://doi.org/10.30827/cpag.v30i0.15867

Recibido: Sep 1, 2020 Publicado: Dec 31, 2020


Resumen

En 2017 comenzaron las excavaciones del Proyecto Valencina Nord en el sector septentrional de este gran poblado de ca. 200 ha durante el Calcolítico Medio. En la primera campaña se priorizó la prospección geofísica en el sector noroeste, en dirección hacia el barranco de Los Pozos, pudiéndose proponer que tres de los sistemas de fosos identificados en 2014 continúan hacia el oeste, el más exterior con los fosos 5, 14, 6 y 7, un segundo sistema con los fosos 11 y 12 y el tercero, que corta estos dos últimos fosos, con un único foso 10 de mayores dimensiones. Por otra parte, se documentó que el poblado continúa por fuera del foso más exterior 5 en el sector 4 del Cerro del Mármol, y asciende en dirección norte hacia el Cerro de la Cabeza en el sector 5. La excavación se centró en un área con múltiples estructuras excavadas en el suelo según la geofísica, a la vez que el corte 4 incluía parte del gran foso 10. Las estructuras que han comenzado a excavarse en los cortes 3 y 4 muestran una buena correlación con los datos geofísicos. Un aspecto novedoso es la identificación de un primer fragmento de cerámica campaniforme en la excavación del Cerro de la Cabeza y varias cerámicas del Bronce Antiguo que amplían la fase del Calcolítico Medio detectada en la prospección superficial durante 2014 y también apuntan dos dataciones de carbono 14 de nuestras excavaciones. Estos datos sugieren que el poblado, el cual redujo probablemente sus dimensiones durante el Calcolítico Final, tenía entonces una extensión mínima de 27 ha, presentando el conjunto de cerámica campaniforme más grande de la Península Ibérica, triplicando en número de fragmentos a Zambujal.


Palabras clave:

Calcolítico, Campaniforme, Bronce Antiguo, Estuario del Guadalquivir, Recintos de Fosos, Prospección geomagnética

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New evidence on the spatial organisation of the Valencina de la Concepción Copper Age settlement: Geophysical survey between La Pastora and Montelirio

June 2012 Trabajos de Prehistoria 69(1):65-79

DOI:10.3989/tp.2012.12080

License CC BY-NC 4.0

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Authors:

David Wheatley

Kristian D. Strutt

Leonardo Garcia Sanjuan

Jose Peinado Cucarella

Coronada Mora Molina


Abstract and Figures

The major Copper Age settlement of Valencina de la Concepción has been the subject of research interest over more than a century. The history of previous investigations at the site has resulted in a heterogeneous archaeological record that is particularly difficult and that displays significant gaps and problems. In this paper, we present the results of a geophysical survey carried out in December 2004 between the La Pastora and Montelirio sectors of this site in response to a proposed road development that was never put into practice, and which revealed several previously unknown features. These data are assessed in the light of the results obtained from the excavation carried out between 2007 and 2008 at the immediately adjacent sector of PP4-Montelirio , currently under study by us, where several dozen prehistoric features (both, non-megalithic and megalithic, funerary and non-funerary), were found. Altogether, this new evidence makes a significant contribution to the spatial interpretation of the Valencina de la Concepción site, particularly as they convey the first-ever cartography of a large area of this settlement. From this evidence, a discussion is made concerning the density and diversity of the features identified both between La Pastora and Montelirio as well as at the PP4-Montelirio sector, their potential patterns and sequence. This raises questions regarding the traditional separation of the site into ‘settlement’ and ‘necropolis’ areas and contributes more generally to a better understanding of the spatial organisation of this large prehistoric settlement. El gran asentamiento de la Edad del Cobre de Valencina de la Concepción ha sido objeto de numerosas investigaciones a lo largo de más de un siglo. Estas investigaciones han dado lugar a un registro arqueológico heterogéneo particularmente difícil de interpretar, y que presenta importantes vacíos y problemas. En este artículo se exponen los resultados de una prospección geofísica realizada en diciembre de 2004 entre los sectores de La Pastora y Montelirio en conexión con el proyecto de construcción de una carretera que finalmente nunca se llevó a cabo. Estas prospecciones revelaron numerosas estructuras previamente desconocidas. Los datos de esta prospección geofísica son valorados a la luz de los resultados obtenidos en la excavación llevada a cabo entre 2007 y 2008 en el sector inmediatamente adyacente de PP4-Montelirio , actualmente en proceso de estudio por nuestra parte, donde se identificaron varias decenas de estructuras prehistóricas (negativas no-megalíticas y megalíticas, funerarias y no-funerarias). Estos resultados arrojan nueva luz de cara a la interpretación espacial del asentamiento de Valencina de la Concepción posibilitando, por primera vez, cartografiar un sector amplio del mismo. A partir de estas nuevas evidencias se debaten cuestiones relativas a la densidad y diversidad de las estructuras presentes entre La Pastora y Montelirio así como en el propio sector PP4-Montelirio , sus posibles patrones espaciales y funcionales así como su diacronía. Esto plantea preguntas con respecto a la clasificación tradicional del sitio en zonas diferenciadas de “hábitat” y “necrópolis” y contribuye en general a una mejor comprensión de la organización espacial de este gran asentamiento prehistórico.

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Cerámica común y Campaniforme en Valencina de la Concepción (Sevilla): Indagando su procedencia a través del análisis arqueométrico

January 2012


Authors:

Nuno Inácio

Francisco Nocete

José Miguel Nieto

Pedro López Aldana

Ana Pajuelo

Moisés R. Bayona

Daniel Abril López


Abstract and Figures

The archaeological survey developed in prehistoric settlement of Valencina de la Concepción allowed us to recognize an important archeological context where stands a large concentration of beaker pottery. The archaeometric study of common and beaker pottery and its comparation with the regional geology and sediments previously collected has identified the possible areas of clay raw material supply.

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The archaeology of Europe megasites in prehistoric Europe

October 2022

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Authors:

Bisserka Gaydarska

  Manchester Metropolitan University

John Chapman

  Gravenhorse Feeds

Marcel Otte

  University of Liège


Abstract

meanings of megalithisme

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18 jun 2021 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: , ,

La cronología de la necrópolis de La Orden-Seminario (Huelva)

Trabajos de Prehistoria Vol. 78 Núm. 1 (2021)

Linares-Catela, J. A. ., & Vera-Rodríguez, J. C. . (2021). La cronología de la necrópolis de La Orden-Seminario (Huelva). Temporalidades de la actividad funeraria en las sepulturas del III milenio cal BC. Trabajos De Prehistoria, 78(1), 67–85.


Palabras clave: megalitismo, suroeste de la península ibérica, Edad del Cobre, Bronce Antiguo, cronología radiocarbónica, modelos bayesianos, estratigrafía, análisis microespacial, estudio antropológico, prácticas funerarias

RESUMEN

Este estudio tiene por objeto determinar la cronología de la necrópolis de La Orden-Seminario. La investigación ha combinado el análisis estratigráfico con el modelo estadístico bayesiano de 17 dataciones radiocarbónicas efectuadas sobre restos antropológicos de tres tumbas. Los resultados ponen de manifiesto: a) la biografía funeraria de cada tumba; b) las etapas de uso de las sepulturas; c) dos fases de actividad en la necrópolis. La primera fase, ca. 3000-2400/2300 cal BC, es de sepulturas colectivas. Su mayor intensidad de uso se registra entre las centurias 27 y 25 cal BC, concentrándose los enterramientos de una sola generación o de cuatro o cinco en cada nivel funerario. La segunda fase, ca. 2300-1900 cal BC, es de tumbas individuales implantadas en los viejos sepulcros colectivos. Se corresponde con un peculiar monumentalismo sustentado en la reapropiación de los espacios ancestrales y en la articulación de rituales desiguales. Esta secuencia diacrónica refleja procesos afines a las diversas dinámicas temporales del megalitismo del sur de la península ibérica en el III milenio cal BC.
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8 feb 2021 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Intervenciones en los Dólmenes de Antequera (1840-2020). Una revisión crítica

Trabajos de Prehistoria Vol. 77 Núm. 2 (2020)

Mora Molina, C. ., & García Sanjuán, L. . (2020). Intervenciones en los Dólmenes de Antequera (1840-2020). Una revisión crítica. Trabajos De Prehistoria, 77(2), 255–272


Palabras clave: Patrimonio Mundial, Megalitismo, Menga, Viera, El Romeral, Península ibérica

RESUMEN

Los monumentos megalíticos de Antequera (Málaga) han sido objeto de numerosas excavaciones arqueológicas, trabajos de restauración y proyectos de “urbanización” desde que entre 1842 y 1847 se iniciara la excavación de Menga y en 1903 y 1904 la exploración de Viera y El Romeral. El objetivo principal de estas intervenciones ha sido ampliar el conocimiento sobre las construcciones prehistóricas, mejorar su estado de conservación y facilitar su acceso al público. Sin embargo, muchas de ellas han tenido consecuencias negativas para la conservación y el conocimiento científico de los monumentos. Este artículo valora críticamente estas intervenciones a partir del análisis de la documentación disponible, consistente en proyectos previos, informes y memorias, planimetría, fotografías y publicaciones. Además, planteamos un conjunto de criterios que todas las actividades futuras realizadas en los megalitos antequeranos y sus alrededores deberían cumplir para evitar el deterioro y la pérdida de registro arqueológico. 
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La primera tecnología de obtención de cobre en la península ibérica. Aproximación experimental a la metalurgia calcolítica de la cuenca de Vera (Almería)

Trabajos de Prehistoria Vol. 77 Núm. 2 (2020)

Obón Zúñiga, A. ., Berdejo Arcéiz, A. ., & Berdejo Arcéiz, V. . (2020). La primera tecnología de obtención de cobre en la península ibérica. Aproximación experimental a la metalurgia calcolítica de la cuenca de Vera (Almería). Trabajos De Prehistoria, 77(2), 284–302

DOI: https://doi.org/10.3989/tp.2020.12257

Palabras clave: Calcolítico, Península ibérica, Arqueometalurgia, Cobre, Experimentación en arqueología, Almizaraque, Vasija de reducción, Microscopio Electrónico de Barrido- Detector de energía dispersiva de Rayos X, Fluorescencia de Rayos X, Difracción de Rayos X

RESUMEN

Exponemos los resultados de un estudio experimental dirigido a mejorar la interpretación sobre la primera tecnología de obtención de cobre en la península ibérica. Según los datos de las mediciones y de los análisis de laboratorio, en el proceso metalúrgico es más determinante la ejecución de operaciones breves en estructuras pequeñas, abiertas y sencillas que otros elementos técnicos como el sistema de inyección de aire o el tipo de combustible. El uso de carbón y del fuelle no es estrictamente necesario, bastando un simple hogar de leña y uno o dos tubos de soplado. La experimentación con un alto grado de realismo sobre un caso concreto, la cuenca de Vera en Almería, ha permitido corroborar que la concentración de arsénico en los objetos de cobre es accidental: se debe a la transformación de minerales oxídicos polimetálicos. Los resultados de este trabajo confirman la hipótesis que sostiene que la primera producción de metal en la península ibérica era de tipo doméstico con una organización simple. Esta actividad pudo desarrollarse a partir de la base tecnológica de la producción cerámica sin necesidad de un gran salto cualitativo.

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Nueva serie de dataciones radiocarbónicas sobre hueso humano para el dolmen de Los Zumacales (Simancas, Valladolid)

Revista de Prehistoria, Vol. 77 Núm. 1 (2020)

Santa Cruz del Barrio, A., Villalobos García, R., & Delibes de Castro, G. (2020). Nueva serie de dataciones radiocarbónicas sobre hueso humano para el dolmen de Los Zumacales (Simancas, Valladolid). Reflexiones sobre la temporalidad del fenómeno megalítico en la Meseta Norte. Trabajos De Prehistoria, 77(1), 130–147.

