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3 ene 2025 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Los Dólmenes de Antequera esperan cerrar el año con más de 170.000 visitas

 Las cifras superan a las anteriores a la pandemia

17/12/2024. Andalucía Centro

El Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera cierra el año con lleno en sus actividades navideñas. Desde el pasado 4 de diciembre, el conjunto está inmerso en actividades de todo tipo: visitas sensoriales, narraciones orales y convivencias prehistóricas. Una de las actividades más solicitadas es la representación teatral de “La Bella y la Bestia” en la que han tenido que ampliar el aforo hasta 125 personas. Para los últimos días del mes tienen previsto una Zambomba y los talleres navideños en familia.

En cuanto al número de visitantes que han pasado en este 2024 por el conjunto, hasta el mes de octubre fueron más de 136.000. Carmen Mora, directora del Conjunto Arqueológico, habla de cifras que superan los años previos a la pandemia y estima que cerrarán el año con más de 170.000 visitas. Carmen Mora Mondéjar, directora, y Araceli López Fernández, conservadora de patrimonio, han estado en Hoy por Hoy Andalucía Centro. 

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26 ago 2024 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Investigadores de la Universidad de Sevilla desvelan cómo se construyó el Dolmen de Antequera

Detectan que se usaron técnicas similares a las de las catedrales como colocación de pilares y arcos de descarga. 

24/08/2024. ABC

Investigadores de la Universidad de Sevilla (US) han participado en un estudio realizado en el Dolmen de Menga, en Antequera (Málaga), que muestra las avanzadas técnicas de arquitectura e ingeniería utilizadas para su construcción, que los expertos fijan hace 6.000 años. Los resultados de este trabajo se muestran en un artículo publicado en la revista 'Science Advances (Grupo Science)' titulado 'Ciencia temprana e ingeniería de piedras colosales en Menga, un dolmen neolítico (Antequera, España)' en el que han colaborado nueve especialistas de diferentes instituciones como el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), la Universidad de Sevilla (US), la Universidad de Salamanca (USAL), la Universidad de Granada (UGR) y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC-UGR).

En este trabajo se ha llevado a cabo un examen científico de alto nivel de detalle, nunca antes realizado en ninguna construcción dolménica a nivel internacional, que revela las técnicas de ingeniería y arquitectura empleadas en la construcción del dolmen de Mega, buque insignia del Sitio de los Dólmenes de Antequera, incluido en la Lista de Patrimonio Mundial de Unesco desde julio de 2016, ha detallado la US en una nota de prensa.

Concretamente, este estudio se basa en el análisis de los ángulos de los planos de cada piedra, la polaridad estratigráfica de cada elemento estructural y en la profundidad de los cimientos.

Se comprueba también la presencia de soluciones innovadoras para problemas de estabilidad a través del diseño soterrado del monumento, la colocación de pilares y arcos de descarga, de modo similar a lo utilizado en las catedrales. Además, se realizaron hasta tres cortes diferentes en cada piedra, con ángulos predeterminados, para conseguir apoyo y consolidación en la estructura del edificio.

Destaca asimismo la utilización del principio de arco de descarga hace casi 6.000 años, con la geometría convexa que se dio a la cobija número 5 lo cual marca un avance innovador en la ingeniería arquitectónica temprana, nunca antes registrado. Los datos ahora publicados también indican que las enormes piedras se colocaron sin ayuda de rampas ascendentes, sino que se transportaron mediante trineos a lo largo del eje longitudinal del dolmen, desde una cantera situada 50 metros por encima y a una distancia de casi un kilómetro.

Todo ello, combinado con los datos ya anteriormente obtenidos y publicados sobre la procedencia de las gigantescas piedras empleadas para construir este dolmen, revela la existencia de conocimientos científicos nunca antes sospechados y de una brillantez inventiva extraordinaria entre las comunidades neolíticas en el sur de la península ibérica que construyeron esta magna edificación, hace aproximadamente entre 5.800 y 5.600 años.

A partir de sofisticados conocimientos de ingeniería, geología, geometría y astronomía, estos grandes arquitectos anónimos se atrevieron a diseñar, y construir, no solo uno de los primeros monumentos de ingeniería de la humanidad elaborado con titánicas piedras, algunas de ellas con un peso de 150 toneladas, sino un edificio de una gran estabilidad y una solidez que continúa asombrando casi seis mil años después de su construcción. Ejemplo de ello es la cobija nº 5, la piedra más pesada hasta el momento utilizada en un edificio dolménico y la segunda empleada en toda Europa como parte del fenómeno megalítico después del gran menhir Brisé (Locmariaquer, Bretaña Francesa).

El estudio recién publicado, que ha llevado casi diez años de trabajo multidisciplinar, muestra que los habitantes de la región antequerana dispusieron hace alrededor de 6.000 años no sólo de conocimientos avanzados de una ciencia temprana, sino también de la mano de obra y la capacidad logística para llevar a buen término la construcción de un edificio para el que en aquel momento no existía ni experiencia previa ni referente alguno en la península ibérica.

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Un nuevo estudio de los Dólmenes revela creatividad y conocimiento científico del Neolítico

Un equipo científico liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado en la revista Science Advances un detallado análisis que muestra las técnicas de ingeniería y arquitectura empleadas hace casi 6.000 años en la construcción del dolmen de Menga.

23/08/2024. La Opinión de Málaga

Un equipo científico liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado en la revista Science Advances un detallado análisis que muestra las técnicas de ingeniería y arquitectura empleadas hace casi 6.000 años en la construcción del dolmen de Menga, uno de los túmulos funerarios megalíticos más antiguos de Iberia.

El Sitio de los Dólmenes de Antequera (Málaga), incluido en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2016, es una de las primeras integraciones conscientes de arquitectura y paisaje monumental de la prehistoria europea. Comprende un bien cultural formado por los dólmenes de Menga --cuya piedra angular pesa 150 toneladas y es una de las mayores de Europa del fenómeno megalítico-- y Viera, el tholos de El Romeral, La Peña de Los Enamorados y El Torcal.

El estudio de Menga, basado en el análisis de los ángulos de los planos de cada piedra, la polaridad estratigráfica de cada elemento estructural y en la profundidad de los cimientos, demuestra la capacidad de las sociedades neolíticas para desarrollar soluciones innovadoras basadas en un conocimiento científico incipiente, según ha indicado CSIC en un comunicado.

Así, el equipo ingeniero de Menga fue capaz de resolver problemas de estabilidad a través del diseño soterrado del monumento, la colocación de pilares o la realización de cortes en cada piedra, con ángulos predeterminados, para conseguir apoyo y consolidación en la estructura del edificio. Han destacado, de igual modo, la utilización del principio de arco de descarga, lo cual marca un avance innovador en la ingeniería arquitectónica temprana.

José Antonio Lozano, geólogo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y primer autor del artículo, ha explicado que "este trabajo revela la existencia de conocimientos científicos de una brillantez inventiva extraordinaria entre las comunidades neolíticas en el sur de la península ibérica que construyeron esta magna edificación hace aproximadamente entre 5800 y 5600 años".

"A partir de sofisticados conocimientos de ingeniería, geología, geometría y astronomía, estos grandes arquitectos anónimos se atrevieron a diseñar y construir no solo uno de los primeros monumentos de ingeniería de la humanidad elaborado con titánicas piedras, algunas de ellas con un peso de 150 toneladas, sino un edificio de una gran estabilidad y una solidez que continúa asombrando casi seis mil años después de su construcción", ha añadido el científico.

Estudio recién publicado

El estudio, recién publicado, ha llevado casi diez años de trabajo multidisciplinar y en él han colaborado especialistas de instituciones como el IEO-CSIC, el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC-UG) y las universidades de Alcalá de Henares, Sevilla, Salamanca y Granada.

El trabajo muestra que los habitantes de la región antequerana "dispusieron no solo de los conocimientos de una ciencia temprana, sino también de la mano de obra y la capacidad logística para llevar a buen término la construcción de un edificio para el que en aquel momento no existía ni experiencia previa ni referente alguno en la península ibérica".

Lozano ha incidido en que "ante todo, es importante destacar que esta hazaña sin precedentes nació del conocimiento empírico y la experiencia científica, con ingeniería avanzada, lo cual indica lo evolucionado de las capacidades intelectuales, prácticas y técnicas de las sociedades neolíticas".

"Ello sugiere --ha añadido-- la gran precocidad de los desarrollos técnicos y científicos existentes en el Neolítico europeo, muy anteriores a los desplegados entre las primeras sociedades estatales del Próximo Oriente y Egipto. Valga decir, por ejemplo, que la famosa pirámide escalonada de Zoser, la más antigua de Egipto, es 1.000 años posterior al dolmen de Menga y los niveles más antiguos de Stonehege".

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19 dic 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El dolmen de Antequera, una de las mayores proezas de ingeniería del Neolítico

Algunas piedras llegaban a pesar 150 toneladas y fueron transportadas desde unas canteras ubicadas a un kilómetro de distancia en línea recta. 

18/12/2023. La Razón. Isabel Naranjo

Un estudio publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, revela la procedencia exacta de las colosales piedras empleadas para construir el dolmen de Menga (c. 3800-3600 antes de Cristo) -uno de los grandes megalitos que integran el Sitio Unesco de los Dólmenes de Antequera (Málaga)- así como "una gran proeza" de ingeniería para su construcción.

Esta investigación, bajo el liderazgo de José Antonio Lozano, del Instituto Español de Oceanografía (IEO/CSIC), en la que participa el grupo Atlas de la Universidad de Sevilla (US), se basa en un minucioso mapeo geológico de alta resolución, así como en análisis petrográficos y estratigráficos de todas las piedras que integran el gran dolmen de Menga. Según detallan desde el CSIC en un comunicado, los resultados muestran que las gigantescas piedras, de decenas de toneladas de peso (la más grande, la Cobija 5, pesa 150 toneladas aproximadamente) fueron transportadas desde unas canteras ubicadas en el Cerro de La Cruz, situado un kilómetro en línea recta al Oeste de Menga.

