21 nov. 2010 ~ ~ Etiquetas:

El misterio de la construcción de Stonehenge podría descansar sobre la técnica de cojinetes


Foto:Estudiantes de Arqueología de la Universidad de Exeter llevando a cabo el experimento.
Vía: The Independente |PA| 18 de noviembre de 2010 (Traducción G.C.C.)

Ingenieros neolíticos pudieron haber utilizado rodamientos de bolas (cojinetes) en la construcción de Stonehenge, ha sido propuesto hoy en día.

La misma técnica que permite a vehículos y maquinaria funcionar sin problemas en la actualidad, podría haber sido utilizada para el transporte de enormes piedras hasta el pie del monumento de más de 4.000 años, según una nueva teoría.

Los científicos mostraron cómo las bolas colocadas en raíles de madera con acanaladuras habrían permitido un fácil movimiento de piedras de varias toneladas.

Nadie ha explicado satisfactoriamente cómo las pesadas losas, utilizadas para construir Stonehenge, fueron trasladadas desde sus canteras hasta la llanura de Salisbury, en Wiltshire.

Algunas, las "piedras azules", pesan cuatro toneladas cada una y fueron llevadas a una distancia de 150 millas desde Pembrokeshire, en Gales. Los intentos de recrear el transporte de los bloques sobre rodillos de madera o en flotación por vía marítima no han resultado convincentes.

Las duras superficies y las zanjas necesarias cuando se usaron los rodillos de madera habrían también dejado su huella en el paisaje, pero han desaparecido.


Foto: Bolas de piedra talladas. La mayoría se encuentran en Aberdeenshire, Escocia.

A los expertos se les ocurrió la nueva idea después de examinar las misteriosas bolas de piedra que se encuentran cercanas a monumentos como Stonehenge, en Aberdeenshire, Escocia.

Tienen el tamaño de una pelota de cricket, y están precisamente modeladas para ser, milímetro más o menos, del mismo tamaño. Esto sugiere que estaban destinadas para utilizarse juntas de alguna manera, en lugar de individualmente.

Los círculos de piedra de Escocia son similares en la forma a Stonehenge, pero contienen algunas piedras mucho más grandes.

Para probar la teoría, los investigadores de la Universidad de Exeter construyeron un modelo en el que las bolas de madera se insertaron en ranuras talladas en tablones de madera. Cuando pesados bloques de hormigón fueron colocados en la plataforma por encima de las bolas, mantenidas en su posición por las ranuras de aquélla, pudieron moverse con facilidad.

El arqueólogo Andrew Young describe el experimento, advirtiendo que él se sentó en la parte superior de los bloques para proporcionar un peso extra: "La verdadera prueba fue cuando un colega utilizó su dedo índice para moverme hacia adelante: un simple empuje y los bloques, conmigo encima, se dispararon hacia adelante. Esto demuestra que las bolas pueden mover grandes objetos pesados y podrían ser una explicación viable sobre cómo gigantescas piedras fueron trasladadas".

El equipo se propuso entonces llevar a cabo una prueba de tamaño natural, financiada por un realizador de documentales de TV en América. Para reducir los costos, los científicos utilizaron madera verde, relativamente blanda, en lugar del duro roble que ha sido abundante en el Neolítico, cuando Gran Bretaña estaba cubierta de bosques.

Esta vez, los investigadores utilizaron esferas de granito conformadas a mano, así como bolas de madera. Los resultados demostraron que la técnica habría hecho posible mover grandes pesos a grandes distancias.

El profesor Bruce Bradley (al lado, en la foto), director de arqueología experimental de la Universidad de Exeter, dijo: "La demostración indica que grandes piedras podrían haber sido trasladadas usando este sistema de rodamientos de bolas con aproximadamente 10 bueyes, y que podían haber sido capaces de transportar piedras hasta 10 millas por día. Este método, además, no tiene un impacto duradero sobre el paisaje: como los raíles de los rodamientos de bolas se mueven hacia lo largo, a salto de rana entre sí, así es como la plataforma consigue moverse encima de la línea".