DOI: https://doi.org/10.3989/tp.2020.12250

Palabras clave: Megalitismo, Prácticas funerarias, Meseta norte española, Neolítico Final, Calcolítico Inicial, Datación radiocarbónica, Modelado bayesiano, Antropología física

RESUMEN

Se analiza la secuencia temporal funeraria de un monu­mento megalítico de la Meseta Norte, el dolmen de Los Zu­macales (Simancas, Valladolid), fechado anteriormente en torno a la primera mitad del IV milenio cal AC. La secuencia se basa en 12 nuevas dataciones radiocarbónicas por AMS obtenidas mediante huesos humanos, seleccionadas a partir del número mínimo de individuos representados en el osario. El modelado bayesiano de las fechas define un marco tempo­ral de uso entre 3846-3756 y 3627-3550 cal AC (1σ), coinci­dente con las primeras series funerarias megalíticas regionales. La concentración de la mayoría de las dataciones del IV mi­lenio cal AC revela que la utilización del dolmen fue proba­blemente más intensa en su primera etapa. Además, el análi­sis ha identificado un individuo depositado al inicio del Calcolítico, algo que, sin dejar de considerar que la fecha sea errónea, supondría el reconocimiento de una reutilización pre­histórica de la que nada se conocía hasta ahora.

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La necrópolis calcolítica de Los Millares: dataciones radiocarbónicas y valoración de la dieta y del medio ambiente

Trabajos de Prehistoria Vol. 77 Núm. 1 (2020)

Molina, F., Mederos, A., Delgado-Huertas, A., Cámara, J. A., Peña, V., Martínez, R. M., Esquivel, F. J., Granados, A., Jiménez-Brobeil, S., & Esquivel, J. A. (2020). La necrópolis calcolítica de Los Millares: dataciones radiocarbónicas y valoración de la dieta y del medio ambiente a partir del análisis de isótopos estables. Trabajos De Prehistoria, 77(1), 67–86.

DOI: https://doi.org/10.3989/tp.2020.12247

Palabras clave: Calcolítico, Los Millares, Sureste de la península ibérica, Análisis isotópico, C14, Dieta, Paleoambiente

RESUMEN

Se presentan en este estudio los resultados de los análi­sis isotópicos realizados sobre una muestra de restos huma­nos de la necrópolis calcolítica de Los Millares. Para proce­der a su discusión se ha realizado previamente su contextualización cronológica a partir de una serie de data­ciones radiocarbónicas y la revisión de la cronología relati­va de los sepulcros. Las dataciones muestran el uso de la necrópolis megalítica durante todo el periodo de ocupación de Los Millares, al menos desde 3100/3000 hasta 2200/2100 cal AC. Los resultados del análisis isotópico apoyan las pro­puestas sobre un incremento en la aridez desde el 2400/2300 cal AC. Además, en una dieta dominada por los recursos terrestres en la que las proteínas suelen proceder del consu­mo de herbívoros, existe una cierta variabilidad con indivi­duos que pueden haber consumido otros recursos.

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13 ago 2018 ~ 1 comentarios ~ Etiquetas: , ,

Formaciones sociales del III milenio A.N.E. en Valencina

Autor: Mejías García, Juan Carlos

Director: Escacena Carrasco, José Luis; Cruz-Auñón Briones, Rosario

Departamento: Universidad de Sevilla. Departamento de Prehistoria y Arqueología

Fecha: 2017-09-22

Tipo de documento: Tesis Doctoral

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(Fuente: Universidad de Sevilla)


Resumen:

La propuesta que hemos desarrollado a lo largo de este trabajo, trata de provocar el pensamiento, la reflexión y la crítica, y ha culminado como una tesis sobre Valencina que pretende ser un nuevo punto de partida.

Invitamos a seguir pensando, a seguir creando, a seguir investigando. Y retamos a que se refute o se ratifique nuestra tesis. No porque creamos que sea irrefutable, sino porque estamos seguros que nuevos datos que están por descubrirse, nuevos análisis que están por hacerse, nuevos proyectos que están por afrontarse podrán las cosas en su sitio.

Esperamos no quedar muy descolocados del sitio. Mientras llega ese momento ésta es nuestra propuesta.

La hipótesis que supone nuestro nuevo punto de partida, la cual vamos a elevar al nivel de tesis con este trabajo, es que Valencina es un asentamiento con fosos del III milenio A.N.E. que se configura como un hábitat estable, en donde la desigualdad social existente entre sus habitantes muestra un tipo de formación social clasista, expresada fundamentalmente a través del tratamiento diferenciado, estratificado, planificado e incluso segregado que se da alrededor de la muerte; y que ese “Estado Prístino”, definido por dicha formación social y sus expresiones políticas, sociales y en última instancia económicas, “no triunfa”, no trasciende más allá del III milenio A.N.E. y es rechazado y/o resistido por la misma sociedad que lo estaba provocando.

Para ello, nos planteamos unos objetivos generales que considerábamos debían ser cumplidos para entender a este gran asentamiento del III milenio ANE en el sentido que nos habíamos propuesto.

1) Dilucidar el entramado/secuencia de los posibles “recintos” acotados por fosos existentes en Valencina, para descifrar su funcionalidad con respecto al conjunto del asentamiento y su configuración cronoespacial.
2) Cualificar a Valencina como asentamiento permanente donde se habita y se desarrollan actividades cotidianas y económicas de manera estable.
3) Constatar la desigualdad social existente en la sociedad del III milenio A.N.E. a través de la detección de las clases sociales identificables en la necrópolis.
4) Definir los fenómenos y elementos que configuran la expresión del poder de cara a establecer la premisa del proceso de concentración de éste y separación del mismo del ser social del III milenio ANE; para definir después los procesos, las formas y las expresiones que supusieron el rechazo y la resistencia.

En el capítulo 2 “ANTECEDENTES. Análisis crítico de la literatura dedicada a Valencina“, nos propusimos hacer un análisis crítico de la producción literaria que ha aportado algo; bien a la explicación de Valencina como yacimiento arqueológico en su globalidad o de algún aspecto parcial y sectorial de su complejidad; o bien a su interpretación y encuadre dentro de un marco más amplio sobre las formaciones sociales del III milenio ANE.

Nos interesaba, sobre todo, rastrear las diferentes propuestas que a nivel explicativo e interpretativo se han ido esbozando y desarrollando sobre Valencina, detectar el origen de éstas, así como las que han ido matizando y perfeccionando hasta nuestros días todo lo pensado.

El capítulo 3 “METODOLOGÍA. Procedimientos, conceptos y Proyecto“ está dedicado al método, entendiendo que para tener un método y aplicar una metodología hay que conocer las condiciones y la conformación de la realidad que se quiere investigar, es decir, que como principio lógico, debe existir una prioridad de la teoría de la realidad con respecto al método de conocimiento.

Con carácter sintético y generalizador nuestra proposición metodológica pasará por tres fases de integración que consecutivamente nos irán acercando desde los datos primarios hasta el conocimiento generalizador y explicativo, pasando por la información analizada.

a) Fase de obtención de los datos: catálogo sistematizado de registros arqueológicos de diversa índole y calidad que nos faciliten su integración para la generación de información.
b) Fase de construcción de la información: análisis y ordenación de los datos sistematizados e introducidos en un sistema de información.
c) Fase de generación e integración del conocimiento: generalización fenomenológica que apoyándose en el sistema conceptual y la teoría de partida tratarán de explicar al yacimiento arqueológico en su contexto sociopolítico.

En el capítulo 4 “RESULTADOS. Registro arqueológico de Valencina. Datos para la investigación“ hemos volcado el fruto de la recopilación de datos e información llevada a cabo, tanto en lo que a reciclaje de lo ya documentado, analizado y/o estudiado se refiere, como a las aportaciones propias exclusivas para este trabajo.

Este bagaje no sólo ha tenido en cuenta lo que a la documentación de las múltiples intervenciones arqueológicas realizadas en Valencina se refiere, sino también en cuanto a las analíticas sectoriales que sobre diversos aspectos del registro material se han llevado a cabo.

La totalidad de lo analizado, estudiado y documentado en Valencina no está en este trabajo. Hay una parte importante del registro arqueológico y de los estudios llevados a cabo sobre él que no han sido utilizados en este trabajo, bien porque no tenían cabida en la orientación que le hemos dado a sus propuestas, objetivos e hipótesis, bien porque los registros no cumplían un mínimo de información que los hiciera rentables desde el punto de vista de la explicación e interpretación que de Valencina hacemos.

El capítulo 5 “DISCUSIÓN. Producción de información para el análisis y el conocimiento“ es la parte fundamental de este trabajo. En él hemos sintetizado y propuesto una serie de fases que hemos desarrollado atendiendo, entre otras cosas, a:
1. las dataciones radiocarbónicas diponibles así como a otras fuentes de datación indirectas (material arqueológico);
2. los trazados de fosos documentados, tanto mediante excavación arqueológica, prospección geofísica o fotointerpretación, y por consiguiente los recintos acotados conformados por ellos;
3. y los contenedores funerarios documentados en los que sus características de fábrica, su distribución espacial y su contenido (restos óseos humanos y ajuares) son claves para la configuración de la formación social del III milenio ANE.

Nuestras conclusiones se recogen en el capitulo 6 “CONCLUSIONES. Un Nuevo Punto de Partida“.

1. La secuencia documentada mediante dataciones radiocarbónicas arranca desde fines del V milenio ANE (aunque con una sóla fecha aislada en la necrópolis). Después comienza a desarrollarse sin solución de continuidad, desde el último tercio del IV milenio y durante todo el III milenio ANE, culminando hacia la mitad del II milenio ANE.

Proponemos cinco fases:

a) Fase 0. Entre el V milenio ANE (4727–4547 cal 2δ del enterramiento en fosa existente bajo el túmulo del Tholos de Montelirio) y el último tercio del IV milenio ANE.
b) Fase 1. Entre el último tercio del IV milenio ANE y el 3000 ANE, momento final de la fase y de inicio del proceso de colmatación de los fosos documentados en ella (2911-2858 cal 2δ del foso de la intervención de La Emisora).
c) Fase 2. Ocuparía todo el primer tercio del III milenio ANE, entre el 3000-2900 ANE cal 2δ de los enterramientos individualizados de La Huera y desde el 3000 hasta el 2700 ANE cal 2δ en la tumba E5 de c/ Dinamarca y la conclusión de la colmatación de los fosos documentados y asociados a esta fase, cuyas fechas van desde el 2881-2617 cal 2δ para la base del foso P.P. Matarrubillas, hasta el 2700-2468 cal 2δ de su superficie, estableciendo un proceso de colmatación que debió comenzar hacia el 2850 ANE para concluir hacia el 2700-2650 ANE.
d) Fase 3. Se desarrolla en el segundo tercio del III milenio ANE, entre el 2700-2468 cal 2δ de la fase final de la colmatación del foso S de la intervención del P.P. Matarrubillas en la fase 2; y la colmatación final de los fosos de los recintos acotados del interior del área de hábitat, 2577-2470 y 2574-2467 cal 2δ (foso del recinto acotado interior) y 2470-2139 cal 2δ (foso del recinto acotado exterior).
e) Fase 4. Quedaría dentro del último tercio del III milenio ANE, entre las fechas 2467-2283 cal 2δ del depósito de restos óseos sobre el foso de la c/ Trabajadores 14-18, y 2470-2139 cal 2δ de la c/ Mariana de Pineda UA-3; y la colmatación del foso documentado en la intervención de la Avd. de Andalucía 9 en el 2351-2032 cal 2δ.

2. En Valencina son fácilmente observables dos de los grandes mitos del III milenio ANE: la concentración de la población proveniente de pequeñas aldeas en grandes asentamientos que crecen y consolidan su expansión en estas fechas; y la construcción de fosos y recintos acotados por fosos en esos grandes asentamientos.

El proceso vivido en Valencina con respecto a la expresión y configuración espacial del asentamiento es que se ha pasado de un modelo aldeano a una concentración poblacional en un gran nuevo asentamiento.

La evolución de su expresión espacial es la siguiente:

a) Fase 0. Consistió en un conjunto de pequeñas aldeas de entre 2 y 4 ha.
b) Fase 1. Se pasa a un proceso de concentración de la población en un asentamiento más grande, surgiendo el primer recinto acotado por fosos conocido en Valencina.
c) Fase 2. Significó el crecimiento del asentamiento y la expansión del recinto interior acotado por fosos. Esto debe ponerse en relación con un proceso de incremento de la intensificación agrícola y de producción de recursos agropecuarios.
d) Fase 3. Parece frenarse el proceso de expansión y crecimiento del asentamiento, lo que no debe entenderse como síntoma de decadencia, sino de consolidación del asentamiento y cambio en las condiciones sociopolíticas.
e) Fase 4. El asentamiento evidencia un freno que marcará el comienzo de su decadencia y colapso final.

