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Galicia: El pabellón que protegerá el dolmen de Dombate empieza a tomar forma


El techado del pabellón se realiza con vigas construidas en Noruega y montadas por una empresa vasca especializada en este tipo de trabajos | CASAL.
El edificio dedicado a la recepción de visitantes está ya prácticamente terminado
24/11/2010. La Voz. Cristina Viu.

El proyecto de puesta en valor del dolmen de Dombate ha entrado en su recta final con la construcción del tejado del pabellón que protegerá el yacimiento. Las obras llevan un ligero retraso con respecto a las previsiones iniciales, por lo que la empresa adjudicataria trabaja incluso los fines de semana para cumplir los plazos.

El complejo megalítico tiene que estar terminado antes de que concluya este año, aunque todavía no hay una fecha concreta.

El tejado es la parte más llamativa del proyecto, pero también es la que ha dado más problemas. Primero hubo que esperar por las vigas de madera, que proceden de Noruega, y después se produjo un pequeño parón porque no había llegado todo el material.

Ese es el motivo por el que la adjudicataria tuvo que volcarse en el edificio de recepción de visitantes, en lugar de comenzar por el techado de la zona del yacimiento con el fin de que el dolmen no sufriera con las lluvias de otoño, como se había planeado inicialmente.

A finales de la semana pasada comenzaron ya los trabajos de construcción del tejado, que consiste en un entramado de vigas de madera que se cubrirá con planchas de cobre, como ya se ha hecho en la construcción de la entrada, donde se instalará el equipamiento de la musealización, que estará destinado a mostrar a los visitantes cómo era la vida de los que construyeron el dolmen de Dombate y el uso que le dieron.

Una rehabilitación que ha costado veinte años

La historia reciente del dolmen de Dombate comienza en 1989, tras la tercera y última campaña de excavación. Entonces, la Diputación, que es la propietaria del yacimiento, decide poner en marcha un proyecto único. La idea es no volver a tapar las pinturas para poder mostrarlas, ya que entonces fueron un descubrimiento fascinante.

El organismo provincial asume la redacción de un plan director para mantener el anta excavada y acomete unas ligeras medidas de conservación, entre las que se encuentra la colocación de la carpa.

Ese proyecto inicial se presentó en 1994 en Cabana de Bergantiños y el Concello mostró su satisfacción. Se dio a conocer a los vecinos e incluso a los arqueólogos que acudieron al Congreso Internacional de A Coruña, pero no fue hasta el año 2002 cuando se presentó ante Patrimonio, que no lo encontró adecuado, aunque lo informó de forma favorable.

Durante años hay un tira y afloja entre las Administraciones provincial y autonómica por este caso, pero no se llega a nada concreto. El proyecto queda a la espera del desarrollo de planes urbanísticos y otros trámites que se alargan mucho más de lo razonable.

En un callejón sin salida, la Diputación opta por convocar un concurso de ideas para dar salida al proyecto. Invita a todas las partes a formar parte del jurado y gana un equipo catalán especializado en este tipo de trabajos.

Su propuesta, muy llamativa, no gusta a la Xunta y presenta problemas administrativos, puesto que no se ajusta al plan director ni al urbanístico. Después de otro período de parón, Diputación y Xunta mantienen un encuentro que conseguirá desbloquear la situación. Entre los dos organismos eligen la propuesta ganadora de un nuevo concurso. Como el problema no es el dinero sino el acuerdo entre las partes, finalmente el proyecto consigue salir adelante.

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