Señalan que las piedras empleadas para la construcción del dolmen son en su mayoría calcarenitas, una roca sedimentaria detrítica mal cementada comparable a las conocidas como 'piedras blandas' en la ingeniería civil moderna. De este estudio se puede inferir que el uso de piedra blanda en Menga revela la aplicación humana de nuevas tecnologías de madera y piedra que permitieron la construcción de un monumento de magnitud y complejidad sin precedentes. Las piedras de Menga fueron transportadas desde la cantera siempre en un sentido descendente, cuesta abajo, a lo largo de una pendiente de promedio de 22°, hasta el lugar de emplazamiento del dolmen, aproximadamente a un kilómetro de distancia. La ubicación cercana y las fracturas naturales presentes en las canteras habrían facilitado la extracción y transporte de las enormes piedras.

CONOCIMIENTO DE LAS PROPIEDADES DE LAS ROCAS

La ubicación de las canteras y las características geológicas fueron un factor crítico adicional para el emplazamiento de Menga. El uso de piedras blandas permitió a las comunidades del Neolítico Tardío trabajar piedras gigantescas. Ello prueba que las comunidades neolíticas tenían un profundo conocimiento de las propiedades geotécnicas y geológicas de las rocas disponibles y de la calidad del terreno elegido para la cimentación. Evitaron margas, arcillas para la ubicación del Megalito, y la utilización de rocas no consolidadas para la edificación.

Se seleccionó por tanto cuidadosamente el sustrato, se utilizaron pilares y se evitó la infiltración de agua, entre otros, para evitar el deterioro de estas piedras blandas y asegurar la estabilidad del dolmen. Para ello se creó un túmulo impermeable. El caso de los pilares utilizados en el dolmen de Menga es paradigmático como dispositivo para garantizar la estabilidad y conservación del magno monumento.

PLANIFICACIÓN Y LOGÍSTICA PARA SU TRANSPORTE

En la extracción y el transporte de las enormes piedras desde el Cerro de la Cruz hasta el cerro de Menga debieron exigir una planificación intensiva, una logística muy precisa y enormes inversiones en mano de obra. De estos resultados se puede inferir que la carpintería asociada al proceso constructivo también debió demandar el uso de grandes cantidades de madera.

Teniendo en cuenta la construcción de las rampas y caminos necesarios para mover las piedras, su tamaño y número (más de 30 piedras grandes) y la fragilidad de las mismas, la construcción de Menga representa un logro único en ingeniería megalítica en la Iberia prehistórica y posiblemente en Europa.

La Cobija 5 de Menga, usada como losa de cubierta al fondo del gran templo megalítico, enfatiza la magnitud de este logro, ya que es la piedra más grande utilizada en un monumento megalítico compuesto.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO

El dolmen de Menga, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde julio de 2016, fue en su momento el monumento de piedra más colosal construido en Europa (3800 -3600 a.C.), mil años más antiguo que la primera de las pirámides de Egipto (la pirámide escalonada de Saqqara se construyó entre 2700 a.C. y 2600 a. de C., al principio de la III Dinastía), mientras que las dataciones más recientes, sitúan la primera fase de construcción del gran monumento megalítico de Stonehenge, en Reino Unido, en el 3100 a.C.

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6 dic 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La procedencia de las piedras del dolmen de Menga revela que es una de las mayores proezas de ingeniería del Neolítico

05/12/2023. La Brújula Verde. Guillermo Carvajal. 

La capacidad técnica de las sociedades antiguas queda reflejada en las estructuras monumentales que fueron capaces de construir. Determinar el origen y el transporte de las enormes piedras utilizadas en los monumentos megalíticos prehistóricos proporciona información crucial para comprender estos logros.

Recientes estudios de procedencia en lugares como Stonehenge y la Isla de Pascua han mejorado nuestra comprensión del papel de la piedra en la arquitectura monumental durante la prehistoria. Ahora una nueva investigación que traza la fuente de las gigantescas piedras que componen el dolmen de Menga, en el sur de España, revela que es uno de los mayores logros de ingeniería del Neolítico Tardío.

Situado cerca de Antequera (Andalucía, España), Menga forma parte de un patrimonio mundial de la Unesco que consiste en tres dolmenes construidos entre 3800-3600 a.C. Es reconocido por sus enormes ortostatos o piedras verticales, de las cuales una pesa casi 150 toneladas.

Sin embargo, la geología de la zona y la cantera exacta de origen de estas gigantescas piedras permanecían desconocidas. A través de un detallado mapeo de campo, análisis petrológicos y comparaciones con las litologías locales, el estudio pudo determinar la procedencia de las colosales piedras de Menga.

La loma sobre la que se asienta Menga tuvo una importante significación previa a la construcción del dolmen, indicando una cuidadosa selección del emplazamiento. Ubicada aproximadamente a un kilómetro de afloramientos de origen en el Cerro de la Cruz, la loma ofrecía ventajas clave como la alineación con hitos lunares y proximidad a las canteras.

El examen petrológico identificó cinco distintos tipos de piedra—calciruditas, calcarenitas y brechas calcáreas—coincidiendo con facies sedimentarias en Cerro de la Cruz.

Los constructores utilizaron calcarenitas, piedras calizas porosas y escasamente cementadas comparable a las “piedras blandas” modernas. Extraer y mover piedras de hasta 150 toneladas desde la cantera, con una pendiente promedio descendente de 22 grados, habría requerido una extraordinaria capacidad técnica y recursos de mano de obra.

Además, las calcarenitas son frágiles y susceptibles a daños por agua en el tiempo. Para prevenir su deterioro, el dolmen fue coronado por un túmulo aislador de cuidadosamente estratificadas losas y tierra compactada.

La losa ortostática más grande, llamada Piedra C-5, confirma la escala de este logro. Con 149,59 toneladas, es el componente de piedra más pesado jamás utilizado en un dolmen neolítico, y la segunda piedra megalítica más grande de Europa.

Ubicada como la principal losa de cubierta, su emplazamiento destaca aún más la avanzada comprensión de la ingeniería de materiales por parte de las comunidades del Neolítico Tardío. Tecnologías adicionales de trabajos de madera seguramente fueron requeridas para extraer e transportar semejantes piedras masivas pero frágiles por casi un kilómetro.

Además de identificar las canteras del Cerro de la Cruz como procedencia y trazar las logísticas de transporte, la investigación ilumina la inmensa planificación, cálculos, coordinación de mano de obra y pericia técnica invertidos en la construcción de Menga.

Si bien grandes megalitos se hallan en otros sitios ibéricos, ninguno se acercan a las dimensiones de Menga o emplean piezas igual de enormes de sedimentarias frágiles. Este estudio por lo tanto sitúa a Menga entre los logros de ingeniería megalítica más ambiciosos de la prehistoria europea, un testimonio de la habilidad material e ingenio organizativo de las sociedades neolíticas tardías en la Prehistoria ibérica.

Fuentes

Rodríguez, J.A.L., Sanjuán, L.G., Álvarez-Valero, A.M. et al. The provenance of the stones in the Menga dolmen reveals one of the greatest engineering feats of the Neolithic. Sci Rep 13, 21184 (2023). doi.org/10.1038/s41598-023-47423-y

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16 abr 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La montaña de Antequera que fue más importante que el sol

15/04/2023. Notas de Prensa.

Una de las muchas curiosidades del dolmen de Menga en Antequera (Málaga), declarado Patrimonio de la Humanidad y construido hace unos 5.600 años, es su orientación. Cuando la mayoría de las estructuras neolíticas miran hacia el amanecer, lo hace a 45 grados, en línea recta hacia la Peña de los Enamorados, un montículo de piedra caliza cuyo perfil se asemeja al de un rostro humano recostado. Allí, bajo su mentón – donde hay un alto muro conocido popularmente como Tajo Colorao – se encontró en 2020 un dolmen funerario que, según investigaciones recientes, también tiene la misma orientación. Ambos miran hacia la montaña, que los científicos creen que desempeñó un papel extremadamente importante para la gente de la zona en el período Neolítico. Tanto es así que los edificios se alineaban con él, dándole más protagonismo que el sol.

El trabajo arqueológico sirvió para describir características previamente desconocidas de la tumba, como la complejidad de su construcción, que utilizó piedras talladas. Pero sobre todo, destaca el papel de la Peña de los Enamorados como lugar de encuentro y punto de referencia de la sociedad neolítica local. Las pinturas rupestres del Tajo Colorao, que datan de unos 6.000 años, eran un indicio de que se sustentaba la extraña orientación del dolmen de Menga. Y la disposición de esta tumba, ubicada en el sitio de Piedras Blancas, así lo confirma. Así lo explica el artículo publicado este viernes por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) en la revista científica antigüedad. “Esto subraya el carácter de la roca como hito y geoescultor”, afirma el texto, que concluye que “Antequera ejemplifica el poder con el que la naturaleza moldeó la cosmovisión neolítica, inspirando y dirigiendo la creación de monumentos”.

Leonardo García Sanjuán, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Sevilla, junto con David Wheatley, especialista de la Universidad de Southampton, fue uno de los directores de la excavación, que se llevó a cabo entre septiembre y noviembre de 2020. Desde Kiel (Alemania), donde ocupó durante un semestre la cátedra de honor Johanna Mestorf en la universidad, García Sanjuán recuerda que la Peña de los Enamorados es ahora un cruce de caminos -a sus pies se encuentra la autovía A-45, que une Málaga con Córdoba y la A-92 de Sevilla a Granada- y que estas carreteras siguen los mismos recorridos históricos sobre los que se encontraba “para referencia” este promontorio con forma de cara. «Los colonos del Neolítico lo adoraban como una montaña sagrada», cree. Por eso construyeron a sus pies este megalito, el cuarto de la zona, junto con los tres declarados Patrimonio de la Humanidad desde 2016: Viera, El Romeral y Menga.

