6 oct. 2020 ~ ~ Etiquetas:

Tumbas dolménicas con restos humanos y piedras con posibles ritos a los pies de la Peña de los Enamorados

06/10/2020. El Sol de Antequera. Antonio J. Guerrero. 

Los investigadores de la Universidad de Sevilla, Leonardo García Sanjuán; y David Wheatley de la de Southampton (Reino Unido) están ante el fin de las primeras excavaciones que se están realizando a los pies de la Peña de los Enamorados de Antequera, en la zona conocida como del tajo “colorao” donde han descubierto un enterramiento megalítico con restos humanos; descartan que unas grande piedras fueran menhires e inician una investigación sobre el uso de otras piedras naturales a los pies de la Peña, como zona de rituales del poblado neolítico que debe estar en la zona, el que bajó del Torcal y construiría los Dólmenes de Antequera. Quedan años de investigaciones.

Este martes 29 de septiembre volvimos a la excavación que la familia Moreno Gozálvez, propietaria de la finca, ha permitido que se realice para seguir avanzando en el conocimiento de la cultura neolítica que dio a la Humanidad la construcción de nuestros dólmenes, Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Con Wheatley hablamos a pie de la excavación donde le preguntamos cómo se debe de denominar: “La forma más fácil de explicarla es decir que es una tumba porque contiene huesos de la gente de la época neolítica”.

En el inicio se habló de un nuevo dolmen: “Es una estructura rara porque tiene partes naturales en un afloramiento de roca, que forma el lado de un corredor. Pero además hay algunas lajas de piedra, en ángulo recto del afloramiento, lo que nos indica que está la posibilidad de una estructura”. 

Acostumbrados a Menga, llamar dolmen parece muy exagerado, pero lo extraordinario son los conjuntos antequeranos. Lo normal son construcciones dolménicas como ésta para enterrar a personas o sus restos. Tras las dos primeras semanas ya “hemos sacado un grupo de enterramientos de hace 6.000 años, así como cerámica, sílex y cosas muy típicas del neolítico antiguo”. 

Al insistirle nos amplía: “Tiene parte dolménica y natural, es muy típica de esta época del Neolítico. Son los primeros granjeros en España y por ello, el medio natural tiene un gran significado”.

De momento, “tenemos mezclas de huesos aislados, cuerpos articulados, con seis cráneos y dos mandíbulas, lo que pueden ser ocho”, todos adultos, salvo uno que es de un niño.

De los trabajos realizados: “Tenemos suficientes muestras para realizar pruebas radiocarbónicas para fecharlas. Nuestra idea, nuestra hipótesis actual es que es una estructura antes de Menga”. 

El betilo, el centinela guardián de la tumba

Una de las piedras que aparecieron y se trasladó para su custodia es el betilo, “protegiendo la entrada de la puerta del dolmen”, nos indicaba previamente García Sanjuán y se puede ver en la fotografía inferior.

David completa que se trata de una “piedra, casi triangular y muy blanca. En otro ejemplo de tumbas, es conocido que lo ponen en la entrada” como si fuera “un guardia, un centinela de esta tumba”.

A la hora de hacer este reportaje descartan lo del poblado de Piedras Blancas y unos supuestos menhires que habría en la zona. “Nuestra hipótesis inicial era que formaban una línea como menhires, pero tras excavar, es claro que no son, cayeron de la Peña”.

Por su parte, García Sanjuán está investigando unas piedras naturales que pudieron tener un uso de santuario a pie de la Peña. “Es una posibilidad que aquí se haya transformado o ajustado el espacio de alguna forma, pero en general se han desprendido de la Peña. No hay evidencias de bloques trabajados, pero en algún caso se podría haber preparado”. Seguiremos ampliando cualquier novedad en el resultado final de esta excavación.


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