3. A lo largo de toda la historia del asentamiento de Valencina, incluyendo las aldeas previas a su constitución como tal, la necrópolis ha estado separada del hábitat. Esta separación se estableció durante un todo un milenio (desde el último tercio del IV milenio hasta el último tercio del III milenio) mediante fosos delimitadores. Se construyen recintos acotados por fosos durante todo el III milenio ANE y se sectorizan y agrupan determinadas actividades en “barrios” de carácter artesanal.
La máxima expresión de estos “barrios artesanales” se da en las fases 2 y 3, es decir entre el 3000 ANE y el 2400 ANE, coincidiendo con el proceso de expansión y crecimiento del asentamiento primero y de consolidación y de cambio de las condiciones sociopolíticas después.

4. El área de necrópolis de Valencina está separada y delimitada durante todo el III milenio ANE, con respecto al área de hábitat, mediante fosos, como ya hemos mencionado.
Se configura además en zonas funerarias independientes con un gran tholos bajo túmulo como tumba principal que estructura el espacio y alrededor de la cual se aglutinan otras de menor entidad: Ontiveros, Montelirio, Los Cabezuelos, La Pastora, Matarrubillas y Caño Ronco.
Por el nivel de información disponible, las zonas de Montelirio y La Pastora suponen dos referentes fundamentales para entender como es y como cambia la formación social de Valencina en el III milenio ANE.

5. La formación social de Valencina no es una sola. Son varias y no se suceden en el tiempo cual cross-cultural evolutivo hacia la forma “suprema” del Estado, según los preceptos del evolucionismo.

El hecho en sí de un proceso de estatalización es observable en Valencina aunque no como búsqueda de un maná sociopolítico inherente a la condición humana de la vida en sociedad, sino como devenir antinatural y poco deseable para la sociedad humana, incluso la de estos momentos.

Este proceso es abortado, rechazado, resistido por la propia comunidad que lo estaba consintiendo, siendo este uno de los pocos ejemplos a lo largo de la historia donde el Estado ha podido ser revertido a la situación previa de indivisión social y de devolución del poder al seno del cuerpo social.

***

La resistencia pudo triunfar y revertir el Estado incipiente a la situación de indivisión social y de devolución del poder al cuerpo social, entre otras cosas, porque una vez roto el consenso que hasta el momento tenían las clases dominantes, otorgado por las clases dominadas, aquellas no pudieron contrarrestarlo con el ejercicio de la fuerza impositora mediante un aparato
coercitivo que no tenían desarrollado.

Bastó decir “no” a todo lo que representaba al poder, a su concentración y a las formas de expresión de la desigualdad y la división en clases:

● No a los recintos acotados por fosos.
● No a la concentración poblacional en grandes asentamientos.
● No al campaniforme.
● No a los espacios discriminatorios para la muerte.
● No a la diferencia en la diversidad de los contenedores funerarios.
● No a la agrupación de las actividades de producción.

Ninguno de estos elementos, ninguno de estos fenómenos, ninguna de estas actividades se dan en Valencina en el II milenio ANE, y nos atrevemos a decir que tampoco en el resto del SW peninsular, e intuimos que tampoco más allá.


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La población no adulta del asentamiento de la Edad del Cobre de Valencina

La población no adulta del asentamiento de la Edad del Cobre de Valencina de la Concepción (Sevilla): una aproximación demográfica, contextual y sociológica
The non-adult population at the Copper Age settlement of Valencina de la Concepción (Seville, Spain): a demographic, contextual and sociological approach

Autores: Marta Cintas-Peñaa, Leonardo García Sanjuána, Marta Díaz-Zorita Bonilla, Ana Mercedes Herrero Corralc y Sonia Robles Carrasco

Trabajos de Prehistoria
Vol 75, No 1 (2018)
doi:10.3989/tp.2018.12205

Resumen: A partir de la revisión de estudios previos y de la aportación de datos inéditos se realiza un análisis de la población no adulta del asentamiento de la Edad del Cobre de Valencina de la Concepción (Sevilla). En total se examinan 39 sujetos no adultos inhumados en contenedores funerarios de distinto tipo y repartidos a lo largo de la amplia cronología de este asentamiento. Como resultado se constata la alta variabilidad de la proporción de este segmento de la población en las estructuras funerarias de Valencina así como la existencia de indicios de un tratamiento diferenciado para el mismo. Como parte de la discusión se examina la asociación de estos individuos con tipos de contenedores funerarios, individuos adultos y ajuares, valorándose su significación demográfica y social.

Palabras clave: Edad del Cobre; Población No Adulta; Bioarqueología; Demografía; Organización social; Prácticas funerarias


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29 jun 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Fotos Noche del Fuego 2018

Aquí se pueden ver las fotos de la Noche del Fuego 2018.

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16 dic 2016 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Colección Proyecto Valor Social de Altamira

Entre septiembre de 2012 y agosto de 2014 se desarrolló el Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la Cueva de Altamira, promovido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y coordinado por el Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), con la colaboración de la Subdirección General de Museos Estatales. Como parte del Programa se desarrolló el Proyecto Valor Social de Altamira, liderado por el Incipit (CSIC) y constituido por nueve estudios.

El estudio sociológico y el económico fueron realizados a partir de dos encuestas dirigidas a los visitantes al museo, y un cuestionario telefónico orientado a la población a escala estatal. El estudio antropológico implicó trabajo de campo de seis meses, basado en observación participante, entrevistas semi-estructuradas individuales o colectivas, y grupos de discusión. El resto del proyecto lo integran estudios específicos: visibilidad en los medios digitales y en las redes sociales; influencia en la historia del arte; utilización de la imagen de Altamira en la cultura material; impacto en la ciencia; tratamiento de Altamira en los manuales escolares; análisis de los libros de visitas del Museo de Altamira.

La Colección Proyecto Valor Social de Altamira está formada por la literatura gris generada en el marco de este Proyecto, tanto por los informes finales como por los documentos anexos (bases de datos, catálogos, informes descriptivos), así como por publicaciones posteriores a la finalización del Programa.

Autora de la imagen: Mercedes Tejería Martínez.

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17 ago 2016 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: , ,

Cerámica grabada tartésica del Carambolo

Cerámica grabada tartésica del Carambolo: Nuevos testimonios

Autor: Manuel Casado Ariza

Revista SPAL
Nº20 (2011) pág.93-105
doi.org/10.12795/spal.2011.i20.07

Resumen: Con este trabajo pretendemos, simplemente, dar a conocer nuevos datos referentes a la cerámica con decoración grabada tartésica. Concretamente los testimonios documentados en el yacimiento del Carambolo durante las campañas 2002-2005. Concluiremos con una serie de reflexiones acerca de este tipo cerámico, sobre su funcionalidad y contenido simbólico, así como las implicaciones étnicas que se deducen de las mismas.

Palabras clave: Tartessos, fenicios, cerámica grabada, decoración geométrica, El Carambolo.


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7 may 2016 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: , ,

Decreto 86/2016, de 26 de abril, por el que se inscribe como BIC el Yacimiento de El Carambolo

Decreto 86/2016, de 26 de abril, por el que se inscribe en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, el Yacimiento de El Carambolo, en el término municipal de Camas (Sevilla).
BOJA número 82 de 03/05/2016 [PDF]

I. En desarrollo de lo prescrito en el artículo 46 de la Constitución Española, el Estatuto de Autonomía para Andalucía establece en su artículo 10.3.3.º que la Comunidad Autónoma ejercerá sus poderes con el objetivo básico del afianzamiento de la conciencia de identidad y cultura andaluza a través del conocimiento, investigación y difusión del patrimonio histórico, antropológico y lingüístico. Para ello, el artículo 37.1.18.º preceptúa que se orientarán las políticas públicas a garantizar y asegurar dicho objetivo básico mediante la aplicación efectiva, como principio rector, de la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural, histórico y artístico de Andalucía; estableciendo a su vez el artículo 68.3.1.º que la Comunidad Autónoma tiene competencia exclusiva sobre protección del patrimonio histórico, artístico, monumental, arqueológico y científico, sin perjuicio de lo que dispone el artículo 149.1.28.ª de la Constitución.

En ejercicio de la competencia atribuida estatutariamente, la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, establece en su artículo 9.7.a) que el órgano competente para resolver los procedimientos de inscripción de Bienes de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz es el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía.

Asimismo, el artículo 2 del Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado por el Decreto 4/1993, de 26 de enero, declarado vigente por la disposición derogatoria única de la Ley 14/2007, atribuye a la Consejería competente en materia de Patrimonio Histórico la competencia en la formulación, seguimiento y ejecución de la política andaluza de Bienes Culturales referida a la tutela, enriquecimiento y difusión del Patrimonio Histórico Andaluz, siendo, de acuerdo con el artículo 3.3 del citado Reglamento, la persona titular de la Consejería de Cultura el órgano competente para proponer al Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de los Bienes de Interés Cultural y competiendo, según el artículo 1.1 del Reglamento anterior, a este último dicha inscripción.

II. El yacimiento arqueológico de «El Carambolo» contiene los vestigios materiales de una de las primeras localizaciones protohistóricas excavadas en el Bajo Guadalquivir, y su mera existencia supone un hito y una referencia en el conocimiento de los períodos históricos del Bronce Final y de la Edad del Hierro en el suroeste de la Península Ibérica.

La constancia de la existencia de vestigios arqueológicos en el cerro de El Carambolo, situado en el término municipal de Camas (Sevilla), parte de 1958 cuando sucedió el hallazgo casual del llamado Tesoro de El Carambolo en la zona alta del cerro perteneciente, por entonces, a la Real Sociedad de Tiro de Pichón. A continuación, el área sería excavada por Juan de Mata Carriazo y Arroquia y Juan Maluquer de Motes, lo cual produjo un revolucionario incremento del conocimiento sobre la Protohistoria del suroeste peninsular, ya que se interpretaron los hallazgos registrados como los restos de un poblado correspondiente a la «cultura tartésica» (período del Bronce Final), aunque con posterioridad, tras las excavaciones e investigaciones realizadas a partir de 1989 y, las más recientes de 1997, se defiende la hipótesis de la existencia de un importante santuario enclavado en el Carambolo Bajo, con las dependencias propias de los enclaves sacros: un lugar de culto erigido por los fenicios hacia mediados del siglo VIII a.d.n.e, sobre el que se habrían construido edificaciones que perpetuaron el carácter sagrado del lugar durante algo más de doscientos años.

El área, de 29.450 m2, comprende la totalidad del yacimiento con origen en los períodos calcolítico y protohistórico, entre el III milenio a.d.n.e. y el siglo VI a.d.n.e., unificándose como un único enclave los sitios denominados «Carambolo Alto» y «Carambolo Bajo», una vez constatado que se trata del mismo asentamiento en diferentes momentos de su desarrollo.

En el denominado cerro de El Carambolo se han documentado cinco fases ocupacionales, siendo la de mayor entidad la correspondiente al período protohistórico pues supone la ocupación en extensión de la cima del cerro:

- Calcolítico: 2500-1700 a.d.n.e.

- Bronce Tardío-Final: 1400/1100 a.d.n.e.

- Protohistoria: siglos IX/VII-VI a.d.n.e.

- Época Contemporánea: ocupaciones correspondientes al emplazamiento artillero de inicios del siglo XIX y la del edificio del Tiro de Pichón de la segunda mitad del siglo XX.

El origen de esta ocupación del cerro está íntimamente ligado a sus condiciones geográficas, debido a su localización estratégica como punto de control del río Guadalquivir y de las rutas terrestres inmediatas, pues desde su cima se domina visualmente la vega del Guadalquivir y se debió disponer de una posición de privilegio respecto a los asentamientos prehistóricos y protohistóricos de las proximidades, siendo un referente poblacional de la Baja Andalucía durante la Edad del Bronce, ya que en ese momento el poblamiento de las márgenes del paleoestuario del Guadalquivir alcanzó cierta densidad por la ocupación de las elevaciones más próximas al cauce, como Caura (Coria), Osset (San Juan de Aznalfarache), el Cerro de la Cabeza (Olivares) y el cerro de El Carambolo frente a Spal (Sevilla).