La construcción mantiene un diálogo entre la naturaleza y el hombre tal y como se encuentra en otras comunidades prehistóricas europeas. Aquí excavaron la tierra, dejando las rocas subterráneas a los lados, y luego instalaron varias losas que servían de entrada y fondo de la tumba. Algunas de estas losas también tienen decoraciones naturales, como olas, petrificadas por la acción del mar que formó la roca -similar a El Romeral-, mientras que otras estaban explícitamente decoradas con grabados, que ahora se están estudiando.

Más del 95% de los cerca de 2.000 monumentos megalíticos de la Península Ibérica están orientados al sol, pero esta tumba, al igual que Menga, no lo hace. Y al igual que el dolmen, está orientado a 45 grados. Sin embargo, sus constructores también querían domar la luz y enfatizar su importancia para el sol. Gracias a una proeza de la ingeniería, colocaron una serie de piedras que actúan como embudo por donde penetra la luz entre el 21 y el 22 de junio de cada año para iluminar la placa que sella la cámara por el fondo. Allí encontraron un pequeño ídolo -quizás divino- y colocaron debajo de él dos piedras triangulares, a las que dieron forma de flecha. Señalan exactamente el lugar por donde pasa el sol, es decir, el solsticio de verano. Incluso dos cuerpos enterrados allí siglos después mantienen la trayectoria. “Todo indica que la dirección fue buscada. Quizás nunca sepamos por qué, pero tiene sentido que tiene que ver con la conexión con la divinidad y el culto a los antepasados”, dice César González-García, arqueoastrónomo del Instituto de Estudios del Patrimonio Cultural (Incipit) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ( CSI). ). Fue él quien, a través de un modelo 3D y un programa informático, reconstruyó la situación del sol en el solsticio del año 3.100 a.C. Simulado para confirmar su entrada en el fondo de la tumba.

El análisis de radiocarbono data la construcción de la tumba en esta época prehistórica, aunque el borde data de varios siglos antes. De hecho, la hipótesis principal del artículo apunta más bien a esta fecha, muy similar a la de la construcción del dolmen de Menga, entre el 3.800 y el 3.600 a. – aunque esta teoría aún no ha sido confirmada por nuevas técnicas. Lo que ha confirmado la investigación es que su uso se divide en tres fases, en las que se han encontrado diversos restos humanos y pétreos, así como una decena de vasijas de cerámica, cuyo contenido se está analizando.

En un principio sirvió como osario y los huesos de los distintos cadáveres se han ido mezclando con el tiempo (se han encontrado restos de nueve personas, pero se cree que muchas más han sido enterradas, sólo se han retirado periódicamente los restos, como actualmente el caso). Cementerios). Unos 600 años después, el nivel más bajo se rellenó con tierra y se colocaron nichos de piedra sobre él, en los que descansan los cuerpos de un hombre y una mujer, que debieron ser relevantes socialmente, «aunque no enterrados con dotes prestigiosas como metales, marfil o pedernal.» dice García Sanjuán. Algún tiempo después no se sabe cuánto tiempo estuvo sellada la tumba, aunque en la Edad del Bronce, unos 1.700 años antes de Cristo, dos años, milenios después de la creación de la tumba.

Entre la ciencia y la leyenda

La segunda etapa de explotación del hipogeo megalítico del yacimiento de Piedras Blancas despierta la mayor curiosidad de los investigadores. Esto se debe a que está ligado a la leyenda de la Peña de los Enamorados. Según su primera versión escrita en el siglo XV, dos amantes -él cristiano y ella musulmana- saltaron del Tajo Colorao y fueron enterrados al pie de esta formación rocosa. Es exactamente lo que encontraron los arqueólogos: un hombre y una mujer juntos en una tumba. “Hay una parte de esta historia legendaria que podría tener aquí su base histórica”, dice el investigador Leonardo García Sanjuán, quien explica que el diálogo entre ciencia y leyenda existe pero no puede tomarse al pie de la letra, como ocurre con otros mitos del mundo. El caso es de edificios de aquella época como Newgrange (Irlanda) o Stonehenge (Gran Bretaña). Eso sí, apunta que ya en el siglo XII, un geógrafo andaluz menciona los topónimos de la Peña de los Enamorados y que, por tanto, existe la posibilidad de que la tradición oral original se remonte a épocas lejanas. “¿Hasta qué punto se ha registrado a lo largo de la historia que hubo entierros aquí? ¿Es casualidad que allí estén enterrados un hombre y una mujer? No lo sabemos, ahora todo es un nuevo misterio”, explica el arqueólogo, dejando preguntas abiertas para que nuevas investigaciones algún día puedan responderlas.

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16 mar 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Identifican vino en cerámicas de Menga como prueba del papel "especial" del cerro antes de levantar el dolmen

Han sido detectados vestigios de "uva tinta y blanca fermentada", como contenido de vasijas previas a la construcción de Menga. 

15/03/2023. La Vanguardia

El libro "Dolmen de Menga. Intervención de 2005-2006", coordinado por el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Leonardo García Sanjuán y publicado recientemente por la Editorial de la Universidad hispalense y la editorial Almuzara, recoge la identificación de vestigios de vino en fragmentos de cerámica procedentes del firme del cerro donde se alza dicho monumento y usados para conformar el túmulo que lo cubre, extremo "sintomático" del papel "especial" que ya jugaba este enclave antes de la construcción del citado megalito.

El volumen en cuestión, según explica a Europa Press el profesor Leonardo García Sanjuán, consta de 486 páginas divididas en 16 capítulos, que contienen un "amplio estudio multidisciplinar de todo el registro arqueológico" cosechado en las excavaciones acometidas entre octubre de 2005 y febrero de 2006 en este imponente monumento megalítico, buque insignia de los Dólmenes de Antequera (Málaga), un enclave declarado Patrimonio Mundial en 2016 e indiscutible referente del megalitismo en Andalucía y en toda España.

Y es que además de los valores propios del enclave, que abarca también a las construcciones megalíticas de Viera y El Romeral, el dolmen de Menga está caracterizado por notables singularidades.

La alineación de su eje central, por ejemplo, no se corresponde con el lugar de salida del sol como resulta común en los megalitos del sur de la península Ibérica, sino con La Peña de los Enamorados, la montaña de silueta antropomórfica que domina el paisaje de la Vega de Antequera, contando por cierto con un abrigo decorado con pinturas rupestres, al que apunta precisamente el eje de Menga. 

AMPLIO TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

El citado estudio científico sobre el registro arqueológico obtenido de la intervención promovida en el dolmen de Menga entre 2005 y 2006 es fruto del trabajo de un equipo de 33 investigadores pertenecientes a las universidades de Alcalá de Henares, Atenas, Bretaña Sur, Córdoba, Durham, Granada, Jaén, Lisboa, Salamanca y Sevilla; así como a organismos como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS) o el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH).

Una de las "grandes cuestiones" que plantea el libro, según el profesor Leonardo García Sanjuán, profundiza en la "significación" del cerro donde se alza el dolmen de Menga, en plena Vega de Antequera, antes de que fuese acometida su construcción, exponiendo que para conformar el túmulo que cubre el dolmen fue usada la propia tierra del cerro.

Al respecto, ha explicado que las excavaciones arqueológicas de 2005 y 2006 en el enclave, abarcando el citado túmulo, arrojaron que el mismo contenía una cantidad "bastante abundante" de cerámica, tratándose de cerámica "muy rodada y triturada", es decir fragmentos que estuvieron bastante "tiempo estratificados en el suelo del cerro antes de pasar a formar parte del túmulo". 

"JUGO DE UVA FERMENTADO"

Los estudios a los que han sido sometidos algunos de los citados fragmentos de cerámica rescatados entre 2005 y 2006, según ha pormenorizado, arrojan que las vasijas a las que pertenecían tales piezas habrían contenido un "amplio espectro de alimentos", como "grasas animales, grasas vegetales, miel o cera de abeja" y, especialmente, "algo bastante inesperado", como es "jugo de uva fermentado, que en el sentido estricto es vino".

Leonardo García Sanjuán ha manifestado así que este "interesante" descubrimiento refleja el consumo de vino en el citado cerro, antes de la construcción del dolmen de Menga, precisando eso sí que los resultados de los mencionados estudios "no hablan de una actividad vitiovinícola como tal", pues aún no es posible esclarecer si los restos de vino identificados en la cerámica proceden "de un cultivo de la uva más o menos sofisticado o de uvas silvestres".

"Lo que tenemos claramente es uva tinta y blanca fermentada, contenido en las vasijas" de las que proceden los fragmentos de cerámica recogidos del suelos del cerro donde se alza el dolmen de Menga para conformar el túmulo, ha puntualizado.

Tal extremo "demuestra como mínimo que el principio de fermentación de la uva, que produce un caldo con alcohol, con un efecto intoxicante para los seres humanos, ya se manejaba en aquella época" previa a la construcción del dolmen de Menga, ha explicado rememorando que las nuevas dataciones incorporadas a este libro, fruto del uso de distintos métodos como el radiocarbono o la luminiscencia por estimulación óptica, fijan la construcción del megalito entre los años 3.800 y 3.600 antes de nuestra era.

Todo coincide, según agrega, con un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Science, que merced al análisis genómico de 3.525 variedades de uva determina que el cultivo de la vid habría comenzado hace unos 11.000 años en Oriente Medio y la actual región del Cáucaso, para posteriormente extenderse hacia el sur de Europa. 

EL PAPEL "SOCIAL Y CULTURAL DEL ALCOHOL"

Al punto, Leonardo García Sanjuán ha recordado el "papel social y cultural" del alcohol "en las sociedades complejas tempranas", pues "en sus diversas formas", ya fuese cerveza o vino, su consumo estaría asociado a "eventos sociales de importancia"; lo que le ha llevado a señalar el papel del "banquete como fenómeno muy asociado a las reuniones de población o agregaciones", eventos que figuran "en la génesis misma de grandes monumentos" como Menga.

