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«El traslado del dolmen de Guadalperal debería ser la última opción»


«Bajo los pantanos del Tajo hay unos cuantos dólmenes ocultos», asegura Bueno. :: / HOY.
«Quitar los monumentos del paisaje en el que están es de alguna manera destrozarlos», afirma la integrante del equipo de expertos que analiza qué hacer con el yacimiento.
25/09/2019. Hoy.

Primitiva Bueno (Córdoba, 1957), catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares, forma parte del equipo de expertos que está estudiando qué es lo mejor para el dolmen de Guadalperal. Reconocida como una de las voces con más bagaje y criterio de la arqueología española, empezó a trabajar en la región en 1980, dedicó su tesis doctoral a los megalitos de Extremadura y conoce bien el monumento que ha vuelto a emerger este verano en el embalse de Valdecañas. «Fuimos a verlo en los años noventa, un día que bajó el nivel del pantano –recuerda–, porque estábamos convencidos de que el monumento estaba decorado, y efectivamente, en la pieza que los alemanes Hugo y Vera Leisner describieron en 1960 como una estatua, había una figura humana que en un lateral lleva grabada una serpiente, casi igual que la del dolmen de Navalcán (Toledo), ahora bajo las aguas del pantano».

–Se ha dicho que ese dibujo podría ser el mapa realista del río Tajo más antiguo del mundo...

–No quisiera entrar en ningún tipo de polémica, pero estas figuras sinuosas grabadas en la piedra están en monumentos megalíticos de toda Europa, y no todas son mapas. Es estadística científica.

–En el contexto de las construcciones megalíticas en España, ¿qué importancia tiene el dolmen de Guadalperal?

–La competencia es muy dura, porque en la península ibérica hay monumentos megalíticos muy bien conservados. En Extremadura, de hecho, hay conjuntos de megalitos potentísimos. Llevo muchos años trabajando en esto y he luchado mucho por este patrimonio, porque creo que Extremadura merece una declaración Unesco relacionada con el megalitismo. Por otro lado, cualquier monumento megalítico tiene mucho valor por el hecho de haber sobrevivido tanto tiempo.

–¿Qué edad se le calcula al dolmen?

–No tenemos ningún dato fidedigno porque no hay pruebas del carbono 14. Pero sí tenemos materiales que aseguran que hay alguna ocupación del cuarto milenio y una ocupación muy potente del tercer milenio (antes de Cristo). Pero del dolmen de Azután (Toledo), que está muy cerca, tenemos fechas del carbono 14 que nos hablan del quinto milenio.

–De Guadalperal se desenterraron una serie de objetos que están en Alemania. ¿Qué valor tienen?

–Bueno, estamos siguiendo en profundidad este asunto y creemos que hay una parte que puede estar en España, pero no puedo aportar ninguna certeza.

–¿En Extremadura?

–No.

–¿Y esos objetos son valiosos?

–Depende de lo que consideremos valiosos. Hay quien lo circunscribe a un sentido monetario. Para nosotros lo son porque nos permiten conocer el pasado. Como lo son los que se han encontrado en otros dólmenes de Extremadura y que están en los museos de Cáceres y Badajoz.

–El equipo de trabajo ha decidido que el dolmen debe quedarse donde está, en contra de quienes quieren su traslado cuando antes...

–No. El equipo ha decidido que hay que trabajar. Para una actuación tan radical como sacar un momento de su contexto, hay que hacer unos estudios previos. Por ejemplo, en las bases de muchas de las piedras que están de pie hay un añadido de cemento, hecho en la restauración de Hugo Obermaier en los años 20 del siglo pasado. Si se trasladara el dolmen a otro sitio, habría que hacerlo con el criterio de colocarlo tal como estaba en su posición original.

–O sea, que en el dolmen hay una intervención del siglo XX...

