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El legado de Roma en la provincia de Sevilla

 Muchos de los municipios sevillanos incluso fueron fundados en su época

18/09/2020. ABC

A lo largo de su historia, Sevilla y la provincia han sido testigo del paso de muchas civilizaciones. Una de ellas es la romana, que ha dejado constancia de su paso por este territorio en ámbitos como la gastronomía, la lengua, la arquitectura, el teatro o la toponimia. Todo un catálogo de «huellas» que se pueden recorrer gracias a la guía «El legado de Roma en Sevilla», editada por la Diputación de Sevilla.

Las rutas propuestas están estructuradas a partir de las vías de comunicación que construyeron los romanos y que pasan por los distintos municipios en los que su legado se encuentra más presente: la «Vía de la Plata», la «Ruta Bética Romana» y la «Vía Augusta».

La primera opción comienza en el Conjunto Arqueológico de Itálica. La antigua ciudad romana, que ocupaba unas 52 hectáreas, desempeñó un papel estratégico tanto en el ámbito militar y político como en el económico durante el Alto Imperio. En Itálica nació y fue educado Trajano, el primer emperador de origen hispánico, de cuya muerte se cumplen 1.900 años. También recibió formación entre sus murallas su sucesor, Adriano, que creó un nuevo barrio para la ciudad.

En Itálica es imprescindible visitar, entre otros puntos, el imponente anfiteatro, la casa de Exedra y la del Planetario, las termas mayores y el Traianeum, un templo rodeado por una plaza porticada.

La siguiente parada de la ruta, aunque pertenece al Conjunto Arqueológico de Itálica, se encuentra en pleno municipio de Santiponce. El teatro romano, que ha llegado a utilizarse en épocas posteriores hasta de cementerio, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura romana de la provincia. En la localidad también pueden verse un ejemplo de termas menores.

A continuación, el recorrido pasa por Camas. De ahí, sigue por Aznalcóllar, donde destaca el acueducto romano que iba a Itálica y recorría más de 35 kilómetros. En Gerena, por su parte, aún se conservan vestigios de un recinto amurallado que formaba parte de un asentamiento romano. Después, el camino pasa por Guillena, con múltiples restos romanos como la Casa de Maera, Burguillos, Almadén de la Plata, con sus canteras de mármol, y Guadalcanal.

La segunda ruta comienza en Sevilla, la antigua Hispalis. Llegó a ser una ubicación estratégica de la que aún se conservan huellas como las columnas de Hércules y César, en la calle Mármoles y en la Alameda, los caños de Carmona, las murallas y el actual Antiquarium, donde se pueden observar restos como una factoría de salazones, hornos o mosaicos casi intactos.

La Rinconada y Alcalá del Río, que cuenta con un Centro de Interpretación basado en su muralla romana, son las siguientes paradas de la ruta Bética-Romana. A 30 kilómetros de la capital llega el turno de Carmona, que se convirtió en uno de los núcleos más importantes de la provincia con el nombre de Carmo. Destacan la Puerta de Sevilla, que formaba parte de las antiguas murallas, el anfiteatro romano, el puente de la Vía Augusta y la Necrópolis, donde pueden encontrarse mausoleos colectivos y monumentos como la tumba de Servilia y la del Elefante.

Vistas de Munigua

Después de pasar por Tocina llega el turno de Villanueva del Río y Minas, donde se encuentra la ciudad minera romana de Munigua, uno de los yacimientos más importantes de la Península. .El Santuario de Terrazas corona la colina sagrada, el foro, las termas, las casas, la necrópolis y la basílica de un asentamiento que nació para trabajar el hierro.

Tras Fuentes de Andalucía, La Luisiana, con sus baños romanos, y San Nicolás del Puerto, se llega a Écija, que tuvo el nombre de Astigi y se convirtió en la primera ciudad exportadora de ánforas de aceite. Se conservan un estanque y muros de un antiguo edificio público y el yacimiento de El Picadero. Peñaflor es la última parada de la Bética-Romana.

Baños romanos de La Luisiana

La última ruta, la Vía Augusta, comienza en San Juan de Aznalfarache, llamado entonces Osset Iulia Constantia, que conserva restos romanos en el Centro de Interpretación, y prosigue por Alcalá de Guadaíra, Utrera, y Marchena. Esta última era una ubicación residencial y agraria para los romanos.

Después de la Puebla de Cazalla y El Saucejo se llega a Osuna, donde se puede visitar la necrópolis tardorromana. El Teatro Romano, por su parte, se encuentra en una propiedad privada a la que no se puede acceder.

Gilena, por su parte, posee restos de murallas y de un edificio termal y Estepa las ruinas de la antigua Ostippo y de una vivienda romana. La ruta termina en Casariche, donde hay una importante cantera romana, y en Herrera, que alberga los restos de una villa romana y un conjunto termal.

Casa de los Pájaros

En 2017, tras varios meses de excavaciones, la Casa de los Pájaros de Itálica volvió a abrir al público. Estos trabajos permitieron que se pueda acceder a dos patios domésticos privados. Uno de ellos posee una rica colección de mosaicos, que se unen a los ricos mosaicos del resto de estancia como el de Tellus, diosa de la Tierra, y el de la Medusa, ambos de vivos colores y datados en la segunda mitad del siglo II d.C.

La Casa de los Pájaros, que se organiza en torno a un jardín porticado, recibe su nombre por uno de los mosaicos que adornan sus estancias, compuesto por cuadros que representan a estos animales. Es el único edificio completamente excavado del Conjunto Arqueológico de Itálica.

Más información: www.turismosevilla.org


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