Ello conduce a pensar, como ha explicado García Sanjuán, que "la presencia de vino" en el cerro del dolmen de Menga antes de la construcción del mismo "puede ser sintomática o significativa" de que el enclave ya acogía "actividades de convivialidad" antes de ser el emplazamiento del impotente megalito. 

UN LUGAR YA "ESPECIAL"

"Tiene todo el sentido. Un monumento tan complejo y sofisticado como el dolmen de Menga no iba a ser construido en cualquier sitio, sino en uno que ya fuese especial para sus constructores", ha razonado, insistiendo en "la significación" del cerro para las comunidades humanas de aquella época, antes de la construcción del monumento megalítico.

El cerro contó así con "una frecuentación humana muy intensa", lo que se encuadra en la "densa ocupación" de la Vega de Antequera, con "comunidades importantes" como la que "evidencia" el yacimiento del poblado neolítico de Arroyo Saladillo, por ejemplo.

"Todo apunta a que en los siglos previos a la construcción de Menga, la Vega de Antequera acogía ya una importante actividad humana", enfatiza García Sanjuán, exponiendo que en la "tradición de agregacionismo asociada" a esta zona el cerro del dolmen "juega un papel especial", como refleja este nuevo descubrimiento.

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Un hallazgo demuestra que en Málaga se producía vino hace 6.000 años

Este descubrimiento revela que en la provincia ya existían prácticas viticultoras y se consumía uva fermentada - Las investigaciones son resultado de las excavaciones que se han llevado en el Dolmen de Menga, la estructura megalítica de Antequera. 

14/03/2023. La Opinión de Málaga. Chaima Laghrissi

En Málaga se producía vino hace 6.000 años. Así lo afirma un descubrimiento que los arqueólogos andaluces han llevado a cabo en el entorno del Dolmen de Menga, en Antequera.

Lo que demuestra que en el Neolítico ya había técnicas de viticultura y ya se consumía vino antes de la llegada de los fenicios. Este hallazgo se ha revelado tras analizar unas vasijas neolíticas que se han encontrado en el Dolmen de Menga.

Leonardo García Sanjuán, Catedrático de Prehistoria en la Universidad de Sevilla, es uno de los principales investigadores que ha liderado dichos estudios.

Durante cuatro años, García y su equipo han investigado y estudiado el Dolmen, lo que les ha llevado a importantes descubrimientos como estas vasijas encontradas en el túmulo del Dolmen: "Hemos estudiado unos fragmentos de cerámica de la tierra que cubre el dolmen y son anteriores al túmulo. En las vasijas hemos encontrado restos químicos uva fermentada, químicamente un zumo de uva fermentado está compuesto de agua, etanol y la uva", cuenta. 

Los fragmentos analizados proceden sólo de una decena de vasijas, pero "había miles": "El método científico que empleamos es trabajoso. Se llevan a cabo dos métodos: la cromatografía de gases y espectrometría de masas. Con esto se analizan las moléculas que hay en las vasijas", explica el investigador.

Gracias a este descubrimiento se puede llegar a la conclusión de que el vino desempeñó un papel importante en la vida y la cultura de la zona en el pasado: "Es interesante, porque es anterior a la construcción del dolmen. Esto quiere decir que el dolmen se construye sobre un foco de socialización, ya que en ese terreno se consumía vino, había vida ahí. El consumo de vino se da en el contexto social".

Antecedentes

El investigador recalca que "no se trata de un simple accidente. No es casualidad, esto ocurría habitualmente, era una de sus prácticas. Tenemos pocos datos de cómo se cultivaba y hacía el vino, qué procedimiento. Estos indicios son interesantes", indica.

Según el catedrático, "la revista Science publicó un estudio que demuestra, a través de la genética de la uva, que la domesticación de ésta ocurrió hace 11.000 años. Además, la uva doméstica, la cultivada, por el ser humano, se expande a Occidente; y se generaliza conforme llega el Neolítico".

La posibilidad de producir vino ya se trata en uno de los 16 capítulos del libro 'Dolmen de Menga. Intervención de 2005-2006: Investigando la génesis de un monumento neolítico’. 

Ahora el estudio de la revista científica respalda los hallazgos de García y su equipo: "En el libro lo planteamos hipotéticamente, pero ahora se puede afirmar tras este estudio".

Leonardo es el coordinador y responsable científico de este libro, en el que han participado 33 personas de cinco países Y adelanta que "aún hay muchas cosas que investigar en Antequera, prioridades urgentes como el Tholos de El Romeral, del que no se sabe nada".

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8 mar 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Fijada entre los años 3800 y 3600 la fecha más "verosímil" de construcción del dolmen de Menga

Un estudio recientemente publicado da nuevas claves sobre este hito de la prehistoria. 

05/03/2023. El Español

El libro Dolmen de Menga. Intervención de 2005-2006, coordinado por el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Leonardo García Sanjuán y publicado recientemente por la Editorial de la Universidad hispalense y la editorial Almuzara, fija entre los años 3.800 y 3.600 antes de nuestra era (a.n.e.) la fecha más "verosímil" para la construcción de este "extraordinario" monumento megalítico.

Dado que no consta en dicho arco temporal ni en los siglos previos ningún monumento megalítico en todo el sur de la Península Ibérica "que se aproxime en complejidad" al dolmen de Menga, los autores de este trabajo plantean además las hipótesis de que los conocimientos necesarios para su erección derivasen de la experiencia previa en la instalación de menhires, o de información cosechada gracias a "contactos interregionales" con poblaciones de otras zonas de Europa.

El volumen en cuestión, según explica a Europa Press el profesor Leonardo García Sanjuán, consta de 486 páginas divididas en 16 capítulos, que contienen un "amplio estudio multidisciplinar de todo el registro arqueológico" cosechado en las excavaciones acometidas entre octubre de 2005 y febrero de 2006 en este imponente monumento megalítico, buque insignia de los Dólmenes de Antequera (Málaga), un enclave declarado Patrimonio Mundial en 2016 e indiscutible referente del megalitismo en Andalucía y en toda España.

Y es que además de los valores propios del enclave, que abarca también a las construcciones megalíticas de Viera y El Romeral, el dolmen de Menga está caracterizado por notables singularidades.

La singularidad de Menga 

La alineación de su eje central, por ejemplo, no se corresponde con el lugar de salida del sol como resulta común en los megalitos del sur de la península Ibérica, sino con La Peña de los Enamorados, la montaña de silueta antropomórfica que domina el paisaje de la Vega de Antequera, contando por cierto con un abrigo decorado con pinturas rupestres, al que apunta precisamente el eje de Menga.

El citado estudio científico sobre el registro arqueológico obtenido de la intervención promovida en el dolmen de Menga entre 2005 y 2006 es fruto del trabajo de un equipo de 33 investigadores de España, Francia, Grecia, Portugal y Reino Unido; pertenecientes a las universidades de Alcalá de Henares, Atenas, Bretaña Sur, Córdoba, Durham, Granada, Jaén, Lisboa, Salamanca y Sevilla; así como a organismos como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS) o el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH).

Especialmente, el profesor García Sanjuán destaca la colaboración entre el equipo de la Universidad Hispalense que ha coordinado este trabajo y el grupo de investigadores de la Universidad de Granada que acometió las excavaciones promovidas en el dolmen de Menga entre 2005 y 2006, con Francisco Carrión Méndez al frente.

La fecha de construcción

Entre los resultados de este estudio, García Sanjuán resalta que ha sido posible "fijar por fin la fecha de construcción" del enclave "con una alta certidumbre científica". "Hasta ahora teníamos algunos indicios buenos, pero con este estudio de las muestras recogidas en la excavación de 2005 y 2006, al fin tenemos una fecha muy verosímil y muy creíble", enfatiza detallando que para ello los investigadores se han servido de "varios métodos distintos de datación", como el radiocarbono o la luminiscencia por estimulación óptica.

Los resultados de estos trabajos, así, reflejan que el dolmen de Menga fue construido entre los años 3.800 y 3.600 antes de nuestra era, una información "crucial" porque para la ciencia, según García Sanjuán, "poner el dolmen de Menga en su tiempo era una prioridad de primer orden". Se trata, según sus palabras, de "un gran avance" en el conocimiento de esta emblemática construcción megalítica, porque "hace sólo 20 años se manejaba la idea" de que el dolmen de Menga había sido levantado durante la Edad del Cobre, en un periodo "casi mil años posterior" al que ahora ha sido fijado.

Pero esta datación, según precisa el coordinador de este estudio, "plantea toda una nueva serie de cuestiones", pues no consta que en el mencionado arco temporal hubiese en el sur de la Península Ibérica "ningún monumento megalítico que se aproxime en complejidad al dolmen de Menga", lo que irremediablemente suscita la interrogante del origen de los "conocimientos de ingeniería y arquitectura" usados por los constructores de un monumento de tan "extraordinario" porte.

El problema de cómo fue construido

El investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) José Antonio Lozano Rodríguez, quien participa en este estudio, acumula de hecho "cuatro años" trabajando en esclarecer el "problema" científico correspondiente a "cómo" fue levantado este imponente dolmen, pues como insiste García Sanjuán, "en los siglos previos" a su construcción no se aprecia en las sociedades prehistóricas de su contexto geográfico "una evolución gradual" que refleje la construcción de "monumentos cada vez más complejos".

Dado el caso, este estudio plantea dos hipótesis, comenzando por la posibilidad de que los constructores del dolmen obtuviesen los conocimientos de "la experiencia previa en la erección de menhires", si bien en el sur peninsular "todavía" no hay "datos de buena calidad sobre las edificaciones o espacios rituales conformados con menhires".

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Datan entre los años 3.800 y 3.600 a.c la construcción del dolmen de Menga

Hace solo 20 años se manejaba la idea de que había sido levantado durante la Edad del Cobre, un periodo casi mil años posterior al que ahora ha sido fijado. 

