30 oct. 2016 ~ ~ Etiquetas:

El cerro del Carambolo espera su oportunidad


La suciedad se apoderó de este yacimiento propiedad del grupo Gabriel Rojas. / Antonio Acedo.
Medio año después de ser declarado BIC, el Consistorio de Camas y la Junta han avanzado tímidamente en su plan de adecuación, pero el dueño del terreno tiene la última palabra.
28/10/2016. El Correo.

Han pasado seis meses desde que el cerro del Carambolo, el yacimiento arqueológico donde se encontró el tesoro fenicio que lleva su nombre, fue declarado al fin como Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucía y, desde entonces, este entorno privilegiado sigue esperando su oportunidad para revalorizarse y convertirse en una referencia turística «de primer nivel» no solo del municipio de Camas, donde se ubica, sino de toda la provincia de Sevilla.

Porque esa es la intención última que han tenido durante años tanto el Ayuntamiento de Camas como la Consejería de Cultura, instituciones que, según explica la concejal de Cultura camera, Eva Pérez, han avanzado tímidamente en la redacción del plan de adecuación previsto para esta zona, aunque menos de lo que desearían dado que es el propietario de los terrenos, el grupo constructor Gabriel Rojas, el que tiene que mover ficha para ponerlo definitivamente en marcha. «Nuestros técnicos y los arquitectos de la Junta están en permanente contacto para delimitar asuntos como parte de la planimetría o el planteamiento urbanístico», señala Pérez, unos progresos que se notan sobre el papel pero que «siguen igual» en lo que respecta a la parte visible para el ciudadano.

De hecho, desde el pasado 26 de abril, fecha en la que la Dirección General de Bienes Culturales y Museos hizo público el expediente de inscripción del yacimiento, no se ha vuelto a a hablar públicamente del asunto, ni siquiera por parte de aquellos partidos que, en su momento, exigieron con vehemencia a la Junta que hiciera justicia con el Carambolo declarándolo BIC.

Y eso que este gesto para con el cerro, –de «obligado reconocimiento», apunta Pérez–, era precisamente lo que necesitaba el Consistorio camero para poder reclamar al dueño unos mínimos de limpieza y conservación de un enclave que lo pedía a gritos.

No obstante, la posición del promotor, que tiene la última palabra, es, por ahora, la de la incomparecencia: «Yo quiero llegar a ellos, pero no resulta nada fácil», advierte la concejal de Cultura y corrobora este periódico, que contactó con Gabriel Rojas hace ahora seis meses y la respuesta que obtuvo fue que la empresa no haría declaraciones al respecto hasta la ejecución de una sentencia del Tribunal Supremo (TS) por la que el Gobierno andaluz debe pagarle una compensación de 1,5 millones tras impedirle la construcción de un hotel de 150 habitaciones, que incluía un centro de interpretación de los restos arqueológicos, en estos suelos, comprados al Ayuntamiento de Camas en el año 2000. A pesar de que en febrero la citada sentencia había quedado zanjada tras no aceptar el Supremo el recurso de la empresa, que solicitaba una indemnización mayor, con fecha del mes de julio Gabriel Rojas aún no había recibido el dinero por parte de la administración andaluza.

Para salvar este escollo y poder acelerar la actuación de adecentamiento del Carambolo, Pérez ha llegado a ofrecerse como «mediadora» entre el grupo y la Junta de Andalucía, e insiste en la voluntad del Ayuntamiento de Camas de «sentarse» con el propietario de los terrenos, con el objetivo de avanzar en el futuro acuerdo de uso para el cerro, «porque como nosotros no pongamos interés nadie lo pondrá».

USOS PREVISTOS

Hay que recordar que, entre las múltiples posibilidades que ofrece este enclave arqueológico se encuentra acondicionarla como zona de paseo, como mirador –aprovechando las impresionantes vistas que desde él se tienen de Sevilla– o incluso como ubicación para colocar un centro de interpretación. En definitiva, se pretende convertirlo «en un referente turístico de primer nivel», incide Pérez.

Y mientras tanto, el Carambolo, con su incalculable valor paisajístico y patrimonial, continúa deteriorándose y siendo el principal afectado por las consecuencias de una batalla legal en la que en ningún momento debió verse envuelto.