27 feb 2023 ~ ~ Etiquetas:

El Monasterio de San Isidoro: de la Biblia del Oso a la tumba de Hernán Cortés

El enclave hispalense evoca “El nombre de la rosa” en la España de “la peste” con un monje revolucionario buscado por la Inquisición que se hacía llamar “el sevillano de España”

27/02/2023. La Razón

En palabras de Antonio Muñoz Molina, "la Biblia traducida en el siglo XVI por Casiodoro de Reina es una cima de la literatura en español". Casiodoro de Reina, que tuvo el afán luterano de traducir la Biblia hace más de 450 años, huyó del Monasterio de San Isidoro del Campo, donde se descubrió una comunidad protestante que practicaba la religión en secreto.

En 1520, Montemolín, en la actualidad, municipio de Extremadura, formaba parte del Reino de Sevilla. En la actualidad cuenta con alrededor de 1.400 habitantes y en el siglo XVI nació uno de sus más ilustres vecinos: Casiodoro de Reina, la persona que puede considerarse el primer traductor de la Biblia al castellano después de abandonar el monasterio jerónimo de San Isidoro del Campo de Santiponce allá por 1557, cuando se descubrió la comunidad protestante que practicaba en secreto en Sevilla y tuvo que emigrar a Ginebra. En el Monasterio recibió sepultura Hernán Cortés en 1547, cuyos restos fueron trasladados a México en1566.

La "Biblia del Oso” supuso la primera traducción al castellano de la Biblia. El título se debe al dibujo que adornaba la portada, con un oso intentando alcanzar un panal de miel, en la que también se puede leer: «La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre».

Casiodoro de Reina huyó del Monasterio de San Isidoro del Campo, donde se descubrió una comunidad protestante que practicaba en secreto / Foto: La Razón  Casiodoro de Reina huyó del Monasterio de San Isidoro del Campo, donde se descubrió una comunidad protestante que practicaba en secreto / Foto: La Razón larazon

Según explicó, con motivo de una exposición por la efeméride, Rosa María Gil Reina, del Departamento de Comunicación de la Universidad de Sevilla, a LA RAZÓN, se trata de “la primera traducción completa, al castellano, de la Biblia, partiendo de los idiomas originales». El traductor de dicha Biblia, Casiodoro de Reina, fue un sevillano. El monje se enfrentó a serias dificultades para la traducción, impresión e importación al castellano de la Biblia debido a “la persecución por parte de la Inquisición».

Cassiodorus Reinius Hispanus Hispalensis, como se autodenominaba, no dejó de huir de la Inquisición. Felipe II envió espías para localizarlo y sicarios para eliminarlo. Pasó por Londres, Amberes, Bergerac, Basilea o Estrasburgo.

Casiodoro de Reina fue traductor y se le considera el primer autor de la biblia en lengua española teniendo como base documentos en hebreo y griego. Previamente, estaba la Biblia de Alfonso X el Sabio, que se considera una paráfrasis. La Biblia del Oso fue publicada en Basilea el 28 de septiembre de 1569 y continúa siendo la traducción más aceptada del cristianismo.

Casidioro de Reina murió sin que la Inquisición diera con él, aunque fue parte de un auto de fe en Sevilla, el 26 de abril de 1569: se quemó una efigie. También figuró en el Índice como autor de primera clase. Hasta 40 de sus compañeros fueron ejecutados por querer traducir a la lengua del pueblo el libro de mayor traducción.

En parte «El nombre de la rosa», a las sevillanas maneras en la Sevilla que Alberto Rodríguez recrea en «La Peste». Valladolid y Sevilla fueron las grandes urbes donde llegó el protestantismo, siendo reprimido. El «hereje» Casiodoro de Reina legó, sin embargo, la Biblia protestante. Lo escribió Umberto Eco en su obra: «La duda es enemiga de la fe».

La editorial Alfaguara reeditó la Biblia del Oso con la traducción de Casiodoro de Reina, la primera realizada íntegramente desde las fuentes originales al castellano común. En cuatro tomos, se incluyen el Antiguo y el Nuevo Testamento, divididos en Libros históricos I, Libros históricos II, Libros proféticos y sapienciales y Nuevo Testamento, precisó Alfaguara en un comunicado. Así como los textos deuterocanónicos y los evangelios apócrifos.

Una de sus principales características es el índice, que difiere de la mayoría de las ediciones protestantes que seguían el orden establecido por Lutero. Casiodoro de Reina respetó el canon alejandrino de la Septuaginta que el Concilio de Trento convirtió en dogma, aunque posteriormente, en la revisión que Cipriano de Valera hizo del texto de Reina en 1602 este orden siguiese el de Lutero.

Jonatán Orozco Cruz, de la Universidad Pablo de Olavide, señala que “sin lugar a dudas estamos ante otro personaje de la heterodoxia sevillana que nunca concordó del todo con las confesiones protestantes europeas o lo hizo con todas, algo que lo condicionó durante toda su vida. Es un ejemplo de lo difuso de los límites existentes entre unas ortodoxias y otras, y de lo difícil que era estar totalmente de acuerdo con una u otra y a la misma vez sobrevivir en una Europa en conflicto constante”.

El profesor de historia protestante, Antonio Manuel Simón, señala que "Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera oraron para que el monasterio de Santiponce fuera, algún día, un lugar de estudio de la Biblia".

El municipio de Santiponce inauguró hace varios años un busto del reformador español Casiodoro de Reina. El Ayuntamiento indicó que “su vida es una verdadera novela de aventuras. Su obsesión fue traducir los textos testamentarios, como parte de una defensa de la libertad individual. Nadie, según Reina, se ha de interponer entre el texto sagrado y el lector. “Las palabras de Dios no pueden quedar en manos de unos pocos”.


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