08/03/2023. Las 4 Esquinas

El dolmen de Menga de Antequera fue construido entre los años 3.800 y 3.600 antes de nuestra era. Esta es la fecha más ‘verosímil’ que arroja el libro ‘Dolmen de Menga. Intervención de 2005-2006’, coordinado por el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, Leonardo García Sanjuán, y publicado recientemente por la editorial de la Universidad hispalense y la editorial Almuzara.

La época de construcción Menga ha bailado con frecuencia, pues hasta principios del siglo XXI se pensaba que el recinto fue levantado en la Edad del Cobre, hace unos 5.000 años, mientras que la tesis recientes fueron adelantando su origen pero sin mucha certeza.

Entre los resultados de este estudio, García Sanjuán resalta que ha sido posible “fijar por fin la fecha de construcción” del enclave “con una alta certidumbre científica”. “Hasta ahora teníamos algunos indicios buenos, pero con este estudio de las muestras recogidas en la excavación de 2005 y 2006, al fin tenemos una fecha muy verosímil y muy creíble”, enfatiza, detallando que para ello los investigadores se han servido de “varios métodos distintos de datación”, como el radiocarbono o la luminiscencia por estimulación óptica.

Los resultados de estos trabajos, así, reflejan que el dolmen de Menga fue construido entre los años 3.800 y 3.600 antes de nuestra era, una información “crucial” porque para la ciencia, según García Sanjuán, “poner el dolmen de Menga en su tiempo era una prioridad de primer orden”. Se trata, según sus palabras, de “un gran avance” en el conocimiento de esta emblemática construcción megalítica, porque “hace sólo 20 años se manejaba la idea” de que el dolmen de Menga había sido levantado durante la Edad del Cobre, en un periodo “casi mil años posterior” al que ahora ha sido fijado.

Pero esta datación, según precisa el coordinador de este estudio, “plantea toda una nueva serie de cuestiones“, pues no consta que en el mencionado arco temporal hubiese en el sur de la Península Ibérica “ningún monumento megalítico que se aproxime en complejidad al dolmen de Menga”, lo que irremediablemente suscita la interrogante del origen de los “conocimientos de ingeniería y arquitectura” usados por los constructores de un monumento de tan “extraordinario” porte.

En este sentido, han planteado las hipótesis de que los conocimientos necesarios para su erección derivasen de la experiencia previa en la instalación de menhires o de información cosechada gracias a “contactos interregionales” con poblaciones de otras zonas de Europa.

Sobre el libro

El volumen en cuestión, según explica a Europa Press el profesor Leonardo García Sanjuán, consta de 486 páginas divididas en 16 capítulos, que contienen un “amplio estudio multidisciplinar de todo el registro arqueológico” cosechado en las excavaciones acometidas entre octubre de 2005 y febrero de 2006 en este imponente monumento megalítico, buque insignia de los Dólmenes de Antequera,  junto a las construcciones megalíticas de Viera y El Romeral. El enclave fue declarado Patrimonio Mundial en 2016 y es indiscutible referente del megalitismo en Andalucía y en toda España.

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14 feb 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Un estudio avisa de "fracturaciones" en el dolmen de Menga y aboga por un análisis geotécnico para "corregirlas"

Aseguran que se trata de patologías no "dramáticas" pero que "sí requieren de una atención urgente" para su tratamiento. 

13/02/2023. Málaga Hoy

El libro Dolmen de Menga. Intervención de 2005-2006, coordinado por el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Leonardo García Sanjuán y publicado recientemente por la Editorial de la Universidad hispalense y la editorial Almuzara, refleja en uno de sus capítulos que dicha construcción megalítica, declarada Monumento Nacional en 1886, sufre "fracturaciones" en sus cobijas fruto de la "presión" que soportan las mismas. Ante ello, los científicos abogan por "un estudio geotécnico en profundidad", para esclarecer si tales fracturas "van a ir a más o no" y para averiguar "cómo corregirlas".

El volumen en cuestión, según explica el profesor Leonardo García Sanjuán, consta de 486 páginas divididas en 16 capítulos, que contienen un "amplio estudio multidisciplinar de todo el registro arqueológico" cosechado en las excavaciones acometidas entre octubre de 2005 y febrero de 2006 en este imponente monumento megalítico, buque insignia de los Dólmenes de Antequera, un enclave declarado Patrimonio Mundial en 2016 e indiscutible referente del megalitismo en Andalucía y en toda España.

Y es que además de los valores propios del enclave, que abarca también a las construcciones megalíticas de Viera y El Romeral, el dolmen de Menga está caracterizado por notables singularidades.

La alineación de su eje central, por ejemplo, no se corresponde con el lugar de salida del sol como resulta común en los megalitos del sur de la península Ibérica, sino con la Peña de los Enamorados, la montaña de silueta antropomórfica que domina el paisaje de la Vega de Antequera, contando por cierto con un abrigo decorado con pinturas rupestres, al que apunta precisamente el eje de Menga.

El citado estudio científico sobre el registro arqueológico obtenido de la intervención promovida en el dolmen de Menga entre 2005 y 2006 es fruto del trabajo de un equipo de 33 investigadores de España, Francia, Grecia, Portugal y Reino Unido; pertenecientes a las universidades de Alcalá de Henares, Atenas, Bretaña Sur, Córdoba, Durham, Granada, Jaén, Lisboa, Salamanca y Sevilla; así como a organismos como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS) o el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). LAS "PATOLOGÍAS" DEL DOLMEN

Uno de los 16 capítulos del libro, como han explicado a Europa Press Leonardo García Sanjuán y el investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) José Antonio Lozano Rodríguez, como ponente de este apartado, se centra en el estado de conservación del dolmen, a cuenta de las "patologías geoquímicas" que presenta.

A tal efecto, José Antonio Lozano ha expuesto que el dolmen de Menga fue levantado con "rocas blandas o moderadamente blandas" y, desde su construcción varios milenios atrás, "ha tenido una continuidad de uso prácticamente constante", acogiendo además actividades "de todo" tipo.

Por ejemplo, ha detallado que allá en los siglos XIX y XX esta construcción megalítica fue utilizada para guardar "ovejas y cabras", extremo que "generó una gran erosión" en sus ortostatos o losas verticales "por el roce del ganado" contra tales piezas. Es más, incluso pesa constancia de "hogueras en el interior" del monumento, pues otrora fue usado como "refugio o vivienda".

Todo ello, según este miembro del CSIC, se ha traducido en "determinadas patologías" en las rocas que conforman el dolmen, como "costras" que en su mayoría reflejan "alteraciones químicas" de los materiales, "filtraciones de agua" o "el mal de la piedra", es decir la progresiva descomposición de las superficies pétreas.

"Fracturación" en las cobijas

Pero según José Antonio Lozano, las patologías de mayor envergadura detectadas en el dolmen de Menga están "relacionadas con la fracturación" observada en las cobijas del recinto, fruto de la "presión" que soportan, extremo que se aprecia "fundamentalmente" en las dos primeras cobijas de la galería, al no contar las mismas con pilares.

Al punto, José Antonio Lozano y Leonardo García Sanjuán indican que actualmente no se conoce "cuánto riesgo hay" en tales fracturas y si las mismas "van a ir a más o no", pues este estudio sobre el estado de conservación del dolmen y sus patologías constituye "un diagnóstico preliminar, que debe ser ampliado con un estudio geotécnico en profundidad". No sólo para aclarar si dichas fracturas "van a ir a más", sino especialmente para "saber cómo corregirlas", según precisan.

En ese sentido, Leonardo García Sanjuán reflexiona que se trata de "cuestiones que sin ser dramáticas, sí que requieren de una atención urgente" por parte de las autoridades, pues hablamos de patologías que "no han sido monitorizadas ni realmente controladas durante los últimos 20 años", pesando además la falta de "estudios en profundidad" sobre estas afecciones que sufre el dolmen de Menga.

Actuaciones con "repercusión"

A colación, García Sanjuán ha recordado el estudio promovido junto con la también investigadora del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Coronada Mora Molina, sobre las intervenciones realizadas desde 1840 en los dólmenes de Antequera, pues dicho trabajo arrojó la detección de al menos 26 actuaciones con "repercusiones para la integridad de los dólmenes y su entorno".

"Algunas intervenciones arqueológicas han sido muy agresivas", ha manifestado García Sanjuán, toda vez que aquella "revisión crítica" de las actuaciones acometidas en el enclave reflejaba, por ejemplo, que las excavaciones acometidas en el dolmen de Menga entre 1842 y 1847 por Rafael Mitjana y Ardison ya supusieron "la apertura de un nuevo acceso" o "la presumible acumulación de la masa tumular extraída en otra zona" diferente a la original.

Así, García Sanjuán ha aseverado que estas patologías deben ser "una de las prioridades" a la hora de planear las futuras actuaciones en el dolmen de Menga, un asunto a incluir "muy alto en la agenda de la gestión del monumento".

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1 feb 2023 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Nueva monografía con importantes descubrimientos sobre el dolmen de Menga

31/01/2023. Universidad de Sevilla

La monografía Dolmen de Menga; La Intervención de 2005-2006: Investigando la Génesis de Un Monumento Neolítico Excepcional, coeditada por la Editorial Universidad de Sevilla y Almuzara Universidad bajo la dirección científica del profesor Leonardo García Sanjuán, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Sevilla, da a conocer múltiples estudios científicos e importantes descubrimientos sobre el gran dolmen de Menga, monumento megalítico que forma parte del sitio de los Dólmenes de Antequera (Málaga).

El dolmen de Menga,  parte del sitio de los Dólmenes de Antequera, se encuentra incluido en la Lista de Patrimonio Mundial de UNESCO desde 2016, y conforma uno de los paisajes megalíticos de más riqueza y originalidad de toda Europa. A pesar de su importancia, hasta hace poco tiempo eran muchas las incógnitas existentes en torno a su origen, su contexto social y cultural como monumento, y su ulterior devenir como referente de las sociedades prehistóricas e históricas del sur de España. En esta obra se presenta un completo estudio científico del registro obtenido en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en Menga entre octubre de 2005 y febrero de 2006, y que permanecían casi completamente inéditas.

