30 jul. 2014 ~ ~ Etiquetas:

De Trajano a Adriano sin cuadriga

Foro. Los dos emperadores nacidos en Itálica, que gobernaron Roma 40 años (98-138), tienen calles en Sevilla por las que paseó la presidenta en funciones de la Fundación Itálica.
24/07/2014. Diario de Sevilla.
FRANCISCO CORREAL

LA calle Trajano tiene 54 números, la calle Adriano 47. Dos nombres en el callejero de Sevilla, uno que une la Alameda con el centro, el otro abre las puertas del Arenal a Triana, y simbolizan el gobierno que dos sevillanos, dos poncinos, tío y sobrino, ejercieron en el Imperio Romano durante cuarenta años, del 98 al 138.

Estos dos nombres simbolizan los trámites que la Fundación Itálica de Estudios Clásicos ha iniciado para que el conjunto arqueológico surgido de un asentamiento de Publio Cornelio Escipión en la segunda guerra púnica sea declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 2017. Ese año se cumplen diecinueve siglos de la muerte de Trajano y del ascenso de Adriano. Y un siglo de la revolución rusa.

Concha Cobreros, profesional del periodismo y la publicidad, es presidenta en funciones de la Fundación y participó en la reunión en la Casa de Pilatos para articular las gestiones de esa declaración. La Fundación la presidió primero José Rodríguez de la Borbolla y después Javier Torres Vela, ex presidentes del Gobierno y del Parlamento andaluz, respectivamente, y está pendiente de su formalización el nombramiento de Ignacio Medina, duque de Segorbe.

La calle Trajano nace en la sede de Comisiones Obreras (número 1), adyacente al restaurante Spala Duque y termina en el número 54, un nuevo inquilino llamado Karpanta, nombre de una franquicia de restaurantes. Los pares se inician en lo que fue la Cámara Agraria, con sendas placas de la Junta Central de Regantes de la Margen Derecha del Guadalquivir (sector Arrocero) y la Agrupación Provincial Remolachera. "Trajano", dice Concha, "fue el primer emperador nacido fuera de la península italiana. Un caso comparable con la llegada de Obama a la Casa Blanca. En uno de los viajes de la Asociación Amigos de Itálica fuimos a Rumanía y allí Trajano es un dios".

Trajano da nombre en su calle a un bar, un hostal, una cafetería, una copistería, una tienda de mensajería y un bufete de abogados. Habita simbólicamente en un hotel-boutique llamado Casa Romana. Por esta calle pasan las líneas 13 y 14 de Tussam, años del segundo siglo de la era cristiana en los que reinaba Trajano en Roma. Aponte es perpendicular. Un afluente donde trabajó Concha Cobreros en su época de La Voz del Guadalquivir.

Itálica es una microcalle que une O'Donnell con José de Velilla. Aquí estuvo el Lar Gallego. "Allí se celebraron las primeras reuniones de las Mujeres de los Lunes: Amparo Rubiales, Carmen Calleja, Pilar del Río, Mercedes de Pablos...".

Adriano empieza en un pub escocés y termina en O'Neills, bar irlandés. Como si quisieran homenajear al emperador que entre los años 122 y 132 construyó el muro de Britania. Huele a toros esta calle. "Los toreros son como gladiadores", dice Cobreros.

"He vivido temporadas en París y en Londres y cuando venían algunos amigos los llevaba a Itálica. Me llevaban desde niña. Mi padre era socio del Tiro de Pichón y fuimos a ver el tesoro del Carambolo". Adriano da nombre a un hotel con dos placas: una honra la memoria de Lope de Vega, cantor del Arenal de Sevilla; la otra recuerda que el Miércoles Santo de 1963, cinco años antes de que naciera su sucesor, el entonces príncipe Juan Carlos vio desde ese balcón la entrada de la cofradía del Baratillo. El entonces futuro Rey de España nació en Roma, la ciudad a la que llegaron estos andaluces de la Itálica Famosa.

"Adriano es el primer emperador que se dejó la barba", dice Concha, "se volvió loco con Antinoo". Tío y sobrino, que cogieron el testigo de Nerva, emperador con pasodoble, llevaron Roma donde nunca antes había llegado. A las calles de ambos se asoma César: en Trajano, compañero de Hércules en las columnas que se asoman al Realito; en Adriano, por otro César, Pelli de apellido, autor del rascacielos que se planta en esta calle de sombreros centenarios (Padilla Crespo) y modernos (Arsenale) y de Pedro Algaba, sastre de toreros. Gladiadores posmodernos cosidos por toros micénicos.

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