25 mar. 2010 ~ ~ Etiquetas: , ,

El vaso pintado de Valencina

Teresa Murillo Díaz presentó la restauración de la pieza encontrada en las excavaciones del yacimiento calcolítico de Valencina
Vocalía de Comunicación. 25/03/2010

El Museo Arqueológico de Sevilla ofreció una conferencia el pasado 13 de marzo dentro del ciclo "La pieza del mes", en la que un especialista relacionado con la obra expuesta imparte una charla sobre sus características y el contexto donde se encontró. En esta ocasión, se presentó el vaso pintado de Valencina, una singular pieza cerámica hallada en los niveles superiores de la excavación de La Emisora, dentro del poblado calcolítico de Valencina de la Concepción.

Se trata de un vaso cerámico de 280x156 mm, de base convexa y paredes con cierta concavidad, con borde superior ligeramente doblado hacia afuera. La pieza, de 240 mm de diámetro, fue elaborada a mano con una masa muy cuidada y aplicación de desengrasante. La cocción fue reductora, en ausencia de oxígeno, realizada en un horno excavado en el suelo donde se llegarían a alcanzar los 600ºC.

El acabado llama la atención por lo extramadamente liso que se presentan sus superficies, con bruñido y engobe. Tratamiento este último que estaría formado por una arcilla muy depurada y teñida con óxidos de hierro, de ahí el cromatismo espectacular que presenta, en tonos rojizo-anaranjados. El diseño, muy estudiado y controlado, se desarrolla en torno a una banda horizontal conformada por finas líneas en chevrons, encajadas a su vez entre otras líneas verticales que dibujarían un motivo repetido a modo de metopas.

El hallazgo se produjo con una de las primeras excavaciones que se realizaron dentro de un contexto habitacional, proceso que se inició en los años 70 cuando se excavó la parcela del polideportivo. Al encontrar el vaso cerámico en La Emisora, se procedió a su lavado, análisis, descripción morfológica y catalogación, junto al resto de materiales localizados. Posteriormente, al finalizar la excavación, se entregaría en el Museo Arqueológico, donde se ha conservado dentro de una caja hasta el año 2003, cuando con motivo de la tesis se retomó su investigación.

El registro cerámico dio bastante información, lo que permitió acercarse a las fuentes de captación de recursos donde se abastecería la industria ceramista y asimismo analizar el contacto con otras poblaciones con las que se produciría el intercambio de materiales. Esto ha contribuido a poner de relieve la señas de identidad y los referentes culturales, donde el poblado de Valencina se establecería como un centro de producción cerámica en el Valle Bajo del Guadalquivir.

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