Como resultado de este estudio, financiado por el Proyecto “Biografías Megalíticas: el Paisaje Monumental de Antequera en su Contexto Temporal y Espacial (BIOMEGA)” (HAR2017-87481-P, 2018-2021) del Plan Nacional de I+D del Gobierno de España, se han obtenido gran cantidad de datos nuevos que permiten avanzar considerablemente en la interpretación de este complejo monumento. A partir de las evidencias generadas en esta investigación, es posible, por primera vez, entender el contexto y marco socio-cultural en el que un dolmen tan prodigioso pudo ser concebido y erigido. El nuevo conocimiento generado contribuye a trasladar al público una información contrastada y de calidad del gran sitio prehistórico antequerano, a la vez que ayuda a definir las futuras prioridades de su investigación científica.

En esta obra se presenta un completo estudio científico del registro obtenido en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en Menga entre octubre de 2005 y febrero de 2006, y que permanecían casi completamente inéditas. Este estudio comprende un amplio y heterogéneo conjunto de estructuras arquitectónicas y unidades estratigráficas, así como un vasto elenco de cultura material y restos orgánicos que abarca más de 2500 ítems. Ello ha exigido el concurso de un amplio equipo humano, compuesto por 33 investigadoras e investigadores adscritos a instituciones de cinco países distintos (España, Francia, Grecia, Portugal y Reino Unido), incluyendo diez universidades (Alcalá de Henares, Atenas, Bretaña Sur, Córdoba, Durham, Granada, Jaén, Lisboa, Salamanca y Sevilla) y varios organismos científicos, como el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS) o el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), así como varios profesionales libres.

El libro será presentado en el Museo Municipal de Antequera el jueves 2 de febrero de 2023 a las 19:00. En el acto participarán Juan Rosas, concejal de Patrimonio Mundial del Ayuntamiento de Antequera; Araceli López Serena, directora de la Editorial Universidad de Sevilla, Manuel Pimentel Siles, director de la editorial Almuzara, escritos, el profesor Leonardo García Sanjuán, coordinador científico de la obra, José Antonio Lozano Rodríguez, científico titular del CSIC (Tenerife), responsable del estudio geoarqueológico, y el profesor Francisco Carrión Méndez, de la Universidad de Granada, director de las excavaciones.


DIA:         Jueves 2 de febrero

LUGAR:   19'00h

HORA:     Museo Municipal de Antequera

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30 jul 2022 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El sol ayuda a poner fecha a la construcción del Dolmen de Menga

Gracias al carbono 14 y la datación por luminiscencia, una investigación data el origen del monumento entre el 3.800 y 3.600 a. C., mil años antes que Stonehenge. 

30/07/2022. El País. Nacho Sánchez

La fecha de construcción del Dolmen de Menga, en Antequera (Málaga) ha bailado con frecuencia. Hasta principios del siglo XXI se pensaba que el recinto, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2016, fue levantado en la Edad del Cobre, hace unos 5.000 años. Las tesis recientes fueron adelantando su origen, pero sin demasiadas certezas. Un grupo de investigadores ha dedicado siete años de trabajo a conseguir establecer el momento más aproximado posible de la edificación gracias a tres métodos de datación científica que han aclarado que el monumento megalítico se levantó entre el 3.800 y 3.600 antes de Cristo, en el Neolítico. “Había bastante confusión al respecto y ahora hemos dado un paso de gigante porque los datos son robustos y concluyentes”, relata satisfecho Leonardo García Sanjuán, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Sevilla, quien ha liderado la primera investigación dirigida específicamente a conocer esa fecha. Sus resultados se publicarán a finales de agosto en la revista especializada Quaternary Research, editada por la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido.

La leyenda que resolvió el misterio del dolmen de Menga

No ha sido fácil conseguir datos fiables que sustenten la conclusión de este amplio trabajo. Bien lo saben García Sanjuán, el geólogo griego Constantin Athanassas y la doctora en Físicas Alicia Medialdea, responsable del laboratorio de Datación por Luminiscencia del Centro Nacional de Estudios de la Evolución Humana (CNIEH) de Burgos. A oscuras y tras excavar más de un metro, se dedicaron a extraer materiales escondidos bajo el principal pilar sobre el que se sustenta la cubierta del dolmen, que pesa 170 toneladas. Buscaban minúsculos cristales de cuarzo entre el relleno original de la cavidad, porque desde que se colocó sobre ellos la gran roca, dejaron de recibir luz. Y es justo lo que permite, ya en el laboratorio, medir cuánto tiempo ha pasado desde entonces gracias a la técnica de luminiscencia por estimulación óptica. “Tomamos 10 muestras y tres han dado resultados positivos muy concluyentes”, sostiene Medialdea.

Esta datación ha permitido establecer una fecha de construcción del megalito entre los siglos 39 y 37 a. C., el tiempo que llevaban esos cuarzos sin ver la luz. Sin embargo, no era suficiente. Los investigadores necesitaban más datos para corroborarlo y realizaron una segunda aproximación. Lo hicieron estudiando huesos de animales y restos de material carbonizado recogidos del túmulo del dolmen —el sustrato que le rodea y cubre— por el profesor Francisco Carrión, de la Universidad de Granada, en 2005. Los análisis de radiocarbono —carbono 14— y la elaboración de un sistema estadístico arrojaron una fecha. Ofrecía el mismo baremo: entre 3.800 y 3.600 años antes de Cristo. Todo coincidía. Supone más de mil años antes que el monumento megalítico de Stonehenge, en el Reino Unido.

El trabajo científico —financiado por el Gobierno de España y en el que han participado las universidades de Sevilla, Atenas, Lisboa y Southampton, además del CNIEH—, que ha permitido elaborar el artículo A Multi-Method Approach to the Genesis of Menga, a World Heritage Megalith que se publicará el próximo mes, sirve para ajustar la construcción del Dolmen de Menga al Neolítico. Para los investigadores, concretar esa fecha es importante porque les permite plantear nuevas preguntas para conocer mejor el monumento, descubierto para la ciencia por Rafael Mitjana en 1847.

Dos teorías y una duda

Una de las cuestiones es tan sencilla como fascinante. Más aun teniendo en cuenta que todo sucedió hace casi 6.000 años. ¿De dónde sacaron los conocimientos de ingeniería quienes lo levantaron? Lo único que se sabe es que fueron seres humanos que sabían de matemáticas, física o astronomía. Lo demostró el propio García Sanjuán junto al geólogo marino José Antonio Lozano, analizando en otra investigación el origen de las rocas utilizadas y el trayecto para su traslado hasta el punto exacto en el que fue erigido el dolmen, que mira hacia la Peña de los Enamorados —mole caliza con perfil de rostro humano— en vez de al sol, como la mayoría de construcciones neolíticas.

Hay dos hipótesis. La primera es que los pobladores de la zona —en el centro de la actual Andalucía— que llegaron hace unos 7.500 años adquirieran experiencia previa levantando menhires. De hecho, la investigadora Primitiva Bueno apuntó hace años que algunas de las rocas utilizadas para el dolmen de Menga podrían haber tenido previamente dicho uso. Esta vía local tiene lagunas: la presencia de estas construcciones es excepcional en el entorno, al menos, que se conozca. No hay ejemplos de evolución de monumentos más sencillos a más complejos. Habría hecho falta entonces una especie de Leonardo Da Vinci de la época, “pero aun así necesitaría del conocimiento empírico y técnico de otras mentes”, algo plausible gracias a la intensa dinámica humana en el entorno desde alrededor del 4.200 a. C.

La segunda posibilidad, más internacional, se basa en ese intercambio de sabiduría. Apunta a que la edificación contó con el conocimiento externo, es decir, de personas que llegaron hasta la actual Antequera y ayudaron. El argumento se basa en la existencia de variscita —roca verde utilizada en el neolítico de forma ornamental— procedente de Huelva en regiones como Bretaña y Normandía, al norte de Francia. Es justo donde se encuentran los dólmenes más parecidos y de la misma fecha que este andaluz (otros similares, como el de Anta Grande do Zambujeiro en Évora, Portugal, todavía no ha sido investigado a fondo). “Si la materia prima viajó de un sitio a otro, también lo hicieron las personas. Y, con ellas, sus ideas y conocimiento”, subraya García Sanjuán, que pone el ejemplo de cómo los arquitectos de las catedrales góticas en el medievo fueron contratados en otras ciudades y países, dispersando el estilo por todo el continente. “No hay muchas más alternativas para explicar cómo se construyó algo tan genial y perfecto como Menga sin un ensayo previo”, agrega el investigador.

¿Qué llevó a los pobladores de la zona a construir una edificación tan compleja como el dolmen de Menga? Se sabe el cómo y el cuándo, pero no el porqué. La respuesta es compleja y en su búsqueda los investigadores han utilizado una tercera vía de datación, en este caso de la de uranio-torio. El objetivo ha sido conocer si la construcción es una respuesta al terremoto como el que, se cree, derribó la cubierta de la Cueva del Toro a pocos kilómetros de distancia y supuso el abandono del refugio. Sin embargo, el resultado en este caso no ha sido positivo y, aunque la teoría no ha sido desechada, ha dejado en el aire la solución. Menga forma parte de un conjunto megalítico de uso funerario que conforman también los dólmenes de Viera y El Romeral, así como una cuarta construcción descubierta hace dos años en las estribaciones de la Peña de los Enamorados.

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17 jul 2022 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Se cumplen seis años de los Dólmenes de Antequera como Patrimonio Mundial

La Consejería de Cultura ha conmemorado este viernes el sexto aniversario de la inscripción de los Dólmenes de Antequera en la Lista de Patrimonio Mundial con un acto en reconocimiento de aquellas personas e instituciones que sumaron su esfuerzo para alcanzar esta distinción de la Unesco.