En el momento actual de las investigaciones se atribuye al yacimiento arqueológico de El Carambolo un significado de centro ceremonial con amplia proyección territorial y un lugar de culto de referencia para la navegación en la rutas que unían el Guadalquivir con el Atlántico y el Mediterráneo, pudiendo tratarse del principal santuario de la comunidad fenicia que ocupaba la antigua ría Bética.

III. La Secretaría General de Cultura de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, mediante Resolución de 19 de mayo de 2015 (publicada en el BOJA número 99, de 26 de mayo de 2015) incoó procedimiento de inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, del yacimiento de El Carambolo, en Camas (Sevilla), siguiendo la tramitación establecida en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía.

De acuerdo con la legislación aplicable se cumplimentaron los trámites preceptivos de información pública (BOJA número 220, de 12 de noviembre de 2015), y trámite de audiencia a los Ayuntamientos de Camas y Sevilla.

Emitió informe favorable a la inscripción la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Sevilla, con fecha de 7 de octubre de 2015, cumpliendo así con lo previsto en el artículo 9.6 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía.

No se han presentado alegaciones, como consta en el expediente.

Terminada la instrucción del procedimiento y de conformidad con el artículo 27.1 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, procede inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, el yacimiento de El Carambolo, en el término municipal de Camas (Sevilla) que se describe en el Anexo.

A tenor de lo establecido en el artículo 13.5 del citado Reglamento de Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andalucía, en relación a lo dispuesto en el artículo 40 de la Ley 7/2002, de 17 de diciembre, de Ordenación Urbanística de Andalucía, procede el asiento de este inmueble en el Registro Autonómico de Instrumentos de Planeamiento, de Convenios Urbanísticos y de los Bienes y Espacios Catalogados, creado por Decreto 2/2004, de 7 de enero.

De acuerdo con el artículo 12 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, procede el asiento gratuito de la declaración en el Registro de la Propiedad correspondiente.

En virtud de lo expuesto y de acuerdo con lo establecido en los artículos 3 y 9.7.a) de la citada Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, en relación con el artículo 1.1 del Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, a propuesta de la Consejera de Cultura y previa deliberación, el Consejo de Gobierno en su reunión del día 26 de abril de 2016,

ACUERDA

Primero. Inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, el yacimiento de El Carambolo, en Camas (Sevilla), cuya descripción y delimitación figuran en el Anexo al presente Decreto.

Segundo. Concretar un entorno en el cual las alteraciones pudieran afectar a los valores propios del Bien, a su contemplación, apreciación o estudio. Dicho entorno abarca los espacios públicos y privados, las parcelas, inmuebles y elementos urbanos comprendidos dentro de la delimitación que figura en el Anexo y gráficamente, en el plano de delimitación del Bien y su entorno.

Tercero. Inscribir como Bienes de Interés Cultural, por su íntima vinculación con el inmueble, los bienes muebles que se relacionan y describen en el Anexo al presente Decreto.

Cuarto. Instar el asiento de este bien en el Registro Autonómico de Instrumentos de Planeamiento, de Convenios Urbanísticos y de los Bienes y Espacios Catalogados así como en el Registro de la Propiedad correspondiente.

Quinto. Proceder a dar traslado a la Administración General del Estado para su constancia en el Registro correspondiente.

Sexto. Ordenar que el presente Decreto se publique en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.

Contra el presente acto, que pone fin a la vía administrativa, se podrá interponer, desde el día siguiente al de su notificación, potestativamente, recurso de reposición ante el mismo órgano que lo dicta en el plazo de un mes, conforme a los artículos 116 y 117 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, o directamente recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses, ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, de acuerdo con lo previsto en los artículos 10 y 46 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.

Sevilla, 26 de abril de 2016

SUSANA DÍAZ PACHECO
Presidenta de la Junta de Andalucía
ROSA AGUILAR RIVERO
Consejera de Cultura


ANEXO

I. Denominación

Principal: Yacimiento de «El Carambolo».

II. Localización

Provincia: Sevilla.

Municipio: Camas.

III. Descripción

Las recientes excavaciones en la zona alta del El Carambolo han identificado cinco fases de ocupación en la corona del cerro:

1.ª Fase. Calcolítico (2500-1700 a.d.n.e.). El primer establecimiento humano se produjo en el período calcolítico, precampaniforme y campaniforme, del que se conservan una serie de silos dispersos. En sus fases más antiguas de ocupación, el yacimiento se encontraba en la cola del paleoestuario del Guadalquivir, situada a los pies de la cornisa del Aljarafe. Las estructuras y depósitos de este período se localizan por toda la zona más alta del cerro. La estratigrafía presenta escasa potencia. En esta fase se pueden agrupar tres grandes conjuntos:

a) Fosas. Se documentaron catorce; por sus características, de planta circular y con un diámetro de entre 0,65 m y 1,50 m, parecen corresponder a silos de almacenamiento.

b) Hogueras. Se localizaron en tres niveles y presentaban planta de tendencia circular u ovalada de entre 0,30 m y 0,90 m.

c) Enterramiento. Un enterramiento infantil ubicado en el extremo suroeste de la zona: se trataba de una fosa simple de planta ovalada, en cuyo interior estaba depositado el cuerpo de un individuo de unos cinco meses de vida.

2.ª Fase. Bronce Tardío-Final (1400-1100 a.d.n.e.). Pertenecientes a la Edad del Bronce, se han identificado varias fosas rellenas por detritos que podrían sugerir cierto carácter ritual. Se trata de un conjunto de fosas y rellenos ubicados en el noroeste del cerro. En una de las fosas, de planta circular de 2,50 m de diámetro y de sección entre cónica y esférica, se encontraron restos cerámicos del Bronce Medio.

3.ª Fase. Protohistoria (1020-810 a.d.n.e./siglos IX a.d.n.e.-VII/VI a.d.n.e). La zona vuelve a ser ocupada entre los siglos X y IX a.d.n.e., en el período denominado «orientalizante» o «tartésico», lo que ocasiona un uso intensivo del espacio que transforma la corona del cerro, al construirse varios edificios superpuestos y sucesivos relacionados con actividades religiosas.

Los estudios geoarqueológicos parecen indicar que, durante la primera mitad del primer milenio, en el tramo final del bajo Guadalquivir, aún existía el denominado «sinus tartessicus», un canal navegable asociado a la cola del estuario del río, por lo que hacia el año 1000 a.d.n.e. el cerro de El Carambolo dominaba su desembocadura formada por una amplia ensenada marina que se extendía 70 km tierra adentro respecto a la actual línea de costa. En este período el asentamiento humano se localiza únicamente en la zona alta, como evidencia la presencia de un edificio de carácter monumental, denominado «Complejo A», con varias reformas de ampliación posteriores hasta alcanzar una superficie de 4.500 m². A partir del segundo período constructivo, la ocupación alcanza a las laderas noroeste y sudeste del cerro, hasta poder contabilizarse un total de cinco episodios constructivos.

Se trata, por tanto, de un santuario que ocuparía no sólo la cima sino toda la corona y las laderas suroeste y noroeste del cerro, con estructuras de planta rectangular, posiblemente de uso residencial, vinculadas al mismo. Es una construcción orientada hacia el este, en dirección a la salida del sol en el solsticio de verano, hacia donde se abren todos sus accesos. Los muros son de ladrillos de adobe, los más antiguos sin cimentación y los posteriores con cimientos y zócalos de mampuestos, asentándose los alzados de las sucesivas reformas sobre pavimentos de fases previas. Destaca la regularidad de los aparejos y el cuidado de los acabados en suelos y paredes, con enfoscados blanquecinos revestidos con finas lechadas de color rojo. En las estancias abiertas, los pavimentos son de arena y gravilla rojiza, a veces con cantos rodados. Los espacios de tránsito, como vanos, escalones o zonas porticadas, están pavimentados con conchas marinas. Entre estos pavimentos uno de los mejor conservados es el que se localizó en la pieza denominada A-36, un espacio de tránsito de planta rectangular, transversal al eje mayor del edificio y que se extendía a lo largo de la fachada principal. Dicho espacio, de unos 4 m de ancho y 38 m de longitud, estaba pavimentado con conchas marinas perfectamente alineadas. La delicadeza del material empleado indica que se trata de una zona de acceso restringido y por tanto interior. Aunque se encuentra «in situ» y protegido, hay que dejar constancia de que se extrajo una muestra del mismo y se depositó en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Por último, las gradas de otras dos estancias están decoradas con motivos polícromos en damero rojo y negro, y en fajas alternas de color rojo y blanco. Destaca la grada decorada de la estancia A-40. Consiste en un ajedrezado en negro, rojo y reserva. La estancia tenía tres gradas en los tres laterales; en el sector central, en el lugar donde estaba el altar, las gradas poseían una decoración más compleja, hallándose la contrahuella decorada. Si bien está ornamentación se encuentra «in situ» y protegida, se extrajo una muestra de la misma que fue depositada en el Museo Arqueológico de Sevilla. En general tanto los materiales como las técnicas constructivas nos acercan a la edilicia del Próximo Oriente antiguo.

El santuario principal, que sufrió una compleja evolución, constaba de un núcleo de edificaciones precedidas por un espacio abierto o atrio rodeado por un deambulatorio que se abría al este y que, al menos hacia el sur-suroeste, donde tenía el único acceso, estuvo dotado de talud y foso defensivo en sus fases finales.

Sus estancias principales se desarrollaban longitudinalmente con acceso por el lado menor oriental. En la fase III el conjunto tuvo planta de «U» con las estancias dispuestas en torno a un gran patio central.

En las fases más recientes, II y I, se produce una compartimentación de los espacios. Se trata de una evolución particular que servirá de arquetipo para santuarios peninsulares posteriores. En el complejo se documentan instalaciones como bancos y gradas, altares o plataformas. Cabe destacar el altar circular localizado en la estancia A-46 de Carambolo V, el altar en forma de piel de toro del ámbito A-40 de Carambolo IV y III y los restos del altar en el ámbito A-1.

Respecto al altar en forma de piel de toro localizado sobre el pavimento de la estancia A-40, hemos de indicar que se erigió en la fase del «Carambolo III», correspondiente a la segunda reforma y ampliación del edificio, con un abanico cronológico que va del tránsito de los siglos VII a.d.n.e. a primera mitad del VI a.d.n.e. Se construyó disponiendo una capa arcillosa de entre 2 y 4 centímetros sobre el altar previo existente y modelando en ella en negativo la forma de la piel de toro extendida, de un tamaño ligeramente superior al de los anteriores altares. Presentaba huellas de combustión en el centro y estaba completamente limpio de cenizas u otros restos. Aunque permanece «in situ» y protegido, un molde del altar fue depositado, tras la excavación arqueológica, en el Museo Arqueológico de Sevilla.

En el área excavada por el profesor Juan de Mata Carriazo y Arroquia, e incluso en aquellas próximas que no pudo excavar, se ha comprobado que se encontraban algunos de los múltiples depósitos que colmataban una gran fosa. En el estrato de base, se hallaron treinta fragmentos atípicos de cerámica hecha a torno, datándose la fosa en torno a la primera mitad del siglo VII a.d.n.e., a unos 20 metros de la anterior, se halló otra fosa similar con materiales del siglo VIII a.d.n.e. Estas fosas parecen tener una función de vertedero de utensilios y restos rituales. Asimismo, se han recuperado en la zona una serie notable de objetos singulares, como un exvoto de terracota en forma de embarcación con proa de prótomo de caballo y una pila de piedra, así como otras piezas muy significativas, fruto en este caso de hallazgos casuales, como el «Tesoro del Carambolo» o el exvoto dedicado a Astarté con inscripción fenicia, así como algunas cerámicas recuperadas por el profesor Juan de Mata Carriazo en el Carambolo Alto y en el Carambolo Bajo.