–Sí. La masa que puso Obermaier se ve perfectamente. Lo que se haga aquí hay que hacerlo bien. Aquí, el tiempo ha jugado en nuestra contra porque parecía que había que actuar contracorriente. Pero las actuaciones iniciadas son las que procedía hacer. Yo confío en la buena voluntad de todas las partes, de modo que el año que viene, cuando se vuelva a ver el monumento, tendremos más elementos para saber qué hacer. Por ejemplo, qué hacer con los otros monumentos que hay en el entorno, porque ahí no está solo Guadalperal. Está Augustóbriga, tenemos unos verracos con un nivel de conservación impresionante que estaban debajo del pantano y han salido ahora, tenemos toda una serie de túmulos que están cerca de Guadalperal... Creo que estamos ante una buena oportunidad de tomar una decisión medida, consensuada, válida para la zona en el largo plazo. Y tenemos la ventaja de que todas las administraciones implicadas tienen claro que aquí hay que hacer algo, y esto no es tan frecuente.

–¿Ese cemento que puso Obermaier devalúa el monumento?

–No lo sabemos. Nos faltan datos. Por eso lo primero que hay que hacer allí es un trabajo de campo: delimitar qué cosas son originales, cuáles no, etcétera. Por ejemplo, no sabemos si Obermaier puso en pie piezas que entonces no lo estaban.

–Lo que plantea es algo así como 'Primero vamos a ver qué tenemos y luego ya decidimos qué es mejor para el monumento'. ¿Correcto?

–Lo mejor para el monumento y para la zona. Es que es una buena oportunidad para la zona, pero de hacer algo que no sea pan para hoy y hambre para mañana.

–¿Y cabe la posibilidad de que una vez que lo hayan estudiado a fondo lleguen a la conclusión de que lo mejor es trasladarlo de sitio?

–No sé a qué conclusión llegaremos. Creo que el traslado debería ser la última opción. Quitar a los monumentos del paisaje en el que están es de alguna manera destrozarlos, minusvalorarlos, quitarles una parte importante de su valor. Yo soy optimista en el sentido de que creo que se puede llegar a soluciones mejores si tenemos una buena documentación, pero no puedo ir más allá.

–¿Es posible que Guadalperal se quede en su sitio pero no bajo las aguas, o sea, que siga donde está, visible siempre, y visitable?

–Es que eso es lo que yo me planteo. Pero para eso necesitamos informes técnicos bien fundamentados, que expliciten todo el patrimonio que hay ahí acumulado.

–Pero el dolmen está en suelo de la Confederación Hidrográfica del Tajo. Resulta difícil imaginar que esta entidad vaya a renunciar a ese suelo por razones de sensibilidad con el patrimonio...

–Ahí no me meto porque no lo sé. Pero sí sé que tenemos una ley de Patrimonio que tiene unas prescripciones, de ahí que sea tan importante documentar Guadalperal.

–En HOY publicamos hace unos días que Miguel Ángel López, uno de los arqueólogos españoles más respetados, defiende el traslado...

–A Miguel Ángel lo conozco estupendamente y tenemos mucha relación. Hablé con él y me dijo que concluir que él dice eso es obviar mucho de lo que también dijo. Él mantiene que no se puede tomar una decisión sin una información arqueológica previa exhaustiva.

–Hay quien se queja de que no se hayan tomado aún las medidas anunciadas para proteger el dolmen, como colocar sacos de tierra o balizar la zona...

–En nuestra última visita comprobamos que los soportes en situación dudosa estaban sujetos por la masa que colocó Obermaier. Y balizar nos parece importante para que al menos no se navegue por encima.

–A usted, que le encantarán los dólmenes, ¿no le da pena verlo sumergido?

–Me da pena cualquier situación de cualquiera yacimiento arqueológico con problemas de conservación, mantenimiento o visibilidad. Pero este que nos ocupa es un caso conocido desde hace muchos años, junto con otros muchos casos iguales, insisto en ello. Tenemos unos cuantos dólmenes ocultos bajo el Tajo. Debe tomarse alguna medida no solo para Guadalperal, sino para todos los yacimientos que hay bajo los pantanos del Tajo. Y que esto sirva a la zona para su desarrollo turístico.

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