21 ene. 2012 ~ ~ Etiquetas:

Galicia: Patrimonio hará seguimiento del dolmen para evitar su deterioro


Patrimonio tomó medidas para proteger el dolmen. MARTINA MISER.
El departamento realizará visitas periódicas a Areoso para vigilar los restos.
20/01/2012. La Voz de Galicia.

La naturaleza pega fuerte en Areoso. El mar, el viento y la lluvia actúan con vehemencia en este pequeño territorio enclavado en el centro de la ría. Fueron ellos los responsables de que saliese a la luz un tesoro pétreo que la arena había escondido durante varios miles de años. Ocurrió hace algunos meses, cuando los temporales y las mareas destapaban en este islote de A Illa de Arousa un dolmen cuya existencia estaba documentada pero que todavía no había sido estudiado, y dejaban también al descubierto otras dos estructuras pétreas desconocidas hasta el momento.

Ante lo inusual del hallazgo y el peligro de erosión se tomaron una serie de medidas encaminadas a proteger la estructura funeraria, fundamentalmente la construcción de un muro de protección que evita que la fuerza del mar embista sobre ella.

Pero las labores preventivas no se quedarán ahí. Desde el departamento de Cultura de la Xunta de Galicia aseguran que Patrimonio hará un seguimiento de estos restos para tratar de evitar su deterioro. El servicio de arqueología de la Administración autonómica visitará de forma periódica la isla para comprobar que no existe peligro para la conservación del dolmen y de los demás elementos megalíticos. En caso de que detecten algún problema, estudiarán y pondrán en marcha nuevas medidas para garantizar la preservación de los hallazgos.

Pero no solo la acción de la naturaleza puede incidir desfavorablemente sobre los vestigios localizados en Areoso. También el hombre puede dañar mucho la enorme riqueza arqueológica que existe en el islote arousano. Hace ya algunos años que el Concello y la cofradía de A Illa comenzaron a alertar sobre el peligro que la cada vez más numerosa presencia de bañistas en este pequeño enclave podía tener sobre el territorio. La isla, de unas 8,5 hectáreas, está compuesta fundamentalmente por arena. Es, por tanto, de una fragilidad extrema, e incluso corre peligro de romperse en dos, puesto que su parte central está unida por una leve lengua de arena. Debido a esto, se ha solicitado que se controle el acceso humano a este entorno, igual que se hace con los parajes protegidos del parque nacional de Illas Atlánticas. Los arqueólogos se han sumado ahora a esas voces, habida cuenta de que no solo la isla en sí está en peligro, sino también los abundantes restos arqueológicos que todavía cobija.

Con respecto a los hallazgos más recientes, la colaboración entre Costas y Patrimonio permitió levantar un muro de contención cuya finalidad es impedir que la acción del mar agreda el dolmen aparecido recientemente. Este trabajo de protección fue realizado por el servicio de Costas -pues la estructura descubierta se encuentra emplazada en terreno de su competencia- con la supervisión de los arqueólogos de Patrimonio.

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