A mediados del siglo VI a.d.n.e. estas construcciones se destruyeron parcialmente, siendo reutilizadas para actividades relacionadas con el trabajo del metal hasta su completo abandono y amortización en momentos inmediatamente posteriores. Por lo que, según los restos excavados, el edificio debió perder toda significación cultural, dedicándose entonces a un uso artesanal como parece indicar la instalación de hornos.

Se han documentado hasta catorce hornos localizados en el lateral suroeste del cerro, aprovechando las estructuras anteriores. Los hornos eran de adobe y un conglomerante limoarcilloso, de tendencia ovalada y sección semicircular, con un diámetro mínimo de 1 metro y un máximo documentado de 3 metros, con cámara abovedada mediante aproximación de hiladas y con las paredes interiores revestidas con una capa limo-arcillosa. Estaban asociados a pequeñas zonas de combustión rehundidas y con huellas de haber sido sometidas a altas temperaturas. Su datación se efectuó a partir de la cerámica recuperada: cerámica gris de funcionalidad doméstica que se relaciona con un edificio ya desacralizado, por lo que se fecha la clausura del santuario a fines del siglo VII a.d.n.e. o inicios del siglo VI a.d.n.e.

4.ª Fase. Emplazamiento Artillero. Tras un hiato en la ocupación del cerro de casi veinticinco siglos, tuvo un breve uso militar, del que ha perdurado la huella de una trinchera o foso de planta cuadrangular y forma de «U» que circundaba la cima del cerro a inicios del siglo XIX. En su interior se hallaron pequeñas armas de fuego, balas de cañón y fragmentos de cerámica de Triana del siglo XIX, por lo que se interpreta como una instalación defensiva de la Guerra de la Independencia (1808-1814).

5.ª Fase. Edificación de la Real Sociedad de Tiro de Pichón (mediados del siglo XX). El área quedó nuevamente sin ocupación hasta la mitad del siglo XX en que se construye el complejo deportivo del Tiro de Pichón, en cuyas obras de ampliación y mejoras apareció casualmente el famoso «Tesoro del Carambolo». Las obras supondrán la pérdida de la parte superior de la estratigrafía arqueológica y de parte del yacimiento en las laderas oeste, norte y sur del cerro.

IV. Delimitación del bien

La delimitación, con una superficie de 29.450 m², comprende las zonas donde las intervenciones arqueológicas han exhumado restos y contextos arqueológicos, así como el área de dispersión de materiales en la corona superior del cerro. La línea reflejada en el plano encierra el contorno completo del yacimiento en el momento de máxima expansión, durante el período protohistórico y el calcolítico.

La delimitación del Bien afecta a dos parcelas catastrales con números 2428107QB6422N y 2428102QB6422N.

El yacimiento queda delimitado mediante un área poligonal, siendo sus lados los límites de la misma y teniendo como vértices las coordenadas UTM que constan en el expediente.

V. Delimitación del entorno

Los criterios para la delimitación del entorno derivan de la intención de preservar los valores paisajísticos y de implantación territorial propios del enclave, un elemento fundamental a la hora de su elección por los distintos grupos humanos que lo ocuparon.

El valor paisajístico del cerro del Carambolo es un elemento fundamental, pues sus especiales condiciones geográficas le permiten dominar el Bajo Guadalquivir, con una visión global del mismo, en una zona en que los puntos elevados son muy escasos, percibiéndose además desde el valle como elemento predominante, por lo que su capacidad de crear paisaje es un criterio de especial atención. Debido a ello, se considera como entorno el cerro en toda su extensión, comprendiendo las laderas que rodean el yacimiento y que se han mantenido libres de edificaciones y sin importantes alteraciones. La amplitud del entorno delimitado garantiza la protección y conservación del bien y su interpretación como lugar estratégico dentro del territorio que lo circunda.

El entorno afecta pues a todos los espacios públicos y privados, a las parcelas urbanas y rústicas comprendidas dentro de la delimitación planimétrica que acompaña a la presente Resolución, cuyos vértices, fijados por coordenadas UTM se encuentran en el expediente.

El entorno delimitado afecta a una superficie de 495.080 m² y tiene los siguientes límites:

- Al norte las barriadas de la Cruz, de Santa Rosa y La Extremeña.

- Al este la carretera N-630 Sevilla-Gijón.

- Al sur: la carretera A-472 de Sevilla a Huelva, la estación de tratamientos de aguas de Emasesa, la barriada «El Carambolo», carretera del Carambolo-Camino de Guía y la ermita de Nuestra Señora de Guía.

- Al oeste: el cauce del arroyo Pantano.

Las parcelas catastrales afectadas son las siguientes:

Polígono 5:

Parcelas rústicas completas:

 41021A00500010, 41021A00500011, 41021A00500014, 41021A00500017, 41021A00500022,

 41021A00500030, 41021A00500031, 41021A00500037, 41021A00500058 y 41021A00500059.

- Parcela rústica parcialmente afectada: 41021A00509001.

- Parcelas urbanas completas:

 2428103QB6422N0001SL, 2428103QB6422N0001AL, 2428103QB6422N0001EL,

 2428103QB6422N0001WL y 2428103QB6422N0001SL.

Otras parcelas completas: 002300100QB64C y 002303300UG05E.

- Parcela urbana parcialmente afectada: 2428103QB6422N0001ZL.

Polígono 8:

Parcelas rústicas completas:

 41021A008000600000YG, 41021A008000590000YP y 41021A008000580000YQ.

Parcelas urbanas completas:

 2233601QB642350001EZ, 2333902QB642350001QZ y 2333001QB642350001JZ.

VI. Bienes muebles

Los bienes muebles que quedan vinculados a la Zona Arqueológica, por haberse encontrado en los terrenos delimitados de la misma en distintas épocas, son los siguientes:

1. Tesoro de El Carambolo.

Lo componen un conjunto de 21 piezas huecas, de oro, con un peso total de 2.950 gramos a las que por su forma, técnica y estilo podemos agrupar en tres unidades:

a) Dos brazaletes, un colgante en forma de piel de toro y ocho plaquetas con decoración de rosetas.

b) Un colgante en forma de piel de toro y ocho plaquetas con decoración de semiesferas de polo rehundido.

c) Un collar de pseudosellos.

Son piezas únicas y originales, sin paralelos exactos ni próximos, aunque acumulan estilos y formas que los relacionan con obras de orfebrería de la misma época del Próximo Oriente y del Bronce Final Atlántico. En conjunto, las joyas tienen una unidad tipológica y estilística, por ser probablemente obra de un taller local en el que se desarrolla un nuevo ámbito tecnológico orientalizante tartésico, diferente del puramente oriental de carácter colonial.

Cronología: Del siglo VIII al VI a.d.n.e.

Ubicación: Se encuentra custodiado en la caja de seguridad de una entidad bancaria en la ciudad de Sevilla. No se precisa su ubicación por motivos de seguridad.

- Brazalete A. Descripción: Cilíndrico, con cuerpo de gruesa lámina de borde vuelto. Decorado en bandas horizontales alternas de cápsulas con rosetas en su interior y semiesferas sobre lámina arqueada, separadas entre sí por hileras de pequeños conos entre hilos sogueados. Metal: oro. Dimensiones: diámetro exterior máximo 12 cm; interior 10,5 cm; alto 11,4 cm. Peso: 530 gr. Técnica: laminar, modelado, repujado por troquel, filigrana y soldadura.

- Brazalete B. Descripción: cilíndrico, con cuerpo de gruesa lámina de borde vuelto. Decorado en bandas horizontales alternas de capsulas con rosetas en su interior y semiesferas sobre lámina arqueada, separadas entre sí por hileras de pequeños conos entre hilos sogueados. Metal: oro. Dimensiones: diámetro exterior máximo 11,5 cm; interior 10 cm; alto 10,9 cm. Peso: 505 gr. Técnica: laminar, modelado, repujado por troquel, filigrana y soldadura.

- Collar de colgantes de pseudosellos. Descripción: compuesto por cadena y siete colgantes. La cadena es trenzada y dividida en dos ramales que se insertan en un pasador de cuerpo exterior en forma de dos troncos de cono unidos por las bases e interior cilíndrico. Los colgantes están ensartados en finas cadenillas que se recogen también en el pasador. Son huecos, de perfil plano-convexo y base oval con un aro semicircular, cerrado por una lámina y pequeño carrete de suspensión que funcionaba como cascabel. La superficie está profusamente decorada con esquemas de flores, denticulados y composiciones arqueadas con filigranas. Metal: oro. Dimensiones: cadenas: 56 cm; pasador: alto 5 cm.; diámetro máximo centro 2,1 cm; colgantes sello base chatón (2,5 cm x 2 cm); altura 1,2 cm. Longitud placa aro: 4 cm; alto 1,2 cm. Técnica: Laminar, modelado, filigrana capsular, esmalte, granulado y soldadura.

- Frontil con rosetas. Descripción: Frontil inscrito en un cuadrilátero de bordes curvos que recuerda una piel de toro extendida. Se compone de una placa de base laminar y de cuatro tubos plano-convexos con remates en forma de huso que delimitan su borde y servían para pasar cordones. En el cuerpo central, grandes semiesferas enmarcadas por dos hileras curvadas de cápsulas con rosetas separadas por hileras de púas macizas entre hilos torsionados dentro de un perímetro. Los bordes con filas de semiesferas alternando grandes y pequeñas. Metal: oro. Dimensiones: alto máximo exterior: 15,5 cm; ancho máximo exterior: 14 cm; alto mínimo interior 15,5 cm; ancho interior 5,8 cm. Peso: 147,82 gr. Técnica: laminar, modelado por batido y punzones, repujado, fundido a la cera perdida, filigrana y soldadura.

- Placas con rosetas (conjunto de ocho plaquetas rectangulares en dos grupos de cuatro, según sus medidas, y de similar decoración). Estructura de caja laminar con veintiséis perforaciones en los lados transversales como sistema para ensamblar unas con otras mediante cordones pasantes. Decoración alterna de semiesferas sobre lámina arqueada y cápsulas cerradas con roseta de once pétalos, separadas por hileras de púas entre hilos torsionados. Metal: oro. Dimensiones: placas A: alto 11 cm por 6 cm de ancho; grueso 0,6 cm; placas B: alto 11 cm, por 4,4 cm de ancho; grueso 0,5 cm. Peso total: placas A, entre 109 y 112,3 gr; placas B, entre 66,7 y 80 gr. Técnica: laminar, modelado por batido, repujado con punzones y troquel, filigrana y soldadura.

- Frontil con semiesferas rehundidas. Frontil inscrito en un cuadrilátero de bordes curvos que recuerda una piel de toro extendida. Se compone de una placa de base laminar y de cuatro tubos plano-convexos con remates en forma de huso que delimitan sus bordes y servían para pasar cordones. En el lado superior de uno de ellos, se conserva una anilla como elemento de suspensión. En el cuerpo central se resalta una hilera de grandes semiesferas con rehundimiento polar, enmarcada por circulitos y dos bandas curvas de hilos arqueados. Los tubos perimetrales van cubiertos con hileras de pequeñas semiesferas entre pequeñas láminas repujadas con aros. Metal: oro. Dimensiones: alto máximo 16 cm; ancho máximo 13,8 cm; alto mínimo 11 cm; ancho mínimo 6 cm. Peso: 198,32 gr. Técnica: laminar; modelado por batido y punzones, hilos fundidos, filigrana y soldadura.

- Placas con semiesferas rehundidas (conjunto de ocho plaquetas rectangulares de similares medidas y decoración). Descripción: Estructura de caja laminar con veintitrés perforaciones en los lados transversales, como sistema para ensamblar unas con otras mediante cordones pasantes. Decoración con semiesferas de polo rehundido soldadas a la base, en alternancia con hileras de pequeños círculos de cintilla soldados sobre una lámina arqueada, como la hilera que marca el perímetro de la pieza. Metal: oro. Dimensiones: alto 9 cm; ancho 5 cm. Peso total: 370.94 gr. Técnica: modelado por batido, repujado con punzones y soldadura.

