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Un estudio sitúa la Peña de los Enamorados como el primer santuario de Andalucía


Vista de la Peña de los Enamorados desde el interior del Dolmen de Menga. / J. NAZCA. REUTERS.
Científicos datan las pinturas rupestres del abrigo de Matacabras 3.900 años a. C., lo que concreta la creación del Dolmen de Menga.
06/07/2018. DiarioSur. Antonio J. Guerrero

Las pinturas rupestres del abrigo de Matacabras, dentro de la Peña de los Enamorados de Antequera, datan de 3.900 años antes de Cristo. Una fecha que se ha podido certificar de manera científica y que situa este enclave antequerano del neolítico como el primer santuario andaluz, cuya existencia es anterior a la construcción de los dólmenes de Antequera, según el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Sevilla, Leonardo García Sanjuán, coordinador de un estudio universitario que ha ofrecido una fecha más concreta del origen del conjunto arqueológico declarado Patrimonio Mundial.

«Ese santuario ya estaba en uso antes de que se construyese el Dolmen de Menga, eso es lo que sugiere esta fecha», explicó ayer a SUR García Sanjuán, que añadió que este avance aproxima las pinturas rupestres a la fecha final del neolítico y da pie a que otros estudios futuros establezcan la fecha más exacta de los monumentos megalíticos.

«Este abrigo ya era conocido antes, pero no se había hecho un estudio en profundidad», señaló el catedrático, que hico hincapié en la aprotación de esta nueva investigación «multidisciplinar basado en varios métodos científicos que permiten saber más detalles sobre este abrigo». El resultado tiene importancia por la vinculación entre estas pinturas rupestres y los dólmenes, ya que el santuario de la montaña es lo que hizo que los pobladores de la vega antequerana construyeran Menga orientada a la Peña de los Enamorados, en vez de al sol o las estrellas como el resto de dólmenes.

Antes de los poblados de la Peña, se conocen los de la «Cueva del Toro en el Torcal de Antequera, donde tenemos el asentamiento neolítico más antiguo de Málaga y uno de los más al sur de España», destaca Sanjuán. Al bajar a la vega, decidieron adorar al peñón, orientando el gran templo funerario de Menga hacia el santuario de La Peña y el sepulcro megalítico, Viera, al sol como en toda Europa y norte de África, según Bartolomé Ruiz, director del conjunto arqueológico.

«Uno de los objetivos de este trabajo era, por primera vez, intentar fechar estas pinturas, que es complicado, por un método que se llama datación de uranio torio de los motivos que se conservan», al pie de la Peña, por activación de neutrones y difracción de rayos X, así como un completo análisis estilístico de los motivos, sigue el catedrático de Prehistoria.

Alta resolución
Una vez publicado este estudio científico, «este abrigo data pintado en el siglo 39 antes de Cristo, que es una fecha que es muy compatible con la hipótesis de que el Dolmen de Menga se oriente hacia esta montaña porque ahí había un santuario antes», como se demostró en el estudio de valor excepcional universal para ser destacado por la Unesco.

Aparte en este estudio «se ha hecho una restitución fotogramétrica, eso es muy importante a nivel de conservación, porque por primera vez vamos a decir que tenemos un mapa en tres dimensiones completo de cómo es ese abrigo» con todos sus elementos. La investigación de alta resolución la ha desarrollado el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la universidad hispalense, con financiación del Plan Nacional I+D del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), realizada por un amplio equipo con especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de las universidades de Alcalá de Henares, Southampton, Lisboa y Sevilla.

Esta nueva aportación científica se tendrá que continuar con otros estudios, ya que hasta ahora se tenían una aproximaciones en cuanto a los dólmenes, 4.000 antes de Cristo era la de Menga que tras este descubrimiento, se tendrá que retrasar al menos hasta después de 3.900. Todo dentro del final del Neolítico, que engloba entre el 10.000 y 3.000 antes de nuestra era, y en el que se calcula que hay mil años de diferencia entre la creación de Menga, Viera y El Romeral.

La declaración como Patrimonio Mundial de la Unesco no solo está llevando a superar el número de visitas, o terminar el proyecto de museo, va a hacer posible que se profundice en el estudio del Sitio de los Dólmenes de Antequera, donde se podrá conocer más y mejor cómo fueron sus constructores o como dijo Michael Hoskin (científico que aportó su estudio comparativo que destacó a Menga como el único construido hacia un objeto que no fuera el sol): ¿y si hubiera más dólmenes bajo el suelo de la zona prehistórica?

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