15/07/2022. La Vanguardia

El acto se engloba en el programa de actividades que incluye también el Festival "Mengastones 2022", las celebraciones de la luna, visitas guiadas y actuaciones musicales para dar a conocer entre los ciudadanos los Dólmenes, el primer bien megalítico declarado Patrimonio Mundial en el continente europeo.

La viceconsejera de Cultura, Macarena O'Neill, ha intervenido en este acto, al que también han asistido el alcalde de Antequera, Manuel Barón; el director general de Patrimonio Histórico y Documental, Miguel Ángel Arauz y el director del conjunto arqueológico de los Dólmenes, Bartolomé Ruiz.

Con el Museo de los Dólmenes de Antequera, inaugurado el pasado marzo por el presidente andaluz, Juanma Moreno, la efeméride de este año tiene "un carácter especial", ha destacado O'Neill.

Este espacio "de primer nivel", abre nuevas posibilidades de estudio, difusión y conocimiento de esta "joya" de Andalucía, ha incidido.

En el acto "Memorabilia", con el que se retoman las Medallas Menga, se ha reconocido este viernes especialmente al alcalde de Antequera, como ejemplo de colaboración institucional, así como a los funcionarios de Unesco e Icomos que participaron en la tramitación del expediente.

También se ha destacado la labor de los técnicos de la Consejería de Cultura que trabajaron en el proceso de tutela y valorización, de los investigadores que contribuyeron en los contenidos científicos del expediente y los especialistas que ayudaron a cumplir los compromisos de la declaración. EFE

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15 jul 2022 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Catorce medallas para quienes respaldaron que los Dólmenes de Antequera fueran Patrimonio Mundial

El conjunto arqueológico promueve un acto institucional el próximo viernes 15 de julio en el museo dolménico

07/07/2022. DiarioSur

El sexto aniversario como Patrimonio Mundial tendrá un acto institucional en el recinto museístico de los Dólmenes de Antequera, donde el conjunto arqueológico entregará catorce medallas a personas e instituciones que han contribuido desde el siglo XIV hasta la actualidad en la puesta en valor del hoy Sitio de los Dólmenes de Antequera, según comunica su director Bartolomé Ruiz.

Así, bajo el título de «Memorabilia 2022: el futuro de la memoria», el viernes 15 de julio a las 11,30 horas en el salón de actos «Manuel de Góngora» del Museo del Sitio de los Dólmenes de Antequera, se entregarán catorce medallas con el nombre de Menga.

Entre los galardonados, el alcalde de la ciudad, Manuel Jesús Barón Ríos; Nuria Sanz Gallego, de Unesco; Margaret Gowen Larsen, especialista de ICOMOS; Juan Manuel Becerra García, arquitecto y jefe de Servicio de la Junta de Andalucía; Aurora Villalobos Gómez, arquitecta y jefa de Servicio de la Junta de Andalucía.

También José Ramón Menéndez de Luarca Navia-Osorio, arquitecto consultor; Antonio Campos Alcaide, arquitecto consultor. E l Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Gobierno de España; Pedro Pablo Díaz del Río Español, director de la Revista Trabajos de Prehistoria.

Dimas Martín Socas y María Dolores Camalich Massieu de la Universidad de La Laguna que investigaron la Cueva del Toro en el Torcal de Antequera; Primitiva Bueno Ramírez y Rodrigo de Balbín Behrmann de la Universidad de Alcalá de Henares.

En el ámbito de las Letras, Óscar Martínez García, autor de Umbrales de la editorial Siruela. Investigadores principales de los Yacimientos de la sierra de Atapuerca: Juan Luis Arsuaga Ferreras, José María Bermúdez de Castro y Risueño y Eudald Carbonell i Roura.

Para la ciudadanía, Grupo de Exploraciones Subterráneas de Yunquera, descubridor de la Cueva de las Tres Tinajas en Alozaina, que protegieron de saqueadores la cueva. Y en el ámbito de las Redes Sociales, la Red colaborativa PastWomen.

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15 may 2022 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Hallan vestigios arqueológicos en Antequera datados en el Paleolítico

Se ha descubierto un yacimiento cerca del casco urbano de la ciudad en el que habría habido una cueva con pinturas paleolíticas y un enterramiento posterior fechado en la Edad del Cobre. 

12/05/2022. La Razón

El alcalde de Antequera (Málaga), Manuel Barón, y la teniente de alcalde delegada de Patrimonio Histórico, Ana Cebrián, han informado este jueves del considerado, según los expertos que están trabajando en el mismo, como “uno de los hallazgos arqueológicos de mayor importancia en las últimas décadas en la provincia de Málaga”.

En concreto, se ha descubierto un yacimiento cerca del casco urbano de la ciudad en el que habría habido una cueva con pinturas paleolíticas y un enterramiento posterior fechado en la Edad del Cobre.

Por lo tanto, han precisado, “se han encontrado los vestigios más antiguos de la presencia del ser humano en nuestro término municipal, localizándose un panel que conserva manifestaciones gráficas paleolíticas realizadas con pigmento rojo”.

Dicho panel, han precisado, “se encuentra en el frente de un gran bloque dolomítico basculado, de tal manera que los espeleotemas y los signos dibujados, originalmente verticales o subverticales, aparecen ahora con disposición horizontal”.

Este tipo de motivos gráficos no figurativos, donde se emplearon pigmentos rojos obtenidos del óxido de hierro y consistentes en manchas, trazos lineales, barras y puntuaciones realizadas con los dedos o sopladas (pulverizadas o escupidas) sobre paredes de cavidades naturales, estalactitas, estalagmitas, pliegues o aristas, se han detectado en las cuevas de Nerja y varias de su entorno inmediato, Ardales, Higuerón y Victoria (Rincón de la Victoria), Calamorro (Benalmádena), Pecho Redondo (Marbella) y la Pileta (Benaoján).

Las dataciones absolutas de algunos de estos vestigios que, en la provincia de Málaga se han realizado en Ardales y Nerja, “están otorgando fechas muy antiguas, de entre sesenta mil y veinticuatro mil años, lo que los sitúa en las fases previas al conocido Arte figurativo Paleolítico europeo. Conformarían un ciclo que se viene denominando ‘horizonte anicónico’ y que tiene una amplia extensión geográfica”.

El yacimiento, situado cerca del casco urbano de Antequera posee un valor patrimonial incalculable y remontaría la expresión cultural de los primeros habitantes de estas tierras decenas de miles de años. Concretamente, las primeras investigaciones permiten situar estas pinturas en torno a hace 60.000 y 30.000 años.

En este sentido, las concreciones de calcita que cubren los pigmentos (la pátina calcárea), podrían facilitar, en las sucesivas investigaciones, dataciones concretas sobre su antigüedad combinando analíticas de Uranio-Torio y Radiocarbono.

Con este descubrimiento, Antequera se incorpora al ya amplio número de cavidades decoradas que se encuentran en el epicentro de una activa dinámica del proceso de investigación que está sacudiendo los cimientos de paradigmas que permanecían inmóviles desde hace más de un siglo. Junto con cavidades extremeñas, portuguesas y de la Cornisa Cantábrica, Málaga se ha convertido en un verdadero “laboratorio” para la datación e interpretación del Arte Paleolítico.

Así lo ha señalado el arqueólogo municipal y coordinador de todas las actuaciones que se están desarrollando, Manuel Romero, y los especialistas Luis-Efrén Fernández y Pedro Cantalejo, conservadores e investigadores responsables de la Cueva de Nerja y la Cueva de Ardales.

“ANTEQUERA ES HOY AÚN MÁS MILENARIA”

El alcalde de Antequera ha calificado el descubrimiento como “un hecho singular, histórico e inédito”, trasladando el hecho de que “a partir de ahora retrocede en su historia hasta unas decenas de miles de años hacia atrás pasando del Neolítico al Paleolítico gracias a este hallazgo”.

“Se reafirman y se consolidan todas las teorías todas las teorías existentes como que la provincia de Málaga es un lugar único en lo que significaba el Paleolítico dentro de la Europa Continental. Además, Antequera vuelve a ser, hoy más que nunca, ciudad milenaria, paleolíticamente milenaria”, ha asegurado el alcalde.

Por su parte, Ana Cebrián ha confirmado que el yacimiento ya es Bien de Interés Cultural, “trabajándose ya en un proceso de investigación más amplio y profundo”.

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22 mar 2022 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

El museo de los Dólmenes y otros cinco tesoros del Neolítico que visitar en la provincia de Málaga

Recién inaugurado, el espacio de exposición arqueológica en Antequera llama la atención sobre un periodo especialmente rico en la provincia

Yacimientos en Ardales, Antequera, Campillos, Ronda y Teba son algunas de las importantes piezas arqueológicas que conforman el vistoso puzle neolítico malagueño

17/03/2022. Málaga Hoy

La puesta de largo institucional del flamante museo de los Dólmenes en Antequera ha plasmado un lugar en el conocer, admirar y expandir la historia de estos monumentos neolíticos entre los que se encuentra el dolmen más grande del mundo (el de Menga), pero también sirve para poner en valor lo hallado en diversos yacimientos arqueológicos de la provincia malagueña. El neolítico, se considera así al periodo de tiempo entre hace 8.000 y 6.000 años aproximadamente, tiene bastantes manifestaciones y lugares de importancia en la provincia de Málaga, que es de las más ricas de este tipo de yacimientos. Se encuentran salpicados por toda la geografía provincial, en cuevas como la de Nerja, Ardales o el Toro, en oquedades y abrigos de diversas sierras malagueñas y hasta en el cerro de la Tortuga de Málaga capital.

Por eso,  antes o después de visitar el museo de Los Dólmenes es relativamente fácil planear una ruta por otros tesoros neolíticos de la provincia de Málaga que no estén excesivamente lejos de la localidad antequerana. Pinturas, estructuras funerarias o poblados que fueron habitados más de 3.000 años antes de que se construyesen, por ejemplo, las pirámides de Egipto, son algunas de los tesoros que se pueden visitar y la mayoría de ellos están en parajes naturales altamente reconfortantes. Llevar un atuendo cómo, ir preparados con algo de comida y ganas de viajar al pasado son algunas de las recomendaciones más básicas. Así como visitar los lugares con tiempo e información para poder entenderlos y disfrutarlos. No hay prisa y esta pequeña lista no es una ruta que hacer en un sólo día, ya que quedarían atrás muchos de los detalles que hacen únicos a los yacimientos.