2. Exvoto de la diosa Astarté.

Descripción: exvoto dedicado a la diosa Astarté, localizado en el cerro de El Carambolo de manera fortuita. Representación de la diosa fenicia Astarté sentada en un escabel en cuya parte frontal lleva una inscripción, cuya traducción sería: «Esta ofrenda la ha hecho B}lytn, hijo de D}mlk, y Bdb}I, hijo de D}mlk, hijo de Ys}I, para Astarté, nuestra Señora porque ella ha escuchado la voz de su plegaria». Según estudios estilísticos realizados a la pieza, se trata de uno de los testimonios más antiguos y extensos de lengua fenicia en la Península Ibérica. Metal: bronce. Dimensiones: altura, 16,5 cm; anchura, 4,1 cm. Técnica: fundido a la cera perdida. Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla. Cronología: época protohistórica.

El profesor Antonio Blanco Freijeiro refiere que esta pieza fue entregada en 1962 por Joaquín Romero Murube al Museo de Sevilla, quien la recibió de uno de los obreros empleados en la construcción del Tiro de Pichón antes de aparecer el tesoro.

3. Pieza cerámica en forma de barca.

Descripción: pieza de terracota con forma de embarcación, recuperada en una fosa ritual de la fase «Carambolo IV». Se conserva aproximadamente un tercio del total, donde se distingue un prótomo de caballo en la proa, los orificios para los remos en la amura de estribor y un asa vertical sobre la amura de babor, posiblemente para colgarla o atarla a otro elemento. El estudio comparativo muestra su carácter fenicio. Muy posiblemente, sea un elemento de ajuar litúrgico relacionado con el periplo solar del dios Baal. Cronología: finales del siglo VIII, comienzos del siglo VII a.d.n.e. Material: terracota. Dimensiones de la parte conservada: longitud 30 cm por 35 cm de ancho. Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

4. Cadena y apliques de oro.

Descripción: La cadena y los pequeños apliques circulares de sección semiesférica se localizaron en la misma fosa ritual que la pieza de terracota anteriormente descrita. El trenzado de la cadena es similar al que une los sellos del tesoro. Cronología: época protohistórica. Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

5. Escarabeo de pasta blanca.

Descripción: Localizado en el ámbito denominado A-19. De pequeñas dimensiones, realizado en pasta de color blanco. Lleva en la base un cartucho con motivos jeroglíficos egiptizantes. Lo atraviesa una perforación longitudinal de sección circular. Cronología: Protohistoria. Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

6. Escarabeo pétreo de color azul.

Descripción: escarabeo de piedra azul con caracteres epigráficos en la cara posterior. Cronología: Protohistoria. Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

VII. Delimitación Gráfica

La cartografía base utilizada ha sido tomada de la Cartografía Catastral Urbana. Sede Electrónica del Catastro, 2015.
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16 jul 2015 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: , , ,

El Asentamiento Prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla): Investigación y Tutela en el 150 Aniversario del Descubrimiento de La Pastora

ISBN: 978-84-472-1465-5
Referencia: 490243
Año de Publicación: 2012
Páginas: 576
Formato: 21 x 30 cm
Editor/es: • Et Al. • García Sanjuán, Leonardo
Colección: HISTORIA Y GEOGRAFÍA

Desde que en 1860 se produjera el descubrimiento de La Pastora, una de las construcciones megalíticas más bellas y singulares conocidas en España, el yacimiento de la Edad del Bronce de Valencina de la Concepción - Castilleja de Guzmán no ha cesado de deparar hallazgos arqueológicos de la mayor significación. Hoy, 150 años después de los primeros descubrimientos, el volumen El Asentamiento Prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla): Investigación y Tutela en el 150 Aniversario del Descubrimiento de la Pastora ofrece una puesta al día de las investigaciones que están revelando la extraordinaria importancia de este yacimiento como recurso científico y patrimonial. Entre las colaboraciones de esta obra el lector encontrará algunas de las claves de la ocupación de la desembocadura del río Guadalquivir hace 5000 años: el proceso de agregación humana que representa el origen de la misma ciudad de Sevilla. Igualmente, entre las páginas de este libro se desenvuelve el debate que en la actualidad preside el estudio de la Edad del Cobre (c. 3200-2200 antes de nuestra era), un periodo de apasionante dinamismo social y cultural en el que se consolidaron las bases de la jerarquización social, las relaciones comerciales a larga distancia, la metalurgia y la especialización productiva.

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3 jul 2015 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: , ,

Excavaciones geoarqueológicas en el entorno del Dolmen de La Pastora, Valencina de la Concepción (Sevilla)

La localidad de Valencina del Concepción, situada en el área metropolitana de Sevilla, alberga uno de los más importantes yacimientos de época prehistórica de la península ibérica, cuya relevancia ha quedado puesta de manifiesto por el interés científico que ha suscitado en numerosos investigadores desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Nos encontramos ante un enclave capital con un área de influencia que, superando el marco espacial más cercano, se incluye dentro del ámbito del suroeste peninsular. La Dirección General de Bienes Culturales e Instituciones Museísticas, conciente de la magnitud y significación del yacimiento, por convenios de colaboración con el Ayuntamiento de Valencina desde hace varios años viene fomentando su investigación a través de una serie de intervenciones arqueológicas.

El enclave posee una de las mayores dimensiones conocidas, con más de 400 has. de extensión. Destaca el sector más oriental, donde se localiza una interesante necrópolis monumental. Es precisamente en este sector donde se está desarrollando la intervención, que plantea una investigación multidisciplinar centrada en un espacio histórico caracterizado por una convivencia de elementos naturales y antrópicos prehistóricos que han conformado un paisaje singular. Nos referimos a dolmen de La Pastora y su entorno inmediato, un ámbito que es posible abordar tanto desde su vertiente puramente arqueológica como desde la de naturaleza ambiental, con lo que se pretende comprender la significación del monumento en su contexto espacial.

Informe de la Intervención (pdf 6,14 Mb en nueva ventana)
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26 may 2015 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: , ,

Resolución por la que se incoa la inscripción como BIC Zona Arqueológica del yacimiento de El Carambolo

Consejería de Educación, Cultura y Deporte
BOJA número 99 de 26/05/2015 (pdf)

Resolución de 19 de mayo de 2015, de la Secretaría General de Cultura, por la que se incoa el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, del yacimiento de El Carambolo, en Camas (Sevilla).



I. En desarrollo de lo prescrito en el artículo 46 de la Constitución Española, el Estatuto de Autonomía para Andalucía, aprobado mediante Ley Orgánica 2/2007, de 19 de marzo, establece en su artículo 10.3.3.º que la Comunidad Autónoma ejercerá sus poderes con el objetivo básico del afianzamiento de la conciencia de identidad y cultura andaluza a través del conocimiento, investigación y difusión del patrimonio histórico, antropológico y lingüístico. Para ello, el artículo 37.1.18.º preceptúa que se orientarán las políticas públicas a garantizar y asegurar dicho objetivo básico mediante la aplicación efectiva, como principio rector, de la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural, histórico y artístico de Andalucía; estableciendo a su vez el artículo 68.3.1.º que la Comunidad Autónoma tiene competencia exclusiva sobre protección del patrimonio histórico, artístico, monumental, arqueológico y científico, sin perjuicio de lo que dispone el artículo 149.1.28.ª de la Constitución.

En ejercicio de la competencia atribuida estatutariamente, el Parlamento de Andalucía aprobó la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, en la que, entre otros mecanismos de protección, en el artículo 6 se constituye el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como instrumento para la salvaguarda de los bienes en él inscritos, su consulta y divulgación, atribuyéndose a la Consejería competente en la materia de patrimonio histórico la formación, conservación y difusión del mismo. Asimismo, en el artículo 9 se regula la tramitación de los procedimientos de inscripción.

El Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado por Decreto 4/1993, de 26 de enero (declarado vigente por la disposición derogatoria única de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía), en su artículo 2, atribuye a la Consejería competente en materia de patrimonio histórico la formulación, seguimiento y ejecución de la política andaluza en materia de Bienes Culturales, referida a la tutela, enriquecimiento y difusión del Patrimonio Histórico Andaluz, siendo, de acuerdo con el artículo 5.1 del citado Reglamento en relación al artículo 6.2 del Decreto 128/2013, de 24 de septiembre, la persona titular de la Secretaría General de Cultura la competente para incoar y tramitar los procedimientos de inscripción de Bienes de Interés Cultural.

II. El yacimiento arqueológico de El Carambolo contiene los vestigios materiales de una de las primeras localizaciones protohistóricas excavadas en el Bajo Guadalquivir, y su mera existencia supone un hito y una referencia en el conocimiento de los períodos históricos del Bronce Final y de la Edad del Hierro en el suroeste de la Península Ibérica.

El conocimiento de la existencia de vestigios arqueológicos en el cerro de El Carambolo, situado en el término municipal de Camas (Sevilla), parte de 1958 cuando sucedió el hallazgo casual del llamado Tesoro de El Carambolo en la zona alta del cerro perteneciente, por entonces, a la Real Sociedad de Tiro de Pichón. A continuación, el área sería excavada por Juan de Mata Carriazo y Arroquia y Juan Maluquer de Motes, hecho que produjo un revolucionario incremento del conocimiento sobre la Protohistoria del suroeste peninsular, ya que se interpretaron los hallazgos registrados como los restos de un poblado correspondiente a la «cultura tartésica» (período del Bronce Final), aunque con posterioridad, tras las excavaciones e investigaciones realizadas a partir de 1989 y las mas recientes, de 1997, se defiende la hipótesis de la existencia de un importante santuario enclavado en el Carambolo Bajo con las dependencias propias de los enclaves sacros: un lugar de culto erigido por los fenicios hacia mediados del siglo VIII a.d.n.e. sobre el que se habrían construido edificaciones que perpetuaron el carácter sagrado del lugar durante algo más de doscientos años.

El área, de 29.450 m², comprende la totalidad del yacimiento con origen en los períodos calcolítico y protohistórico, entre el III milenio a.d.n.e. y el siglo VI a.d.n.e., unificándose como un único enclave los sitios denominados «Carambolo Alto» y «Carambolo Bajo», una vez constatado que se trata del mismo asentamiento en diferentes momentos de su desarrollo.

En el denominado cerro de El Carambolo se han documentado cinco fases ocupacionales, siendo la de mayor entidad la correspondiente al período protohistórico, pues supone la ocupación en extensión de la cima del cerro:

- Calcolítico: 2500-1700 a.d.n.e.

- Bronce Tardío-Final: 1400/1100 a.d.n.e.

- Protohistoria: siglos IX/VII-VI a.d.n.e.

- Época Contemporánea: Ocupaciones correspondientes al emplazamiento artillero de inicios del siglo XIX y la del edificio del Tiro de Pichón de la segunda mitad del siglo XX.

El origen de la ocupación del cerro está íntimamente ligado a sus condiciones geográficas, debido a su localización estratégica como punto de control del río Guadalquivir y de las rutas terrestres inmediatas, pues desde su cima se domina visualmente la vega del Guadalquivir desde donde debió disponer de una posición de privilegio respecto a los asentamientos prehistóricos y protohistóricos de las proximidades, siendo también un referente poblacional de la Baja Andalucía durante la Edad del Bronce, ya que en ese momento el poblamiento de las márgenes del paleoestuario del Guadalquivir alcanzó cierta densidad por la ocupación de las elevaciones más próximas al cauce, como Caura (Coria), Osset (San Juan de Aznalfarache), el cerro de la Cabeza (Olivares) y el cerro de El Carambolo frente a Spal (Sevilla).

En el momento actual de las investigaciones, se atribuye al yacimiento arqueológico de El Carambolo un significado de centro ceremonial con amplia proyección territorial y un lugar de culto de referencia para la navegación en la rutas que unían el Guadalquivir con el Atlántico y el Mediterráneo, pudiendo tratarse del principal santuario de la comunidad fenicia que ocupaba la antigua ría bética.

Por todo lo cual, a la vista de la propuesta formulada por el Servicio de Protección del Patrimonio Histórico, de conformidad con lo establecido en el artículo 9.1 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, y en el artículo 5.1 del Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, en relación al artículo 6.2 del Decreto 128/2013, de 24 de septiembre,


RESUELVO

Primero. Incoar el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, del yacimiento de El Carambolo, en el término municipal de Camas (Sevilla), cuya descripción y delimitación figuran en el Anexo a la presente Resolución.