La gente del Neolítico sabía cortar largos tablones de madera que utilizaban como caminos a través de los pantanos, señaló el profesor Bradley. Aunque las pruebas no demuestran con certeza que el método de rodamiento de bolas fuera utilizado, al menos muestran que "el concepto funciona", dijo. Y agregó: "Este es un nuevo punto de partida radical, porque las ideas anteriores no eran particularmente eficaces sobre el transporte de grandes piedras y dejaban preguntas sin respuesta sobre el registro arqueológico que ellos han dejado atrás".

La siguiente etapa en el proyecto es proporcionar evidencia matemática de cuánta fuerza se necesitaría para mantener una piedra en movimiento. En última instancia, los científicos esperan llevar a cabo un experimento a escala completa en Aberdeenshire, utilizando materiales auténticos, bolas de piedra y un grupo de bueyes.

* Puede leerse la versión de la Universidad de Exeter en este enlace.

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La teoría que aquí se propone sobre cómo podría haberse llevado a cabo el traslado de grandes bloques de piedra para la construcción (otra cosa es su función) de Stonehenge, hay que reconocer que es sugestiva. Se diría que con ella se matan dos pájaros de un tiro: el primero, el mencionado traslado de los bloques de piedra, y, segundo, la función de esas misteriosas piedras que se han hallado en distintos lugares de Escocia y que han servido de inspiración técnica para matar el primer pájaro.

Ahora bien, en cuanto a lo segundo, no deja de llamar la atención que tales bolas escocesas estén significativamente decoradas con protuberancias geométricas en su elaboración. La pregunta es: si esas bolas servían a modo de rodamientos para trasladar pesados bloques pétreos, ¿qué necesidad se tenía de darles esas peculiares formas geométricas? Formas que, en ultima instancia, perjudicarían su rodamiento. ¿Tendrían, acaso, algún significado de tipo religioso? Cualquiera sabe, pero no deja de ser muy poco lógico, y ello con independencia de que les hayan servido de inspiración, a pesar de todo, a los investigadores de la Universidad de Exeter para elaborar su sugerente teoría.

Fuente: Terrae Antiqvae

4 comentarios:

Anónimo dijo...

con esas bolas de piedra talladas no me extraña que el fútbol se originara en el reino unido, con lo cabestros que son, lo mismo ya las usaban entonces para jugar a ese deporte...
hablando en serio, las entalladuras se me ocurre que podrían tener una función: la de evitar que los bloques se deslizaran por el peso de la gravedad cuando las pendientes eran de subida. Si las entalladuras se clavan ligeramente en la dura madera de roble, a los bueyes les resultaría menos trabajoso mantener la carga entre tirón y tirón cuesta arriba, ya que son animales, y no máquinas que ejerzan una fuerza constante. De ahí las diversas entalladuras, para diferentes pendientes de subida/bajada (más talladas), terreno llano (más lisas), etc

Anónimo dijo...

de algún modo es como los neumáticos de los coches, que mejoran la adherencia y la frenada gracias a las acanaladuras, pues aqui igual. Y más con lo que llueve en escocia y gales, que los troncos-guías por los que irían las piedras debían ser como acequias.

Bronceatlantico dijo...

Me parece apasionante.
Hay algunos elementos que habría que investigar, pues si ese era el procedimiento habitual: ¿se han encontrado bolas similares en todas las construcciones megalíticas?
Otra pregunta es ¿que pasa en terrenos blandos o arenosos donde las bolas se hundirían y perderían eficacia?
En nuestro blog defendemos que la forma tradicional (con troncos) no es factible y esta alternativa nos parece más viable, sin embargo hay cosas que investigar, pero esto es un paso adelante.
Apasionante en cualquier caso.

Anónimo dijo...

En mi humilde opinión, me resulta más convincente la teoría de una especie de trineo deslizante, además ya tenían bóvidos domesticados que bien podían tirar del vehículo ayudados por palancas en los atascamientos; eran primitivos, pero de tontos no tendrían un pelo y no harían esfuerzos inútiles.
Ésta teoría de las bolas no me resulta nada convincente pues en las cuestas saldrían rodando, por otra parte resulta muy enreversado lo de los canales/vías.
Pearson-Parker (arqueólogo de Stonehenge) defiende que los traslados los hacían a lo largo de los veranos de varios años, las lomas inglesas en invierno son un fangal intransitable.