Cueva de Ardales

Uno de los grandes tesoros arqueológicos de la provincia. Con más de mil pinturas prehistóricas, la cueva de Ardales (también llamada de Trinidad Grund) fue puesta en valor en el primer cuarto del siglo XIX y recientemente se han estudiado y datado pinturas de neandertales (más de 60.000 años de antigüedad) que confirman que los antecesores del homo sapiens pensaban en el futuro y tenían más recorrido intelectual del que habitualmente les otorgaba la ciencia. Es un lugar muy importante en los estudios de los habitantes de la península ibérica en el pasado y no sólo hay resto del paleolítico, también del periodo neolítico. Además, los trabajos en ella han ido datando la presencia continua de humanos en el paraje excepto en un lapso de 7.000 años en los que se cree que el entorno cambió y los humanos emigraron un poco más al norte. Luego volvieron. Uno de esos sitios que parece increíble cuando se repasan los aportes arqueológicos que ha dado.

Cueva del Toro, Antequera

De ella han llegado al museo de los Dólmenes hasta 22.000 piezas arqueológicas que se custodiaban en la Universidad de La Laguna, Tenerife y en ella se encontró la Venus del Torcal. La Cueva del Toro en Antequera estuvo habitada durante casi todo el neolítico y es clave en la reconstrucción de la vida en esa época. Un lugar cercano al museo de los Dólmenes imprescindible.

Necrópolis de Las Aguilillas, Campillos

Otro paraje habitado desde antes del neolítico pero que también tiene restos de esa época. Está en el término municipal de Campillos, aunque fue excavado y descubierto por iniciativa del vecino pueblo de Ardales. La historia de su puesta en valor es curiosa: un pastor convence a arqueólogos para que vean un nido de ametralladoras de la Guerra Civil Española y se dan cuenta de que está situado en construcciones previas. son cuevas realizadas por el ser humano que hoy en día están en un lugar natural precioso jugo al embalse del Guadalteba. La ruta es entre pinos y vegetación.

Dolmen de la Giganta o El Chopo, Ronda

Al lado de un camino, en lugar privado pero se puede contemplar. Datado de finales del neolítico, principios de la edad del cobre, entre olivares se encuentra un monumento que permite hacerse una idea de cómo eran las tumbas de la época. Está en un punto clave del entorno, cercano a un gran desnivel y es más placentero de observar al amanecer o al atardecer. Será la magia del pasado lejano. En su plenitud debió ser parecido al de Menga.

Cueva de Las Palomas, Teba

También se han documentado ocupaciones previas al neolítico. Es recomendable ir con guía y no está puesta en valor como otros puntos, pero merece la pena. Arqueológicamente es de gran importancia esta zona que se enceuntra en un punto natural de gran belleza y terreno abrupto. Informarse en Teba y tener claro qué se puede y no se puede ver antes de ir es importante. La ruta hasta ella es muy bonita y asequible. Hay trabajos de recuperación arqueológica funcionando en este terreno kárstico con peligro de inundación.

El museo de los Dólmenes y los tres dólmenes principales de Antequera (Menga, Viera y Romeral)

La joya de la corona. El dolmen más grande del mundo (el de Menga), el nuevo museo y las construcciones de Viera y el tholos de El Romeral. De visita obligada por los escolares, amplificar lo conocido con las piezas e interpretaciones del museo más una visita en primavera al complejo de los dólmenes antequeranos y la peña de los enamorados se lleva una mañana o una tarde enteras y suele dejar con ganas de más. Un viaje a la antigüedad para desconectar de casi todo.


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8 dic 2021 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Fallece Michael Hoskin, el científico que demostró el valor universal de los Dólmenes de Antequera

 Descubrió que no estaban orientados hacia el sol como el resto de monumentos prehistóricos. 

06/12/2021. Diario Sur

A los 91 años en su casa de Cambridge, fallece el investigador que demostró que el Dolmen de Menga está alineado a la Peña de los Enamorados y el Tholos del Romeral al Torcal, demostrando el valor excepcional universal del Sitio de los Dólmenes, lo que motivó a la UNESCO declararlos como Patrimonio Mundial.

Nacido en Londres el 27 de febrero de 1930, Michael Hoskin comenzó su vida académica ligado al mundo clásico, estudiando latín y griego, para más tarde cursar estudios de matemáticas en la Universidad de Londres y en la Universidad de Cambridge donde leyó su tesis doctoral.

En un primer momento su investigación comprendía todos los aspectos de la Historia de la Ciencia y la Medicina, pero cuando el departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia del que fue director durante once años empezó a crecer y consolidarse —siendo en la actualidad uno de los más grandes del mundo— el profesor Hoskin pudo permitirse entrar de lleno en la que de hecho era la especialización que más le apasionaba: la Historia de la Astronomía.

Aunque en un primer momento se dedicó al estudio de las orientaciones de las taulas de Menorca, posteriormente ampliaría el marco de su estudio a monumentos megalíticos de toda Europa Occidental, el Mediterráneo y el norte de África. Fruto de años de dedicación investigadora en este campo sería su obra, Tumbas, Templos y sus Orientaciones: una Nueva Perspectiva sobre la Pre historia del Mediterráneo, publicado en 2001, y que contiene datos relativos a las orientaciones de unos 3.000 megalitos, de los cuales 2.000 fueron estudiados en persona por él mismo.

El profesor Michael Hoskin sentía un espacial orgullo por el Centro Solar que lleva su nombre en el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera. Por su parte, el Ayuntamiento de Antequera le dedicó el mirador que lleva un busto suyo mirando a la salida del sol junto a la Peña de los Enamorados, que fue inaugurado el 7 de abril de 2017.

Con 87 años, se trasladó de nuevo a Antequera ese año, esta vez con una treintena de familiares, para explicarles el conjunto dolménico e inaugurar su mirador, junto al Arco de los Gigantes y frente a la Peña de los Enamorados.

A primera hora de la mañana, visitó el Tholos del Romeral, donde ofreció una conferencia a su familia en el contraluz del interior del menos viejo vestigio dolménico. De allí partieron al Arco de los Gigantes, donde el alcalde Manuel Barón presidió la inauguración de su mirador, situado entre el monumento del siglo XVI y la impresionante vista a la Peña de los Enamorados.

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23 sept 2021 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Jornada de puertas abiertas en Antequera para dar a conocer el nuevo Museo de los Dólmenes

Sólo faltan cuestiones expositivas que se completarán de cara a su inauguración oficial a principios del próximo año 2022. 

23/09/2021. Málaga Hoy

El alcalde de Antequera, Manuel Barón, y el director del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, Bartolomé Ruiz, anunciaron el inicio este próximo lunes de unas jornadas de puertas abiertas para conocer las instalaciones del nuevo Museo del Sitio de los Dólmenes.

Se trata de una iniciativa que pretende que los antequeranos –a través de grupos prefijados de 20 personas, colectivos o asociaciones de toda índole- puedan conocer de primera mano lo que se ha hecho en dicho museo una vez que está casi concluido.

De hecho, como explican desde el Ayuntamiento en una nota, solo faltan cuestiones meramente expositivas que se completarán de cara a su inauguración oficial a principios del próximo año 2022.

Serán unos grupos relacionados con el sector turístico los primeros en visitar el Museo del Sitio de los Dólmenes este lunes, incluyendo ya la posibilidad de ver en el hall de entrada el vídeo sobre el proceso de construcción de Menga o la ya conocida y destacada exposición fotográfica de Javier Pérez González sobre el Conjunto Arqueológico de los Dólmenes en la sala de exposiciones temporales Gómez-Moreno.

El alcalde incidió en la idea de “que todos los antequeranos puedan verlo y comprobar lo que se ha hecho y la transformación que en apenas dos años ha sufrido un inmueble abandonado desde principios de los años 90 y que ahora, por fin, cobra vida”. Asimismo,agradeció la labor desarrollada al respecto por dirigentes y técnicos de la Consejería de Cultura de la Junta.

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27 jul 2021 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El Museo del Sitio de los Dólmenes de Antequera abrirá en septiembre

El museo acogerá tres exposiciones temporales de manera inicial. 

27/07/2021. Andalucía Información

La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, ha anunciado que el Museo del Sitio de los Dólmenes de Antequera (Málaga) abrirá en septiembre con unas jornadas de visitas guiadas que darán paso a la inauguración oficial de este equipamiento cultural.

El museo, en el que la Junta ha invertido más de 500.000 euros en el primer semestre del año para su culminación y que cuenta con una inversión global de 4,5 millones cofinanciados con Fondos Feder, acogerá tres exposiciones temporales de manera inicial, según ha avanzado la Consejería de Cultura en un comunicado.

La primera de ellas abordará la figura del investigador Manuel Gómez-Moreno (1870-1970), cuya labor fue fundamental para la puesta en valor de los Dólmenes; otra estará dedicada al poeta antequerano José Antonio Muñoz Rojas (1909-2009), mientras que la tercera ofrecerá en el acceso del centro las claves del conjunto dolménico.

Del Pozo ha asegurado que ya se está trabajando en la exposición permanente del Museo del Sitio -denominada Colección Fundacional- que contará con piezas neolíticas procedentes de la Cueva del Toro de Antequera (Málaga) y otras que se encontraban depositadas para su estudio en la Universidad de La Laguna (Tenerife), entre otras.

Ha recordado que se ha equipado y acondicionado el inmueble, al que se ha dotado de señalización exterior e interior y un nuevo vallado perimetral, y también se ha habilitado un camino de acceso al mismo eliminando las barreras arquitectónicas y se ha cerrado el contrato de mantenimiento integral de las instalaciones.

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