Segundo. Delimitar provisionalmente un entorno en el cual las alteraciones pudieran afectar a los valores propios, a su contemplación, apreciación o estudio del Bien. Dicho entorno abarca los espacios públicos o privados y las parcelas, construcciones y elementos comprendidos dentro de la delimitación que figura en el Anexo y, gráficamente, en el plano de delimitación del Bien y su entorno.

Tercero. Adscribir provisionalmente, por su íntima vinculación con la historia del yacimiento, los bienes muebles que se relacionan en el Anexo a la presente Resolución.

Cuarto. Proceder a dar traslado a la Administración General del Estado de dicha incoación para su constancia en el Registro correspondiente.

Quinto. Hacer saber a los propietarios, titulares de derechos y simples poseedores de los bienes, que tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos, de manera que se garantice la salvaguarda de sus valores. Asimismo, deberán permitir su inspección por las personas y órganos competentes de la Junta de Andalucía, así como su estudio por las personas investigadoras acreditadas por la misma.

Sexto. Hacer saber al Ayuntamiento de Camas que debe procederse a la suspensión de las actuaciones que se estén desarrollando y de las licencias municipales de parcelación, edificación o demolición en las zonas afectadas, así como de los efectos de las ya otorgadas, hasta tanto se obtenga la autorización de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico.

Séptimo. Continuar la tramitación del procedimiento de acuerdo con las disposiciones en vigor.

Octavo. Ordenar que la presente Resolución se publique en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.

Sevilla, 19 de mayo de 2015.- La Secretaria General, María del Mar Alfaro García.


ANEXO

I. Denominación.

Principal: Yacimiento de «El Carambolo».

II. Localización.

Provincia: Sevilla.

Municipio: Camas.

III. Descripción.

Las recientes excavaciones en la zona alta del El Carambolo han identificado cinco fases de ocupación en la corona del cerro:

1.ª fase. Calcolítico (2500-1700 a.d.n.e.). El primer establecimiento humano se produjo en el período calcolítico, precampaniforme y campaniforme, del que se conservan una serie de silos dispersos. En sus fases mas antiguas de ocupación, el yacimiento se encontraba en la cola del paleoestuario del Guadalquivir, situada a los pies de la cornisa del Aljarafe. Las estructuras y depósitos de este período se localizan por toda la zona más alta del cerro. La estratigrafía presenta escasa potencia. En esta fase se pueden agrupar tres grandes conjuntos:

a) Fosas. Se documentaron catorce; por sus características, de planta circular y con un diámetro de entre 0,65 m y 1,50 m, parecen corresponder a silos de almacenamiento.

b) Hogueras. Se localizaron en tres niveles y presentaban planta de tendencia circular u ovalada de entre 0,30 m y 0,90 m.

c) Enterramiento. Un enterramiento infantil ubicado en el extremo suroeste de la zona: se trataba de una fosa simple de planta ovalada, en cuyo interior estaba depositado el cuerpo de un individuo de unos cinco meses de vida.

2.ª fase. Bronce Tardío-Final (1400-1100 a.d.n.e.). Pertenecientes a la Edad del Bronce, se han identificado varias fosas rellenas por detritos que podrían sugerir cierto carácter ritual. Se trata de de un conjunto de fosas y rellenos ubicados en el noroeste del cerro. En una de las fosas, de planta circular de 2,50 m de diámetro y de sección entre cónica y esférica, se encontraron restos cerámicos del Bronce Medio.

3.ª fase. Protohistoria (1020-810 a.d.n.e./siglos IX a.d.n.e.-VII/VI a.d.n.e). La zona vuelve a ser ocupada entre los siglos X y IX a.d.n.e., en el período denominado «orientalizante» o «tartésico», lo que ocasiona un uso intensivo del espacio que transforma la corona del cerro, al construirse varios edificios superpuestos y sucesivos relacionados con actividades religiosas.

Los estudios geoarqueológicos parecen indicar que, durante la primera mitad del primer milenio, en el tramo final del bajo Guadalquivir, aún existía el denominado «sinus tartessicus», un canal navegable asociado a la cola del estuario del río, por lo que hacia el año 1000 a.d.n.e. el cerro de El Carambolo dominaba su desembocadura, formada por una amplia ensenada marina que se extendía 70 km tierra adentro respecto a la actual línea de costa. En este período el asentamiento humano se localiza únicamente en la zona alta, como evidencia la presencia de un edificio de carácter monumental, denominado «Complejo A», con varias reformas de ampliación posteriores hasta alcanzar una superficie de 4.500 m². A partir del segundo período constructivo, la ocupación alcanza a las laderas noroeste y sudeste del cerro, hasta poder contabilizarse un total de cinco episodios constructivos.

Se trata, por tanto, de un santuario que ocuparía no sólo la cima sino toda la corona y las laderas suroeste y noroeste del cerro, con estructuras de planta rectangular, posiblemente de uso residencial, vinculadas al mismo. Es una construcción orientada hacia el este, en dirección a la salida del sol en el solsticio de verano, hacia donde se abren todos sus accesos. Los muros son de ladrillos de adobe, los mas antiguos sin cimentación y los posteriores con cimientos y zócalos de mampuestos, asentándose los alzados de las sucesivas reformas sobre pavimentos de fases previas. Destaca la regularidad de los aparejos y el cuidado de los acabados en suelos y paredes, con enfoscados blanquecinos revestidos con finas lechadas de color rojo. En las estancias abiertas, los pavimentos son de arena y gravilla rojiza, a veces con cantos rodados. Los espacios de tránsito, como vanos, escalones o zonas porticadas, están pavimentados con conchas marinas. Entre estos pavimentos uno de los mejor conservados es el que se localizó en la pieza denominada A-36, un espacio de tránsito de planta rectangular, transversal al eje mayor del edificio y que se extendía a lo largo de la fachada principal. Dicho espacio, de unos 4 m de ancho y 38 m de longitud, estaba pavimentado con conchas marinas perfectamente alineadas. La delicadeza del material empleado indica que se trata de una zona de acceso restringido y por tanto interior. Aunque se encuentra «in situ» y protegido, hay que dejar constancia de que se extrajo una muestra del mismo y se depositó en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Por último, las gradas de otras dos estancias están decoradas con motivos polícromos en damero rojo y negro, y en fajas alternas de color rojo y blanco. Destaca la grada decorada de la estancia A-40. Consiste en un ajedrezado en negro, rojo y reserva. La estancia tenía tres gradas en los tres laterales; en el sector central, en el lugar donde estaba el altar, las gradas poseían una decoración más compleja, hallándose la contrahuella decorada. Si bien está ornamentación se encuentra «in situ» y protegida, se extrajo una muestra de la misma que fue depositada en el Museo Arqueológico de Sevilla. En general tanto los materiales como las técnicas constructivas nos acercan a la edilicia del Próximo Oriente antiguo.

El santuario principal, que sufrió una compleja evolución, constaba de un núcleo de edificaciones precedidas por un espacio abierto o atrio rodeado por un deambulatorio que se abría al este y que, al menos hacia el sur-suroeste, donde tenía el único acceso, estuvo dotado de talud y foso defensivo en sus fases finales. Sus estancias principales se desarrollaban longitudinalmente con acceso por el lado menor orienta. En la fase III el conjunto tuvo planta de «U» con las estancias dispuestas en torno a un gran patio central.

En las fases más recientes, II y I, se produce una compartimentación de los espacios. Se trata de una una evolución particular que servirá de arquetipo para santuarios peninsulares posteriores. En el complejo se documentan instalaciones como bancos y gradas, altares o plataformas. Cabe destacar el altar circular localizado en la estancia A-46 de Carambolo V, el altar en forma de piel de toro del ámbito A-40 de Carambolo IV y III y los restos del altar en el ámbito A-1.

Respecto al altar en forma del piel de piel de toro localizado sobre el pavimento de la estancia A-40, hemos de indicar que se erigió en la fase del «Carambolo III», correspondiente a la segunda reforma y ampliación del edificio, con un abanico cronológico que va del tránsito de los siglos VII a.d.n.e. a primera mitad del VI a.d.n.e. Se construyó disponiendo una capa arcillosa de entre 2 y 4 cm sobre el altar previo existente y modelando en ella en negativo la forma de la piel de toro extendida, de un tamaño ligeramente superior al de los anteriores altares. Presentaba huellas de combustión en el centro y estaba completamente limpio de cenizas u otros restos. Aunque permanece «in situ» y protegido, un molde del altar fue depositado, tras la excavación arqueológica, en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Sobre el área excavada por el profesor Juan de Mata Carriazo y Arroquia, e incluso en aquellas próximas que no pudo excavar, se ha comprobado que se encontraban algunos de los múltiples depósitos que colmataban una gran fosa. En el estrato de base, se hallaron treinta fragmentos atípicos de cerámica a hecha a torno, datándose la fosa en torno a la primera mitad del siglo VII a.d.n.e. A unos 20 m de la anterior, se halló otra fosa similar con materiales del siglo VIII a.d.n.e. Estas fosas parecen tener una función de vertedero de utensilios y restos rituales. Asimismo, se han recuperado en la zona una serie notable de objetos singulares, como un exvoto de terracota en forma de embarcación con proa de prótomo de caballo y una pila de piedra, así como otras piezas muy significativas, fruto en este caso de hallazgos casuales, como el «Tesoro del Carambolo» o el exvoto dedicado a Astarté con inscripción fenicia, así como algunas cerámicas recuperadas por el profesor Juan de Mata Carriazo en el Carambolo Alto y en el Carambolo Bajo.

A mediados del siglo VI a.d.n.e. estas construcciones se destruyeron parcialmente, siendo reutilizadas para actividades relacionadas con el trabajo del metal hasta su completo abandono y amortización en momentos inmediatamente posteriores. Por lo que, según los restos excavados, el edificio debió perder toda significación cultual, dedicándose entonces a un uso artesanal como parece indicar la instalación de hornos. Se han documentado hasta catorce hornos localizados en el lateral suroeste del cerro, aprovechando las estructuras anteriores. Los hornos eran de adobe y un conglomerante limo-arcilloso, de tendencia ovalada y sección semicircular, con un diámetro mínimo de 1 m y un máximo documentado de 3 m, con cámara abovedada mediante aproximación de hiladas y con las paredes interiores revestidas con una capa limo-arcillosa. Estaban asociados a pequeñas zonas de combustión rehundidas y con huellas de haber sido sometidas a altas temperaturas. Su datación se efectuó a partir de la cerámica recuperada: cerámica gris de funcionalidad doméstica que se relaciona con un edificio ya desacralizado, por lo que se fecha la clausura del santuario a fines del siglo VII a.d.n.e. o inicios del siglo VI a.d.n.e.

4.ª fase. Emplazamiento Artillero. Tras un hiato en la ocupación del cerro de casi veinticinco siglos, tuvo un breve uso militar, del que ha perdurado la huella de una trinchera o foso de planta cuadrangular y forma de «U» que circundaba la cima del cerro a inicios del siglo XIX. En su interior se hallaron pequeñas armas de fuego, balas de cañón y fragmentos de cerámica de Triana del siglo XIX, por lo que se interpreta como una instalación defensiva de la Guerra de la Independencia (1808-1814).

5.ª fase. Edificación de la Real Sociedad de Tiro de Pichón (mediados del siglo XX). El área quedó nuevamente sin ocupación hasta la mitad del siglo XX en que se construye el complejo deportivo del Tiro de Pichón, en cuyas obras de ampliación y mejoras apareció casualmente el famoso «Tesoro del Carambolo». Las obras supondrán la pérdida de la parte superior de la estratigrafía arqueológica y de parte del yacimiento en las laderas oeste, norte y sur del cerro.

IV. Delimitación del bien.

La delimitación, con una superficie de 29.450 m², comprende las zonas donde las intervenciones arqueológicas han exhumado restos y contextos arqueológicos, así como el área de dispersión de materiales en la corona superior del cerro. La línea reflejada en el plano encierra el contorno completo del yacimiento en el momento de máxima expansión, durante el período protohistórico y el calcolítico.

La delimitación del Bien afecta a dos parcelas catastrales con números 2428107QB6422N y 2428102QB6422N.

El yacimiento queda delimitado mediante un área poligonal, siendo sus lados los límites de la misma y teniendo como vértices las coordenadas UTM que constan en el expediente.

