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Hallados los primeros rostros tartésicos en el yacimiento Casas de Turuñuelo de Badajoz: "Supone un profundo cambio de paradigma"

Los arqueólogos del CSIC han presentado este martes los principales descubrimientos de la quinta excavación. 

18/04/2023. 20 Minutos

En los campos de las Vegas del Guadiana y con el canto de los pájaros de fondo se han presentado este martes por la mañana los primeros rostros de la cultura tartásica, que han sido hallados en la quinta campaña de excavaciones realizadas por un equipo del CSIC en el yacimiento Casas de Turuñuelo de Badajoz. Se trata de cinco insólitos bustos antropomorfos datados en el siglo V antes de Cristo que cambian la interpretación de la historia.

Según han detallado en una rueda de prensa en el mismo yacimiento los directores de la excavación, Celestino Pérez y Esther Rodríguez, que integran el equipo del Instituto de Arqueología de Mérida, se trata de las primeras figuras humanas halladas correspondientes a la cultura tartésica. Este "extraordinario hallazgo" supone un "profundo cambio de paradigma" en la interpretación de la cultura tartésica, considerada una de las primeras civilizaciones occidentales. Hasta ahora, se creía que era anicónica por representar la divinidad solo a través de motivos animales o vegetales, o a través de betilos (piedras sagradas). "Este hallazgo cambia la lectura de la historia del arte, que siempre consideraba la cultura tartésica como anicónica", ha subrayado Rodríguez ante los medios.

En busca de la puerta este del palacio, tempo o santuario -"aún no sabemos cómo llamarlo"- de 2.500 años de antigüedad que están desenterrando, los arqueólogos no encontraron dicho acceso pero sí cinco rostros humanos. Dos de ellos se corresponden a relieves femeninos "bastante enteros" con pendientes o arracadas que representan piezas típicas de la orfebrería tartésica. 

Hasta el momento, estas piezas de oro solo se conocían a través de los hallazgos realizados en enclaves como el yacimiento de Cancho Roano o dentro del conjunto que conforma el tesoro de Aliseda, un ajuar funerario tartésico hallado en Cáceres. Dada la calidad técnica y el detalle artístico con el que fueron elaboradas, los investigadores creen que se trata de la representación de dos divinidades femeninas del panteón tartésico. Sin embargo, no descartan que se trate de personajes destacados de la sociedad tartésica. 

"Es la primera vez que vemos sus joyas y nos permite interpretar qué personajes portaban este tipo de objetos", ha explicado la arqueóloga del CSIC. Los investigadores buscan ahora el resto del cuerpo de estos relieves, que cree que podrían encontrarse enterrados en el mismo yacimiento. "Nos permitiría saber qué tipo de vestuario empleaban, que hasta ahora no está tampoco caracterizado", ha continuado.

Entre los históricos rostros hallados, equiparables a la Dama de Elche (fechada entre los siglos V y IV antes de Cristo), también se han recuperado los fragmentos de al menos otros tres bustos, uno de los cuales se atribuye a un guerrero porque se conserva parte del casco. "Nos hemos encontrado con que un poco antes de la Dama de Elche ya se hacían este tipo de esculturas. Son de una belleza increíble. Creemos que son rostros idealizados", han explicado los coordinadores del yacimiento. 

Los investigadores han relatado que les ha llamado bastante la atención las joyas tartásicas y la belleza de las figuras femeninas, por lo que consideran que pudieron ser esculpidas por un artesano experimentado que trabajó en la zona. Los relieves son planos por la parte posterior, han explicado, por lo que "seguramente estarían colgados" a modo de ornamentación del templo y uno, el más entero, tiene "restos de color rojo", por lo que "seguramente estaría pintado". "Cuentan una historia que aún no sabemos", 

Desde que los arqueólogos comenzaran a excavar en 2015, el yacimiento de Casas de Turuñuelo no ha dejado de darles sorpresas sobre la misteriosa civilización que habitó en el suroeste de la Península Ibérica entre los siglos IX y V antes de nuestra era. "Era algo que nunca se nos pasó por nuestras cabezas", ha reconocido Rodríguez. 

En anteriores campañas de excavación, interrumpidas en 2018 por el trámite de expropiación de los terrenos y más tarde por las restricciones de la pandemia de covid-19, los investigadores también documentaron un masivo sacrificio de animales, sobre todo caballos, pero también dos toros y un cerdo que se cree que fueron sacrificados en un costoso ritual de clausura antes de la destrucción final del santuario. Se trabaja sobre varias hipótesis respecto a la huida final de los tartesos de esa zona del suroeste peninsular: o una inminente invasión de los pueblos celtas o un fenómeno climático extremo como inundación o sequía. 

El objetivo actual del equipo de Construyendo Tarteso -un proyecto de la Agencia Estatal de Investigación dentro del Plan Estatal I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación- es encontrar el acceso este de los restos de este edificio de dos plantas, considerado el mejor conservado del Mediterráneo occidental de los hallados construidos en tierra hasta la fecha.

Según recuerda el CSIC en una nota de prensa, este yacimiento es "singular" por su "excelente estado de conservación". El edificio en excavación ha permitido conocer "técnicas constructivas y soluciones arquitectónicas que hasta la fecha no se habían documentado en un yacimiento tartésico". Además de una hipotética bóveda, destaca la gran escalera del patio, de al menos diez peldaños realizados con sillares y pizarra. También se ha encontrado una escultura de mármol procedente del monte Pentélico, del que solo se tienen los pies, vidrios de origen macedónico y marfiles etruscos, lo cual "evidencia la riqueza cultural y material de este singular enclave".


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