29 mar 2024 ~ ~ Etiquetas:

El anfiteatro romano más grande fuera de Italia está en Sevilla

Ubicado en la actual Santiponce, a 7 kilómetros de Sevilla, el anfiteatro de Itálica tenía capacidad para 25.000 espectadores. 

27/03/2024. National Geographic

Las dimensiones del anfiteatro romano de Itálica son espectaculares: 160x137 metros y tres niveles de gradas con una capacidad para hasta 25.000 espectadores. Superado sólo por el Coliseo de Roma, el de Capua y el de Pozzoli, es el cuarto anfiteatro más extenso del Imperio Romano y, aunque superado en capacidad por el tunecino El Djem, también es el más extenso fuera de Italia en dimensiones, con más de 20.000 m2 de superficie.

Erigido entre 117 y 138 durante el reinado del emperador Adriano, es hoy uno de los tesoros más bellos del legado romano en España. Para desarrollar sus espectáculos de gladiadores y las luchas contra las fieras, contaba con un nivel inferior o foso. La cávea estaba dividida en tres secciones separadas por pasillos: la ima cavea, reservada a los dirigentes; la media cavea, a la población humilde; y la summa cavea, reservada únicamente a los niños y las mujeres. ​Asimismo, contaba también con varias salas dedicadas al culto de Némesis y Juno.

UNA TRIADA ROMANA

En excavaciones recientes, se ha descubierto que el edificio estaba ubicado cerca de la zona en la que se levanta el teatro, al este de la ciudad romana donde en la actualidad se encuentra el casco urbano del municipio. Junto al teatro de época de Augusto y el anfiteatro que impulsó Adriano, el circo completa la gran triada de edificios lúdicos de la ciudad.

Fundado por Publio Cornelio Escipión “El Africano” en el año 206 a.C. en el contexto de la segunda Guerra Púnica, el asentamiento romano de Itálica-que alcanzó su periodo de mayor esplendor con los reinados de Trajano y Adriano-, cuenta con las otras maravillas del Conjunto Arqueológico de Itálica: las murallas, el teatro, el templo de Trajano (Traianeum), las termas y un conjunto de casas con sus mosaicos, estatuas y mármoles.

La ciudad murciana es un ejemplo de cómo la arquitectura contemporánea y la arqueología deben ir de la mano a la hora de integrar el patrionio cultural.

Junto al Teatro Romano se encuentra el Museo Municipal Fernando Marmolejo, donde se guardan obras del orfebre de Sevilla. Entre las más representativas se encuentran el candelabro tartésico de Lebrija y las llaves almohades de la ciudad hispalense o la Corona de Recesvinto.

Muy cerca del teatro, también se encuentra el centro Cotidiana Vitae, con el que viajar desde la bética romana, los “Conventus Hispalensis” y la Itálica Imperial.

Ya de época medieval, el Monasterio de San Isidoro del Campo presume de ser el convento cisterciense más al sur de Europa. De estilo gótico mudéjar, durante el barroco, el núcleo medieval se transformó con sillería, pinturas murales, bóvedas y retablos como el de la iglesia principal, de Juan Martínez Montañés.


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