V. Delimitación del entorno.

Los criterios para la delimitación del entorno derivan de la intención de preservar los valores paisajísticos y de implantación territorial propios del enclave, un elemento fundamental a la hora de su elección por los distintos grupos humanos que lo ocuparon.

El valor paisajístico del Cerro del Carambolo es un elemento fundamental, pues sus especiales condiciones geográficas le permiten dominar el Bajo Guadalquivir, con una visión global del mismo, en una zona en que los puntos elevados son muy escasos, percibiéndose además desde el valle como elemento predominante, por lo que su capacidad de crear paisaje es un criterio de especial atención. Debido a ello, se considera como entorno el cerro en toda su extensión, comprendiendo las laderas que rodean el yacimiento y que se han mantenido libres de edificaciones y sin importantes alteraciones. La amplitud del entorno delimitado garantiza la protección y conservación del bien y su interpretación como lugar estratégico dentro del territorio que lo circunda.

El entorno afecta pues a todos los espacios públicos y privados, a las parcelas urbanas y rústicas comprendidas dentro de la delimitación planimétrica que acompaña a la presente Resolución, cuyos vértices, fijados por coordenadas UTM se encuentran en el expediente.

El entorno delimitado afecta a una superficie de 495.080 m² y tiene los siguientes límites:

- Al norte: Las barriadas de la Cruz, de Santa Rosa y La Extremeña.

- Al este: La carretera N-630 Sevilla-Gijón.

- Al sur: La carretera A-472 de Sevilla a Huelva, la estación de tratamientos de aguas de Emasesa, la barriada «El Carambolo», carretera del Carambolo-Camino de Guía y la ermita de Nuestra Señora de Guía.

- Al oeste: Cauce del arroyo Pantano.

Las parcelas catastrales afectadas son las siguientes:

Polígono 5.

- Parcelas rústicas completas: 41021A00500010, 41021A00500011, 41021A00500014,

41021A00500017, 41021A00500022, 41021A00500030, 41021A00500031,

41021A00500037, 41021A00500058 y 41021A00500059.

- Parcela rústica parcialmente afectada: 41021A00509001.

- Parcelas urbanas completas: 2428103QB6422N0001SL, 2428103QB6422N0001AL,

2428103QB6422N0001EL, 2428103QB6422N0001WL y 2428103QB6422N0001HL.

Otras parcelas completas: 002300100QB64C y 002303300UG05E.

- Parcela urbana parcialmente afectada: 2428103QB6422N0001ZL.

Polígono 8.

- Parcelas rústicas completas: 41021A008000600000YG, 41021A008000590000YP y

41021A008000580000YQ.

- Parcelas urbanas completas: 2233601QB642350001EZ, 2333902QB642350001QZ y

2333001QB642350001JZ.

VI. BIenes muebles.

Los bienes muebles que quedan vinculados a la Zona Arqueológica son los siguientes:

1. Tesoro de El Carambolo.

Lo componen un conjunto de 21 piezas huecas, de oro, con un peso total de 2.950 gramos a las que por su forma, técnica y estilo podemos agrupar en tres unidades:

a) Dos brazaletes, un colgante en forma de piel de toro y ocho plaquetas con decoración de rosetas.

b) Un colgante en forma de piel de toro y ocho plaquetas con decoración de semiesferas de polo rehundido.

c) Un collar de pseudosellos.

Son piezas únicas y originales, sin paralelos exactos ni próximos, aunque acumulan estilos y formas que los relacionan con obras de orfebrería de la misma época del Próximo Oriente y del Bronce Final Atlántico.

En conjunto, las joyas tienen una unidad tipológica y estilística, por ser probablemente obra de un taller local en el que se desarrolla un nuevo ámbito tecnológico orientalizante tartésico, diferente del puramente oriental de carácter colonial.

Cronología: Del siglo VIII al VI a.d.n.e.

Ubicación: Se encuentra custodiado en la caja de seguridad de una entidad bancaria en la ciudad de Sevilla. No se precisa su ubicación por motivos de seguridad.

- Brazalete A.

Descripción: Cilíndrico, con cuerpo de gruesa lámina de borde vuelto. Decorado en bandas horizontales alternas de capsulas con rosetas en su interior y semiesferas sobre lámina arqueada, separadas entre sí por hileras de pequeños conos entre hilos sogueados.

Metal: Oro.

Dimensiones: Diámetro exterior máximo 12 cm; interior 10,5 cm; alto 11,4 cm.

Peso: 530 g.

Técnica: Laminar. Modelado, repujado por troquel, filigrana y soldadura.

- Brazalete B.

Descripción: Cilíndrico, con cuerpo de gruesa lámina de borde vuelto. Decorado en bandas horizontales alternas de capsulas con rosetas en su interior y semiesferas sobre lámina arqueada, separadas entre sí por hileras de pequeños conos entre hilos sogueados.

Metal: Oro.

Dimensiones: Diámetro exterior máximo 11,5 cm; interior 10 cm; alto 10,9 cm.

Peso: 505 g.

Técnica: Laminar, modelado, repujado por troquel, filigrana y soldadura.

- Collar de colgantes de pseudosellos.

Descripción: Compuesto por cadena y siete colgantes. La cadena es trenzada y dividida en dos ramales que se insertan en un pasador de cuerpo exterior en forma de dos troncos de cono unidos por las bases e interior cilíndrico. Los colgantes están ensartados en finas cadenillas que se recogen también en el pasador. Son huecos, de perfil plano-convexo y base oval con un aro semicircular, cerrado por una lámina y pequeño carrete de suspensión que funcionaba como cascabel. La superficie está profusamente decorada con esquemas de flores, denticulados y composiciones arqueadas con filigranas.

Metal: Oro.

Dimensiones: Cadenas: 56 cm; pasador: Alto 5 cm; diámetro máximo centro 2,1 cm; colgantes sello: base chatón (2,5 cm x 2 cm); altura 1,2 cm.

Longitud placa aro: 4 cm; alto 1,2 cm.

Técnica: Laminar, modelado, filigrana capsular, esmalte, granulado y soldadura.

- Frontil con rosetas.

Descripción: Frontil inscrito en un cuadrilátero de bordes curvos que recuerda una piel de toro extendida. Se compone de una placa de base laminar y de cuatro tubos plano-convexos con remates en forma de huso que delimitan sus borde y servían para pasar cordones. En el cuerpo central, grandes semiesferas enmarcadas por dos hileras curvadas de cápsulas con rosetas separadas por hileras de púas macizas entre hilos torsionados dentro de un perímetro. Los bordes con filas de semiesferas alternando grandes y pequeñas.

Metal: Oro.

Dimensiones: Alto máx. exterior: 15,5 cm; ancho máx. Exterior: 14 cm; alto min. Interior 15,5 cm; ancho interior 5,8 cm.

Peso: 147,82 g.

Técnica: Laminar, modelado por batido y punzones, repujado, fundido a la cera perdida, filigrana y soldadura.

- Placas con rosetas (conjunto de ocho plaquetas rectangulares en dos grupos de cuatro, según sus medidas, y de similar decoración).

Estructura de caja laminar con veintiséis perforaciones en los lados transversales como sistema para ensamblar unas con otras mediante cordones pasantes. Decoración alterna de semiesferas sobre lámina arqueada y cápsulas cerradas con roseta de once pétalos, separadas por hileras de púas entre hilos torsionados.

Metal: oro.

Dimensiones: Placas A: Alto 11 cm. Por 6 cm de ancho; grueso 0,6 cm; placas B: alto 11 cm, ancho 4,4 cm; grueso 0,5 cm.

Peso total: Placas A, entre 109 y 112,3 g.; placas B, entre 66,7 y 80 g.

Técnica: Laminar, modelado por batido, repujado con punzones y troquel, filigrana y soldadura.

- Frontil con semiesferas rehundidas. Frontil inscrito en un cuadrilátero de bordes curvos que recuerda una piel de toro extendida. Se compone de una placa de base laminar y de cuatro tubos plano-convexos con remates en forma de huso que delimitan sus bordes y servían para pasar cordones. En el lado superior de uno de ellos, se conserva una anilla como elemento de suspensión. En el cuerpo central se resalta una hilera de grandes semiesferas con rehundimiento polar, enmarcada por circulitos y dos bandas curvas de hilos arqueados. Los tubos perimetrales van cubiertos con hileras de pequeñas semiesferas entre pequeñas láminas repujadas con aros.

Metal: Oro.

Dimensiones: Alto máx. 16 cm; ancho máx. 13,8 cm; alto mín. 11 cm; ancho mín. 6 cm.

Peso: 198,32 g.

Técnica: Laminar; modelado por batido y punzones, hilos fundidos, filigrana y soldadura.

- Placas con semiesferas rehundidas (conjunto de ocho plaquetas rectangulares de similares medidas y decoración).

Descripción: Estructura de caja laminar con veintitrés perforaciones en los lados transversales, como sistema para ensamblar unas con otras mediante cordones pasantes. Decoración con semiesferas de polo rehundido soldadas a la base, en alternancia con hileras de pequeños círculos de cintilla soldados sobre una lámina arqueada, como la hilera que marca el perímetro de la pieza.

Metal: Oro.

Dimensiones: Alto 9 cm; ancho 5 cm.

Peso total: 370.94 g.

Técnica: Modelado por batido, repujado con punzones y soldadura.

2. Exvoto de la diosa Astarté.

Descripción: Exvoto dedicado a la diosa Astarté, localizado en el cerro de El Carambolo de manera fortuita. Representación de la diosa fenicia Astarté sentada en un escabel en cuya parte frontal lleva una inscripción, cuya traducción sería: «Esta ofrenda la ha hecho B}lytn, hijo de D}mlk, y Bdb}I, hijo de D}mlk, hijo de Ys}I, para Astarté, nuestra Señora porque ella ha escuchado la voz de su plegaria». Según estudios estilísticos realizados a la pieza, se trata de uno de los testimonios más antiguos y extensos de lengua fenicia en la Península Ibérica.

Metal: Bronce.

Dimensiones: Altura, 16,5 cm; anchura, 4,1 cm.

Técnica: Fundido a la cera perdida.

Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

Cronología: Época protohistórica.

El profesor Antonio Blanco Freijeiro refiere que esta pieza fue entregada en 1962 por Joaquín Romero Murube al Museo de Sevilla, quien la recibió de uno de los obreros empleados en la construcción del Tiro de Pichón antes de aparecer el tesoro.

3. Pieza cerámica en forma de barca.

Descripción: Pieza de terracota con forma de embarcación, recuperada en una fosa ritual de la fase «Carambolo IV». Se conserva aproximadamente un tercio del total, donde se distingue un prótomo de caballo en la proa, los orificios para los remos en la amura de estribor y un asa vertical sobre la amura de babor, posiblemente para colgarla o atarla a otro elemento. El estudio comparativo muestra su carácter fenicio. Muy posiblemente, sea un elemento de ajuar litúrgico relacionado con el periplo solar del dios Baal.

Cronología: Fines del S. VIII–Comienzos del S. VII a.d.n.e.

Material: Terracota.

Dimensiones de la parte conservada: Longitud 30 cm, por 35 cm de ancho.

Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

4. Cadena y apliques de oro.

Descripción: La cadena y los pequeños apliques circulares de sección semiesférica se localizaron en la misma fosa ritual que la pieza de terracota anteriormente descrita. El trenzado de la cadena es similar al que une los sellos del tesoro.

Cronología: Época protohistórica.

Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla

5. Escarabeo de pasta blanca.

Descripción: Localizado en el ámbito denominado A-19. De pequeñas dimensiones, realizado en pasta de color blanco. Lleva en la base un cartucho con motivos jeroglíficos egiptizantes. Lo atraviesa una perforación longitudinal de sección circular.

Cronología: Protohistoria.

Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

6. Escarabeo pétreo de color azul.

Descripción: Escarabeo de piedra azul con caracteres epigráficos en la cara posterior.

Cronología: Protohistoria.

Ubicación: Museo Arqueológico de Sevilla.

VII. Delimitación gráfica.

La cartografía base utilizada ha sido tomada de la Cartografía Catastral Urbana. Sede Electrónica del Catastro, 2015.
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